Alfonso Celemin

PENALTYEXPULSION

Opinión

LA CHAMPIONS COMO EFECTO TERAPÉUTICO PARA EL R.MADRID

De nuevo la Champions ligue tiene efectos terapéuticos para Real Madrid que con su contundente victoria frente al Apoel de Nicosia (0-6) cierra su pase a los octavos de final como segundo de grupo ya que él Tottenham con su triunfo en Dortmund, por 1-2 ya es primero de forma incontestable.   Dobletes y renacimiento de Benzema y Cristiano a costa de un Apoel Muy frágil y con una endeble defensa. El francés hizo dos goles, los mismos que Cristiano; Modric fue quien abrió la cuenta con un disparo desde fuera y Nacho en un saque de esquina, cerraron la cuenta hasta ese inapelable 0-6. El duelo resultó un analgésico general para un Real Madrid que no está enamorando por su juego. En Chipre no es que estuviese perfecto, pero lo que otras veces le negó la portería, hoy encontró el camino con creces. Los de Zidane fueron de menos a más hasta que pasados los veinte minutos se hicieron los amos de la situación, con un Kroos  mandón que dirigió perfectamente las estampidas  de los suyos. Cristiano Ronaldo y Benzema se reencontraron con el gol; Modric ha recuperado su compás y su buen hacer; Carvajal demostró que es un lateral como la copa de un pino. Hoy por hoy es insustituible por todo lo que aporta al equipo. Hasta Marcelo parece que empieza a espabilar. Kroos también recupera el buen tono: Y los menos habituales tuvieron sus minutos como Asensio y Lucas Vázquez que fueron titulares. Theo,Borja Mayoral y Ceballos entraron en la segunda parte. Los tres apenas han tenido carrete en lo que va de curso; ni tan siquiera ciando se ha visto a Madrid ramplón y con algunos jugadores en bajísima forma. Nada que ver con lo sucedido en la temporada anterior, cuando la segunda unidad fue capital. Zidane, sabrá el por qué ha abandonado esa buenas costumbres El Madrid recuperó esa vieja pegada que le había abandonado ante un bisoño y débil Apoel. La contundencia del resultado debe servir de acicate para el equipo, y de consuelo para los dos jugadores más señalados en los últimos partidos: Cristiano y Benzema. El francés, ausente como casi siempre, al menos fue capaz de marcar en las dos únicas apariciones que hizo en el primer tiempo. Kroos y Cristiano Ronaldo le regalaron los dos goles con dos estupendos pases. CR7 preso de una insatisfacción constante volvió a tener un idilio con el gol. Hizo un buen partido, estuvo en todas hasta que le tocó marcar a él. El primero de cabeza a pase de Marcelo; y el segundo en un remate complicado aunque sin portero. Dos goles que le deben servir para que alcance ese estado de tranquilidad que tanto necesita. Lo evidente es que en la Champions sí que ve puerta: lleva ocho goles en cinco partidos. Para el Madrid de dudas existenciales en la liga, no hay mejor terapia que la copa de Europa. En su querida Champions encuentra el calor que le falta en la competición domestica, olvidándose  de los malos tragos ligueros. En Nicosia, el Madrid firmó el mejor resultado a domicilio en la competición que más quiere, la Champions, y que le debe servir para que de una vez por todas recupere sensaciones. Ahora lo que le hace falta es llevar esas buenas sensaciones a la liga. Falta le hace.


ASENSIO, EL NUEVO ÍDOLO DEL BERNABÉU

Gran partido, duro e intenso, el que han disputado  Real Madrid y Valencia que se saldó con empate (2-2), que para muchos después del buen partido del nuevo equipo de Marcelino, se ajusta a lo que sucedió realmente. Pues que quieren que les diga, no estoy de acuerdo. Porque si de fútbol hablamos; si de ocasiones falladas,algunas clamorosas como la última de Benzema; de dominio y de imponer el ritmo de juego, el justo vencedor debió ser el Real Madrid, que tuvo en Asensio, a falta de Cristiano y Sergio Ramos a su líder y a su goleador. Su enorme partido no fue suficiente para imponerse a un Valencia que con Marcelino en el banquillo es otro. El Valencia ha regresado.   Fue un gran Valencia, que con su nuevo técnico promete ser tan competitivo como fue históricamente, pero si el Real Madrid hubiese tenido un rematador como mandan los cánones este partido no lo pierde. Bale y Benzema, estuvieron muy erráticos sobre todo el francés, que llegó al descanso fallando dos ocasiones clarísimas de gol. El Bernabéu la tomó con él así como el galés. Los dos estuvieron en el lado oscuro del partido. Benzema con empate a dos y a falta de dos minutos falló de forma clamorosa una ocasión a puerta casi vacía. Si Cristiano o cualquiera de los delanteros que ya no están como Morata y Mariano, hubiesen estado en este partido, el Real Madrid no hubiese perdido dos puntos. Yo, que Zidane me haría mirar eso que ha dicho que de que no quiere más delanteros. Bale con el nuevo sistema de juego está muy perdido y Benzema es un templo de irregularidad. El Equipo madridista, fuese por las bajas o por lo que fuese no fue ese equipo casi perfecto de los últimos encuentros. Jugó bien, pero le faltó rotundidad. Les faltó enjundia en el centro del campo; y en la defensa, personalidad. Pero a pesar de todo, un triunfo no hubiese extrañado a nadie. Es más, lo mereció aunque por lo que dicen otros, el Valencia debió llevarse la victoria. Yo vi otro partido. Isco, en esta ocasión estuvo perdido. La posición de Casemiro en la defensa le perjudicó; y Kroos no supo hacer el papel del brasileño. Kovacic en el asegunda parte corrigió el entuerto y el centro del campo blanco mejoró. El mejor, sin discusión fue Asensio que volvió a tener una actuación soberbia. Este chico ya no sorprende a nadie. A sus 21 años es ya un jugador con mayúsculas destinado a ser grande de verdad. Marcó dos golazos, el primero a los diez minutos de un zurdazo seco y bien colocado; y el segundo, que fue el del empate a 2, en el tramo final del partido, de falta perfectamente ejecutada. Fue el goleador y el que se cargó el equipo a sus espaldas ante las ausencias de los dos baluartes blancos: Cristiano y Sergio Ramos. El futuro del fútbol tiene nombres y apellido, y se llama Marcó Asensio. El Bernabéu tiene un nuevo ídolo:Asensio. Las ausencias en defensa de Varane y Sergio Ramos, hizo que Zidane improvisase con Casemiro como central. Una posición, no ajena para el brasileño, pero que no es su puesto natural y se notó en el gol del empate a uno del equipo che, que tuvo un primer protagonista en Gayá que le hizo la envolvente a Carvajal y después, Soler definió perfectamente, con Casemiro descolocado. Con el centro del campo del Madrid un tanto disperso, Kondogbia, recién llegado, fue el jefe junto a Parejo, hasta que en el segundo periodo Kovacic puso orden en su equipo., aunque fuese el propio Kondogbia quien pusiese el 1-2 en el marcador, en una buena contra de este renacido Valencia de Marcelino, cuya mano ya se nota. Tiene orden, equilibrio y verticalidad. Al Real Madrid, nada hay que reprocharle. Fue siempre a por el triunfo que no logró por la nefasta noche de Benzema y por la buena actuación del guardameta valencianista, Neto. Tuvo arrestos para contrarrestar a un buen e intenso Valencia que hizo uno de los mejores partidos que se le recuerda, en el Bernabéu El empate final, da brios al Valencia y le arrebata el liderato al Real Madrid que se había instalado ya en la euforia, contagiado por los cantos de sirena de buena parte de los medios de comunicación y de sus aficionados. La humildad es la mejor consejera.


