Alfonso Celemin

PENALTYEXPULSION

Archivo Mensual: junio 2018

LA PEOR ESPAÑA EN MUCHO TIEMPO

      El VAR salvó a España de una dolorosa derrota frente a Marruecos, que sin hacer nada del otro mundo tuvo en jaque a la selección española que jugó con más sombras que luces.   Los marroquíes con un juego simple y básico pusieron contra las cuerdas a una España que aún no le ha cogido el pulso al Mundial de Rusia. El empate (2-2) del final que le sitúa en la primera posición del grupo B, llegó de carambola. Todo cambió en el tiempo de descuento, concretamente a las 21,50. A esa hora se produjo un giro brutal de los acontecimientos, donde coincidieron dos acciones revisadas por el VAR. El gol de Iago Aspas en Kaliningrado ; y en Sarank, el penalti por mano del defensor portugués Cedric que posibilitó el empate (1-1) entre Irán y Portugal, que hizo sufrir a los lusitanos que a punto estuvieron de caer eliminados, porque un gol más de Irán les hubiese dejado fuera. También es verdad que Cristiano, falló un penalti.    El empate (2-2) ante Marruecos, que jugó como si le fuese la vida, fue una bendición para España. El colegiado de Uzbekistán , Ismatov, por indicación de su juez de línea había anulado el gol de tacón de Aspas, por fuera de juego. Él VAR lo corrigió y dio validez al tanto del delantero español. Todos resoplaron. Gracias a este empate y al de Portugal, la selección española termina como primera de grupo sin saber muy bien cómo ha sido.    Desde luego jugando así no vamos a ninguna parte. Frente a Marruecos vimos a la peor España en mucho tiempo. Hizo un partido infame.Fue un equipo irreconocible, muy previsible, sin alma, sin chispa. Y lo que que peor aún jugando con prepotencia y con poca aplicación. Por estar hasta estuvieron torpes, como en el fallo en el primer gol de Marruecos que marcó Butaib, por una indecisión entre Ramos e Iniesta. A la que siguió otra torpeza de Piqué que no estuvo atento en un saque de banda que pudo costar el segundo tanto de los marroquíes. Enfin, que vimos a una España calamitosa, nerviosa, sin ideas y muy desdibujada.    Lo única jugada con criterio que hizo la selección española fue en el gol del empate (1-1), de Isco, el único que está brillando con luz propia. De nuevo fue el mejor de un equipo español que está en el lado oscuro del fútbol.    España hizo méritos para quedar eliminada. Hizo un partido errático contra Marruecos, que no había marcado un solo gol en sus dos partidos anteriores y que mucho menos había ganado.  No viaja España cómoda por este Mundial. Por los motivos que sea, que algunos hay, la selección sobrevive de mala manera a los partidos donde quitando un rato ante Portugal, no ha jugado a nada.    