Alfonso Celemin

PENALTYEXPULSION

Archivo Mensual: mayo 2016

EN EL REAL MADRID SIEMPRE HAY QUE CREER

Si, señor, el Real Madrid, otra vez es campeón de Europa! En una gran final llena de emoción, incertidumbre, suspense, sangre, sudor y lágrimas, conquistó el undécimo entorchado que le acredita como el Rey de Europa, demostrando que es un especialista en ganar finales. De las 14 que ha jugado ha ganado once, además en esta ocasión por primera vez ganó la Champions en la tanda de penaltis.   El Madrid tuvo la suerte de los campeones, todo lo contrario que el Atlético que no mereció perder, pero como dice el Cholo Simeone, no valen excusas, el Madrid fue mejor porque ganó. El R. Madrid, es un claro especialista que siempre está ahí en las grandes citas. Lo pueden dar por muerto pero siempre reaparece para volver a estar en la cumbre. Llega, gana y se marcha engrandeciendo su leyenda. Ocurrió así en París contra el Valencia en el 2000, en Glasgow frente al Bayern Leverkussen (2002), en Lisboa ante el Atlético hace dos años y ahora en Milán, donde hubo momentos que parecía que definitivamente iba a plegar con varios de sus jugadores con tirones y ahogados físicamente. Parecía que estaban extenuados al llegar a la prórroga pero, no sé de dónde sacaron fuerzas, el caso es que pusieron el alma para contener al Atlético de Madrid que en el plano físico daba la sensación de estar más fresco. Solo dio esa sensación, porque en la prórroga el que jugó con más profundidad fue el Real Madrid. Aunque lo cierto y verdad es que los dos llegaron tiesos. Y por segunda vez se la ha ganado al Atlético de Madrid en un final muy cruel para los atléticos por la forma y el fondo. Fue una lucha fraternal entre dos equipos de la misma ciudad que siempre deja heridas profundas al equipo perdedor. En este caso las imágenes de los futbolistas rojiblancos llorando en el césped así como a su afición y, especialmente ver a lo niños llorando desconsoladamente a lágrima viva, fueron instantáneas desgarradoras que te dejan con el alma dolorida. La maldición del Atlético de Madrid con la copa de Europa continúa. El destino sigue siendo muy injusto para este Atlético de Madrid que fue conmovedor en la lucha que mantuvo con el Madrid en esta final donde hubo un vencedor pero ningún derrotado. Los dos equipos pusieron orgullo y grandeza y dejaron en lo más alto el pabellón de la ciudad de Madrid y del fútbol español, que una vez más fue el escaparate del mundo. Fue una gran final, más que por el fútbol, por la emoción que desprendió de principio a fin. Los dos equipos cambiaron sus roles. Cuando todos esperábamos una salida fuerte y profunda del Atlético, como venía siendo habitual en sus partidos de Champions, resulta que fue el Madrid quien empezó con más brío y fortaleza. Los de Simeone comenzaron muy atenazados como si todavía no hubiesen olvidado lo ocurrido en Lisboa. Los de Zidane jugaban con una facilidad pasmosa, encontrando espacios y huecos por donde hacer daño a su rival. El Madrid se movía como pez en el agua con toques muy rápidos de balón y buenas transiciones. Zidane estaba profanando la especialidad del Atlético: su gran capacidad defensiva y la presión asfixiante que no apareció hasta el segundo periodo. El juego de los madridistas era mucho más determinante, tal vez auspiciado por los ecos de la calle y de los comentarios que daban como gran favorito al Atlético de Madrid. El Madrid no solo salió motivado por esa circunstancia sino que estaba molesto porque todos los elogios iban dirigidos hacia su rival que parecía que solo ellos tenían la patente de la intensidad, la solidaridad y la mística del sufrimiento. También ha molestado al vestuario blanco, los comentarios que a lo largo de estos días previos se ha venido diciendo de la dificultad de los rivales del Atlético que contrastaba con la suerte del Madrid en los