Alfonso Celemin

PENALTYEXPULSION

Archivo Mensual: agosto 2017

ASENSIO, EL NUEVO ÍDOLO DEL BERNABÉU

Gran partido, duro e intenso, el que han disputado  Real Madrid y Valencia que se saldó con empate (2-2), que para muchos después del buen partido del nuevo equipo de Marcelino, se ajusta a lo que sucedió realmente. Pues que quieren que les diga, no estoy de acuerdo. Porque si de fútbol hablamos; si de ocasiones falladas,algunas clamorosas como la última de Benzema; de dominio y de imponer el ritmo de juego, el justo vencedor debió ser el Real Madrid, que tuvo en Asensio, a falta de Cristiano y Sergio Ramos a su líder y a su goleador. Su enorme partido no fue suficiente para imponerse a un Valencia que con Marcelino en el banquillo es otro. El Valencia ha regresado.   Fue un gran Valencia, que con su nuevo técnico promete ser tan competitivo como fue históricamente, pero si el Real Madrid hubiese tenido un rematador como mandan los cánones este partido no lo pierde. Bale y Benzema, estuvieron muy erráticos sobre todo el francés, que llegó al descanso fallando dos ocasiones clarísimas de gol. El Bernabéu la tomó con él así como el galés. Los dos estuvieron en el lado oscuro del partido. Benzema con empate a dos y a falta de dos minutos falló de forma clamorosa una ocasión a puerta casi vacía. Si Cristiano o cualquiera de los delanteros que ya no están como Morata y Mariano, hubiesen estado en este partido, el Real Madrid no hubiese perdido dos puntos. Yo, que Zidane me haría mirar eso que ha dicho que de que no quiere más delanteros. Bale con el nuevo sistema de juego está muy perdido y Benzema es un templo de irregularidad. El Equipo madridista, fuese por las bajas o por lo que fuese no fue ese equipo casi perfecto de los últimos encuentros. Jugó bien, pero le faltó rotundidad. Les faltó enjundia en el centro del campo; y en la defensa, personalidad. Pero a pesar de todo, un triunfo no hubiese extrañado a nadie. Es más, lo mereció aunque por lo que dicen otros, el Valencia debió llevarse la victoria. Yo vi otro partido. Isco, en esta ocasión estuvo perdido. La posición de Casemiro en la defensa le perjudicó; y Kroos no supo hacer el papel del brasileño. Kovacic en el asegunda parte corrigió el entuerto y el centro del campo blanco mejoró. El mejor, sin discusión fue Asensio que volvió a tener una actuación soberbia. Este chico ya no sorprende a nadie. A sus 21 años es ya un jugador con mayúsculas destinado a ser grande de verdad. Marcó dos golazos, el primero a los diez minutos de un zurdazo seco y bien colocado; y el segundo, que fue el del empate a 2, en el tramo final del partido, de falta perfectamente ejecutada. Fue el goleador y el que se cargó el equipo a sus espaldas ante las ausencias de los dos baluartes blancos: Cristiano y Sergio Ramos. El futuro del fútbol tiene nombres y apellido, y se llama Marcó Asensio. El Bernabéu tiene un nuevo ídolo:Asensio. Las ausencias en defensa de Varane y Sergio Ramos, hizo que Zidane improvisase con Casemiro como central. Una posición, no ajena para el brasileño, pero que no es su puesto natural y se notó en el gol del empate a uno del equipo che, que tuvo un primer protagonista en Gayá que le hizo la envolvente a Carvajal y después, Soler definió perfectamente, con Casemiro descolocado. Con el centro del campo del Madrid un tanto disperso, Kondogbia, recién llegado, fue el jefe junto a Parejo, hasta que en el segundo periodo Kovacic puso orden en su equipo., aunque fuese el propio Kondogbia quien pusiese el 1-2 en el marcador, en una buena contra de este renacido Valencia de Marcelino, cuya mano ya se nota. Tiene orden, equilibrio y verticalidad. Al Real Madrid, nada hay que reprocharle. Fue siempre a por el triunfo que no logró por la nefasta noche de Benzema y por la buena actuación del guardameta valencianista, Neto. Tuvo arrestos para contrarrestar a un buen e intenso Valencia que hizo uno de los mejores partidos que se le recuerda, en el Bernabéu El empate final, da brios al Valencia y le arrebata el liderato al Real Madrid que se había instalado ya en la euforia, contagiado por los cantos de sirena de buena parte de los medios de comunicación y de sus aficionados. La humildad es la mejor consejera.


