Alfonso Celemin

PENALTYEXPULSION

Archivo Mensual: febrero 2017

REMONTADA  DE LÍDER DEL REAL MADRID 

   La fe mueve montañas, y esa fe fue la que salvó al Real Madrid de un naufragio frente a equipo tan fiable como el Villarreal que durante una hora hizo un fútbol de altos vuelos que tenía anestesiado a un Madrid menor. Hay pocos equipos, por no decir ninguno, que tengan la casta y furia que tiene el equipo de Zidane. Otro, en su lugar, y tras ponerse los de Castellón 2-0 en el marcador se hubiesen venido abajo. En el minuto 55 el Villarreal ponía distancia de por medio con los goles de Trigueros y Bakambu. Parecía una losa definitiva para un Real Madrid desmadejado, roto por el centro del campo y con lagunas defensivas. Era un equipo sin mordiente con mucho toque y poca profundidad. Le faltaba expresividad y decisión. Estaba achicado. Pero se rebelaron contra el destino negro que se presagiaba en el estadio de la Cerámica. El gol de Bale, de impecable cabezazo a pase de Carvajal en el minuto 63, abrió la puerta de la épica a la que está acostumbrado el equipo de Zidane. La épica, y porque no decirlo la decisión errónea del colegiado que señalo como penalti una mano de Bruno cuando se ve claramente que es un rebote que de forma involuntaria le da en la mano. El penalti más que riguroso lo transformó Cristiano Ronaldo, logrando el 2-2, abriendo el camino para la remontada que consiguió Morata de un majestuoso cabezazo que el guardameta Andrés Fernández, cándidamente quiso atrapar y lo terminó metiendo en su portería. Esa épica volvió a rescatar al Real Madrid de una noche que amenazaba desastre para los blancos que a las 21,55 estaba perdiendo el liderato. Estaba al borde del precipicio y en 2o minutos salvó esa privilegiada posición a base de orgullo. De nada había servido el fútbol sublime del Villarreal ante el arreón final de los blancos que como bisontes se fueron a la portería de los amarillos. Donde no llegó el fútbol de los blancos, llegó la pasión que pusieron en el tramo final para salvar una situación dramática. La clave en el resurgir madridista estuvo en los cambios, que esta vez, acertadamente hizo Zidane. Isco, que entró por el lento Casemiro, fue en esta ocasión determinante en el cambio de rumbo.. Fue el guía que iluminó a los atacantes y que llevó el orden a un centro del campo que hasta entonces era un quiero pero no puedo, con un desdibujado Kroos y un intermitente Modric. Los delanteros, sobre todo Cristiano Ronaldo y Bale aparecieron para hacerse notar hasta el triunfo final por 2-3. La otra clave fue la entrada de Morata por el inoperante Benzema que sigue en su estado vegetativo. Su apatía es un insulto permanente. Pero, llegará el próximo partido y de