sorteos.. No deja de ser cierto, pero llegar a cualquier final no es fácil, sea cual sea el rival. El caso es que el Real Madrid salió al terreno de juego en mejor disposición que el Atlético y llevó el peligro a la portería de Oblak. En una acción a balón parado por falta a Bale, apareció el fantasma de Lisboa, Sergio Ramos. Kroos lanzó la falta, la peinó Bale y ahí estaba Sergio Ramos para desgarrar de nuevo al Atlético de Madrid. En ese instante la posición del central madridista es de fuera de juego mientras que era agarrado por Savic. La jugada sin ser repetida es muy difícil de ver. Ni el colegiado ni el el juez de línea vieron las dos acciones. La polémica queda ahí para llenar páginas y espacios deportivos nocturnos. No obstante el resultado de 1-0 reflejaba lo que hasta ahora estaba sucediendo en el Giuseppe Meazza. Fueron 20 minutos muy bien jugados por los de Zidane, pero poco a poco se fueron desinflando ante las dudas de cómo tenían que seguir jugando al Atlético: aprovechar el momento psicológico de los rojiblancos para sentenciar el partido o recular para jugar a la contra. Optaron por lo último, cediendo el balón y el espacio a los de Simeone que comenzaron a recobrar vida ante el paso atrás de los madridistas. Pero nada pasó ya en el primer tiempo. Si pasó, vaya que si pasaron cosas en la reanudación. La tendencia del partido había cambiado ya en el último tramo del primer tiempo. La confirmación llegó al primer minuto de juego, penalti claro de Pepe a Torres. Griezmann, sin apenas mirar a Keylor Navas lo lanzó al larguero. Ahí ya comenzaba la maldición atlética con la pena máxima y con su destino. El Atlético, no cesó en su empeño de dar la vuelta a los fantasmas del pasado y siguió dominando a un Madrid muy retrasado y encogido. Fue entonces cuando apareció el imperial Casemiro. El y solo él, con la ayuda también de Sergio Ramos, fue quien resistió las embestidas rojiblancas. El brasileño fue el jugador más destacado no solo del Real Madrid sino del partido . También habría que destacar el primer tiempo de Gareth Bale, que jugó lesionado la prórroga. El empate se venía llegar y llegó, por mediación del balón de oxígeno que para el Atlético significó la entrada de Carrasco en la segunda parte por Augusto. Fue en el minuto 78 cuando el hispano-belga entró como un relámpago para batir a Keylor Navas en una buena jugada que inició Gabi, siguió Juanfran y culminó Carrasco. Era el empate a uno que daba esperanzas al Atlético de Madrid. Unos instantes antes, el Real Madrid pudo sentenciar el encuentro en un mano mano de Benzema, más otro de Bale y Cristiano. A pesar de todo, el empate del Atlético fue de justicia, muy merecido por ese afán de superación que sostuvo a raíz del gol inicial de Sergio Ramos, su verdugo. Con empate a uno finalizó el partido. La final empezaba de nuevo, camino de una prórroga con el Madrid sin Benzema más Bale y Cristiano cojos, y con los cambios ya agotados. El Atlético pareció llegar más entero a esos 30 minutos extras, pero en cambio, el Madrid recuperó aire, teniendo más presencia que su rival. Los dos equipos, malheridos, agotados y con señales de la gran batalla que habían librado, aceptaron la lotería de los penaltis. Y en esta suerte, a Juanfran se le cayó el cielo encima al lanzar el balón a la madera; mientras que a Cristiano Ronaldo, ausente toda la noche –no estaba ni al 70%-, alcanzó el éxtasis al acertar en su lanzamiento con la tranquilidad de un veterano, y dar al Real Madrid la Undécima Copa de Europa, la quinta Champions en color. Enhorabuena al Real Madrid y también al Atlético por la gran final que nos han brindado. El fútbol es como la vida misma, cara y cruz. Salió cara para el rey de Europa, el Real Madrid y cruz, para un Atlético que tristemente alarga su maldición, pero nada que reprocharle. Unos lloran y otros lo celebran. La vida misma.