LA SUPERCOPA SI “SE QUEDA” EN MADRID

  El Real Madrid, no solo es supercampeón de Europa sino que también lo es de España, al vencer al Barcelona en el partido de vuelta jugado en el Bernabéu por 2-0 (5-1), en el cómputo total.     El Madrid, dio todo un recital de fútbol y se exhibió ante su gran rival, el Barcelona, al que desarboló con un fútbol total, ganándole en todos los aspectos. Especialmente primorosos fueron los 20 primeros minutos donde los blancos a base de una presión asfixiante,mucha intensidad y con colmillo dejaron en cueros a los azulgranas que estaban perdidos y sin poder de reacción. Hacía tiempo que no se veía al Madrid tan superior al Barça. Ante le ambición de un pletórico equipo blanco, el Barcelona se comportaba como un equipo menor, asustadizo y amedrentado ante el empuje de los madridistas que se comieron a los culés, prolongando su dominio como ya hicieron en el Camp Nou. Los de Zidane a pesar de partir con la ventaja del 1-3 del partido de ida, jamás especularon con el resultado y salió a tumba abierta a por el partido. Objetivo que comenzó a conseguir en el minuto 4 con otro golazo de ese fenómeno llamado Marco Asensio, que con un zapatazo espectacular sorprendió a Ter Stegen que solo tuvo tiempo de ver cómo de nuevo le colocaba otro gol por toda la escuadra.¡Increible este Asensio! Este chico no tiene techo Hoy por hoy La gran diferencia entre el Real Madrid respecto al Barcelona, radica a modo de ejemplo en la figura de Asensio que ofrece frescura, alegría y excitación. Mientras que en el bando azulgrana la depresión se ha apoderado del vestuario. Están cabizbajos y tristes. La mirada perdida de Messi,que fue lo único reconocible del otrora Barça, es la imagen que proyecta este equipo azulgrana que ofrece señales alarmantes. Messi, está más solo que nunca. La Supercopa ha demostrado el abismo que hay entre los dos grandes de nuestro fútbol. El Barça apunta a olvidarse de su reinado de antaño; y el Madrid comienza una nueva era de dominio del fútbol español y de Europa. Está llamado a ser el equipo hegemónico en los próximos años. Este Madrid no solo juega muy bien al fútbol, con toque profundidad y pasión , sino que tiene hambre de triunfos y de títulos. Y lo hace con orden, con humildad y con la cabeza encima de los hombros. Zidane, de nuevo volvió acertar con sus cambios en la alienación. Está claro que el francés no juega en función de sus rivales sino de sus jugadores. Dispone de una excepcional plantilla y la aprovecha de forma espléndida. Al Barça le ha pintado la cara con Cristiano, sancionado de forma exagerada, y con Casemiro y Bale en el banquillo. No se notaron sus ausencias. Asensio salió por la izquierda, junto a Lucas Vázquez y Benzema en punta. Un Benzema que cuajó uno de los mejores partidos que uno recuerda, marcó el 2-0 en una jugada donde le robó la cartera a su compatriota Umtiti y estuvo más participativo y peleón que nunca. Fue tal vez el mejor del partido junto a Kovacic, de nuevo destacado, Marcelo y como no Asensio con su folha seca que marcó la pauta del partido. El Madrid en la primera parte humillo al Barça y en el segundo periodo lo indultó. Con la ventaja de 2-0 se dedicó a que pasease el tiempo. Gozó de algunas ocasiones para redondear el resultado, pero el marcador ya no se movió, El Barcelona, a través de Messi y Sergi Roberto, los únicos que se salvaron de la quema, tuvieron ocasiones de marcar algún tanto de este deprimente equipo azulgrana que jugó sin alma. Valverde intentó sorprender jugando con tres centrales (Piqué,Umtiti, Mscherano) adelantando a Sergi Roberto y a Jordi Alba por lo que las bandas las dejó desguarnecidas y por ahí, gracias a la presión alta e intensa de los blancos, llegó todo el peligro del Madrid que una y otra vez martilleó el área azulgrana, dejando en evidencia al decadente  equipo culé que dió muestras de impotencia . Con los tres centrales no hubo soluciones, más bien hubo problemas. Valverde se equivocó de táctica, pero no es cuestión de echar la culpa al nuevo técnico, más bien hay que mirar mucho más arriba. Bartomeu y su junta directiva no han hecho los deberes En esta Supercopa, el Real Madrid ha disfrutado y el Barcelona ha sufrido. Se puede decir, aún a riesgo de equivocarme, que se acabó el ciclo del Barça y que comienza una nueva era, la del Real Madrid . La era del equipo de Zidane. Siete títulos tiene ya el Real Madrid de Zinedine Zidane que enamora por su juego y que no se cansa de ganar. La Supercopa de España “se queda” en Madrid.  