nuevo será titular. ¿Hasta cuando hay que aguantar su desidia, señor Zidane? Si sigue empeñado en defenderle terminará arrastrándole a él. Zidane a veces parece más un político que un entrenador. Morata, hoy por hoy debe ser el delantero centro titular. El Madrid ganó, si. Remontó, si. Tiró de orgullo y hasta de épica, si. ¿Pero jugó al fútbol? poco y a ratos. El caso es que espoleado por los sucesos de Mestalla, empezó bien presionando muy arriba y con alguna ocasión como la de Benzema que rozó el gol con un cabezazo que sacó como pudo Asenjo, que acabaría lesionado. Mala suerte la de este chico, ya que de nuevo se ha roto la tríada de su rodilla izquierda.¡ Animo! para Asenjo, en estos momentos tan delicados. El fútbol está siendo muy cruel con Asenjo. El Real Madrid incomprensiblemente, tras unos buenos quince minutos iniciales, se fue apagando hasta entregar la cuchara al Villarreal que entonces le dio todo un recital de fútbol.. El costado de Marcelo era la principal vía de entrada del equipo amarillo. Castillejo hizo diabluras por esa banda ante un inoperante Marcelo que de defender, más bien poco. Por ahí el Villarreal empezaba las jugadas que casi siempre tenían rematador ante la floja defensa de los blancos que apenas tenían la ayuda de sus centrocampistas, muy desdibujados toda la noche. Bruno, el centrocampista local, se erigió en el emperador de la noche ante la vista gorda de un tierno Kroos. Nadie del centro del campo del Madrid , y tampoco Zidane, se percató de la importancia de este jugador que es el alma del Villarreal, que aguantó como un equipo de verdad hasta que el minuto 70. A raíz del riguroso penalti, los de la Cerámica se apagaron presos del desánimo y de las pocas fuerzas físicas que les quedaban. El Madrid, vio herido a su oponente y a por el que se fue. La entrada de refresco de Isco y la efectividad después de Morata, fueron determinantes para rescatar al equipo de Zidane que estaba con la soga al cuello. De todas formas el Real Madrid no puede tirar de la heroica, porque eso es un arma de doble filo. No todas las veces resulta. Tiene y debe jugar con más vigor, regularidad, entusiasmo e intensidad porque te coge un equipo con más veteranía y fortaleza, con todos mis respetos por el Villarreal, y con 2-0 de ventaja de hace un roto. Y aviso para Zidane, cuando jugó con su once de gala, fue cuando su rival le dio todo un baño de fútbol. Renovarse o morir. Tiene un equipo de lujo y puede y debe hacer cambios que reviertan en el bien del equipo como sucedió en La Cerámica.. En veinte minutos frenéticos, el Madrid salvó el liderato con una remontada que puede valer un campeonato. Los blancos con un partido menos siguen primeros en la clasificación.      