El equipo de Fernando Hierro, en cuanto a su confección estuvo mal parido. Tres artistas de hilo fino no pueden coincidir en el centro del campo. Ahí falta más músculo y sobre todo jugadores de más sacrificio. Sobra técnica y falta fuerza. Salvo Busquets, nadie roba un balón en la parcela central. Me sobró Thiago, un pega pases intrascendente; y si me apuras hasta Silva, que está en un momento muy bajo. Como consecuencia de esa falta de atención en el centro del campo y de la poca ayuda de los delanteros, la selección española estaba partida en dos, facilitando las contras de Marruecos que también encontraban ayudas en el mal repliegue de nuestra defensa, que tampoco está acertada. Los dos laterales no son los de sus clubes; Ramos y Piqué parecen que ya están de vacaciones. Si a eso añadimos el mal momento del inseguro y nervioso De Gea, se explica la falta de personalidad del combinado nacional que ha perdido hasta su identidad.  Sigo insistiendo que sobamos demasiado el balón para no llegar a ninguna parte. Tenemos que darnos cuanta que este sistema de ahora nada tienen que ver con el Tiki-taka de Luis Aragonés y Vicente Del Bosque. Aquel abría huecos en la defensa contraria y ahora los cierra. La diferencia está en la velocidad. Eso antes se hacía a una velocidad de vértigo; mientras que ahora lo ejecutamos con lentitud y con parsimonia, siendo muy previsibles.     Llegados a este punto, es hora de que Fernando Hierro ejerza de entrenador. No lo ha hecho hasta ahora. No lo hizo en la confección de la alineación; solo removió el equipo cuando estaba con el agua al cuello.   Se imponen cambios porque hay jugadores que simplemente aún no han comparecido en este Mundial. Es el caso de Silva, que está desconocido; Thiago poca presencia y escasa participación. Diego Costa,aunque pela para la causa, se pierde en mil batallas. Tres titulares frente a Marruecos que nunca aparecieron. Koke, Saúl, Asensio y Iago Aspas, merecen una oportunidad. Hierro tienen que empezar a tomar decisiones.     La cuestión ahora no es saber si era más conveniente medirnos a Uruguay o a Rusia. El problema es la propia España que ha perdido esa magia que le hizo ser un equipo diferente. La selección española pasa a octavos de final tocada, pero esperemos que no hundida.    No obstante el primer puesto del grupo no puede tapar el fútbol grosero,ramplón y sin alma con que ha jugado la selección española, que ha perdido su identidad y el respeto de sus rivales, en la primera fase.    El domingo a partir de las cuatro de la tarde en el estadio Luzniki de Moscú, se enfrentará a la anfitriona, Rusia en los octavos de final. Esperemos que para entonces España vuelva a tener hambre de triunfos.