GOLPE DE AUTORIDAD DEL R. MADRID  EN EL CAMP NOU

El Real Madrid, tras el paréntesis de temporada, vuelve a ser ese equipo de la temporada pasada que está en connivencia con el estado de gracia. No solo ganó con claridad al Barcelona en el partido de ida de la Supercopa de España, en el Camp Nou (1-3) sino que además doblegó a un Barcelona que claramente está ya dos pasos atrás de su gran rival. La superioridad madridista fue clara y manifiesta. El futuro del fútbol español tiene un nombre propio, el Real Madrid. En el Camp Nou dio un golpe de autoridad. De un Madrid superlativo pasamos a un Barcelona deprimido que parece languidecer. El club azulgrana está en un estado comatoso que empieza a ser preocupante. Parece que la huida de Neymar ha hecho más daño de lo que pensaban en el seno azulgrana. Cristiano Ronaldo,fue más protagonista que Messi, más taciturno que nunca. El portugués salió en la segunda parte para resolver el clásico en el momento que el marcador señalaba empate a uno. Cristiano, se hizo un poco más grande en el Camp Nou, marcando un golazo de bandera: le rompió la cadera a Piqué y mandó el balón a la escuadra derecha, quitándole las telarañas. Acto seguido imitó a Messi, se quitó la camiseta y la mostró al público del Coliseum azulgrana, ganándose la tarjeta amarilla. Una tarjeta que a la postre le costó su expulsión porque el nefasto colegiado,Ricardo de Burgos Bengochea, poco después entendió que se dejó caer en un pugna con Umtiti, cuando claramente salió trompicado en la pugna con el central francés. No fue penalti, pero ni mucho menos Cristiano se mereció la segunda amarilla. El luso, no se lo podía creer y arremetió contra el arbitro empujándole levemente. Acción que le puede costar de cuatro a doce partidos. En unos minutos Cristiano pasó de héroe a villano. Pero el gol que significaba el 1-2, queda como el mejor gol que Cristiano ha marcado en el Camp Nou.   Sea como fuere, el Real Madrid va a recurrir la segunda tarjeta amarilla por considerarla totalmente injusta como demuestra una y otra vez la repetición de la jugada. El árbitro vasco no fue tan contundente a la hora de enjuiciar el piscinazo de Luis Suárez ante Keylor Navas que el colegiado, ante la sorpresa de todos, señaló como penalti que transformó Messi, en el único gol del Barça. De Burgos Bengochea,no estuvo a la altura del clásico y se merece una buena temporada en la nevera. Fue casero y estuvo muy desacertado en casi todas sus decisiones. El Barcelona, sin pretenderlo tuvo en gran aliado en el colegido vasco. Este Barça está tan en horas bajas que ni tan siquiera pudo con el Madrid en inferioridad, por la expulsión de Cristiano a falta de diez minutos. En cambio el equipo de Zidane está tan bien que pudo con el Barcelona y con todos los elementos que tuvo en contra. El primer clásico oficial de la temporada no defraudó. Comenzó un poco tibio en la primera parte para en el segundo periodo alcanzar temperatura. Fue en este periodo cuando salieron los defectos de uno, el Barça, y las virtudes del otro, el Madrid. Y llegaron los goles. El primero autogol de Piqué tras un centro venenoso de Marcelo. El empate llegó como consecuencia de la acción tramposa de Luis Suárez que fingió una caída, engañando al colegiado que no dudó en pitar penalti que se encargaría de ejecutar, Messi. Después en la mejor jugada del partido, en uno de esos contraataques primorosos de los blancos que vistieron un feo azul turquesa, Cristiano se encargó de encarrilar el triunfo que le empuja a su equipo hacia un nuevo título. El 1-3, fue muy parecido al de Cristiano: contragolpe que finalizó con disparo por toda la escuadra de ese chico llamado a ser un fenómeno y que responde al nombre de Marco Asensio. Zidane, con esa sencillez que le caracteriza volvió acertar con los cambios. Kovacic, que se retiró lesionado, fue el perfecto sustituto de Modric. El croata cuajó un buen partido. Al igual que Isco que sigue gozando de una magia envolvente. El malagueño embruja por donde pasa. La defensa,toda ella, estuvo a gran nivel. Los más flojos fueron Bale y Benzema que siguen sin inspiración. En el Barcelona, Aleix Vidal y Deulofeu, fueron los puntos débiles de un equipo que rechina y que necesita reforzarse si no quiere morir en el intento de igualar a su gran rival. La eliminatoria parece encarrilada, y más después de ver la superioridad del Madrid sobre un Barça que parece que ha perdido la ilusión. Todo lo contrario que su histórico rival que goza de una salud envidiable y que tiene una plantilla inmejorable. Dicen que el Real Madrid es ahora mismo el mejor equipo del mundo y el segundo mejor, puede que sea la segunda unidad madridista.    