EL VALENCIA INCENDIA LA LIGA VENCIENDO AL R.MADRID 

   Partido tremendo el que protagonizaron Valencia y Real Madrid que ganó el equipo levantino por 2-1. En apenas diez minutos, el Valencia ganaba por 2-0. Fue en un abrir y cerrar de ojos, en dos contras que desnudaron a la defensa madridista, aciaga y mal colocada. Vamos, de desastre. Esos dos goles a la postre resultaron una barrera infranqueable para un Madrid que comenzó muy despistado, dejando muchos huecos y un tanto descolocado. No es la primera vez que le ocurre, y a la postre lo terminó pagando con una derrota que le hace perder el primer comodín que tenía, al tiempo que pierde la oportunidad de poner tierra por medio respecto a su perseguidor, el Barcelona, que sigue a un punto aunque al Madrid le queda otro partido pendiente por jugar frente al Celta, aún sin fecha. En diez minutos el Valencia acabó con un Madrid que salió un tanto sobrado. Zidane: “los fallos te meten en la mierda”, dijo el técnico madridista tras la derrota en Mestalla. Así fue, la falta de atención, especialmente de Varane (vaya noche la suya), en esos primeros minutos le costó el partido a los madridistas. Ha sido la peor noche de Varane: mala actuación y lesión. Tampoco es que Marcelo estuviese a la altura, defensivamente hablando.¿Dónde estaba en el segundo gol del Valencia? En el limbo, dejó un pasillo tremendo a los atacantes valencianistas que vieron la pista libre y allá que fueron para que Orellana hiciese el 2-0. Keylor Navas, tampoco estuvo muy acertado en esa acción, el costarricense no pasa por su mejor momento. No obstante a pesar de esos fatídicos diez minutos iniciales, el Real Madrid no se descompuso. Si perdió en Valencia no fue por su mal juego ni por falta de ganas y actitud, perdió por la falta de precisión de cara al gol, por su endeble defensa y por la gran resistencia de un Valencia renacido, que volvió a comulgar con su afición. Una afición sufridora que vio el resurgir de su equipo durante diez minutos mágicos con goles de sus fichajes de invierno: Zaza y Orellana. Dos goles de bella factura, sobre todo el de Zaza, un delantero que tiene buena pinta. El italiano a los cuatro minutos de juego hizo una gran maniobra a pase de Munir: amortiguó el balón, giró la cadera y pegó un zurdazo que se coló por toda la escuadra. Gol con mayúsculas que solo merece el aplauso general. El Madrid tras ese magnífico gol de Zaza y el posterior de Orellana, cinco minutos después, lejos de venirse abajo le metió una intensidad más y dominó de principio a fin, pero sin demasiada enjundia. Benzema asustó a Diego Alves, pero fue Cristiano a pase de Marcelo quien de certero cabezazo puso el suspense en Mestalla, al filo del descanso marcando el gol de la esperanza. En el segundo periodo, el equipo de Zidane vivió en el área del Valencia que puso una muralla con Mangala y Garay al frente. Fue la necesidad contra la supervivencia. Ganó la supervivencia del Valencia que viene de pasar su particular vía cruces y que resistió con orgullo las acometidas de su rival. El Madrid necesitaba la victoria para distanciarse a cuatro puntos de su inmediato perseguidor en la liga, pero murió en la orilla. Los chicos de Voro, en plan numantino, aguantaron el acoso. Apenas hicieron dos salidas de la trinchera. Fueron Zaza y Munir los que se atrevieron en dos jugadas donde se reclamó penalti,uno por carga de Carvajal y otro, y este fue claro,por un derribo de Sergio Ramos a Munir en la misma raya del área. Los de Zidane dominaban, si, pero sin ninguna lucidez. Faltas, saques de esquina y un par de remates de Benzema y Cristiano que apenas llevaron peligro. Era un Madrid poco eficaz e impreciso para darle la vuelta al marcador. Era un dominio estéril con tanto centro al área que nunca encontró su destino. Eché en falta más jugadas por las bandas de los laterales y que junto a los delanteros encarasen más en uno contra uno. Faltó un delantero centro de verdad. Morata, en ese segundo periodo, por la forma en que jugó el Madrid, hubiese sido más eficaz que Benzema. Dice un amigo mío que después de ver el partidazo de ayer entre el Manchester City y el Mónaco, ves a dos delanteros como Agüero y Falcao, con dos goles cada uno, y ves después a Benzema y cualquier parecido es mera coincidencia. Pues, eso. Tal vez Zidane debió dar entrada antes a Bale que salió por el colombiano James, quien apenas hizo acto de presencia. De todas formas ni la presencia del galés y posteriormente la de Lucas Vázquez que entró por Modric,aportaron claridad a un Madrid carente de ideas. Sin ideas no hay ocasiones. El partido, siguió con un ritmo frenético hasta el último suspiro. Los blancos que vistieron de morado, volcados para intentar al menos el empate, y el Valencia resistiendo para sumar tres puntos vitales para subir su autoestima. Lo lograron, solo el Sevilla había sido capaz de ganar al Real Madrid en esta liga, que ahora recobra vida tras el tropezón inesperado del líder. En esa especie de cuento de la lechera del Madrid y gran parte de su afición que decían que iba a sentenciar la liga en los dos partidos que tenía aplazados. En la primera ocasión para ampliar la ventaja, han fracasado con un tropezón de campeonato. El caso es que el Valencia incendia la liga con su victoria sobre un Real Madrid poco eficaz y muy mal en defensa.