GOLPE DE AUTORIDAD DEL R. MADRID  EN EL CAMP NOU

El Real Madrid, tras el paréntesis de temporada, vuelve a ser ese equipo de la temporada pasada que está en connivencia con el estado de gracia. No solo ganó con claridad al Barcelona en el partido de ida de la Supercopa de España, en el Camp Nou (1-3) sino que además doblegó a un Barcelona que claramente está ya dos pasos atrás de su gran rival. La superioridad madridista fue clara y manifiesta. El futuro del fútbol español tiene un nombre propio, el Real Madrid. En el Camp Nou dio un golpe de autoridad. De un Madrid superlativo pasamos a un Barcelona deprimido que parece languidecer. El club azulgrana está en un estado comatoso que empieza a ser preocupante. Parece que la huida de Neymar ha hecho más daño de lo que pensaban en el seno azulgrana. Cristiano Ronaldo,fue más protagonista que Messi, más taciturno que nunca. El portugués salió en la segunda parte para resolver el clásico en el momento que el marcador señalaba empate a uno. Cristiano, se hizo un poco más grande en el Camp Nou, marcando un golazo de bandera: le rompió la cadera a Piqué y mandó el balón a la escuadra derecha, quitándole las telarañas. Acto seguido imitó a Messi, se quitó la camiseta y la mostró al público del Coliseum azulgrana, ganándose la tarjeta amarilla. Una tarjeta que a la postre le costó su expulsión porque el nefasto colegiado,Ricardo de Burgos Bengochea, poco después entendió que se dejó caer en un pugna con Umtiti, cuando claramente salió trompicado en la pugna con el central francés. No fue penalti, pero ni mucho menos Cristiano se mereció la segunda amarilla. El luso, no se lo podía creer y arremetió contra el arbitro empujándole levemente. Acción que le puede costar de cuatro a doce partidos. En unos minutos Cristiano pasó de héroe a villano. Pero el gol que significaba el 1-2, queda como el mejor gol que Cristiano ha marcado en el Camp Nou.   Sea como fuere, el Real Madrid va a recurrir la segunda tarjeta amarilla por considerarla totalmente injusta como demuestra una y otra vez la repetición de la jugada. El árbitro vasco no fue tan contundente a la hora de enjuiciar el piscinazo de Luis Suárez ante Keylor Navas que el colegiado, ante la sorpresa de todos, señaló como penalti que transformó Messi, en el único gol del Barça. De Burgos Bengochea,no estuvo a la altura del clásico y se merece una buena temporada en la nevera. Fue casero y estuvo muy desacertado en casi todas sus decisiones. El Barcelona, sin pretenderlo tuvo en gran aliado en el colegido vasco. Este Barça está tan en horas bajas que ni tan siquiera pudo con el Madrid en inferioridad, por la expulsión de Cristiano a falta de diez minutos. En cambio el equipo de Zidane está tan bien que pudo con el Barcelona y con todos los elementos que tuvo en contra. El primer clásico oficial de la temporada no defraudó. Comenzó un poco tibio en la primera parte para en el segundo periodo alcanzar temperatura. Fue en este periodo cuando salieron los defectos de uno, el Barça, y las virtudes del otro, el Madrid. Y llegaron los goles. El primero autogol de Piqué tras un centro venenoso de Marcelo. El empate llegó como consecuencia de la acción tramposa de Luis Suárez que fingió una caída, engañando al colegiado que no dudó en pitar penalti que se encargaría de ejecutar, Messi. Después en la mejor jugada del partido, en uno de esos contraataques primorosos de los blancos que vistieron un feo azul turquesa, Cristiano se encargó de encarrilar el triunfo que le empuja a su equipo hacia un nuevo título. El 1-3, fue muy parecido al de Cristiano: contragolpe que finalizó con disparo por toda la escuadra de ese chico llamado a ser un fenómeno y que responde al nombre de Marco Asensio. Zidane, con esa sencillez que le caracteriza volvió acertar con los cambios. Kovacic, que se retiró lesionado, fue el perfecto sustituto de Modric. El croata cuajó un buen partido. Al igual que Isco que sigue gozando de una magia envolvente. El malagueño embruja por donde pasa. La defensa,toda ella, estuvo a gran nivel. Los más flojos fueron Bale y Benzema que siguen sin inspiración. En el Barcelona, Aleix Vidal y Deulofeu, fueron los puntos débiles de un equipo que rechina y que necesita reforzarse si no quiere morir en el intento de igualar a su gran rival. La eliminatoria parece encarrilada, y más después de ver la superioridad del Madrid sobre un Barça que parece que ha perdido la ilusión. Todo lo contrario que su histórico rival que goza de una salud envidiable y que tiene una plantilla inmejorable. Dicen que el Real Madrid es ahora mismo el mejor equipo del mundo y el segundo mejor, puede que sea la segunda unidad madridista.    


