Alfonso Celemin

PENALTYEXPULSION

Archivo Mensual: mayo 2018

BALE LEVANTA DOLOR DE CABEZA A ZIDANE

En el día del festival de Eurovision que ganó Israel con la canción “Toy”y donde España quedó en un mal lugar,el vigésimo tercero con “Tu Canción”, en el Bernabéu también hubo otro festival de goles. El Real Madrid ganó 6-0 a un triste y desdibujado Celta de Vigo que deambuló por Chamartín como alma en pena.   Fue el último partido de Madrid en su estadio por esta temporada, y se despidió, dando una alegría a sus aficionados que solo le perdonaran que tirase la liga en sus albores, si ganan la Champions el próximo día 26. Zidane en esta ocasión jugó con más titulares que contra el Sevilla. De inicio lo hicieron Keylor Navas,Marcelo, Modric, Kroos, Casemiro,Benzema, Bale e Isco, ya recuperado de su lesión. El galés Gareth Bale fue quien comandó la goleada con dos golazos, sobre todo el segundo que fue de una factura soberbia. Y no sólo marcó dos hermosos tantos, fue el jugador estelar del partido por su implicación, por su velocidad y por afán rematador. El de Cardiff, se reivindicó para Kiev y de pasó demostró que no quiere irse a otros lares. Personalmente creo que el Madrid se equivocaría si decide desprenderse del Bale. Es un gran jugador al que las lesiones le han lastrado su carrera en el equipo blanco. Pero estamos ante un súper clase que en plenitud física marca diferencias. A pesar del tiempo que ha estado de baja, es el segundo máximo goleador del equipo con 15 goles. Algo de lo que otros, como Benzema, jugando más que el galés, no puede presumir. Yo si estuviese en el lugar de Florentino Pérez o Zidane, no lo vendería. No obstante, el partido contra el Celta puede que haya sido el último partido de Bale en el Bernabéu. Zidane en este sentido será el que tenga la última palabra. El galés, que lideró el ataque madridista,está en su punto óptimo en este tramo final de temporada. Con su buen partido en Barcelona y ahora ante el Celta, ha echado instancia para estar en la final de Kiev contra el Liverpool. No me extraña que Zidane diga que confeccionar el equipo para la final de Kiev le va a producir dolor de cabeza. Y no nos extraña,porque todos los jugadores con la vitola de titulares están en plena forma y llegan a esa final en el mejor momento de la temporada. Sobran voluntarios para Kiev. Curiosamente los dos jugadores que van a pelar por un puesto, Isco y Bale, fueron los dos que abrieron la cuenta goleadora ante el desconocido Celta, que ya sin puesto en Europa, jugó sin mordiente alguna. El galés fue el primero en marcar a la carrera y de disparo raso y ajustado, tras pase maestro de Modric. Fue un buen gol. Pero mucho mejor fue el segundo y el tercer tanto, cuyos autores fueron, de nuevo Bale, e Isco. Los dos fueron sendos latigazos, cada uno desde su zona de influencia. El galés, desde la derecha se abrió lo justo para que su zurda buscase la escuadra, igual que Isco que lo hizo desde la izquierda pero golpeando con la derecha y enviando el balón a la otra escuadra. Dos golazos que terminaron por hundir al Celta de Unzué. El cuarto se lo cobró Achraf, que cuajó su mejor partido de la temporada en sustitución del lesionado Carvajal. El marroquí estuvo más templado que en ocasiones anteriores. Desde luego ha mostrado mejores maneras que Theo, que ha sido la gran decepción. El quinto fue autogol de Sergi Gómez que desvió a su portería un magnífico centro de Asensio que había sustituido a Bale, que se llevó una gran ovación. Kroos completó el 6-0 definitivo y cerró el mal curso liguero del Real Madrid en el Bernabéu, que es donde tiro la liga con la pérdida de 17 puntos. Ahora va camino de Kiev, la única gloria posible que le queda al Madrid. Si gana la Copa de Europa será una buena temporada, y si la pierde, será un gran fracaso. Así de simple.