VOLVIÓ BALE PARA SUBIRSE AL TREN DEL LÍDER

     Con oficio y siendo eminentemente profesional, el Real Madrid ganó cómodamente (2-0) a un errático Espanyol que nunca inquietó al equipo blanco, ni tan siquiera cuando el resultado era tan solo de 1-0 a falta de algo más de diez minutos para finalizar el encuentro. Gareth Bale que regresó casi tres meses después y que salió en la segunda parte por Morata a falta de 25 minutos para finalizar el encuentro ocupó la banda izquierda y Cristiano Ronaldo pasó a ser el delantero centro. El galés reapareció para finiquitar el partido, marcando el 2-0 en el minuto 82. Lo hizo a su estilo: carrera larga a base de fuerza y velocidad, con esa zancada tan suya, aprovechándose de un pase magnífico de Isco, y de tiro cruzado cerró el partido. Fue Bale en estado puro. Con el galés, el Real Madrid recupera a un jugador determinante cuando llega la hora de la verdad. Llega en el momento justo de la temporada. No me gustó el hecho de que Cristiano Ronaldo no se acercase a felicitar a Bale. Lo miró en la distancia y si te he visto no me acuerdo. El egocentrismo le puede al portugués. Una lastima, porque esas cosas y sus muchos gestos le sobran a este extraordinario jugador. El caso es que Bale está de vuelta y aunque le falta para estar en plenitud, llega cuando su equipo más lo va a necesitar para afrontar la recta final. El Madrid-Espanyol, no fue para tirar cohetes. Fue un partido muy aseado donde los blancos despacharon a los de Quique Sánchez Flores con solvencia a la vez que con firmeza. Lo manejaron a su antojo ante el poco colmillo de un decepcionante Espanyol muy arrugado todo la tarde. El Madrid hizo bien los deberes dominando de principio a fin a los periquitos, haciendo un notable primer tiempo para en el segundo periodo rematar a un rival sin ninguna ambición. Después del exigente partido de Champions, Zidane dio carrete a la segunda unidad. Con tan solo cuatro titulares de los que vencieron al Nápoles, el equipo le volvió a funcionar. A nadie se le echó de menos, lo que viene a demostrar la amplitud de la plantilla madridista y que todos se sienten importantes. Mérito de Zinedine Zidane. Kilo Casilla, estuvo en la portería; Pepe acompañó a Varane en el centro de la defensa donde también estuvo Nacho por Marcelo. En el centro del campo, Kovacic e Isco suplieron a Casemiro y Modric; y delante, oportunidad para Morata y Lucas Vázquez.   En un mes cargado de compromisos determinantes, Zidane tiro de rotaciones para refrescar a la plantilla y el resultado nos pudo ser más positivo: victoria sin desgaste y vuelta triunfal de Bale.   La segunda columna, no defraudó, más bien lo contrario. Morata, quien se merece más minutos de los que le da Zidane como titular, lo celebró marcando el 1-0 de un espléndido cabezazo a pase de Isco, que fue quien removió a todo el Espanyol y el que más criterio tuvo a la hora de mover a sus compañeros. El malagueño sacó el compás y dirigió las maniobras de los suyos con un sobresaliente partido. A este Isco, es al que desea ver siempre la afición. Fue el mejor del partido junto a Lucas Vázquez, ese peleón que siempre que intervine ocurre algo positivo para su equipo. El Real Madrid, con su plácida victoria sobre un inofensivo Espanyol una jornada más, y a falta de dos partidos por disputar, continúa como firme líder de la liga. Ahora le espera el primero de esos partidos pendientes que tiene. El próximo miércoles, en Mestalla, se enfrentará al Valencia a partir de las 18,45 de la tarde. Y lo hará con Bale, que está de vuelta.  