CON APUROS Y DE REBOTE GANÓ ESPAÑA A IRÁN

España ganó 1-0 a Irán, y gracias, porque costó lo que no está escrito en un partido muy trabado que los iraníes llevaron a su terreno, con juego duro y muchas pérdidas de tiempo.   La selección española, en contra de lo previsto, las pasó canutas ante una selección iraní muy limitada en lo técnico aunque bien en el aspecto físico. En esta ocasión el combinado español no jugó bien, y todavía no he encontrado las razones del poco juego de los nuestros, porque el rival, Irán, solo puso pasión y fuerza física. Aspectos que fueron suficientes para meternos el susto en el cuerpo. Por lo que se está viendo en este Mundial de Rusia, no hay rival pequeño. El fútbol se va igualando y como se te ocurra menospreciar a ese rival, va y te hace un traje. Las sorpresas están a la orden del día. La selección española, en la primera parte, fue incapaz de abrir el cerrojo de los iraníes, que a base de amontonar jugadores en su campo cerraron las líneas de pase de los jugadores españoles. El planteamiento ultradefensivo del equipo de Queiroz bloqueó a los de Fernando Hierro. España lo pasó muy mal comportándose como un colectivo nervioso, desesperado y bloqueado. Irán, hacia su juego a base de dureza, pérdida de tiempo y con una férrea defensa que en la primera parte le dio sus frutos, con ese 5-4-1 de Queiroz, que fue incapaz de perforar el equipo español. El encuentro parecía un partido de frontón: España atacaba una y otra vez, pero sin ingenio y sin chispa. Mucho toque-toque, pero muy poca profundidad, e Irán era un muro.   Lo mejor para la selección española, fue el resultado (1-0) y el hecho de seguir viva en la competición. Igual que les está pasando a la mayoría de las selecciones en este Mundial de las sorpresas, pasó su día de angustia. Sobrevivió como pudo para sumar una victoria imprescindible para meterse en los octavos de final. Consiguió un triunfo que le acerca a la siguiente ronda y le coloca en la misma situación que a Portugal. Ambas selecciones dependen de sí mismas para liderar el grupo B: si en sus dos próximos partidos los dos ganan, quedará primera la selección que más marque. Por detrás esperará Irán a la que una sorpresa ante Portugal le metería en octavos de final. Al descanso, las caras de los jugadores y cuerpo técnico eran un poema. Todos fueron a recriminar al árbitro principal y al cuarto la actitud de los jugadores iraníes que se hartaron de perder tiempo ante las narices del colegiado uruguayo. La verdad que Irán, en esa primera parte jugo a todo menos al fútbol. Queiroz los aleccionó muy bien: Objetivo desquiciar a la selección española, presa de un ataque de nervios totalmente injustificados. Tal vez esos nervios derivaron de la poca productividad que tuvo la Roja, que pese haber tenido una posesión del más del 73% y dado más de 399 pases, apenas crearon situaciones de peligro. Un remate de Silva fue lo único peligroso de España en los primeros 45 minutos. En la segunda parte, la selección ya salió con la mente más limpia y ofreció mejores prestaciones. Bastó un rebote para que todo cambiase. Fue en una acción afortunada donde Diego Costa pudo abrir el férreo planteamiento defensivo de Carlos Queiroz. Tras muchos minutos de un dominio estéril y asedio sin mucho sentido, un rechazo en la tibia de Diego Costa consiguió batir al meta iraní y alcanzar un triunfo necesario. Todos creíamos que tras el 1-0, ya todo sería coser y cantar para nuestra selección. Nada más lejos de la realidad. El gol liberó y durmió a una España que se vio con el susto en el cuerpo ante la espera del VAR que anuló un gol de Irán por fuera de juego. No fue el único susto para los de Hierro, que se quedó sin aire cuando Azmoun remató de cabeza a un palmo de De Gea. Se le fue arriba. Fernando Hierro, en esta ocasión introdujo dos cambies respecto al primer partido. Entraron Carvajal por Nacho y Lucas Vázquez por Koke. Con estos cambios hay que decir que no se mejoró respecto al partido contra Portugal. Lucas le quitó el puesto a Koke, probablemente el mejor jugador del primer partido en el centro del campo; y Carvajal que reaparecía después de su lesión en la final de la Champions, no hizo olvidar a Nacho. Sea como fuere, con uno o sin el otro, el caso es que España no ofreció su mejor versión, ni fue capaz de encontrar la senda del buen juego. Sea por los nervios, sea por el planteamiento ultra-defensivo de los iraníes, la verdad es que España nunca fue consciente de la superioridad que tenía sobre Irán, que no defraudó porque jugó a lo que sabe. Nosotros sí defraudamos. Nadie sobresalió especialmente, salvo Isco que se ha convertido en el líder de la actual selección española. Sin gracia y con apuros, pero España ya tiene la clasificación en la mano. Un simple empate ante la ya eliminada Marruecos  le mete en  la siguiente ronda.


