Alfonso Celemin

PENALTYEXPULSION

Liga

ISCO AL RESCATE 

Después de la exhibición del Real Madrid en la Champions, volvió a la competición doméstica y no ofreció su mejor versión. Ante el Espanyol al que venció por 2-0, no fue ese equipo brillante que apabulló al Borussia de Dortmund.   Ganó justamente al Espanyol, pero yendo de más a menos. Comenzó bien, dominando a un timorato rival que en la primera parte jugó a verlas venir, pero lo hacía con un juego muy previsible, sin chispa y muy cadencioso. En la primera parte no puede decir que jugase mal pero tampoco para tirar cohetes. Fue un juego aseado sin más alardes. El único que puso brillo fue Isco, cada vez más determinante en el juego del Real Madrid. Sobre él fraguó la victoria el equipo blanco Marcó los dos goles y fue el líder de los suyos. Su influencia crece cada día más en el equipo de Zidane,que ya lo considera insustituible. El solo se bastó para imponerse a un Espanyol que si comenzó asustadizo y replegado en el primer tiempo, en el segundo periodo se soltó el pelo. Isco a los 25 segundos tuvo una ocasión inmejorable para poner el 1-0, ocasión que desbarató el buen guardameta Pau López, después más tarde en otro mano a mano consiguió adelantar al Madrid tras buen pase de Cristiano Ronaldo que sigue seco en la liga. Los blancos eran los dueños y señores de la situación.Las ocasiones se sucedieron en un primer tramo de asedio que el equipo de Quique Sánchez Flores, muy replegado, era incapaz de controlar. Si no encajó más goles fue por las buenas intervenciones de su portero que detuvo un par de disparos de Cristiano y sacó un cabezazo de Sergio Ramos. Para el Espanyol llegar al descanso con un solo gol en contra fue una suerte y una oportunidad para intentar resarcirse. Algo debió decirles Sánchez Flores en los vestuarios porque el Espanyol en la segunda parte fue un equipo totalmente distinto, Incorporó a Sergio García que le puso criterio al juego y a Navarro que puso la experiencia. El dominio y le pelota pasó a ser de los blanquiazules rápidos en las transiciones que dejaba a descolocados a los madridistas que empezaron a tener muchas dudas, sobre todo a la hora de sacar el balón de su área. SI el Espanyol no empató fue por auténtica mala suerte. Gerard Moreno tuvo la mejor ocasión tras un fallo garrafal de Sergio Ramos que no tuvo mejor idea que regatear a un paso de Keylor Navas. El central puede dar las gracias a Nacho que en el último instante impidió el remate que ya se cantaba como gol. Del posible empate del Espanyol se pasó inmediatamente después al 2-0, obra también de Isco que junto a con Asensio se aprovecharon de una contra que culminó con el gol de la tranquilidad para un Bernabéu que ya empezaba a ronronear. Fue el primer triunfo liguero del Real Madrid en el Santiago Bernabéu, donde protagonizó un buen primer periodo y un escaso segundo tiempo. Las bajas de sus dos laterales titulares:Marcelo ,lesionado, y Carvajal, con un proceso viral, se notaron, sobre todo la de Carvajal porque el canterano Achraf, está todavía muy tierno aunque es un jugador muy interesante que puede llegar a ser un extraordinario lateral derecho. Nacho, sustituyendo a Marcelo y Theo Hernández,volvió a cumplir con creces. El que estuvo opaco y poco participativo fue Cristiano Ronaldo que cuando le abandona el gol se desespera.  