EL REAL MADRID  NO SE CANSA DE GANAR

El Real Madrid tiene la bendita costumbre de ganar las finales que juega. En la capital de Macedonia, Skopje, no fue para menos y consiguió la Supercopa de Europa al vencer al Manchester United de Mourinho por 2-1. Título que le acredita como el Rey absoluto de Europa.   Lo de ganar las finales se ha convertido en un vicio para el Madrid que a nivel internacional ha conseguido los once títulos de otros tantos que ha jugado. No pierde una final desde que el Boca Júniors le ganó (2-1) la Copa Intercontinental en el año 2000 que se jugó en Tokio. A las finales se llega para ganarles y en eso el Real Madrid es todo un maestro Después del paréntesis de la pretemporada, donde el Real Madrid no ganó un solo partido, se veía esta final de la Supercopa como una especie de prueba para el equipo blanco que había levantado ligeras sospechas por sus pobres partidos en Estados Unidos. Se ha demostrado que si alguien tenía alguna duda, esas sospechas eran infundadas.Llegada la hora de la verdad, en el primer título oficial de la temporada, el Real Madrid volvió a aparecer para demostrar que sigue ostentando el trono europeo. No solo ganó 2-1 con todo merecimiento al Manchester United, sino que lo hizo convenciendo y haciendo un juego de muchos quilates en este albor de la temporada. Jugó mucho mejor que un Manchester United que solo tuvo el recurso del fútbol directo y de choque con jugadores que parecen más atletas que otra cosa. Al equipo de Mourinho le sobra músculo y le falta talento. Si el comienzo de los de Zidane fue un tanto tímido, conforme fueron pasando los minutos se fue adueñando de la situación hasta prácticamente marear a los ingleses que veían pasar el balón, sin poder hacer nada para cortar la hemorragia del buen fútbol de los madridistas que hasta el descanso, prácticamente lo bordaron. Casemiro se erigió en el dueño y señor del centro del campo. Comiéndose a su par, el turco Mkhitaryan, creando superioridad en esa parcela donde el Madrid siempre jugó en ventaja desde esa zona de influencia. Casemiro, al borde del fuera de juego, fue quien abrió la cuenta en el minuto 24, respondiendo con precisión al buen servicio de Carvajal que vio perfectamente su incorporación por el flanco izquierdo. Los últimos goles de Casemiro (ya lo hizo en la final de Cardiff) no son fruto de l casualidad. Zidane, le ha soltado amarras y el brasileño lo agradece con goles que están siendo decisivos. Antes del gol ya había mandado un balón al travesaño tras saque de esquina. No solo es un tapón eficaz y seguro, sino que ofrece variantes ofensivas. Casemiro se ha convertido en un jugador fundamental en el esquema de Zidane. Junto al brasileño hay que destacar la magia de Isco que sigue, una vez pasada la pretemporada, en estado de gracia y aliado con la inspiración . Lo suyo es puro arte y se ha ganado por méritos propios un puesto en el once titular. Hoy por hoy es imprescindible en este Real Madrid. No solo fue el autor del 2-0 que ponía tierra por medio, con un tanto de auténtico crack, sino que envolvió con su arte a los ingleses. Un gran Isco, apareció por todos los lados ayudando a Kroos y Modric, y por donde hiciese falta. Su partido fue para enmarcar. Casemiro e Isco fueron los más sobresalientes, pero el nivel general del Real Madrid en este primer partido oficial fue alto, por encima de la media y del Manchester United que acortó distancias por mediación de Lukaku, que se aprovechó de un rechace de Keylor Navas quien en lugar de mandar el balón a los lados lo mandó al centro y ahí estaba el delantero belga del Manchester para acortar distancias y poner incertidumbre al encuentro. Fue un error del guardameta madridista sin más, porque después salvo el empate a dos desviando un balón de Rashford que llevaba marchamo de gol. El tanto de Lukaku animó a los suyos que con más fuerza que juego intentaron la igualada. Pero, el fútbol lo seguía poniendo el Madrid que pudo sentenciar el partido con un lanzamiento de Bale al palo. Un Bale, que fue muy distinto al que vimos pasearse por Estados Unidos. Hoy junto a Benzema,llevaron por la calle de la amargura a la defensa de los diablos rojos. El galés, oigan lo que oigan, seguirá el Real Madrid Zidane, que consigue su sexto título en 20 meses, no sorprendió con la alineación, dejando en el banquillo a Cristiano Ronaldo que solo llevaba dos entrenamientos con el equipo. Lo dejó para una emergencia. El portugués salió en el último tramo del partido. Cristiano Ronaldo no fue titular en Macedonia, pero muy posiblemente si lo será en la Supercopa de España el domingo, contra el Barcelona. Ahí ya veremos si definitivamente se rompe la BBC para dar entrada a un Isco que hoy por hoy, es insustituible. En definitiva que el Real Madrid de Zidane se ha convertido en una máquina de ganar títulos. En la capital de Macedonia reafirmó su reinado ganando otra Supercopa de Europa. Y lo ha hecho, como muy bien ha dicho Sergio Ramos:”jugando al fútbol, con buen juego y con sacrificio”. Estupenda forma de empezar la temporada.    