CRISTIANO TUVO QUE SER…

    En medio del caos formado por el presidente de la Federación Española de fútbol, el señor Rubiales, Florentino Pérez y el ex-seleccionador Julen Lopetegui, la selección española no salió mal parada en su primer paso por el Mundial de Rusia. España 3 Portugal 3. Fue un buen encuentro de nuestra selección que jugó más al fútbol que los portugueses. Pero estando enfrente Cristiano Ronaldo, la igualada no es un mal resultado. Ronaldo tuvo que ser, quien con su mejor partido en un Mundial con tres goles, impidió el triunfo de una España que está totalmente recuperada tras su volcánica semana llena de malas decisiones y de negro panorama. Teniendo en cuanta de donde venía España, con sus problemas escabrosos acaecidos en estos días en la concentración de Krasnodar,el empate hay que mirarlo con optimismo. No perder en el inicio de un Mundial no es mala solución. Pero también es verdad que España pudo perder ante ese animal competitivo que es Cristiano Ronaldo, que fue una pesadilla para la defensa española. El jugador del Real Madrid, está visto que le tenía ganas a España. Se le notaba en su cara llena de tensión durante todo el partido. Fue al autor de los tres goles que anularon el buen partido de los nuestros que después, supieron remar para contrarrestar las ventajas de Portugal que se puso por delante en el marcador, hasta en dos ocasiones. Cristiano arruinó la remontada de la selección española. Bueno, el delantero luso y nuestro guardameta, De Gea que cometió un error descomunal en el 1-2, en el último minuto del primer tiempo. CR7 fue un dolor de muelas para Piqué y Sergio Ramos, sobre todo para el catalán. Fue el alma de los lusos y comienza el mundial en plan goleador. Abrió el marcador con un penalti que le hizo Nacho, y que transformó él mismo; marcó el 1-2 con un tiro seco que dejó retratada la inocencia de De Gea en sus manos; y cerró la cuenta con el 3-3 al sacar una falta provocada por él y que ejecutó magníficamente por la escuadra izquierda de De Gea. Cristiano Ronaldo, fue un tormento para España. Por el siete portugués y por De Gea, que tuvo una noche aciaga, no ganó la selección española,que supo reaccionar como los campeones tras los goles de su rival. La reacción española comenzó pasados los primeros 20 minutos donde Portugal nos cogía en peligrosas contras acaudilladas por Guedes y el propio Ronaldo. Los jugadores de Fernando Hierro, que se estrenaba en el banquillo, no le habían cogido el pulso al partido. Y en esas estábamos, cuando apareció Diego Costa para poner las cosas en su sitio. Su actuación fue enorme, fue su partido soñado con el combinado nacional. Se acabó el debate del 9 de España. El gol del empate (1-1) de Diego Costa vino de un balón en desventaja que peleó con Pepe, a quien hizo falta, se apoderó de él y comenzó con un amago por aquí, otro por allá hasta que se decidió a tirar, marcando un soberbio gol. Este tanto resucitó a España que ya se hizo dueño del encuentro y encontró su futbol. Tocaba y tocaba( excesivamente diría yo), pero llegaba con peligro. Su buen juego debió tener recompensa ampliando la ventaja. Isco pudo hacerlo en un enorme disparo que fue al larguero, y que no terminó en gol por escasos centímetros. Cuando mejor lo estaba haciendo la selección, llegó el inexplicable error de De Gea que dejó tocado al equipo, que comenzó el segundo tiempo cabizbajo. Pero, curiosamente se produjo la segunda resurrección del combinado español que llegó de una jugada de estrategia, obra sin duda de Lopetegui, que permitió el empate (2-2) obra también de Diego Costa que oportunamente remató un cabezazo de Busquets. Sin tiempo de saborear el nuevo empate, llegó tres minutos después el zapatazo de Nacho, ese jugador que siempre nos da una lección de superación, para poner a España por primera vez con ventaja en el marcador. La victoria de la selección que ahora dirige Fernando Hierro parecía encarrilada. Pero a falta de cuatro minutos Cristiano le sacó una falta a Piqué,dándole a Portugal la única opción que tenía de empatar. Una opción que aprovechó Ronaldo para firmar el definitivo empate a 3. Puede que sepa a poco este empate, pero viendo cómo ha jugado España hay que seguir teniendo fe en esta selección . No ganó porque le faltó la suerte que le sobró a Portugal. Muy bien Diego Costa, el nueve indiscutible; así como Isco, Koke, Nacho y todos en general. La selección española no ganó, pero aleja los fantasmas de estos días pasados, y su juego gana en credibilidad y crédito. A pesar de todo, sigue estando entre las favoritas para ganar este mundial. Llegó la hora de jugar y de olvidar todo los demás. En el otro partido de este grupo B: Marruecos 0 Irán 1. PD. Por cierto insufrible la transmisión del encuentro por los comentaristas Tele 5. No paran de hablar. Bueno más que hablar vocean. Todavía no se han dado cuenta que están en TV no en radio. Me obligaron a bajar el volumen. Yo les recomendaría que para que aprendan, visionen un encuentro de los muchos que hay en TVE, narrado por Jose Angel de la Casa.


Penaltyexpulsión | Un blog de futbol por Alfonso Celemin
©2013