EL REAL MADRID  NO SE CANSA DE GANAR

El Real Madrid tiene la bendita costumbre de ganar las finales que juega. En la capital de Macedonia, Skopje, no fue para menos y consiguió la Supercopa de Europa al vencer al Manchester United de Mourinho por 2-1. Título que le acredita como el Rey absoluto de Europa.   Lo de ganar las finales se ha convertido en un vicio para el Madrid que a nivel internacional ha conseguido los once títulos de otros tantos que ha jugado. No pierde una final desde que el Boca Júniors le ganó (2-1) la Copa Intercontinental en el año 2000 que se jugó en Tokio. A las finales se llega para ganarles y en eso el Real Madrid es todo un maestro Después del paréntesis de la pretemporada, donde el Real Madrid no ganó un solo partido, se veía esta final de la Supercopa como una especie de prueba para el equipo blanco que había levantado ligeras sospechas por sus pobres partidos en Estados Unidos. Se ha demostrado que si alguien tenía alguna duda, esas sospechas eran infundadas.Llegada la hora de la verdad, en el primer título oficial de la temporada, el Real Madrid volvió a aparecer para demostrar que sigue ostentando el trono europeo. No solo ganó 2-1 con todo merecimiento al Manchester United, sino que lo hizo convenciendo y haciendo un juego de muchos quilates en este albor de la temporada. Jugó mucho mejor que un Manchester United que solo tuvo el recurso del fútbol directo y de choque con jugadores que parecen más atletas que otra cosa. Al equipo de Mourinho le sobra músculo y le falta talento. Si el comienzo de los de Zidane fue un tanto tímido, conforme fueron pasando los minutos se fue adueñando de la situación hasta prácticamente marear a los ingleses que veían pasar el balón, sin poder hacer nada para cortar la hemorragia del buen fútbol de los madridistas que hasta el descanso, prácticamente lo bordaron. Casemiro se erigió en el dueño y señor del centro del campo. Comiéndose a su par, el turco Mkhitaryan, creando superioridad en esa parcela donde el Madrid siempre jugó en ventaja desde esa zona de influencia. Casemiro, al borde del fuera de juego, fue quien abrió la cuenta en el minuto 24, respondiendo con precisión al buen servicio de Carvajal que vio perfectamente su incorporación por el flanco izquierdo. Los últimos goles de Casemiro (ya lo hizo en la final de Cardiff) no son fruto de l casualidad. Zidane, le ha soltado amarras y el brasileño lo agradece con goles que están siendo decisivos. Antes del gol ya había mandado un balón al travesaño tras saque de esquina. No solo es un tapón eficaz