EL REAL MADRID, A UN PUNTO DE LA GLORIA

    El Real Madrid con su importante triunfo frente al Celta de Vigo por 1-4, acaricia el título de liga. Solo le queda agarrarlo en Málaga en el último partido liguero. Si puntúa ante el equipo de Michel, ganara la liga.   El trascendental triunfo en tierras gallegas le devuelve al primer puesto de la clasificación: suma 90 puntos por los 87 del Barcelona. Se despegó del equipo azulgrana ganando su partido aplazado de Vigo. Aprovechó el comodín que tenía en la manga para tomar ventaja en el mejor momento posible, cuando el campeonato está a un partido para su final. Tras cinco años en la sala de espera, al Madrid le falta un suspiro para conquistar el título de liga que se le resiste desde hace cinco años. En un Balaídos muy agresivo contra el equipo visitante, el Madrid hizo lo que debía, lo que viene haciendo en los últimos partidos y durante toda la liga, jugar con la regularidad de un campeón para asegurarse tener la sartén por el mango en el último partido. Solo una derrota ante el Málaga,le llevaría al fracaso. Esta liga, por todo el trabajo realizado, por cómo se ha desarrollado a lo largo de 37 jornadas, seguramente se la merece el Real Madrid que la tiene ganada.Solo él la puede perder. Todo depende del equipo de Zidane que acudirá a la ciudad malagueña con el mantra de ganar y ganar… Solo un punto separa al Madrid de la liga, tras resolver con goleada su difícil compromiso ante el Celta de Vigo, en un partido donde saltaron chispas. La atmósfera de Balaídos tenia cierto tufo a guerrilla, en el ambiente se palpaba, sea por las presuntas primas o vaya usted a saber por qué, que había ganas de liársela al aspirante a la liga. Así en ese caldo de cultivo guerrillero, Cristiano Ronaldo muy pronto, a los diez minutos, mandó callar con su primer gol que ayudó a enfriar un poco el caldeado ambiente. De nuevo el portugués fue fiel a su cita como goleador, en el momento clave de la temporada: lleva 13 goles desde que a mediados del pasado mes de abril se enfrentó al Bayern Munich, al que hizo cinco goles en un abrir y cerrar de ojos. El gol tempranero de Cristiano en Vigo,no sólo amainó al rival sino que tranquilizó a los suyos en pos del objetivo que no era otro que la victoria. El delantero portugués que ha llegado más fresco que nunca a la recta final de la temporada, marcó el 0-1 con la izquierda. Fue un latigazo seco que sorprendió a Sergio Álvarez que solo vio el balón cuando impactó en la red. Cristiano tiene tendencia ahora a disparar con la izquierda. Lo hizo el domingo contra el Sevilla, y ante el Celta lo volvió a repetir en los dos goles que marcó. El 0-1 era un paso importante para poder cantar el alirón. Fue un gol de gran trascendencia del que se hizo eco todo el banquillo madridista que saltó de alegría por el valor que tenía. No era para menos, porque un Celta muy revolucionado le estaba disputando la posesión con una presión asfixiante que comenzaba desde el área de Keylor Navas. El marcar pronto rebaja la tensión, te hace más previsible y más clarividente a la vez. El Celta salió como si se jugase la vida en el empeño. Salió a jugarle de tú a tú al Madrid, con ese orgullo tan habitual de los celtiñas de jugar con la presión muy alta, de hacerse dueño del balón con la idea de tocar, dominar y tratar de ganar. Y así fue como actuó el equipo gallego que después del 0-1, se hizo dueño del campo y a partir del minuto 25 puso en jaque al Madrid que ya no mandaba en el partido. Esa actitud encendió a la grada, y más aún cuando vio la incomodidad con la que estaba el equipo de Zidane, que preocupado se movía intranquilo en la zona técnica. Pero el Real Madrid que está ejerciendo de campeón, no se puso nervioso y aguantó el tipo hasta llegar al descanso sabiendo que el Celta no aguantaría el desgaste de tanta presión. Y porque tenía un plan perfectamente estudiado, con Isco como un baluarte seguro que está alcanzado el cenit en el momento oportuno, y con el instinto goleador de ese animal del gol llamado Cristiano Ronaldo. Los dos, a la postre, resultaron decisivos. En la reanudación, tras una torpeza de Guidetti que pudo lograr el empate, se pasó a la jugada del partido: Despeje de la defensa madridista, balón al centro del campo que llega a Isco quien con la pelota pegada a la zurda se fue de dos rivales que no pudieron tirarle. Aguantó lo justo y se la puso en carrera a Cristiano que definió perfectamente, otra vez con la izquierda. La alegría de todo el banquillo ya fue de locura. El Celta a pesar de los dos goles en contra no se rindió, seguía con su entusiasmo y ganas de agradar a su afición en la hora de la despedida. En ello estaba, cuando llegó el despropósito de la noche en la jugada que llevó a Aspas a los vestuarios,expulsado por doble amarilla. El colegiado entendió que se dejó caer en una disputa dentro del área con Sergio Ramos. No me pareció penalti, pero la expulsión me resultó excesiva porque no hay piscinazo. Acto seguido, se produjo una jugada similar en el área celtiña con Cristiano como protagonista que cayó frente a Jony y donde tampoco hubo simulación. Esa dos jugadas calentaron en exceso un partido ya de pos sí bastante caldeado antes, durante y después…. Ya con diez jugadores, el Celta apeló al orgullo y Guidetti, tras un error de Isco, dio cierto aire al cuadro gallego con un disparo que rebotó en Sergio Ramos,marcando el 1-2 en el minuto 69. No hubo mayor espacio a la reacción porque Benzema anotó inmediatamente después el 1-3 que cerraba el partido. El Celta, entonces claudicó mientras que el Madrid quiso golear. Kroos, con su elegancia habitual, marcó el cuarto y pudieron caer algunos más. Cristiano Ronaldo falló uno imposible de fallar con el portero vendido y toda la portería para él, pero se le perdona porque ya antes había hecho su trabajo. Isco de nuevo estuvo en plan estelar,aunque fallase en el gol del Celta. Con su enorme trabajo se ha ganado la titularidad a pulso. Titularidad que le debe llevar a Cardiff. Cristiano, más descansado que nunca, alcanza su mejor forma en el momento más caliente de la temporada. Zidane, le convenció para que administrase esfuerzos y supo aceptar ese nuevo papel. El Madrid está siendo el gran beneficiado.   Kroos, realizó un serio partido. Al igual que los dos centrales Sergio Ramos y Varane, que sacaron las castañas del fuego cuando el Celta apretó en la primera parte. Navas, tuvo poco trabajo pero hizo una gran parada que era un gol cantado. El costarricense ha regresado. Hay que alabar el gran estado físico en el que se encuentra este Real Madrid, que termina los partidos como los empieza, pletórico. El mérito hay que dáselo a Zidane. Las rotaciones han sido la clave para que el equipo blanco haya llegado tan fresco en el tramo final de la temporada. El técnico francés, llevaba razón. En definitiva que el Real Madrid con tranquilidad, cabeza y dominando la presión despejó su camino a Málaga, donde un punto le separa para conquistar la que sería la 33ª liga de su historia.  


AL MADRID LE SIGUEN SALIENDO LAS CUENTAS

El Real Madrid ha puesto la liga a sus pies tras ganar 4-1 al Sevilla en el Santiago Bernabéu . Le salen las cuentas: le quedan dos partidos y con 4 puntos le basta para ser campeón. La holgura del triunfo no refleja bien el sufrimiento que pasó el equipo madridista ante un Sevilla peleón que siempre dio la cara y que en muchas fases del encuentro sometió a los de Zidane, que después de ponerse 2-0 en el marcador se dejó ir para dejar al Sevilla dominar. Tanto fue ese dominio de los de Sampaoli, que llegaron a gozar de cuatro ocasiones claras de gol que no se materializaron por culpa de los palos en dos ocasiones, y por dos paradas sensacionales de un magnífico Keylor que en el primer periodo salvó a su equipo del colapso. Antes de ese mal trago, el Madrid comenzó con entusiasmo y hasta con picardía la contienda. A los seis minutos, esa joya llamada Nacho, demostró que además de ser un jugador impecable es el más listo de la clase. Fue pillo en el 1-0, un gol legal a pesar de las quejas de los jugadores del Sevilla que en lugar de pedir barrera se dedicaron a hablar y a mirar no se sabe dónde. Sin tiempo a negociar la barrera, Nacho se sacó un disparo de la chistera que dejó confundidos al público, a sus compañeros y a los rivales. Ese gol protestado por el Sevilla por creerlo ilegal, lo dejó tocado. Le costaba asumir su error. A los diez minutos, un robo de Asensio en el centro del campo posibilitó el 2-0 que culminó Cristiano. La facilidad con la que el Real Madrid se puso por delante con esa cómoda ventaja le llevó al exceso de confianza y a una complacencia de la que se benefició el Sevilla, que ya con el agua al cuello se puso serio y fue cuando estuvo a punto de dinamitar el partido con esas dos ocasiones a la madera y las dos paradas extraordinarias de Keylor Navas, que se está ganando con sus sensacionales actuaciones en los últimos partidos, la confianza de la que algunos dudan. El costarricense fue determinante para evitar la sorpresa. Fue la figura del partido que le puede valer al Real Madrid el título de liga. En esta ocasión Zidane más que optar por el equipo B, hizo una especie de híbrido que solo le funcionó en los primeros 20 minutos, después hubo elementos que se resquebrajaron. Más aún cuando Jovetic, hizo el 1-2 en el inicio del segundo periodo. Ahí los blancos pasaron sus peores momentos, se estaba más cerca del empate a dos que del 3-1. Fueron minutos de angustia en un Bernabéu que no decía ni pío. Estaba asustado ante el empaque del Sevilla que llegaba al área de Keylor con suma facilidad. El centro del campo madridista estaba roto, partido en dos con James sin saber dónde estaba, campando a su aire. El Madrid lo estaba pasando mal y se hacía necesario un cambio de rumbo. Zidane, también lo vio claro y echó mano, primero de Casemiro que sustituyó a un desdibujado James, que se tomó su tiempo despidiéndose del Bernabéu porque sabe que fue su último partido en el Coliseum blanco. Su destino será el Manchester United. Después entró Lucas Vázquez por un desacertado Morata, que también puede que haya jugado su último partido en el Bernabéu, despidiéndole con frialdad y que perdió una espléndida ocasión para reivindicarse- luego que no se queje-; y finalmente Modric sustituyó a Kovacic que se había ido diluyendo con el paso del partido. Los cambios aportaron al Madrid le luz que le faltaba. Con el medio campo titular el equipo se iluminó con un Casemiro que entró en el barro que propuso el Sevilla, un Lucas Vázquez que no solo abría huecos por la derecha sino que ayudaba en defensa a Danilo, y Modric que puso el orden. Con estos oportunos cambios, el Madrid entró en ebullición y hasta se espabiló Cristiano, que ya como delantero centro, mató el partido, consiguiendo el 3-1, de un tremendo zurdazo que se coló por la escuadra derecha de Sergio Rico. Kroos en una contra rápida, cerró la cuenta poniendo el definitivo 4-1. Pero el mérito de ese cuarto gol hay que dárselo al gran Nacho, el hombre que vale para todo. Ayer jugó de lateral izquierdo cumpliendo a la perfección. No solo abrió la cuenta con su pillería, sino que cerró el partido con su gran pase a Kroos. Por cierto que el cada vez peor árbitro, Undiano Mallenco, le sacó una injusta tarjeta amarilla a Nacho, que le va a impedir jugar en Balaidos. Aunque estoy convencido que el Comité se la quitará cuando el Real Madrid presente recurso, que lo va a presentar. Con esta importante victoria, el Real Madrid va lanzado a Vigo donde el miércoles le espera el Celta en ese encuentro aplazado que le puede significar, siempre que no pierda, ponerse como líder y que todo dependa de si mismo para lograr la ansiada liga, título que se resiste desde hace cinco años. Una jornada menos, una victoria más. Las cuentas le siguen saliendo. Todo marcha según lo planeado. Solo le quedan tres partidos para alcanzar la gloría. El Real Madrid tiene la última palabra.