REGRESÓ LA CHAMPIONS Y VOLVIÓ EL MEJOR R.MADRID

  Partido de los de verdad, de Champions, el que disputaron en un repleto Santiago Bernabéu el Real Madrid-Nápoles correspondiente a la ida de los octavos de final de la Champions Ligue, que terminó con victoria madridista por 3-1, ganándose un respiro para la vuelta.   El Madrid, tal vez jugó el partido más inteligente de la actual temporada. Manejó los tiempos a su antojo y supo reaccionar ante un buen Nápoles que empezó marcando territorio prácticamente en la primera jugada de ataque en la que quedó retratado un mal colocado Keylor Navas. Insigne, muy pillo y listo,vio muy adelantado al guardameta madridista disparó de cine y marcó el 0-1. El gol fue como una jarra de agua fría para el caliente Real Madrid que había comenzado el partido como un tiro. Benzema, en esta ocasión dueño de una intensidad que no conocíamos desde hace tiempo ¡si oyen bien! a los pocos segundos gozó de una ocasión inmejorable para inaugurar el marcador, pero Reina respondió a la antigua usanza,salvando lo que parecía un gol cantado con el puño.     Benzema que estaba señalado por el Bernabéu que no aguanta a los jugadores indolentes, se ha redimido en el gran espejo que siempre es la copa de Europa para el Real Madrid. El delantero francés dejó de ser gato para convertirse en todo un tigre de Bengala. Jugó un buen partido cargado de intensidad y de electricidad. Este es el Benzema que se supone debe ser el delantero centro titular del Madrid. Del pasotismo del Benzema en liga, pasamos a la plenitud de ganas y energía del nueve madridista, en la Champions. Fue el autor del gol que repuso al Madrid del primer golpe que le había propinado el Nápoles. El cambio en el talante y en su predisposición emocional fue el punto de partida para el buen funcionamiento del Real Madrid que demostró que en su competición por excelencia, es un equipo muy fiable    Zidane, que mima hasta la saciedad a Benzema, en el regreso a Europa, le dio más carrete que nunca y lo colocó como delantero centro puro, pasando Cristiano a la banda izquierda y el inesperado James, a la derecha aunque se intercambiaron las posiciones en muchas ocasiones.    El caso es que Karin, ofreció su mejor versión.. Algo que debe prodigar siempre. No me vale que solo lo haga de uvas a peras. Con la clase que tiene debería ser indiscutible , pero muchas veces se pierde en devaneos absurdos que perjudican su trayectoria. La constancia no es su mejor virtud. El camino a seguir es el que se ha marcado contra el Nápoles.   Pero el señor del partido, no fue otro que Casemiro el jugador todo terreno y hoy en día imprescindible en el once titular. Es el eje y el epicentro del equipo blanco. De su espíritu de sacrificio emana el equilibrio tan necesario en cualquiera conjunto que se precie. Es el hombre orquesta del Madrid, el jugador que ayuda a todos: a la defensa con sus anticipaciones, interceptando los pases del contrario y presionándoles; al centro del campo, donde se sacrifica para que luzcan Kroos y Modric ; y a la delantera, porque siempre está al acecho por si le cae algún balón rechazado. Así llegó el tercer gol que significó el 3-1, salió un balón despejado del área napolitana Casemiro cazó la pelota y de un gran voleón, la empalmó marcando todo un golazo.   Antes había marcado Kroos el 2-1, tal vez en la mejor jugada del partido que habilitó Cristiano como extremo derecho teledirigiendo el balón hacia la posición del alemán, que primero calibró y después disparó. Fue un gol de autor: remate raso que golpea con el interior del pie desde el borde del área ajustado al palo derecho y a contrapié del portero. No es la primera vez que lo hace.   El partido como decimos resultó atractivo. El Nápoles es un equipo de buen manejo del balón. Le discute la posesión al rival y apuesta más por el fútbol de ataque que por la defensa. No parece un equipo italiano. Tiene jugadores destacados como Mertens, un medía punta convertido en falso delantero centro que resulta imprevisible por su gran movimiento; Hamsik, el que marca los tiempos de sus compañeros. Y luego tiene notables jugadores como Insigne, y un joven jugador que me ha impactado, Diawara que con 19 años ha jugado con un descaro impropio de su edad en todo un Bernabéu. Un jugador a tener muy en cuenta que juega en el centro del campo. Albiol, Reina y Callejón, en búsqueda continua de las diagonales , completan a un buen equipo que tiene buen gusto.    El Real Madrid, estuvo muy serio con una actuación coral, bien aplicado en la presión y que en ningún momento se impacientó. Supo tener ese poso que todo equipo que se precie debe tener cuando le vienen mal dadas. Había marcado Insigne en el minuto 7, y lejos de amilanarse se armó de paciencia. Benzema en el 18 tras estupendo pase de Carvajal con el empeine ( a lo Modric), marcaba de certero cabezazo el empate (1-1), un gol de gran poder psicológico que llenó de argumentos futbolísticos al Madrid que sin prisa pero sin pausa remontó la eliminatoria.    El partido de vuelta en el infierno de San Paolo para dentro de 15 días no será fácil, pero en principio la eliminatoria tiene el color blanco del Real Madrid. A Nápoles llega con un buen resultado    