EL REAL MADRID ACABA SUMIDO EN EL CAOS 

  Como quien dice esto no ha hecho nada más que comenzar (solo cinco jornadas) y el Real Madrid está ya a siete puntos del Barcelona.Queda mucho, si, es cierto pero que a 21 de septiembre tu máximo rival ya haya puesto tierra de por medio es para preocuparse. El Madrid perdió ante el Betis (0-1) porque estuvo preso de una ansiedad que le cegó a la hora del remate y porque enfrente tuvo a un equipo que le salió respondón en cuento a juego, toque y descaro. Tal vez el equipo de Zidane no mereció perder porque remató más que el betico al que sometió en un asedio sobre todo en el segundo periodo, pero estuvo romo ante portería precisamente por esa ansiedad que les convirtió en jugadores torpes. El Madrid jugó con prisa y de forma atropellada, todo lo contrario que el Betis que le puso pausa donde allí solo era brío por parte de los blancos. A los de Zidane, les faltó finura y precisión. La misma que le que faltó a Cristiano Ronaldo, que reapareció en esta liga y contagió de ansiedad a todo el equipo blanco. El portugués con síndrome de abstinencia no estuvo acertado ni supo hacer lo que mejor hace, definir. Tuvo un par de ocasiones que mandó al limbo. No era su noche, ni tampoco la del Real Madrid. De repente, cuando todo era de color de rosa para los blancos tras ganar las dos supercopas a Manchester United y Barcelona, respectivamente, resulta que se ha dado la vuelta a la situación. El Madrid que parecía imparable se ha atascado en su propio estadio; y el Barcelona que parecía hundido en una especie de laberinto sin salida, se siente feliz, goleando y liderando la liga con siete puntos de ventaja sobre su máximo rival. A los jugadores blancos no le vamos a reprochar su esfuerzo y sacrificio. Lo intentaron de todas las formas pero la excesiva excitación les nubló la vista. Fue un partido donde el Betis se doctoró, ganando 20 años después en el Bernabéu. El Madrid, por oportunidades, tal vez no mereció la derrota, pero a nadie sorprende la victoria de los verdíblancos porque nunca le perdieron la cara al partido y en todo momento supieron como jugarle al Madrid sacando el balón perfectamente jugado y haciéndolo con criterio. Ante el osado Betis que gozó de dos ocasiones para marcar: una salvó Carvajal en la raya y en otra Keylor Navas hizo un paradon a tiro de Fabian; al Madrid le costó responder al salir de nuevo un poco dormido. Jugaba a tirones pero no obstante empezó a empujar sobre la portería de Adán, el mejor del Betis, que respondió con dos paradas increíbles: un tiro de Isco y a un taconazo espectacular de Bale que mandó al palo. Se nota la mano de Setién que le tiene tomada la medida a Zidane. La pasada temporada, con Las Palmas, no perdió ninguno de los dos duelos de Liga con los blancos. En Chamartín, incluso, mereció ganar. Este miércoles lo consiguió, gestionando muy bien los tiempos y los cambios. Todo lo contrario que Zidane, que creo erró en las sustituciones del segundo periodo. Pasaban los minutos y el empate a cero persistía, entonces a Zidane le dio un ataque de entrenador y de un plumazo cambio a Isco y Madric por Asensio y Lucas Vázquez. Además con la lesión de Marcelo (se ha roto), entró Borja Mayoral. Las precipitadas decisiones de Zidane fueron más un problema que una solución. Los cambios, acelerados por la lesión de Marcelo, crearon barullo, lo que demuestra el nerviosismo del técnico y del equipo, y confusión táctica en el terreno de juego. El amontonamiento de hombres en ataque dejó el centro del campo algo desguarnecido y a Sergio Ramos como lateral izquierdo, mitad central, mitad lateral y delantero de ocasión. No entendí las sustituciones de Isco y Modric, que eran los únicos que podían abrir espacios en la cerrada defensa bética. Zidane, lo siento, en esta ocasión creo el caos con los cambios Ante semejante desbarajuste, y con las prisas y los nervios de los madridistas pasó lo que tenía que pasar. El Betis, con la tranquilidad como bandera y buscando los espacios a base de toques ,se adentró en la desguarnecida defensa blanca, y Sanabria en el minuto 94 ante el estático Sergio Ramos, enmudeció al Bernabéu marcando el 0-1 definitivo. En un final atolondrado y caótico el Madrid acabó con la racha de 73 partidos marcando, y de momento se le atraganta su propia casa, además de abandonarle la mística de ganar en el último minuto. El Betis les deja a siete puntos del Barça. En el albor de la liga, no es tiempo de sacar la guadaña y hablar de debacle madridista, como están haciendo ya algunos irresponsables. Al Madrid, radiante de inicio, le han entrado algunas dudas que tienen solución. Ahora mismo parece bloqueado. Le sobra precipitación e imprecisión y le falta tranquilidad.