NO DIGA REAL MADRID,DIGA REY DE EUROPA 

       El Real Madrid, por segundo año consecutivo se ha clasificado para la final de la Champions League, erigiéndose una vez más como el rey de Europa. Los hechos así lo demuestran: tres finales en los últimos cuatro años; alcanza su 15ª final de las que ha ganado 11. Hasta ahora ningún equipo desde 1960 se había clasificado finalista de forma consecutiva;además de haberse clasificado semifinalista en los últimos siete años. ¿Hay quien de más?. Nadie. En un partido apasionante por todo lo que ha conllevado, el Madrid aunque perdió por 2-1 frente a un Atlético que vendió cara su derrota, la renta del partido de ida (3-0) a la postre le fue suficiente para meterse otro año más en la final europea. Fue una derrota dulce que le devuelve a su cita preferida, la final de la copa de Europa   El último derbi en el Calderón hizo honor a la historia de dos grandes equipos, que nos ofrecieron un hermoso espectáculo lleno de pasión,orgullo y mucha adrenalina. Ganó el fútbol. Las dos aficiones pueden estar orgullosas de su equipo. Los dos sacaron a relucir ese orgullo bien entendido que cada uno administró según sus intereses y forma de entender. Los dos fueron igual de válidos. El Atlético salió como se preveía con el cuchillo entre los dientes,a tumba abierta, poniendo trampas y presionando hasta la extenuación a los blancos que esta vez vistieron de negro. Los rojiblancos respondían así al conjuro frente a su afición la víspera del partido. Y lo logró con una puesta en escena volcánica que hizo estremecer los muros del Madrid que en esos minutos iniciales, no sabia como jugarle a un Atlético pletórico que creía en el milagro. Más aún cuando a los 16 minutos exactos ganaba por 2-0, con goles de Saúl que en el 12 remataba perfectamente de cabeza un saque de esquina; y después en el 16, Griezman de penalti, lograba el segundo tanto que ponía en órbita a todo el Calderón, que era un grito unánime;”creemos, pues podemos”. El equipo de Simeone en apenas un cuarto de hora había logrado lo que tenía planeado: meter el miedo en el cuerpo al Madrid para que le entrase las dudas. Pero curiosamente, el 2-0 hizo más daño a los rojiblancos que a los madridistas, porque a partir de ese momento, el Madrid se hizo dueño de la situación con un juego de toque y de control, perfectamente guiado por un Modric imperial, y un fuera de serie como Isco, que sigue en estado de gracia. El Atlético en ese inicio arrollador con más empuje que juego pero con una fe y entrega encomiable, fue apagándose por el tremendo esfuerzo de ese arranque brutal. El Madrid en cambio, cuando el juego se sosegó, empezó a crecer hasta dominar el tempo de todo el partido. Los del Cholo Simeone parecía que se tomaban un respiro y los de Zidane se sobreponían al vendaval del rival, en el inicio. Eso parecía, pero el control madridista ya fue una constante durante todo el partido,imponiendo su fútbol ante las acometidas episódicas de los rojiblancos . El centro del campo comandado por Modric, Kroos, Casemiro e Isco, fue la clave del partido. Modric,sacó el compás e Isco, la genialidad. El Real Madrid volvió a ser la bestia negra del Atlético en Champions:cuatro años seguidos. Pero el último partido europeo en el Calderón nos deja la alegría del Madrid, camino, creo que merecidamente de su decimoquinta final, y la vergüenza torera y el orgullo de un Atlético que ha luchado y le hizo probar el miedo a su rival en un comienzo conmovedor. Justicia para un Real Madrid superior y honor para un Atlético que cayó de pié. A los 42 minutos, se esfumaron las esperanzas rojiblancos con el gol de Isco que tuvo en Benzema al gran protagonista. La jugada del francés es para enmarcar, es puro arte. Una obra suprema de un jugador que tiene tanta calidad como parsimonia. Lo suyo no es la pelea ni la constancia y por esta razón el Bernabéu no soporta muchas veces su apatía, pero clase tiene para aburrir. Esta inmensa calidad apareció en el Calderón en el momento justo, cuando más lo necesitaba su equipo. Eliminó a tres rivales sobre la cal de la línea de saque de esquina,pase atrás para Kroos que dispara respondiendo Oblak con una espectacular parada. Pero como esa jugada merecía ser gol, ahí estaba Isco para recoger el rechace y marcar el 2-1 que dejó helado al Calderón y al Atlético que ya no fue el volcán de los primeros quince minutos. Ya nada fue igual. Un gol que vale una final. Una derrota nunca fue tan dulce para el Real Madrid. No obstante, el Atlético seguía apretando los dientes en cada entrada y llevó al límite las decisiones del árbitro, superado por unos y otros en las protestas. Hubo entradas feas de un lado y de otro y el partido se embruteció porque el Atlético propuso y el Madrid no se arrugó. Al Atlético, tal vez le sobraron algunas entradas que rayaron en la violencia.Godin y Gabi rozaron la expulsión. El Cholo Simeone, una vez más con sus soflamas coléricas que llaman a la épica, lo único que consiguió es que sus jugadores jugasen de una forma muy acelerada y hasta crispante,dejándoles sin resuello. Ya huele, la filosofía parda de Simeone. Debe saber que para eliminar al Real Madrid que llegaba con un 3-0 a su favor, más que rituales que claman por la machada, hacen falta argumentos futbolísticos. El Atlético, lo siento, no tuvo argumentos en el cómputo total de la eliminatoria. El Real Madrid ha sido mejor y con total justicia se mete en la final. En esta ocasión el talento se impuso a la pasión. Tras el descanso el partido fue lo que se presuponía. El Atlético se quedó sin fuerzas. Pagó caro el esfuerzo de los primeros 20 minutos, sobre todo Griezman que ha llegado a este tramo final fundido. El Madrid, fresco como una lechuga, tenía la pelota y el dominio de la situación. Gozó de alguna oportunidad para empatar como en un cabezazo de Benzema y en jugada personal del mismo francés. Pero el caso, es que el Atlético tuvo dos oportunidades de meterse en el partido. En ambas ocasiones, una de Carrasco y otra de Gameiro, Keylor Navas, el protagonista madridista en el segundo periodo, respondió con dos espléndidas intervenciones. Por encima de pancartas absurdas por uno y otro bando; y de proclamas que solo acarrean violencia, estuvo el orgullo de dos grandes equipos que nos brindaron una apasionante noche que sirvió para despedir con todos los honores al histórico Vicente Calderón. Hasta la intensa lluvia del final del encuentro quiso rendirle homenaje. Como homenaje le brindó la afición atlética a sus jugadores por su entrega y por lo logrado hasta ahora, que es mucho. En una noche extraña pero bonita, el Real Madrid también salió a saludar a su afición y a plantar su bandera en el césped del Calderón. El finalista, justo y merecido, pasó el susto y peleará por la Duodécima. La Juventus, 19 años después, busca la revancha de aquella final perdida (1-0) contra el Real Madrid en el Arena de Ámsterdam,año 1998 (que recuerdos, fue mi debut en TVE). Cardiff, acogerá una gran final: Real Madrid-Juventus de Turín.