EL DOBLETE MÁS AGÓNICO DEL BARÇA

    La fe dicen que mueve montañas; y la fe fue lo que salvó al Barcelona en la final de la copa del Rey frente al Sevilla al que terminó imponiéndose tras prórroga- el partido finalizó con empate a cero-, por 2-0 con goles de Jordi Alba y Neymar.  La fe, el enorme corazón y el carácter que le puso el conjunto azulgrana fueron las claves frente a un Sevilla que le puso lo mismo que los jugadores del Barça, pero sin ese punto de profundidad y pegada necesaria para imponerse a un equipo como el Barcelona.    De esta forma el equipo de Luis Enrique consigue el doblete del fútbol español, pero ha sido el doblete más agónico de su historia. Si ya pasó las de Caín para ganar la liga, para imponerse al Sevilla en la final de Copa las paso de todos los colores ante un ejemplar Sevilla que jugó más con el corazón que con la cabeza porque no supo jugar ni manejar la superioridad numérica de la que gozó por la expulsión de Mascherano a falta de diez minutos para llegar al descanso.    Una expulsión a todas luces justa porque el jefecito agarró y tiró a Gameiro cuando este se preparaba para encarar a Ter Stegen. La roja fue meridiana. Al Sevilla entonces, que incluso once contra once estaba siendo mejor que el Barcelona, se le abrió el cielo y más aún cuando Suárez se tuvo que retirar por una lesión muscular poco tiempo después. Acorraló en su área a los azulgranas que se pusieron el mono de trabajo para hacer algo a lo que no está acostumbrado. Dejó la calidad y la finura a un lado para convertirse en un equipo de diez obreros, con Piqué que emergió como el guardián de su portería. Inmenso estuvo el central. Como inmenso estuvo Iniesta que era el jugador que le daba aire a su angustiado equipo. El manchego, aguantaba con la pelota lo que era necesario y hasta ofrecía salidas a sus compañeros de ataque. Grande su partido.     En la reanudación, el Sevilla apretó más y más hasta convertirse el partido en un frontón. El balón siempre volvía a los jugadores hispalenses, a los que le faltó tranquilidad, inteligencia y sobre todo pegada para aprovechar esa superioridad numérica. Tal vez les faltó frescura física para haber aprovechado esos momentos  de dominio. La  final de la Europa Ligue del miércoles, les pasó factura.     Los de Unai Emery no desfallecían en el intento de conseguir el tanto que les diese la gloría, el Barcelona aguantaba númantinamente con orden, juntas las líneas y sin renunciar al contra ataque. Por ese entonces, ya apareció Neymar que si hizo una primera parte para olvidar en el segundo periodo, al irse su marcador Mariano, fue la chispa que necesitaron los suyos, por no hablar de la prórroga donde puso la guinda.    El Sevilla, pudo adelantarse nada más comenzar el segundo periodo con un tiro de Banega que se fue al palo. Fue su mejor ocasión. El Barça aguantaba como podía, pero estaba desorientado pese al buen hacer de Iniesta , la fe de Piqué y la omnipresencia de Busquets. No encontraba la manera de hacerle daño al Sevilla. Nunca había sufrido tanto en los últimos años, condenado a la supervivencia extrema en una final emocionante.    Pintaban bastos para el Barça. Pero Unay Emery a nuestro entender, en una decisión que lamentará por mucho tiempo, en el minuto 80 quitó al lateral Mariano que estaba secando a la perfección a Neymar para dar entrada a Konoplyanka, para buscar más profundidad. No solo no le dio más empuje al Sevilla, sino que por la banda derecha, la de Mariano, el Sevilla comenzó a resquebrajarse. Neymar entonces se liberó y fue la pesadilla que antes no fue. Y además por ahí llegó la expulsión de Banega al borde de llegar a la prórroga. En ese momento, el Sevilla perdió la final y el Barça recobró vida.     A la prórroga se llegó diez contra diez y el Barcelona fue entonces el dueño y señor. Messi, apareció para dar dos pases de gol. El primero se lo dio a Jordi Alba para marcar el 1-0; y el segundo para que Neymar rematara se la faena, marcado el definitivo 2-0. Entre medias de esos goles, llegó la expulsión de Carriço por cazar a Messi a pesar que tocó balón.    Fue una hermosa final que no defraudó a nadie. Los dos equipos pusieron todo lo que hay que poner. Ninguno de los dos se rindió jamás. Las dos aficiones deben estar, y lo están, muy orgullosas de ellos. Sobre el césped del Calderón pusieron sangre, sudor y lágrimas. Gloría para ambos conjuntos.   El Barcelona ganó por convicción, pero sobre todo por corazón y carácter. Levantó su 28ª copa