ASENSIO, EL NUEVO ÍDOLO DEL BERNABÉU

Gran partido, duro e intenso, el que han disputado  Real Madrid y Valencia que se saldó con empate (2-2), que para muchos después del buen partido del nuevo equipo de Marcelino, se ajusta a lo que sucedió realmente. Pues que quieren que les diga, no estoy de acuerdo. Porque si de fútbol hablamos; si de ocasiones falladas,algunas clamorosas como la última de Benzema; de dominio y de imponer el ritmo de juego, el justo vencedor debió ser el Real Madrid, que tuvo en Asensio, a falta de Cristiano y Sergio Ramos a su líder y a su goleador. Su enorme partido no fue suficiente para imponerse a un Valencia que con Marcelino en el banquillo es otro. El Valencia ha regresado.   Fue un gran Valencia, que con su nuevo técnico promete ser tan competitivo como fue históricamente, pero si el Real Madrid hubiese tenido un rematador como mandan los cánones este partido no lo pierde. Bale y Benzema, estuvieron muy erráticos sobre todo el francés, que llegó al descanso fallando dos ocasiones clarísimas de gol. El Bernabéu la tomó con él así como el galés. Los dos estuvieron en el lado oscuro del partido. Benzema con empate a dos y a falta de dos minutos falló de forma clamorosa una ocasión a puerta casi vacía. Si Cristiano o cualquiera de los delanteros que ya no están como Morata y Mariano, hubiesen estado en este partido, el Real Madrid no hubiese perdido dos puntos. Yo, que Zidane me haría mirar eso que ha dicho que de que no quiere más delanteros. Bale con el nuevo sistema de juego está muy perdido y Benzema es un templo de irregularidad. El Equipo madridista, fuese por las bajas o por lo que fuese no fue ese equipo casi perfecto de los últimos encuentros. Jugó bien, pero le faltó rotundidad. Les faltó enjundia en el centro del campo; y en la defensa, personalidad. Pero a pesar de todo, un triunfo no hubiese extrañado a nadie. Es más, lo mereció aunque por lo que dicen otros, el Valencia debió llevarse la victoria. Yo vi otro partido. Isco, en esta ocasión estuvo perdido. La posición de Casemiro en la defensa le perjudicó; y Kroos no supo hacer el papel del brasileño. Kovacic en el asegunda parte corrigió el entuerto y el centro del campo blanco mejoró. El mejor, sin discusión fue Asensio que volvió a tener una actuación soberbia. Este chico ya no sorprende a nadie. A sus 21 años es ya un jugador con mayúsculas destinado a ser grande de verdad. Marcó dos golazos, el primero a los diez minutos de un zurdazo seco y bien colocado; y el segundo, que fue el del empate a 2, en el tramo final del partido, de falta perfectamente ejecutada. Fue el goleador y el que se cargó el equipo a sus espaldas ante las ausencias de los dos baluartes blancos: Cristiano y Sergio Ramos. El futuro del fútbol tiene nombres y apellido, y se llama Marcó Asensio. El Bernabéu tiene un nuevo ídolo:Asensio. Las ausencias en defensa de Varane y Sergio Ramos, hizo que Zidane improvisase con Casemiro como central. Una posición, no ajena para el brasileño, pero que no es su puesto natural y se notó en el gol del empate a uno del equipo che, que tuvo un primer protagonista en Gayá que le hizo la envolvente a Carvajal y después, Soler definió perfectamente, con Casemiro descolocado. Con el centro del campo del Madrid un tanto disperso, Kondogbia, recién llegado, fue el jefe junto a Parejo, hasta que en el segundo periodo Kovacic puso orden en su equipo., aunque fuese el propio Kondogbia quien pusiese el 1-2 en el marcador, en una buena contra de este renacido Valencia de Marcelino, cuya mano ya se nota. Tiene orden, equilibrio y verticalidad. Al Real Madrid, nada hay que reprocharle. Fue siempre a por el triunfo que no logró por la nefasta noche de Benzema y por la buena actuación del guardameta valencianista, Neto. Tuvo arrestos para contrarrestar a un buen e intenso Valencia que hizo uno de los mejores partidos que se le recuerda, en el Bernabéu El empate final, da brios al Valencia y le arrebata el liderato al Real Madrid que se había instalado ya en la euforia, contagiado por los cantos de sirena de buena parte de los medios de comunicación y de sus aficionados. La humildad es la mejor consejera.