y seguro, sino que ofrece variantes ofensivas. Casemiro se ha convertido en un jugador fundamental en el esquema de Zidane. Junto al brasileño hay que destacar la magia de Isco que sigue, una vez pasada la pretemporada, en estado de gracia y aliado con la inspiración . Lo suyo es puro arte y se ha ganado por méritos propios un puesto en el once titular. Hoy por hoy es imprescindible en este Real Madrid. No solo fue el autor del 2-0 que ponía tierra por medio, con un tanto de auténtico crack, sino que envolvió con su arte a los ingleses. Un gran Isco, apareció por todos los lados ayudando a Kroos y Modric, y por donde hiciese falta. Su partido fue para enmarcar. Casemiro e Isco fueron los más sobresalientes, pero el nivel general del Real Madrid en este primer partido oficial fue alto, por encima de la media y del Manchester United que acortó distancias por mediación de Lukaku, que se aprovechó de un rechace de Keylor Navas quien en lugar de mandar el balón a los lados lo mandó al centro y ahí estaba el delantero belga del Manchester para acortar distancias y poner incertidumbre al encuentro. Fue un error del guardameta madridista sin más, porque después salvo el empate a dos desviando un balón de Rashford que llevaba marchamo de gol. El tanto de Lukaku animó a los suyos que con más fuerza que juego intentaron la igualada. Pero, el fútbol lo seguía poniendo el Madrid que pudo sentenciar el partido con un lanzamiento de Bale al palo. Un Bale, que fue muy distinto al que vimos pasearse por Estados Unidos. Hoy junto a Benzema,llevaron por la calle de la amargura a la defensa de los diablos rojos. El galés, oigan lo que oigan, seguirá el Real Madrid Zidane, que consigue su sexto título en 20 meses, no sorprendió con la alineación, dejando en el banquillo a Cristiano Ronaldo que solo llevaba dos entrenamientos con el equipo. Lo dejó para una emergencia. El portugués salió en el último tramo del partido. Cristiano Ronaldo no fue titular en Macedonia, pero muy posiblemente si lo será en la Supercopa de España el domingo, contra el Barcelona. Ahí ya veremos si definitivamente se rompe la BBC para dar entrada a un Isco que hoy por hoy, es insustituible. En definitiva que el Real Madrid de Zidane se ha convertido en una máquina de ganar títulos. En la capital de Macedonia reafirmó su reinado ganando otra Supercopa de Europa. Y lo ha hecho, como muy bien ha dicho Sergio Ramos:”jugando al fútbol, con buen juego y con sacrificio”. Estupenda forma de empezar la temporada.    


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