UN SEVILLA CON GARRA VENCIÓ A UN INDOLENTE R.MADRID 

El Real Madrid hace ya tiempo que no es de esta liga; y más ahora que su mente está puesta en Kiev, en esa final de la Champions que la tiene a 16 días vista.   Ante el Sevilla en el Sánchez Pizjuán, en partido aplazado por la final de la copa del rey, el equipo de Zidane lleno de remiendos pero con Sergio Ramos,Casemiro y Benzema en el once titular, sencillamente no compareció. A la capital de la Giralda fue de turismo y se noto, vaya si se notó en las formas de jugar y en su poca predisposición. El Sevilla quiso ganar, y gano (3-2). Lo hizo con el uniforme de combate con el que le ha vestido Joaquín Caparrós, pelando hasta la extenuación y con un delantero como Ben Yedder que dio todo un recital de como tiene que jugar un delantero centro. Inexplicable que este jugador con Montella fuera carne de banquillo. El delantero francés estuvo en todos los goles y en las ocasiones de un Sevilla apasionado,que con Caparrós se ha dejado la filigrana y el encaje de bolillos para pasar a la brocha gorda del fútbol directo y de raza. El Sevilla quiere estar en Europa y eso pasa por ganar todo lo que le queda Fue el partido de un equipo que fue de paseo por el Nervión, el Real Madrid ; frente a otro que salió con la bayoneta calada, el Sevilla. Venció quien más empeño puso en el triunfo, el equipo que se está jugando una plaza en Europa para la próxima temporada. El Madrid, en tránsito por esta liga, no dio la talla y no valen excusas. Está bien que Zidane piense en Kiev y que reserve a sus jugadores imprescindible, pero el equipo que sacó, con tres titulares más Lucas Vázquez y Asensio, que en muchas ocasiones también lo son, debe tener la vergüenza de competir y no jugar con el prestigio del club. En el Sánchez Pizjuán, se vio a un Madrid pasivo, pasota y sin mordiente. La intensidad la dejaron en el vestuario. Era un partido que ni pintado para esos jugadores menos habituales y que piden una oportunidad. Pues bien, muchos quedaron retratados. Ceballos, estuvo perdido y sin sitio. Theo, un desastre. No sé de qué va este chico que juega al trote y muestra una indolencia preocupante. En el tercer gol del Sevilla que se marcó Sergio Ramos en propia puerta, hizo la estatua no siguiendo a Mercado, Ramos tuvo que salirle al paso con tan mala suerte que desvió la pelota a su portería. Era el 3-0. Kovacic estuvo tan mal como Benzema, Asensio y Lucas, aunque este último fue tal vez el más incisivo y el que provocó un claro penalti de Vázquez que falló Sergio Ramos y que de transformarlo , hubiese metido en el partido al Real Madrid que por entonces perdía por 2-0. Con ese penalti errado se acabó todo para el equipo de Zidane, que tras irse al descanso con la desventaja de dos goles, le puso un poco más de fuste en el segundo periodo, pero sin gracia alguna. Quiso ser más atrevido en ataque pero entonces quedó expuesto a las contras del Sevilla. Casilla tuvo que salvar dos remates cara a cara con Ben Yedder y Muriel. Si el Sevilla hizo un ejercicio de esfuerzo para conseguir los tres puntos que necesitaba de forma imperioso, el Madrid en su totalidad estuvo anestesiado desde el minuto uno. Por el equipo de Caparrós, quien ha devuelto al Sevilla a la guerrilla,sobresalieron,además de Ben Yedder, Vázquez, Pizarro y Nzonzi. Por el Madrid, no destacó absolutamente nadie. Mayoral que salió en los últimos minutos, fue tal vez el único que se puede salvar de la quema del lamentable partido del conjunto blanco. Suyo fue el gol del 3-1 en el minuto 87, aliviando el castigo y en el descuento Ramos lanzó (y transformó) un segundo penalti, que nada importó porque la derrota era un hecho consumado Suerte tuvo el Madrid, que pudo salir corneado de importancia del Pizjuán. Ya sabemos que la liga desde hace tiempo le importa un bledo y que le aburre soberanamente en su camino a la final de la Champions, pero un equipo como el Madrid siempre tiene que guardar las formas ,no dejarse arrastrar y mucho menos jugar sin pasión. Un Sevilla, sin mucho juego pero con garra,alma y sacrificio se impuso a un indolente Real Madrid.