EL REAL MADRID, A UN PUNTO DE LA GLORIA

    El Real Madrid con su importante triunfo frente al Celta de Vigo por 1-4, acaricia el título de liga. Solo le queda agarrarlo en Málaga en el último partido liguero. Si puntúa ante el equipo de Michel, ganara la liga.   El trascendental triunfo en tierras gallegas le devuelve al primer puesto de la clasificación: suma 90 puntos por los 87 del Barcelona. Se despegó del equipo azulgrana ganando su partido aplazado de Vigo. Aprovechó el comodín que tenía en la manga para tomar ventaja en el mejor momento posible, cuando el campeonato está a un partido para su final. Tras cinco años en la sala de espera, al Madrid le falta un suspiro para conquistar el título de liga que se le resiste desde hace cinco años. En un Balaídos muy agresivo contra el equipo visitante, el Madrid hizo lo que debía, lo que viene haciendo en los últimos partidos y durante toda la liga, jugar con la regularidad de un campeón para asegurarse tener la sartén por el mango en el último partido. Solo una derrota ante el Málaga,le llevaría al fracaso. Esta liga, por todo el trabajo realizado, por cómo se ha desarrollado a lo largo de 37 jornadas, seguramente se la merece el Real Madrid que la tiene ganada.Solo él la puede perder. Todo depende del equipo de Zidane que acudirá a la ciudad malagueña con el mantra de ganar y ganar… Solo un punto separa al Madrid de la liga, tras resolver con goleada su difícil compromiso ante el Celta de Vigo, en un partido donde saltaron chispas. La atmósfera de Balaídos tenia cierto tufo a guerrilla, en el ambiente se palpaba, sea por las presuntas primas o vaya usted a saber por qué, que había ganas de liársela al aspirante a la liga. Así en ese caldo de cultivo guerrillero, Cristiano Ronaldo muy pronto, a los diez minutos, mandó callar con su primer gol que ayudó a enfriar un poco el caldeado ambiente. De nuevo el portugués fue fiel a su cita como goleador, en el momento clave de la temporada: lleva 13 goles desde que a mediados del pasado mes de abril se enfrentó al Bayern Munich, al que hizo cinco goles en un abrir y cerrar de ojos. El gol tempranero de Cristiano en Vigo,no sólo amainó al rival sino que tranquilizó a los suyos en pos del objetivo que no era otro que la victoria. El delantero portugués que ha llegado más fresco que nunca a la recta final de la temporada, marcó el 0-1 con la izquierda. Fue un latigazo seco que sorprendió a Sergio Álvarez que solo vio el balón cuando impactó en la red. Cristiano tiene tendencia ahora a disparar con la izquierda. Lo hizo el domingo contra el Sevilla, y ante el Celta lo volvió a repetir en los dos goles que marcó. El 0-1 era un paso importante para poder cantar el alirón. Fue un gol de gran trascendencia del que se hizo eco todo el banquillo madridista que saltó de alegría por el valor que tenía. No era para menos, porque un Celta muy revolucionado le estaba disputando la posesión con una presión asfixiante que comenzaba desde el área de Keylor Navas. El marcar pronto rebaja la tensión, te hace más previsible y más clarividente a la vez. El Celta salió como si se jugase la vida en el empeño. Salió a jugarle de tú a tú al Madrid, con ese orgullo tan habitual de los celtiñas de jugar con la presión muy alta, de hacerse dueño del balón con la idea de tocar, dominar y tratar de ganar. Y así fue como actuó el equipo gallego que después del 0-1, se hizo dueño del campo y a partir del minuto 25 puso en jaque al Madrid que ya no mandaba en el partido. Esa actitud encendió a la grada, y más aún cuando vio la incomodidad con la que estaba el equipo de Zidane, que preocupado se movía intranquilo en la zona técnica. Pero el Real Madrid que está ejerciendo de campeón, no se puso nervioso y aguantó el tipo hasta llegar al descanso sabiendo que el Celta no aguantaría el desgaste de tanta presión. Y porque tenía un plan perfectamente estudiado, con Isco como un baluarte seguro que está alcanzado el cenit en el momento oportuno, y con el instinto goleador de ese animal del gol llamado Cristiano Ronaldo. Los dos, a la postre, resultaron decisivos. En la reanudación, tras una torpeza de Guidetti que pudo lograr el empate, se pasó a la jugada del partido: Despeje de la defensa madridista, balón al centro del campo que llega a Isco quien con la pelota pegada a la zurda se fue de dos rivales que no pudieron tirarle. Aguantó lo justo y se la puso en carrera a Cristiano que definió perfectamente, otra vez con la izquierda. La alegría de todo el banquillo ya fue de locura. El Celta a pesar de los dos goles en contra no se rindió, seguía con su entusiasmo y ganas de agradar a su afición en la hora de la despedida. En ello estaba, cuando llegó el despropósito de la noche en la jugada que llevó a Aspas a los vestuarios,expulsado por doble amarilla. El colegiado entendió que se dejó caer en una disputa dentro del área con Sergio Ramos. No me pareció penalti, pero la expulsión me resultó excesiva porque no hay piscinazo. Acto seguido, se produjo una jugada similar en el área celtiña con Cristiano como protagonista que cayó frente a Jony y donde tampoco hubo simulación. Esa dos jugadas calentaron en exceso un partido ya de pos sí bastante caldeado antes, durante y después…. Ya con diez jugadores, el Celta apeló al orgullo y Guidetti, tras un error de Isco, dio cierto aire al cuadro gallego con un disparo que rebotó en Sergio Ramos,marcando el 1-2 en el minuto 69. No hubo mayor espacio a la reacción porque Benzema anotó inmediatamente después el 1-3 que cerraba el partido. El Celta, entonces claudicó mientras que el Madrid quiso golear. Kroos, con su elegancia habitual, marcó el cuarto y pudieron caer algunos más. Cristiano Ronaldo falló uno imposible de fallar con el portero vendido y toda la portería para él, pero se le perdona porque ya antes había hecho su trabajo. Isco de nuevo estuvo en plan estelar,aunque fallase en el gol del Celta. Con su enorme trabajo se ha ganado la titularidad a pulso. Titularidad que le debe llevar a Cardiff. Cristiano, más descansado que nunca, alcanza su mejor forma en el momento más caliente de la temporada. Zidane, le convenció para que administrase esfuerzos y supo aceptar ese nuevo papel. El Madrid está siendo el gran beneficiado.   Kroos, realizó un serio partido. Al igual que los dos centrales Sergio Ramos y Varane, que sacaron las castañas del fuego cuando el Celta apretó en la primera parte. Navas, tuvo poco trabajo pero hizo una gran parada que era un gol cantado. El costarricense ha regresado. Hay que alabar el gran estado físico en el que se encuentra este Real Madrid, que termina los partidos como los empieza, pletórico. El mérito hay que dáselo a Zidane. Las rotaciones han sido la clave para que el equipo blanco haya llegado tan fresco en el tramo final de la temporada. El técnico francés, llevaba razón. En definitiva que el Real Madrid con tranquilidad, cabeza y dominando la presión despejó su camino a Málaga, donde un punto le separa para conquistar la que sería la 33ª liga de su historia.  