EL FÚTBOL TOTAL DEL MADRID LE ENCAMINA A LA FINAL DE CARDIFF

     El Real Madrid jugando con ese ADN competitivo que le confiere la copa de Europa, encarrilla el pase a la final de la Champions que se jugará en Cardiff(Gales) al vencer al Atlético por 3-0. Los tres fueron de Cristiano Ronaldo, que lleva diez goles en esta Champions,ocho en los tres últimos partidos:5 al Bayern Munich y 3 al Atlético de Madrid. En esta ocasión, el Atlético no puede poner ningún reparo a la más que merecida victoria del Madrid que le ganó en todos los terrenos. La superioridad sobre los rojiblancos que vistieron de negro fue un hecho de principio a fin. No fue una lucha de igual a igual porque los de Zidane arrollaron a los de Simeone que protagonizaron el derbi más oscuro desde que está el “Cholo”. Todo lo contrario que el equipo de Zidane, que se marcó un gran partido, de lo mejorcito de la temporada en cuanto a concentración, solidaridad y entrega. Casi rozaron la perfección. El Atlético estuvo irreconocible. No fue ese equipo pujante y enérgico que exige a su rival el máximo esfuerzo, como había sucedido en los últimos enfrentamientos entre los mismos protagonistas. El Madrid, fue el que puso la fuerza, la pujanza, la clase y hasta un ejercicio coral que desarboló a un triste Atletico que terminó fundido por el fútbol total de los madridistas, que tuvieron en Cristiano Ronaldo, el fiel exponente de la plenitud del equipo blanco. El portugués, cuando llega la Champions se transforma en un devorador de goles. Entra en estado de excitación y acapara la ofensiva de los suyos con una fe que le hace ser determinante. Y así fue, porque con su triplete fue el artífice de la victoria del Madrid que apunta directamente a la final. El Madrid comenzó desatado desde el primer minuto, acorralando a los rojiblancos por todos los lados, especialmente por los laterales, concretamente por la banda izquierda donde estaba el falso lateral Lucas Hernández, que pasó un suplicio. El dominio era total. El 1-0 fue producto de ese acoso y en un centro mordido de Casemiro, Cristiano, cada vez más delantero centro, se anticipó a Savic, marcando el primer gol. Cierto es que el portugués en el primer centro de la primera jugada, está en fuera de juego, pero no interviene en ella por lo que la tendencia es no sancionarla. En la segunda jugada la posición es correcta y por lo tanto fue gol legal.   El luso, con su voracidad destrozó al conjunto de Simeone y convierte en una misión casi imposible la remontada atlética en el Calderón. Aunque sí nos fiamos de las palabras de Simeone al finalizar el encuentro, la remontada es posible:”Nos llamamos Atlético de Madrid, no hay nada imposible”. Qué va a decir después de ver a un Atlético totalmente desnaturalizado, pero es comprensible su mensaje. No le queda otra. El Atlético entre asustado y enfermizo solo tuvo una ocasión clara de gol en todo el partido en una jugada que partió de Koke para Gameiro, al que Keylor Navas rebañó el balón en un mano a mano del que salió victorioso el costarricense. Eso sucedió en el primer tiempo, luego después, en el segundo periodo, aunque entró muy bien al partido poco a poco se fue diluyendo ante un Madrid que por entonces gestionó muy bien su ventaja, aguantando muy bien en defensa. Así fue hasta que a partir del minuto 60 lanzó el ataque definitivo. Y de esa forma llegó el 2-0 en el minuto 73 de gran tiro del luso a servicio de Benzema; y el definitivo 3-0 en el 86 a pase de Lucas Vázquez, que realizó una gran jugada por la banda derecha. Ambos goles tuvieron la firma de Cristiano Ronaldo,que estuvo más solidario que nunca, realizando labores poco habituales, como las ayudas en la presión en el centro del campo. El partido del Real Madrid fue encomiable en todos los sentidos: el equipo fue más coral que nunca. Corrió como un poseso, tuvo una alta concentración e hizo del entusiasmo, su bandera. La solidaridad fue la nota común de la redonda actuación de todo el conjunto de Zidane, a quien en esta ocasión nada se le puede reprochar. Le ganó la partida táctica al Cholo Simeone que vivió su noche más amarga. Acertó en todos los ámbitos, hasta en los cambios. Hizo bien en sustituir a Isco,quien además de tener una tarjeta amarilla, no fue de los más destacados. También acertó en el cambio de Benzema por Lucas Vázquez. El francés fue de nuevo el más flojo de todos. La entrada de Nacho vino motivado por la lesión de Carvajal al borde del descanso. Parece una lesión muscular. Era una baja importante, pero no se notó porque Nacho de nuevo volvió a dar un ejemplo de sobriedad y de saber estar. Estuvo enorme. El Atlético esta vez, estuvo en el lado oscuro. Le falló todo en lo que antes era un especialista. Tal vez fue porque el Madrid le hizo perder su identidad. Por fallarle hasta le falló el centro del campo que estuvo desaparecido toda la noche. Solo Carrasco llevó cierta inquietud. Muy poco ante un Madrid pletórico que hizo el fútbol total. En una palabra, que el Santiago Bernabéu se vistió con el traje de las grandes noches europeas. El Real Madrid tiene pie y medio en la final de Champions. PD. Siento decirlo, pero mucho me temo que el proyecto de Simeone agoniza. El entierro del “Cholismo” puede haber comenzado en la orilla del Bernabéu, el peor escenario posible para un colchonero.  