VIBRANTE CLÁSICO ENSUCIADO POR EL ÁRBITRO 

En el Camp Nou se vivió un clásico de verdad: vibrante, emocionante y con mucha polémica arbitral. Nada se jugaban, pero por la intensidad que hubo parecía que se jugaban el título de liga. El encuentro finalizó con empate (2-2) y tanto Barcelona como Real Madrid expusieron su orgullo de campeones. Los dos sacaron sus mejores bazas para demostrar que no era un clásico descafeinado como se había dicho. Quien pudiera pensar que no había nada en juego estaba muy equivocado. Las alineaciones de ambos equipos dejaba bien a las claras que más que los tres puntos se jugaban, el prestigio. Valverde alineó al mismo equipo que ganó al Sevilla la Copa del Rey; y Zidane echó mano después de mucho tiempo de la BBC, con la defensa y el centro del campo titular. Nadie se guardó nada y se notó durante los 90 minutos, que los dos equipos jugaron con el cuchillo entre los dientes, y nunca mejor dicho porque fue un clásico muy bronco y muy reñido en todos los aspectos. Con este empate a dos el Barça continúa invicto en esta liga que se merece por méritos propios. Pero en esta ocasión, quien mereció la victoria fue el Real Madrid que le perdonó la vida en el primer tiempo, y después no sacó fruto de su mayor dominio en el segundo periodo, donde estuvo con superioridad numérica. Y ahí el Barcelona resistió con gran esfuerzo y con gran entrega de Rakitic, Busquets y una buena defensa. El Camp Nou, empezó el partido con el grito de “campeones” y lo terminó aliviado porque su equipo salvaba una situación dramática ante el empuje del Madrid en los últimos minutos. Antes, al final del primer acto estuvo indignada por la expulsión de Sergi Roberto, que pecó de pardillo al propinarle un manotazo a Marcelo en la misma cara del colegiado canario Hernández Hernández, que lo expulsó. También Bale debió ver la roja al dejar los tacos a Umtiti. Aunque sí nos ponemos en plan exigente, tal vez Messi también tenía que haber visto la roja por una entrada sin ton ni son al tobillo de Sergio Ramos. Ahí el partido comenzó entonces a ser muy arrabalero y casi de riña callejera. Desde luego el colegiado se lució. Ha cometido errores de bulto y su actuación se puede calificar de casera. El 1-2 del Barcelona marcado por Messi, no debió subir al marcador por falta previa de Luis Suárez sobre Varane. El defensa blanco tenía ganada la posición y el uruguayo con su pierna derecha le da una patada que desestabiliza a Varane. El colegiado, en lugar de señalar falta dejó seguir.. Luego después de que Bale empatase a dos con un golazo por toda la escuadra, no vio o no quiso ver una penaltí de libro de Jordi Alba a Marcelo, en el minuto 75. Fueron dos decisiones determinantes para la suerte del encuentro y que perjudicaron al Real Madrid que por fútbol y méritos debido ganar este clásico. Los jugadores blancos señalaron al árbitro como responsable de que no se hayan llevado la victoria del campo azulgrana. No fue el mejor día del Barça, que comenzó muy bien jugando como él sabe: tocando con paciencia y desplegando velocidad en los últimos metros. Así llegó el 1-0, gol de Luis Suárez tras jugada de encaje de bolillos que condujo Sergi Roberto y finalizó el uruguayo de gran remate. De nuevo Marcelo, se había quedado rezagado dejando una autopista por su banda, facilitando el primer tanto del Barça. Parecía que iba a ser un monólogo de los azulgranas, pero con el Real Madrid ya se sabe, se crece en las dificultades, y creció. Le quitó el balón a su rival exhibiendo gran superioridad que no se reflejó en el marcador por perdonar Cristiano Ronaldo dos claras ocasiones de gol. Ahí le faltó instinto asesino. No obstante el portugués remató todo. Le hizo un gol a Ter Stegen, que le robó otro y perdonó uno más. Las cosas del fútbol. El gol del empate a uno de Cristiano reflejó perfectamente la superioridad madridista en esos minutos. Busquets falló en la salida y Cristiano habilitó de tacón a Kroos para que éste centrara a la cabeza de Benzema. El portugués siguió la jugada con ese afán tan suyo para terminar rematando y marcando el empate a uno. Piqué llego tarde pisando a Cristiano, que sufrió un esguince de tobillo. Un esguince leve que le dejó fuera en la segunda parte. Le sustituyó Asensio, que fue quien habilitó de un estupendo pase a Bale para que marcase el definitivo (2-2). Un golazo que salvó a Bale de ser criticado, porque hasta entonces su partido estaba siendo lamentable. Está claro que al Real Madrid se le suele dar mejor el Camp Nou que su propio estadio, el Bernabéu. En las últimas temporadas suele cuajar grandes partidos como el que vivimos en esta ocasión. Se le escapó la victoria tal vez por su impaciencia a la hora de rematar. El Barcelona aguantó con gran sacrificio de casi todos sus jugadores, excepto Coutinho que estuvo frío y distante. El clásico, independientemente de los grandes errores del colegiado, tuvo grandeza. Los dos equipos se emplearon con bravura y aunque por momentos ha sido muy bronco, fue un partidazo con dos equipos utilizando sus armas. Jugó mejor el Real Madrid, si, pero el Barcelona supo sufrir y competir con un jugador menos. El Madrid quiso ganar sobre todo para acabar con esa condición de invicto del Barça, que supo aguantar hasta la extenuación para conseguir algo que no consigue ningún equipo desde el año 1932, terminar la liga sin perder ningún partido. Está a punto de conseguirlo. En definitiva fue un gran clásico que emborronó el colegiado Hernández Hernández, con sus grandes errores, y Piqué, que como un niño mal criado que es, además de provocar a Nacho antes de salir a disputar el segundo periodo, quiso convocar al staff de su equipo para que le hiciese el pasillo que no le quiso hacer el Real Madrid. Y al final, el gran Iniesta jugó su último clásico, recibiendo el reconocimiento de todos los jugadores del Real Madrid. Zidane esperó cinco minutos para dar un abrazo al manchego. Te echaremos mucho de menos, Andrés.