DEL BOSQUE IMPARTE JUSTICIA CON SU LISTA PARA LA EUROCOPA

Las escopetas estaban cargadas contra el seleccionador español, Vicente del Bosque ante la lista de los jugadores que tienen que acudir a la Eurocopa de fútbol que se disputa este verano en Francia, y que hizo oficial este 17 de mayo en medio de una gran expectación.    Y estaban preparadas para dispararle si en esa lista de convocados volvía a incurrir en los mismos errores que cometió en el pasado Mundial del Brasil, donde se fracaso con estrépito. Allí, la selección española fue a defender el título logrado en el 2010 en Sudáfrica con la base de jugadores que nos hizo alcanzar la gloria. Pero algunos de esos jugadores que fueron vitales para alcanzar la copa del Mundo, acudieron al del 2014 sin estar a su mejor nivel. Habían alcanzado momentos esplendorosos, pero llegaron en un mal momento de forma a la gran cita mundialista. El tiempo pasa para todos... Después de no pasar de la primera fase de clasificación y de confirmarse el gran fiasco, Vicente Del Bosque fue el blanco de la criticas precisamente por confiar en jugadores que le habían dado todo pero que no atravesaban por su mejor momento de forma y que no merecían estar en Brasil. El seleccionador había echado mano de la fuerza de la costumbre y confió en los mismos jugadores que habían dado a España los triunfos en el Mundial de 2010 y en la Eurocopa de 2012. Pero algunos de esos jugadores no estaban ni por asomo para afrontar un torneo de tal envergadura. Se equivoco, y punto. Aquella fue una lista mal concebida, inadecuada y oportunista porque se fue a lo seguro y no se arriesgó con caras nuevas. Seguramente, en su caso hubiese hecho lo mismo que Vicente: fiarme de esos jugadores que alcanzaron el cenit del fútbol español, con la doble corona; pero muchos le fallaron y fue el propio seleccionador quien cargo con todas las culpas, siendo el paraguas de todas las criticas. En esta ocasión, del Bosque se ha dejado de romanticismos y ha ido a lo que le ha dictado el corazón , apostando por una convocatoria donde van los mejores de cada puesto y una pléyade de jóvenes que han realizado una gran temporada. En esta ocasión , bajo nuestro prisma, la lista de convocados que van a acudir este verano a la Eurocopa de Francia, es justa y adecuada. Me consta que a Vicente le ha costado Dios y ayuda, prescindir de jugadores como Diego Costa, a quien convenció para que estuviese en el Mundial de Brasil; Fernando Torres, quien en los últimos partidos ha sido junto a Griezman el sostén del Atletico de Madrid; Alcacer,Cazorla, Mata. Estos dos últimos fijos siempre con del Bosque pero que esta temporada uno por lesión y el otro porque no ha estado a la altura, no merecían estar en la lista final. Al igual que Diego Costa que como el Chelsea no ha dado el nivel. La baja de Paco Alcacer, máximo goleador español en la fase de grupos con seis tantos en 13 partidos, ha sorprendido. Ha quedado relegado en favor de Aduriz, que ha realizada una señora temporada y Morata, que es el futuro. Las dos grandes novedades son Saúl y Lucas Vázquez. Y justo es que estén porque apuntan muy alto y han sido decisivos en los triunfos de sus dos equipos, Atlético y Real Madrid, respectivamente. Llamativa ha sido el gran rendimiento del extremo del Madrid, Lucas Vázquez quien en el último tercio de la temporada se ha ganado las simpatías de todos a base de buen juego, esfuerzo y sacrificio. Y en cuanto a Saúl, que decir, el Atlético tiene una joya. Nolito, por su desparpajo también es una buena elección. Es la savia nueva que necesita la selección española. Los demás son los habituales, y sobre ellos no hay dudas. En la portería De Gea será el guardameta titular sin discusión alguna. Casillas, ya ésta para ser suplente. El tercer portero es el del Sevilla, Rico. Defensas: Carvajal, se ha ganado a pulso estar en esta Eurocopa por la buena temporada que ha hecho en el Real Madrid; Juanfran, siempre es un valor seguro; Ramos y Piqué, son los dos mejores centrales del mundo; Bartra y San José, buenos suplentes para los dos mejores; Azpilicueta, su polivalencia es muy aprovechable y Jordi Alba, es el dueño del lateral izquierdo. Centrocampistas: Aquí es donde está lo mas granado y los que más repiten. Ante las ausencias de Xavi Alonso y Xavi Hernández, los galones los llevará Iniesta, quien estará muy bien acompañado por el hombre que da equilibrio, Busquets, Thiago que aportará la fantasía. Al igual que Isco, que es de esos jugadores que te puede revitalizar un partido cuando pintan bastos. Cesc completa a los centrocampistas, un jugador que sabe jugar muy bien entre líneas. Delanteros: Pedro, siempre cumple; Silva, pura clase y visión de juego; Nolito;Lucas Vázquez, Morata y Aduriz. De esta lista de 25, el 31 de mayo Vicente Del Bosque tendrá que hacer dos descartes. Decisión que le costara otro dolor de cabeza. Pero en esta ocasión, la lista está muy bien confeccionada, es justa y adecuada. Las escopetas se guardaron en un armario