AL MADRID LE SIGUEN SALIENDO LAS CUENTAS

El Real Madrid ha puesto la liga a sus pies tras ganar 4-1 al Sevilla en el Santiago Bernabéu . Le salen las cuentas: le quedan dos partidos y con 4 puntos le basta para ser campeón. La holgura del triunfo no refleja bien el sufrimiento que pasó el equipo madridista ante un Sevilla peleón que siempre dio la cara y que en muchas fases del encuentro sometió a los de Zidane, que después de ponerse 2-0 en el marcador se dejó ir para dejar al Sevilla dominar. Tanto fue ese dominio de los de Sampaoli, que llegaron a gozar de cuatro ocasiones claras de gol que no se materializaron por culpa de los palos en dos ocasiones, y por dos paradas sensacionales de un magnífico Keylor que en el primer periodo salvó a su equipo del colapso. Antes de ese mal trago, el Madrid comenzó con entusiasmo y hasta con picardía la contienda. A los seis minutos, esa joya llamada Nacho, demostró que además de ser un jugador impecable es el más listo de la clase. Fue pillo en el 1-0, un gol legal a pesar de las quejas de los jugadores del Sevilla que en lugar de pedir barrera se dedicaron a hablar y a mirar no se sabe dónde. Sin tiempo a negociar la barrera, Nacho se sacó un disparo de la chistera que dejó confundidos al público, a sus compañeros y a los rivales. Ese gol protestado por el Sevilla por creerlo ilegal, lo dejó tocado. Le costaba asumir su error. A los diez minutos, un robo de Asensio en el centro del campo posibilitó el 2-0 que culminó Cristiano. La facilidad con la que el Real Madrid se puso por delante con esa cómoda ventaja le llevó al exceso de confianza y a una complacencia de la que se benefició el Sevilla, que ya con el agua al cuello se puso serio y fue cuando estuvo a punto de dinamitar el partido con esas dos ocasiones a la madera y las dos paradas extraordinarias de Keylor Navas, que se está ganando con sus sensacionales actuaciones en los últimos partidos, la confianza de la que algunos dudan. El costarricense fue determinante para evitar la sorpresa. Fue la figura del partido que le puede valer al Real Madrid el título de liga. En esta ocasión Zidane más que optar por el equipo B, hizo una especie de híbrido que solo le funcionó en los primeros 20 minutos, después hubo elementos que se resquebrajaron. Más aún cuando Jovetic, hizo el 1-2 en el inicio del segundo periodo. Ahí los blancos pasaron sus peores momentos, se estaba más cerca del empate a dos que del 3-1. Fueron minutos de angustia en un Bernabéu que no decía ni pío. Estaba asustado ante el empaque del Sevilla que llegaba al área de Keylor con suma facilidad. El centro del campo madridista estaba roto, partido en dos con James sin saber dónde estaba, campando a su aire. El Madrid lo estaba pasando mal y se hacía necesario un cambio de rumbo. Zidane, también lo vio claro y echó mano, primero de Casemiro que sustituyó a un desdibujado James, que se tomó su tiempo despidiéndose del Bernabéu porque sabe que fue su último partido en el Coliseum blanco. Su destino será el Manchester United. Después entró Lucas Vázquez por un desacertado Morata, que también puede que haya jugado su último partido en el Bernabéu, despidiéndole con frialdad y que perdió una espléndida ocasión para reivindicarse- luego que no se queje-; y finalmente Modric sustituyó a Kovacic que se había ido diluyendo con el paso del partido. Los cambios aportaron al Madrid le luz que le faltaba. Con el medio campo titular el equipo se iluminó con un Casemiro que entró en el barro que propuso el Sevilla, un Lucas Vázquez que no solo abría huecos por la derecha sino que ayudaba en defensa a Danilo, y Modric que puso el orden. Con estos oportunos cambios, el Madrid entró en ebullición y hasta se espabiló Cristiano, que ya como delantero centro, mató el partido, consiguiendo el 3-1, de un tremendo zurdazo que se coló por la escuadra derecha de Sergio Rico. Kroos en una contra rápida, cerró la cuenta poniendo el definitivo 4-1. Pero el mérito de ese cuarto gol hay que dárselo al gran Nacho, el hombre que vale para todo. Ayer jugó de lateral izquierdo cumpliendo a la perfección. No solo abrió la cuenta con su pillería, sino que cerró el partido con su gran pase a Kroos. Por cierto que el cada vez peor árbitro, Undiano Mallenco, le sacó una injusta tarjeta amarilla a Nacho, que le va a impedir jugar en Balaidos. Aunque estoy convencido que el Comité se la quitará cuando el Real Madrid presente recurso, que lo va a presentar. Con esta importante victoria, el Real Madrid va lanzado a Vigo donde el miércoles le espera el Celta en ese encuentro aplazado que le puede significar, siempre que no pierda, ponerse como líder y que todo dependa de si mismo para lograr la ansiada liga, título que se resiste desde hace cinco años. Una jornada menos, una victoria más. Las cuentas le siguen saliendo. Todo marcha según lo planeado. Solo le quedan tres partidos para alcanzar la gloría. El Real Madrid tiene la última palabra.