EL MILAGRO DE UN EQUIPO DE LEYENDA

¡Uff! Con inmenso sufrimiento, una buena dosis de suerte y sobre todo gracias a la portentosa actuación del Keylor Navas, así como a los dos goles de Benzema y al fallo garrafal del portero alemán, Ulreich, el Real Madrid estará en su tercera final de Champions consecutiva.    De nuevo se obró el milagro de un equipo de leyenda que sabe sobrevivir en las peores situaciones. Este equipo es el Real Madrid de Zidane, que ante un extraordinario Bayern Munich puso de manifiesto su capacidad de supervivencia. En esta ocasión, al Real Madrid lo sostuvo un imperial Keylor Navas que si en el partido de ida ya fue el mejor, en el Bernabéu volvió a ser el salvavidas de su equipo con paradas de todos los colores, sobre todo una que le hace a Tolisso. En el cómputo total de la eliminatoria,el costarricense ha realizado ocho paradas salvadoras. Junto a él hay que destacar a Karim Benzema, el goleador imprevisto, que de nuevo en una situación límite volvió hacer acto de presencia, como le sucediese la temporada pasada ante el Atlético de Madrid. Los dos antihéroes, Benzema y Keylor han sido la clave de que el Madrid esté en su cuarta final de Champions en los últimos cinco años. Alcanza su decimosexta final de la copa de Europa. Casi nada. El Real Madrid, jugó nada o casi nada. Eso sí, le puso mucho corazón y coraje. Supo sufrir, sobre todo en defensa con los dos centrales (Sergio Ramos y Varane) luchando contra los alemanes que le llegaban por aire y tierra. El experimento de Lucas Vázquez como lateral derecho no funcionó. En Múnich,cumplió pero no es lo mismo hacerlo durante 20 minutos que 90. Coraje y piernas no le faltan, pero estaba sobrepasado y no conoce la dinámica del puesto. Modric, fue el encargado de échale una mano, pero se agotó en el empeño y eso lo notó el equipo en la elaboración del juego. Por la banda derecha llegaba todo el peligro del Bayern con Ribéry y Alaba entregados a la causa atacante de un Bayern excelso en la determinación, las ganas y empuje Zidane, se la jugó todo a la carta de jugarle de tú a tú al Bayern, y prescindió de Casemiro en beneficio de Kovacic. Esta idea tampoco funcionó, porque al jugar el croata y Kroos en paralelo dejaban el centro del campo desguarnecido y de ello se benefició James, que cuajó un señor partido. Los alemanes se presentaban al área madridista con una facilidad asombrosa. Nadie hacía de pared y pronto a los tres minutos, Kimmich puso el 0-1 en el marcador. El Bernabéu comenzó asustándose viendo las avalanchas de los alemanes que se presentaron con determinación y ambición en Chamartín, dispuestos a quitarse de en medio a su última bestia negra. Sin que nadie sepa muy bien por qué, a los 10 minutos en una excelente jugada, el Real Madrid empató por mediación de Benzema. El gol fue precedido de una jugada coral de todo el equipo blanco que dio hasta 28 pases hasta que Marcelo hizo un extraordinario centro al delantero francés, que definió perfectamente de cabeza. Decíamos, que a parte de saber sufrir, el Madrid también tuvo la suerte de cara. Suerte que el colegiado, el turco Çakir no viese las manos de Marcelo antes del descanso. Un penalti clarísimo que si el arbitro llega a ver lo hubiese pitado, sin ninguna duda. Con empate a uno finalizó el primer periodo. Una buena noticia para el Real Madrid que había vuelto a sobrevivir a los zarpazos enormes de los alemanes que se fueron un tanto frustrados al vestuario, al comprobar que estaban haciendo todo lo posible para doblegar a los blancos y no eran capaces de ir por delante en el marcador. Más frustrados terminaron cuando finalizó el encuentro. Habían hecho todo, absolutamente todo, y no pudieron, otra