LA LIGA DE SUÁREZ. EL MADRID MURIÓ CON LA BOTAS PUESTAS

    El Barcelona, después de 38 jornadas es el justo campeón de liga. Un título donde ha sido líder más tiempo que ningún otro equipo, ha sido el que más partidos ha ganado y el que más goles ha conseguido. Resultado: campeón de liga con todo merecimiento.   De esta forma el equipo azulgrana conquista su segunda liga consecutiva, la sexta en ocho años lo que habla bien a las claras del dominio del juego del Barça en el fútbol español. En los Carmenes conquistó su título número 24, el 14 de los últimos 25 años. El equipo de Luis Enrique se llevó una liga, que tuvo que ganar dos veces, según ha confesado el vestuario azulgrana por haber dilapidado una diferencia de 9 y 13 puntos que era los que sacaba al Atlético y Real Madrid, respectivamente. Durante el mes de abril, el Barcelona pasó de la gloría al infierno. Tras la derrota frente al Real Madrid en el Camp Nou, le entraron la dudas, los miedos y la inseguridad que supuso su eliminación de la Champions ante el mejor Atlético de la temporada, y darle vida a su gran rival, el Madrid, en la lucha por la liga. En ese tiempo el Barcelona pasó de la prepotencia y la arrogancia con la que jugaba dando la liga por ganada a falta de tres meses para finalizar, a la humildad de volver a pisar suelo firme. Iba a ganar la liga de calle y a punto estuvo de perderla. El club azulgrana fue el culpable de darle emoción al campeonato en las últimas cinco jornadas. El Atlético y el Real Madrid le exigió tener que ganar todos los partidos para ser campeón. El equipo de Luis Enrique, supo rectificar a tiempo y pasó de la abundancia a ser prácticos. Se dejó de exhibiciones y apostó por la sobriedad, el sacrificio y el trabajo que finalmente le ha llevado a volver a ganar la liga que consigue con el mismo once que hace casi un año le llevó a coronarse campeón de Europa, en Berlín. Luis Suárez, que ha terminado como máximo goleador del campeonato (40), virtual bota de oro, ha sido el hombre clave en el resurgir del Barça en el momento que pintaban bastos. En los últimos cinco partidos ha marcado 14 tantos. Goles que han sostenido al Barcelona en la consecución de su objetivo, el título liguero. El uruguayo ha completado un año mágico. Los azulgranas, en gran parte, le deben esta liga a Luis Suárez que en Granada, para no ser menos, fue el autor de los tres goles que derrotaron al equipo de la Alhambra. En los Carmenes, el Barça no le dio opción a un Granada ultra defensivo, salió con cinco defensas, dando toda la iniciativa a los culés que no tuvieron problemas para imponerse con claridad. A cada gol del Real Madrid que ganaba en Riazor 0-2 al Deportivo, respondía el Barça con otros dos. Todo estaba claro, había campeón, el Barcelona que dependía de sí mismo, y no falló. EL MADRID MURIÓ DE PIÉ El Real Madrid, por su parte, el gran animador del último tercio de la liga murió de pié. Hizo los deberes en A Coruña venciendo 0-2 al Deportivo. Los dos goles de Cristiano le dieron la decimosegunda victoria consecutiva que solo le vale para ser subcampeón a tan solo un punto del Barcelona. Durante 14 minutos fue campeón, entre su 0-1 y el primero de Luis Suárez, pero el alirón se le escapó a partir del minuto 15 que fue cuando se adelantaron los azulgranas. La liga se la dejó en la primera vuelta y lo último ha sido una fiesta inesperada que creó ilusión, pero que eran conscientes que dependiendo del Barcelona, era un sueño imposible... Fue bonito mientras duró, porque estaba muerto y resucitó. Al descanso Sergio Ramos, el capitán, preguntó al banquillo por el Barça. El 0-2 que escuchó le hizo cambiar la cara a él y a todos sus compañeros que ya dieron la liga por imposible. En la segunda parte, ya fue un Madrid distinto que cedió el dominio a un estéril Deportivo que en la primera parte había estado a merced de un Real Madrid que comenzó a tumba abierta para intentar meter presión a su gran rival. Lo intentó, pero no dio para más...La emoción de la última jornada duró muy poco y los transistores no hicieron ni falta.Tampoco hubo interés en la intentona de Cristiano de recortar los goles en la lucha del Pichichi a Luis Suárez. El portugués marcó otro de cabeza y tocó los postes en dos ocasiones. En los vestuarios tiró de sentido común y, sin retos ligueros ya a mano, se ahorró 45 minutos, pensando en la final de la Champions.   La segunda parte fue para olvidar, ya no había interés. Toda la emoción de la última jornada quedó diluida en los primeros 45 minutos. En Riazor quedó un encuentro sin tensión donde un Madrid de gala, el once que saltará en Milán a por la undécima, dominó ampliamente al Deportivo en el primer periodo para dejarse llevar en la reanudación. Ya estaba vendido todo el pescado. En el césped quedó el merecido homenaje a Arsenio Iglesias, lo más emotivo de la tarde. Reconocimiento al padre del Super Depor, que sorprende haya tardado 20 años en celebrarse en Riazor. La segunda parte le sobró al Madrid, sobre todo cuando se sentó Bale, que llega como un cañón para la final de Milán. A este Real Madrid de Zinedine Zidane, que se acordará de ese 0-4 del Barcelona en el Bernabéu con Benítez en el banquillo, que a la postre le ha costado perder la liga, solo le queda la Champions para salvar la temporada. Si la gana, alcanzará la gloria y si la pierde será un gran fracaso. Así de claro y rotundo. Milán espera a Atlético y Real Madrid.  