MARCELO EVITÓ EL DESASTRE

     Cuando la angustia se había apoderado del Bernabéu con el empate (1-1) del Valencia y se marcaba la tragedia, apareció el mago Marcelo con su chistera que envolvió a todos, y amagando por aquí y por allá disparó con la derecha, marcando el 2-1 un gol que puede valer una liga. El tanto de Marcelo a falta de cuatro minutos para el final le sirve al Real Madrid para seguir dependiendo de si mismo para llevarse el título de liga. Lo consiguió cuando estuvo en el abismo y de forma agónica, como ha ocurrido en tantas otras ocasiones. El autor de la nueva hazaña madridista ha sido en esta ocasión, Marcelo, uno de los pocos junto a Carvajal que se salvaron del flojo partido del Real Madrid, en general. El problema de este Madrid A o como le quieran etiquetar es que no sabe cerrar los partidos. Con las mismas ganas e intensidad con la que respondió tras el empate del Valencia, es como tienen que jugar los últimos partidos que le quedan. No hay especulaciones que valgan, deben salir a ganar y si pueden dejar listo para sentencia el partido antes de tiempo, mejor que mejor. En una palabra, tienen que salir a morir.   Ante el Valencia, el equipo de Zidane jugó con fuego. En el primer tiempo fue un quiero pero no puedo. Había miedo, nervios y hasta ansiedad. Se jugaba al ralentí, con muchos pases horizontales y poco movimiento. Él Madrid solo tuvo una ocasión de gol, el 1-0 logrado por Cristiano Ronaldo a pase magnífico de Carvajal. Un tanto que pareció que les quitó esa ansiedad con la que empezaron el encuentro. El guión del partido pudo tener otro desarrollo, antes de que se cumpliese el primer minuto de juego, si Santi Mina aprovecha la doble ocasión que tuvo para adelantar al Valencia. Falló las dos. La primera la sacó Keylor y la segunda se estrelló en el palo. Pasado el susto, el Madrid comenzó a meterse en el partido que fue de ida y vuelta, con un Valencia muy ordenado atrás y aproximándose siempre a los dominios madridistas con mucho sentido. Era un partido muy abierto pero con poco fútbol. Apenas había ocasiones, pero en una de las pocas que hubo, Cristiano desde la posición de delantero centro -en la que debe jugar siempre – de espléndido cabezazo respondió con el 1-0 al perfecto pase de Carvajal. El Valencia, lejos de arrugarse, tiró hacia adelante y metió en algún lío a la defensa madridista que tuvo en Sergio Ramos a su jugador más nervioso e impreciso. La primera parte terminó con pocas cosas que contar. El Madrid no se había hecho con el partido. Tampoco lo hizo en el segundo periodo, donde jugó peor que en el inicio con un juego lento y y previsible.. Los de Zidane con una actitud chocante para lo que se estaban jugando, no le pusieron esa intensidad que se supone debe tener un equipo que se juega la liga. Cristiano pudo conseguir el tanto de la tranquilidad si hubiese acertado con el penalti a Modric con el que fue castigado el Valencia. Diego Alves, volvió hacerlo de nuevo, se lo detuvo al portugués que lo tiró muy mal. Es el tercero que Diego Alves le para a Cristiano Ronaldo, que ya no volvió hacer acto de presencia Bien es verdad que el Madrid pudo hacer ese segundo gol en una jugada de Benzema que se fue al palo, pero el caso es que de nuevo no supo dejar sentenciado el partido y les tocó sufrir. Y a falta de 10 minutos, en una jugada tan aislada como la del primer minuto, Parejo llevó la angustia al Bernabéu. Falta de Casemiro y lanzamiento a la escuadra del capitán del Valencia para poner contra las cuerdas al Real Madrid. Fue un golazo Entonces, si reaccionó el Real Madrid. Dejó esa cierta apatía con la que nos estaba obsequiando en un lamentable segundo tiempo, para