AL BARÇA POCO LE DURÓ EL LIDERATO

Después de que el Alavés pagase muy cara la resaca del pasado miércoles por entrar en la la final de la copa del Rey, siendo goleado por el Barcelona (0-6) aprovechándose del equipo de Vitoria que todavía estaba de fiesta, el Real Madrid afrontó el envite aguantando el tipo en Pamplona donde ganó al mejor Osasuna de la temporada por 1-3, en un encuentro que durante algunas fases alcanzó cuotas de cierta violencia que terminó con dos lesionados: Tano y Danilo. Escalofriante fue la lesión del jugador de Osasuna, Tano que sufre fractura de tibia y peroné. Terrible lesión que dejó helado a todo el estadio y a los propios jugadores como Isco y Marcelo, quien con su gesto de alma asustada, dejó entrever que se trataba de una lesión muy grave, como después se confirmó.  Fue en una dura entrada del propio Tano, que chocó con Isco de forma muy violenta llevándose él la peor parte. Una desgracia de la que no hay que sacar más conclusiones. Son las circunstancias del fútbol. Ganó el líder, el Real Madrid, pero no me gustó porque no dio la sensación de superioridad hasta pocos minutos después de comenzar la segunda parte, hasta que Osasuna se agotó tras una trepidante primera parte, donde se vació. Los primeros 45 minutos el equipo de Zidane estuvo a remolque de los de Pamplona que le ganaron por ganas e intensidad todos los duelos individuales. La primera parte del Madrid fue para olvidar dominado en casi todo por el último clasificado, Osasuna que fue superior a un endeble Madrid, que pareció un tanto indolente. La culpa de un Real Madrid menor la tuvo Zinedine Zidane con su alineación un tanto descabellada. El francés es tozudo hasta decir basta. Empezó con un 5-3-2, es decir con tres centrales, dos carrileros, dos centrocampistas y dos delanteros. Con ese sistema, el Madrid hizo aguas. Espero que el técnico francés se haya dado cuenta que con equipos como Osasuna,esa idea no termina de cuajar.. Hubo más equilibrio con cuatro defensas. Cuando se lesionó Danilo, un alma en pena, todo cambió. Entró James en su sustitución, por lo que Nacho pasó al lateral derecho y Marcelo regresó a su hábitat, natural, el lateral izquierdo donde volvió a recobrar protagonismo. Entonces, se pasó del ocaso del 5-3-2 a la explosión del 4-4-2. Con este nuevo esquema, el Madrid mandó con autoridad a un Osasuna que ya entonces estaba con el depositó casi vacío. La salida, en la segunda parte, de James junto a la de Lucas Vázquez por Benzema, que volvió a estar deprimido, alegró aún equipo muy espeso por momentos, falto de ritmo y de ese algo más que todo conjunto necesita. Zidane que con la alineación inicial se equivocó del todo, rectificó a tiempo y eso le valió para que el Real Madrid pasase de la angustia inicial a la comodidad del segundo periodo donde con un equipo más natural sacó los tres puntos que le permite seguir manteniendo la privilegiada posición de líder, con dos partidos menos. No quiero criticar al técnico francés, pero la alineación inicial fue de juzgado de guardia. Menos mal que delante estaba el último clasificado, el orgulloso Osasuna porque si hubiese sido otro equipo de más enjundia con el planteamiento inicial de Zidane, le hubiesen fulminado a ese Madrid desequilibrado y roto en mil pedazos. El partido de Pamplona era para jugadores curtidos como Kovacic,Morata y Lucas Vázquez. Que pintaba ahí Benzema, que cada vez perece más un ex-jugador, aunque en algunas crónicas lo suban hasta los altares. No lo entiendo. Que no nos vendan la moto de renovarle porque no es delantero para el Real Madrid, por mucha clase que tenga. Un delantero centro del Madrid o de cualquier equipo grande que se precie necesita un nueve que haga goles, y Benzema, como decía Mourinho, y con razón, es un gato que no caza ni ratones. Así que Florentino Pérez deje de presionar a los medios de comunicación para que la renovación del delantero francés no se discuta. Por el bien del Madrid, que vaya pensando en fichar a otro jugador con más hambre. Dybala de la Juventus, sería un gran recambio. El futuro del argentino es envidiable. De todas formas, no entiendo dada la endeblez de Benzema que Zidane no eche mano de Morata, jugador más agresivo y más en forma que el desmadejado francés que enfada a los seguidores madridistas por su apatía continúa. Para este partido de Pamplona, Morata era más apropiado que el francés. Digan lo que digan las crónicas, Benzema volvió a defraudar. El partido fue un duelo intenso, puro estilo Sadar: rudo, de mucho colmillo y mucho sudor. Osasuna no parecía ser el colista de la clasificación y el Madrid el líder, al menos en los primera parte. Los de Pamplona se ganaron el empate a uno en los primeros 45 minutos con Sergio León, un jugador que pide paso y que cuajó un gran encuentro obligando a Keylor Navas a dos intervenciones de mucho mérito. El costarricense, ahora que se habla de traer a otro portero, hizo dos paradas de auténtico mérito demostrado que donde menos necesita cambiar el Real Madrid es en la portería. El caso es que al Barcelona que se las prometía muy felices después de golear al festivo Alavés, el liderato apenas le ha durado cuatro horas. El Real Madrid vuelve a mandar, con el horizonte puesto en los dos encuentros que le faltan para ponerse al día.  


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