El MADRID MANTIENE EL SUSPENSE DE LA LIGA 

      Con la derrota inesperada del Atlético de Madrid ante el Levante en el Ciutat de Valencia por 2-1, los rojiblancos se despiden de la lucha por el título de liga que ya es cosa de dos: Barcelona y Real Madrid. El Atlético perdió todas sus opciones en la liga ante su bestia negra, el Levante, su verdadera pesadilla desde el 2007. Desde entonces es incapaz de ganarle en su estadio. De nuevo quedó refrendado para desgracia de un Atlético de Madrid víctima de la sobrecarga de ansiedad, desgaste y exceso de adrenalina a la que les somete Simeone, sobre todo en Europa. Esa fatiga emocional que tuvo su culminación en el tremendo esfuerzo que hicieron en Múnich ante el Bayern, les pasó factura ante un Levante que ya descendido de categoría no se jugaba nada, pero que pudo con un Atlético que no dio su mejor versión en el peor momento. Rossi, los desterró de la liga. A pesar de quedarse ya fuera por la lucha del campeonato liguero, el Atlético ha cuajado una estupenda temporada que puede tener su colofón en Milán. Ahora la liga queda en un mano a mano entre el Barça y el Real Madrid. 88 puntos suma el equipo azulgrana frente a los 87 de los blancos. El claro favorito es el Barcelona que en la última jornada visitará al ya salvado Granada. El Madrid se desplazará A Coruña, equipo que también con su triunfo en Villarreal ha confirmado su continuidad en primera división. Todo pinta a favor de los azulgranas que como quiera que tienen la diferencia de goles a su favor les bastará con un triunfo contra el Granada o un pinchazo del conjunto blanco para proclamarse campeón de liga. Pero como dice Zidane, en el fútbol todo puede pasar y todo es posible.   El Barça, con la clarividencia de Messi que abrió el marcador con un golazo de falta, no tuvo problemas para imponerse de principio a fin a un Espanyol que fue un quiero pero no puedo. LO del “tamudazo” con el actual Espanyol era un sueño imposible de llevar a cabo frente a este Barcelona que se está jugando la vida. El partido en el derbi catalán tuvo poca historia. Luis Suárez marcó dos tantos y sigue en lo más alto de la tabla de goleadores, Neymar y Rafinha completaron la goleada. Más miga tuvo el partido entre el Real Madrid y el Valencia. Venció el equipo blanco por 3-2, pero lo hizo sufriendo. El Madrid pasó de hacer un buen primer tiempo a desaparecer en el segundo periodo a raíz del minuto diez. A partir de ese momento hicieron mutis por el foro y Casilla, que sustituyó al lesionado Keylor Navas fue quien sostuvo a los blancos con grandes intervenciones. Cuando los madridistas tenían a todo a su favor se dejaron llevar de forma inexplicable. En ello influyó la incomprensible decisión de Zinedine que se equivocó en los cambios llevando la confusión al equipo. Acabó con cinco defensas, (por dar entrada a Arbeloa en lugar de Cristiano para que recibiese el último homenaje del Bernabéu) , cuatro centrocampistas y Jesé como única referencia atacante. Resultado de esa decisión: el caos y la desorganización en todas las lineas, sobre todo en la defensa que se vio superada por un Valencia que se fue decididamente al ataque. En el segundo periodo, el Valencia que se había ido al descanso con 2-0 en contra, sacó el orgullo que le faltó en el primer tiempo y mereció no sólo empatar sino tal vez algo más.. A falta de algo más de quince minutos para el final, el Real Madrid ganaba por 3-1 al marcar Cristiano el tercero -segundo de su cuenta-. Con ese resultado daban el partido por finiquitado. Error mayúsculo, los de Zidane confiados por el conformismo de su entrenador -que se equivocó en los cambios-, se dejaron llevar. El Valencia, en cambio, se fue al ataque (perdidos, al río) y llegaba con suma facilidad a los dominios de Casilla que estuvo inmenso en un par de paradas casi imposibles. Nada pudo hacer en el golazo de André Gomes que puso el 3-2 y el suspense... Al Madrid, entonces le entró el miedo en el cuerpo. Estaba roto, sin personalidad y muy descontrolado. Era un manojo de nervios ante el posible empate del Valencia que lo siguió buscando con ahínco. Un empate que hubiese dejado la liga en manos de su gran rival, el Barcelona. La expulsión de Rodrigo por llamar “cagón” al juez de línea , el mismo que había dado por bueno el 2-0 de Benzema, que partió en la jugada inicial en fuera de juego pero no en la segunda jugada porque el balón le llegó de un contrario, de Mustafi; de alguna forma alivio al Real Madrid que no obstante terminó pidiendo la hora. Fuese por el desgaste europeo, por las ausencias o por lo que fuese el caso es que pasamos de un buen Madrid del primer periodo a un soso, abúlico y simplón equipo que en la reanudación pudo regalarle la liga al Barça. Cristiano, a pesar de no estar pletórico volvió a ver puerta y sigue empeñado en disputarle la bota de oro a Luis Suárez. Benzema, reapareció pero no estuvo. James, sigue sin estar. Casilla, el guardameta, fue el mejor y confirmó que la portería del Real Madrid está muy bien resguardada. El caso es que el Madrid mantiene el pulso por la liga hasta el final. El sueño del madridismo, ahora, es el traslado del fantasma de Tenerife a Granada.