encenderse y echar mano de la épica. Con fuerza, pasión y determinación se volcaron al ataque, no quedaba otra, con Asensio y Morata a los que dio entrada Zidane en sustitución de Benzema, que salió entre división de opiniones, y Modric. En esta ocasión la agonía duró poco porque a falta de cuatro minutos, como ya relataba, Marcelo se sacó de la manga un disparo con su pierna mala, la derecha, para conseguir el definitivo 2-1. Un gol que vale un potosí: el privilegio de depender solo de ellos mismos para levantar el título de una liga que se le resiste desde hace cinco años En esta ocasión el Madrid sujeta la liga gracias a sus dos laterales: Marcelo y Carvajal, que han sido los mejores con mucha deferencia sobre sus demás compañeros. Carvajal, por su banda fue el dueño y señor. De sus botas salió el magnífico pase para que Cristiano abriera la cuenta. Marcelo, fue vital para la suerte de su equipo. Con su profundidad y su magia, rescató al Real Madrid del precipicio en el que se encontraba. De todas formas, los de Zidane que se lo hagan mirar. Da la sensación que no le van las cosas sencillas y simples. Necesita adrenalina para reaccionar y jugar como se debe. No aprenden la lección, cuando se juega con fuego normalmente uno se se termina quemando. Después del esplendoroso partido del otro Madrid, en Riazor, Zidane tiro de su equipo base con el cambio de James por el lesionado Bale. Y visto lo visto, la verdad que no aguantan la comparación. De la exhibición ante el Deportivo, pasamos al sin fuste contra el Valencia. A este Madrid le faltó la lozanía y pujanza de Riazor. Al once titular de Zidane, le faltó alma. No me sorprende que haya discusión sobre este asunto porque en A Coruña, con el llamado equipo de la segunda columna, vimos al mejor Real Madrid de la temporada. El once tipo del técnico francés juega más al pie, se mueve menos y es más especulativo; el otro Madrid se asocia más, es más solidario y busca los espacios. Dicen que en el equilibrio está la virtud. Tal vez lo deseable sería sacar del once titular a jugadores de dudoso rendimiento por otros que se han ganado a pulso la titularidad. No puedo entender la obsesión de Zidane por alinear a Benzema un jugador que aparece y desaparee como el Guadiana. El francés tardó más de una hora en hacer acto de presencia contra el Valencia, con un regate en el área que le permitió tener toda la portería a su alcance, pero el balón fue al palo. No está para ser el delantero centro del Madrid. Ese puesto, ahora mismo, debe ser para Cristiano Ronaldo que estaría muy bien acompañado por Isco y Asensio. Kroos es otro de esos jugadores que no pasa por su mejor momento, que puede ser moneda de cambio. Ahí está Kovacic que puede jugar perfectamente junto a Modric o sustituir a Casemiro, que sale a tarjeta por partido. Lo he dicho muchas veces, no seré yo quien dude de Zidane, a quien  últimamente y de forma injusta le están disparando  a través de una campaña sin sentido. Pero creo, que sería de justicia que le diera más oportunidades a los jugadores de la mal llamada segunda unidad del Real Madrid. Convencido estoy que el reparto de minutos lo tienen muy pensado. Ser justo no significa repartir, sino escoger lo que el equipo necesita. Y sinceramente, al día de hoy, el Real Madrid no necesita a Benzema. Que este Valencia, que lleva penando toda la temporada, haya estado a punto de quitarle la liga al Real Madrid, denota bien a las claras que los de Zidane hicieron un mal partido. La liga no se gana con milagros de última hora, se gana jugando bien al fútbol. Pues, eso. En definitiva, que el Real Madrid jugó con fuego, pero Marcelo evitó que se quemase.  