vez, con el Real Madrid que cuando se trata de la copa de Europa, parece que está muerto, pero no lo está En esa estábamos cuando llegó el falló más estrambótico de toda la Champions, el guardameta del Bayern Ulreich regaló el 2-1 al Real Madrid, concretamente a Benzema autor inesperado de un doblete en el momento que más lo necesitaba su equipo. El portero alemán entre sí tenía que despejar a una cesión de Tolisso y cogerla con la mano, se hizo un lío y propició que el francés muy listo y espabilado aprovechase el obsequio poniendo por delante a los madridistas. El Bernabéu respiró un poco. Solo un poco. El orgulloso y magnífico Bayern, a pasar del varapalo, no se rindió ni mucho menos. Es más puso más empeño, fuerza, coraje y corazón que nunca. El Bayern es un equipo con mayúsculas. Su comportamiento fue extraordinario. Se ha dejado del fútbol toque que le exigía Guardiola para con Heynckes volver a sus orígenes con ese fútbol directo y de fuerza que siempre ha caracterizado al fútbol alemán. Los de Zidane, intentaron alguna contra que otra, y en una de ellas pudo llegar el 3-1, pero en esta vez el infalible Cristiano Ronaldo falló una clarísima ocasión a centro de Marcelo. El Bayern sabía que era a base de goles como podía cambiar su suerte.Y eso fue lo que hizo el equipo bávaro hasta el final del partido, someter a los de Zidane con ataques incesantes y con una fuerza ciega, al estilo del Madrid en sus grandes noches de leyenda. Tanto fue el cántaro a la fuente que al final, James, en el minuto 62 hizo el clásico gol de los ex,aprovechando un rechace donde Kroos hizo la estatua. El colombiano,no lo celebró. La eliminatoria estaba a un gol de los alemanes para dejar fuera al Real Madrid. La angustia entonces se apoderó de la afición que se quedó sin uñas por los nervios. A partir de aquí comenzaron los minutos más sufridos de la historia del Madrid en la copa de Europa. Jamás vi sufrir tanto a un estadio, como el Bernabéu. El Madrid no sabía qué hacer ante la presión asfixiante de un Bayern herido en su orgullo de cambiar el destino de los últimos años ante el equipo de Zidane que estaba viviendo una situación agónica. Los alemanes hicieron 22 remates a puerta, sacaron once saques de esquina y tuvieron cerca de un 60% de posesión. El último cuarto de hora fue de un sufrimiento supino para toda la familia madridista que tenía el corazón en un puño. Aquí fue cuando apareció el héroe del encuentro, ese hombre que cuando más discutido está, mejor lo hace. Su nombre es Keylor Navas, y es ese hombre tranquilo, lejos de los focos, que aparece en las grandes ocasiones. Keylor, sin ninguna duda, ha sido determinante para que el Real Madrid esté en la final de Kiev el próximo 26 de mayo. Una final para un héroe: Keylor Navas. Pocas veces un pitido final inspiró tanto alivió como el del colegiado turco Çakir al decretar el final del encuentro que finalizó con empate a dos y con el Madrid camino de Ucrania. Al limite, alcanzó el Real Madrid la final de Kiev. Sigue con su idilio con la Copa de Europa, su torneo fetiche que alcanza de todas las maneras posibles,sea con alharaca o pasando un viacrucis, pero que casi siempre está. Alcanza así su 16ª final. La copa de Europa como rutina. La Copa de Europa también se consigue con sufrimiento . El Madrid contra el Bayern no jugó bien, pero hay que resaltar su sacrificio, su fortaleza anímica y su sufrimiento que rozó lo angustioso. En definitiva, que supo sobrevivir al empuje de un extraordinario Bayern Munich. El Madrid, que dispondrá de 17 entradas, ya espera rival para la final de la Copa de Europa que se jugará en Kiev, el sábado 26 de mayo.    


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