OTRO DERBI PARA EL TRONO EUROPEO 

    ¡¡Señoras y señores!!, el Real Madrid jugará la final de la Champions contra el Atlético de Madrid el próximo 28 de mayo (sábado), en Milán. ¿Quién lo iba a decir? Después de que el Madrid de Benitez era un pozo sin fondo en cuanto a juego, desasosiego e intrigas. Pues ese equipo, por el que nadie daba un duro está a un paso de poder ser de nuevo campeón de Europa y de luchar por la liga, con permiso del propio Atlético y por supuesto del Barcelona. “El trabajo y la unión del equipo ha hecho que estemos en la final. Hace cinco meses vivimos momentos duros. Supimos juntarnos y luchar”, dijo a pie de campo Sergio Ramos, capitán y jefe ayer de la defensa blanca. Quería el central recordar de dónde viene este equipo que avanza en mayo vivo en la Liga y con viaje garantizado para la final de la Champions. El Real Madrid de Zidane, ha sabido levantarse y en gran parte es mérito de Zizou, que les ha transmitido calma, paz y tranquilidad a los jugadores que con él volvieron recobrar la confianza. Está manejando con inteligencia el vestuario y ha hacho algunos cambios estructurales que han beneficiado al equipo en los distintos aspectos del juego, sobre todo en la parcela defensiva con la aportación de Casemiro que le ha dado el equilibrio que no tenía antes. A Pepe, lo ha recuperado para la causa y ha sabido dar protagonismo a la cantera con la emergente figura de Lucas Vázquez. Todos respetan y hasta admiran a Zidane que ha devuelto la paz y la sensatez a un club que estaba presidido por la zozobra... Confieso, que me equivoqué con Zidane. Dije que lo veía verde, y no me duelen prendas en reconocer que metí la pata. Lo siento. Rectifico y pido disculpas... El caso es que Madrid como ciudad, se ha erigido en la capital del fútbol mundial. Dos años después los dos equipos capitalinos volverán a estar en una final. Un hecho inédito. Si ya lo fue en Lisboa, con el primer enfrentamiento europeo de dos equipos de la misma ciudad. Ahora, por partida doble, vuelve a repetirse constituyendo todo un récord que difícilmente se volverá a repetir. Nosotros, seguramente no lo volvamos a ver. Si el martes, era el Atlético que haciendo honor a su histórico sufrimiento, pasó las de Caín para clasificarse ante un eléctrico Bayern Munich. Un día después era el Real Madrid, quien con menos sufrimiento pero sí con cierta dosis de suspense por no rematar la eliminatoria con otro gol, se clasificó para la final de la Champions que hace la decimocuarta. Casi nada. El partido, la verdad, como casi toda la eliminatoria, no fue gran cosa. Fue más bien soso, lento. Prácticamente, se jugó al trote. El que hizo más para ganar, el Madrid, fue el que se llevó el premio de jugar la final. Los blancos hicieron lo suficiente y lo justo para imponerse a un City sin chispa, sin mordiente y sin nada. Este Manchester, es un equipo muy triste. Deambuló por el Bernabéu como alma en pena.   