MARCELO EVITÓ EL DESASTRE

     Cuando la angustia se había apoderado del Bernabéu con el empate (1-1) del Valencia y se marcaba la tragedia, apareció el mago Marcelo con su chistera que envolvió a todos, y amagando por aquí y por allá disparó con la derecha, marcando el 2-1 un gol que puede valer una liga. El tanto de Marcelo a falta de cuatro minutos para el final le sirve al Real Madrid para seguir dependiendo de si mismo para llevarse el título de liga. Lo consiguió cuando estuvo en el abismo y de forma agónica, como ha ocurrido en tantas otras ocasiones. El autor de la nueva hazaña madridista ha sido en esta ocasión, Marcelo, uno de los pocos junto a Carvajal que se salvaron del flojo partido del Real Madrid, en general. El problema de este Madrid A o como le quieran etiquetar es que no sabe cerrar los partidos. Con las mismas ganas e intensidad con la que respondió tras el empate del Valencia, es como tienen que jugar los últimos partidos que le quedan. No hay especulaciones que valgan, deben salir a ganar y si pueden dejar listo para sentencia el partido antes de tiempo, mejor que mejor. En una palabra, tienen que salir a morir.   Ante el Valencia, el equipo de Zidane jugó con fuego. En el primer tiempo fue un quiero pero no puedo. Había miedo, nervios y hasta ansiedad. Se jugaba al ralentí, con muchos pases horizontales y poco movimiento. Él Madrid solo tuvo una ocasión de gol, el 1-0 logrado por Cristiano Ronaldo a pase magnífico de Carvajal. Un tanto que pareció que les quitó esa ansiedad con la que empezaron el encuentro. El guión del partido pudo tener otro desarrollo, antes de que se cumpliese el primer minuto de juego, si Santi Mina aprovecha la doble ocasión que tuvo para adelantar al Valencia. Falló las dos. La primera la sacó Keylor y la segunda se estrelló en el palo. Pasado el susto, el Madrid comenzó a meterse en el partido que fue de ida y vuelta, con un Valencia muy ordenado atrás y aproximándose siempre a los dominios madridistas con mucho sentido. Era un partido muy abierto pero con poco fútbol. Apenas había ocasiones, pero en una de las pocas que hubo, Cristiano desde la posición de delantero centro -en la que debe jugar siempre – de espléndido cabezazo respondió con el 1-0 al perfecto pase de Carvajal. El Valencia, lejos de arrugarse, tiró hacia adelante y metió en algún lío a la defensa madridista que tuvo en Sergio Ramos a su jugador más nervioso e impreciso. La primera parte terminó con pocas cosas que contar. El Madrid no se había hecho con el partido. Tampoco lo hizo en el segundo periodo, donde jugó peor que en el inicio con un juego lento y y previsible.. Los de Zidane con una actitud chocante para lo que se estaban jugando, no le pusieron esa intensidad que se supone debe tener un equipo que se juega la liga. Cristiano pudo conseguir el tanto de la tranquilidad si hubiese acertado con el penalti a Modric con el que fue castigado el Valencia. Diego Alves, volvió hacerlo de nuevo, se lo detuvo al portugués que lo tiró muy mal. Es el tercero que Diego Alves le para a Cristiano Ronaldo, que ya no volvió hacer acto de presencia Bien es verdad que el Madrid pudo hacer ese segundo gol en una jugada de Benzema que se fue al palo, pero el caso es que de nuevo no supo dejar sentenciado el partido y les tocó sufrir. Y a falta de 10 minutos, en una jugada tan aislada como la del primer minuto, Parejo llevó la angustia al Bernabéu. Falta de Casemiro y lanzamiento a la escuadra del capitán del Valencia para poner contra las cuerdas al Real Madrid. Fue un golazo Entonces, si reaccionó el Real Madrid. Dejó esa cierta apatía con la que nos estaba obsequiando en un lamentable segundo tiempo, para encenderse y echar mano de la épica. Con fuerza, pasión y determinación se volcaron al ataque, no quedaba otra, con Asensio y Morata a los que dio entrada Zidane en sustitución de Benzema, que salió entre división de opiniones, y Modric. En esta ocasión la agonía duró poco porque a falta de cuatro minutos, como ya relataba, Marcelo se sacó de la manga un disparo con su pierna mala, la derecha, para conseguir el definitivo 2-1. Un gol que vale un potosí: el privilegio de depender solo de ellos mismos para levantar el título de una liga que se le resiste desde hace cinco años En esta ocasión el Madrid sujeta la liga gracias a sus dos laterales: Marcelo y Carvajal, que han sido los mejores con mucha deferencia sobre sus demás compañeros. Carvajal, por su banda fue el dueño y señor. De sus botas salió el magnífico pase para que Cristiano abriera la cuenta. Marcelo, fue vital para la suerte de su equipo. Con su profundidad y su magia, rescató al Real Madrid del precipicio en el que se encontraba. De todas formas, los de Zidane que se lo hagan mirar. Da la sensación que no le van las cosas sencillas y simples. Necesita adrenalina para reaccionar y jugar como se debe. No aprenden la lección, cuando se juega con fuego normalmente uno se se termina quemando. Después del esplendoroso partido del otro Madrid, en Riazor, Zidane tiro de su equipo base con el cambio de James por el lesionado Bale. Y visto lo visto, la verdad que no aguantan la comparación. De la exhibición ante el Deportivo, pasamos al sin fuste contra el Valencia. A este Madrid le faltó la lozanía y pujanza de Riazor. Al once titular de Zidane, le faltó alma. No me sorprende que haya discusión sobre este asunto porque en A Coruña, con el llamado equipo de la segunda columna, vimos al mejor Real Madrid de la temporada. El once tipo del técnico francés juega más al pie, se mueve menos y es más especulativo; el otro Madrid se asocia más, es más solidario y busca los espacios. Dicen que en el equilibrio está la virtud. Tal vez lo deseable sería sacar del once titular a jugadores de dudoso rendimiento por otros que se han ganado a pulso la titularidad. No puedo entender la obsesión de Zidane por alinear a Benzema un jugador que aparece y desaparee como el Guadiana. El francés tardó más de una hora en hacer acto de presencia contra el Valencia, con un regate en el área que le permitió tener toda la portería a su alcance, pero el balón fue al palo. No está para ser el delantero centro del Madrid. Ese puesto, ahora mismo, debe ser para Cristiano Ronaldo que estaría muy bien acompañado por Isco y Asensio. Kroos es otro de esos jugadores que no pasa por su mejor momento, que puede ser moneda de cambio. Ahí está Kovacic que puede jugar perfectamente junto a Modric o sustituir a Casemiro, que sale a tarjeta por partido. Lo he dicho muchas veces, no seré yo quien dude de Zidane, a quien  últimamente y de forma injusta le están disparando  a través de una campaña sin sentido. Pero creo, que sería de justicia que le diera más oportunidades a los jugadores de la mal llamada segunda unidad del Real Madrid. Convencido estoy que el reparto de minutos lo tienen muy pensado. Ser justo no significa repartir, sino escoger lo que el equipo necesita. Y sinceramente, al día de hoy, el Real Madrid no necesita a Benzema. Que este Valencia, que lleva penando toda la temporada, haya estado a punto de quitarle la liga al Real Madrid, denota bien a las claras que los de Zidane hicieron un mal partido. La liga no se gana con milagros de última hora, se gana jugando bien al fútbol. Pues, eso. En definitiva, que el Real Madrid jugó con fuego, pero Marcelo evitó que se quemase.  