Jamás vi a un equipo inglés tan insulso y apocado como el Manchester City. El equipo de Pellegrini volvió a decepcionar con su ritmo cansino y su poca sangre. Jugaron andando, como botón de muestra valga la presencia de Yayá Touré, un jugador que parecía que estaba jugando un partido de veteranos. Lento a más no poder. Esa lentitud contagió a todo su equipo y de forma indirecta al Real Madrid que pasó de comenzar con mucho brío y claridad hasta conseguir el 1-0; luego tuvo una fase de juego muy irregular para terminar reculando en la recta final del encuentro. Circunstancia que llevó la incertidumbre al Bernabéu, pero más por la angustia de que un gol lo dejaba en la cuneta que por los apretones de su rival, que apenas inquietaron a Keylor Navas. Solo dos fueron los disparos a puerta que llevaron la inquietud a las gradas: uno de Fernando en el primer periodo que rozó el palo derecho; y el gran disparo del Kun Agüero cuando el partido ya languidecía que puso el corazón en un puño a los aficionados blancos. Eso, fue lo único que hizo el Kun, quien ha hecho una eliminatoria deprimente. En el Real Madrid, ante la ausencia de Benzema y Cristiano a medio gas (no estaba al 100 por 100 ni mucho menos), ha emergido el mejor Bale que si ya en el Etihad Stadium fue el mejor, en el Bernabéu, fue de lo más sobresalientes junto a Kroos, que también se marcó un buen partido. El galés, tirando por la banda derecha a pase de Carvajal fue quien ejecutó el 1-0 que vale una final.Tanto que el colegiado no le concedió. Al rozar levemente el balón en Fernando, la UEFA lo catalogó como en propia puerta. Es igual, no le quita la gran trascendencia que Bale ha tenido en esta eliminatoria de semifinales. Bale ha sido el motor que lleva al Real Madrid a la decimocuarta final de la copa de Europa. La Undécima, como la Décima está detrás de un muro terrible llamado Atlético de Madrid, el equipo más rocoso de Europa al que nadie quiere enfrentarse por las dificultades que presenta y por esa fe inquebrantable que le hace ser casi imbatible. El Real Madrid ha tenido un camino más fácil para llegar a la final de Milán que el Atlético. Los de Zidane han tenido que superar a Roma, Wolfsburgo y Manchester City; mientras que el Atlético se ha tenido que enfrentar a todos los huesos: Eindhoven,no tanto, Barcelona y finalmente, Bayern Munich. En la vuelta de las semifinales que se disputó en el Santiago Bernabéu, lleno hasta la bandera, el Real Madrid no sentenció pero la realidad es que no sufrió mucho por lo poco que le exigió el City. No hubo opción a que el blandito Manchester de Pellegrini fastidiase otra final épica entre Atlético y Real Madrid. La segunda parte de un partido histórico. Una ciudad unida por un mismo fin, la Copa de Europa o Champions. Milán espera.... Ahí vamos.


Penaltyexpulsión | Un blog de futbol por Alfonso Celemin
©2013