CRISTIANO Y EL REAL MADRID VUELVEN  A SER GRANDES 

      Cristiano Ronaldo y el Real Madrid , volvieron a  ser grandes en un escenario de postín, como el Allianz Arena de Munich. Como en las grandes ocasiones, el portugués resurgió marcando los dos goles que acercan al Madrid a las semifinales de la Champions League, al vencer al Bayern por 1-2. Su doblete enmudeció a los seguidores del Bayern Múnich. Cristiano fue el estandarte de los de Zidane, pero lo cierto y verdad es que el equipo en general estuvo a buen nivel, haciendo un segundo tiempo para enmarcar. Fue entonces cuando el Real Madrid, que todos esperamos, hizo acto de presencia para borrar del partido a los alemanes que sólo tuvieron presencia en el primer periodo en el que pudieron dejar KO al Madrid, si Vidal llega a transformar la pena máxima con la que fue castigado Carvajal por una mano inexistente (le dio en el hombro).. Antes de ese error del colegiado italiano Rizzoli, el mismo Vidal había marcado de cabeza, que más bien pareció un obús, el 1-0, al aprovecharse de un saque de esquina de los muchos que llegó a sacar el Bayern(6) en los primeros 23 minutos. Los córners era el único peligro de los alemanes que ponían más empeño que juego ante un Madrid, por entonces, un poco retraído. Había mucho respeto en los dos equipos. Robben, era el jugador que más peligro creaba por la banda derecha, donde durante los primeros 45 minutos tuvo una autopista. El fallo del penalti al borde del descanso, fue el prólogo a la decadencia alemana y el resurgir del Madrid que se agarró al partido para ya no soltarlo. Y así fue, nada más comenzar el segundo periodo, minuto 47, jugada por la banda derecha de Carvajal, centro preciso y remate inapelable de Cristiano que comenzó su recital rematador. Veinte minutos después, marcaba el 1-2 en la posición de delantero centro al aprovechar un pase de Marcos Asensio que había sustituido a Bale, que se retiró lesionado. El portugués remató de plancha un balón que el gran Neuer no pudo parar. De esta forma Cristiano Ronaldo junto a sus compañeros certificó una victoria de prestigio. Falta le hacía al portugués volver a reverdecer viejos laureles ya que llevaba una temporada un tanto aciaga. Desde septiembre el luso no marcaba en Europa. Con los dos goles en Múnich, es el único jugador en alcanzar los 100 goles en la máxima competición europea. Además fue el que provocó las dos entradas de Javi Martínez que le costó la justa expulsión. En la noche grande de Múnich, el luso volvió a decir: “Aquí estoy yo”.   Cristiano estuvo en su papel de estrella, pero sería injusto no destacar el inmenso partido de Carvajal; la seguridad y aporte de un gran Sergio Ramos, el jefe de la defensa; a Casemiro en su papel de guardaespaldas de Modric y Kroos, que por fin despertaron de su largo letargo; las correrías de Marcelo; la clase de Benzema, pero que le sigue faltando contundencia; la puesta de largo en Europa de Asensio, que se hizo dueño y señor de su parcela en el poco tiempo que estuvo. En definitiva que el Bayern tuvo que rendirse al espléndido segundo tiempo del Real Madrid, que más que nunca jugó en equipo, y donde los alemanes no existieron. Si Asensio aprovechó extraordinariamente sus minutos, James hizo todo lo contrario. El colombiano que había sustituido a Benzema, fue el único suspenso del equipo blanco. Jugó andando, como si le importase un bledo lo que estaba ocurriendo en uno de los grandes escenarios de la Europa futbolística. James, está escribiendo con renglones torcidos su últimos episodios en el Real Madrid. Y me temo que Isco, que no apareció por decisión de Zidane, al final no renovará. Pero dejemos los asuntos mundanos para centrarnos en el partido en sí de los dos grandes rivales europeos. La pena es que el equipo de Zidane no haya cerrado la eliminatoria en casa del Bayern. Dejó escapar una ocasión única de noquear a los alemanes en su sede. Ojalá no lo tenga que lamentar en el partido de vuelta. El guardameta Neuer salvó a su equipo de seguir vivo en la eliminatoria con tres paradas imposibles: primero a un remate de cabeza de Bale; después a Cristiano al que le sacó una mano, no sabemos de dónde, a un tiro a bocajarro y por último a Benzema. El 1-2, tal y como transcurrió el partido, es un resultado demasiado bondadoso para el equipo alemán. “El Madrid pudo matar la eliminatoria,tuvimos suerte”, comentó con sinceridad Ancelotti, en rueda de prensa. En Múnich,durante todo el segundo periodo y más aún tras la expulsión por doble amarilla de Javi Martínez, solo estaba el Real Madrid y Neuer, su extraordinario guardameta que les salvó la vida. El Bayern estaba hundido,cansado y asustado como presagiando el golpe definitivo de un Madrid volcado que llegaba por todos los resquicios. Ese golpe definitivo de la eliminatoria lo pudo dar Sergio Ramos, pero el colegiado anuló el gol por fuera de juego. El Real Madrid no consiguió matar la eliminatoria, pero se llevó los olés de de sus aficionados y el silencio de los alemanes que callaron por la exhibición madridista en la segunda parte. Por el Allianz Arena, volvió aparecer el Real Madrid de las noches europea. El campeón de Europa vuelve a rugir.  


Penaltyexpulsión | Un blog de futbol por Alfonso Celemin
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