MESSI PONE LA LIGA AL ROJO VIVO

    Independientemente de los colores y simpatías que despierten uno u otro equipo, el Real Madrid-Barcelona jugado en el Santiago Bernabéu ha sido todo un espectáculo. Los dos equipos más grandes del continente han protagonizado un partidazo mayúsculo, que se ha decantado del lado del Barcelona porque entre sus filas hay un jugador que no es de este planeta y que se llama, Lionel Messi. El astro argentino, en el minuto 92 decidió el partido de forma majestuosa y puso la liga patas arriba al ganar el Barcelona por 2-3. Triunfo que le sirve para ponerse como líder con los mismos puntos que el Madrid pero con la ventaja del gol average particular. Con el triunfo del Barça, la liga está más abierta que nunca, aunque el Madrid sigue teniendo la baza de tener un partido menos, el que tiene que jugar con el Celta el próximo 17 de mayo, que puede ser decisivo si tenemos en cuenta lo sucedido en el Bernabéu. Si vuelve haber liga es porque lo ha querido Messi. Así lo quiso el argentino que gobernó por Chamartin de forma imperial:mandando, templando y marcando goles decisivos. Hizo el empate a uno y el último y definitivo, que le sirve a su equipo para reengancharse a la liga cuando peor pintaba para los azulgranas. A Messi el Barcelona le debe sus existencia en esta liga. Todo el fútbol de su equipo pasó por él, porque muchos de sus compañeros pasaron de puntillas por el estadio madridista. Él fue quien gestionó el partido a su antojo y lo terminó coronando después de que el Madrid hubiera apelado a la heroica con el empate a dos de James a falta de cinco minutos y con diez jugadores. Fue un partido brutal en todos los sentidos, sometido a un intercambio de golpes a cara descubierta y sin ninguna protección, y fue un partido definido por un jugador magistral,un auténtico genio llamado Messi, que fue no sólo determinante sino que desestabilizó al Real Madrid al provocar la primera amarilla a Casemiro en el minuto 11, que bien puedo ser la expulsión poco tiempo después; y la roja directa a Sergio Ramos, que le entró con los dos pies por delante y fue justamente expulsado. El central madridista, otras veces salvador, perdió la cabeza en en el minuto 78 de partido y a la postre fue decisivo para la suerte final del encuentro. Ganó el Barcelona como podía haber ganado el Real Madrid, que con diez jugadores jugó mejor que el equipo azulgrana, gozando de buenas ocasiones para marcar, pero en esas oportunidades Ter Stegen, sensacional el portero alemán, las desbarató. Lo mismo hizo Keylor Navas, que estuvo providencial con dos grandes intervenciones, una a Piqué a bocajarro y otra a a Luis Suárez , además de atajar algún tiro envenenado de Messi, que todo lo que hizo tuvo una influencia negativa para el Real Madrid, que lo sufrió como nunca. Todo comenzó como era previsible, con el Madrid en plan efervescente al sentirse eufórico tras clasificarse semifinalista de la Champions. Mientras que su rival, aparentemente se presentaba alicaído tras caer frente a la Juventus. A ese arranque pletórico le faltó el gol que pudo llegar si el colegiado canario Hernández Hernández hubiera señalado penalti de Umtiti a Cristiano Ronaldo en el minuto 2. El árbitro se encogió, como lo hizo después al no sancionar con la segunda amarilla a Casemiro. Tampoco quiso saber nada del codazo de Marcelo a Messi, pero aquí estoy seguro que no lo vio. En esas estábamos cuando llegó el gol de Casemiro a la media hora de partido como consecuencia de una jugada a balón parado donde Sergio Ramos partió de una posición legal. Fue marcar el Madrid, y el colosal Messi, se arremangó y comenzó su exhibición. Pocos minutos después, igualó la contienda con un tanto lleno de velocidad y de precisión, estando muy bien acompañado por Iniesta y Rakitic. El croata después marcaría en el segundo periodo el 1-2 de un disparo fulminante. La desigualdad en el marcador sentó a cuerno quemado al Madrid, algo que detectó bien Messi. Sergio Ramos se excedió en la entrada y se fue a la calle entre reproches a Piqué. Zidane, entonces echo mano de James por el indolente Benzema, y de forma épica, el Madrid con diez jugadores estaba cercando la portería azulgrana, empató (2-2) a falta de cinco minutos. Parecía el resultado definitivo, que tal vez hubiese sido lo más justo. Pero, había un jugador que no estaba conforme y que quería engancharse a la liga en casa de su gran rival. Ese era, Messi, que dejó bien claro quién es el número uno. En el último instante, marcó el definitivo 2-3, que dejó en silencio al Santiago Bernabéu. Le sobró la celebración al quitarse la camiseta, retando y hasta desafiando al Santiago Bernbéu. Eso,no me gustó. Fue una provocación. Al margen de ese feo gesto, la verdad es que no ganó el Barcelona, ganó Messi con su soberbio partido que merece un monumento. Al Madrid, nada hay que achacarle en cuanto a actitud y ganas. No ganó porque enfrente tuvo a un jugador que no es de este planeta y que ha puesto la liga al rojo vivo. A quien si hay algo que achacar es a Zidane, porque creo sinceramente que se equivocó alineando a Bale que acababa de salir de un undécima lesión, quien por cierto a los 25 minutos de nuevo volvió a lesionarse. La idea de Zidane es que el Madrid le metiese velocidad al partido, pero Bale no está para correr y nunca tenía que haber jugado. Así lo pensamos nosotros, al igual que sus propios compañeros. El técnico madridista sabrá por qué lo hizo y debería explicarlo. Me pareció un inmenso error, cuando hay otro jugador que se está saliendo como Asensio que debió iniciar el partido de titular. Cuando salió demostró, poniendo un gol a Cristiano que falló de forma lamentable, que Zidane cometió un grave error. El chaval pide minutos a gritos. A Isco, también debió tener en cuenta el entrenador blanco, que se empeña una y otra vez en la BBC. Ninguno de los tres estuvieron a la altura. El portugués, en la posición de delantero centro, fue el único que probó a Ter Stegen, que le hizo un par de buenas paradas. Benzema, volvió a su lado oscuro y no aportó nada de nada. Zidane, debió fijarse en como la Juventus marcó a Messi, que lo hizo de forma escalonada y no individualmente. En resumen, que Zidane, en el peor momento y ante su gran rival, no tuvo su día como técnico. Además de todo esto, en los últimos dos minutos al Madrid le faltó cabeza. Se le olvidó que el empate a dos le valía y se fue al ataque dejando huecos por donde se escapó Sergi Roberto que protagonizó una cabalgada por todo el campo sin que nadie le parase. La derrota madridista da vida a su máximo rival, que recobra moral y optimismo para luchar cuerpo a cuerpo por el título.Por lo tanto hay liga. Faltan cinco jornadas y está que arde con Barcelona y Madrid empatados a 75 puntos, pero eso sí, el Madrid con un partido menos. Como decíamos, independientemente del resultado y colores, el partido Real Madrid-Barcelona fue un hermoso espectáculo, un homenaje al fútbol con Messi como gran emperador.     Calendario del Real Madrid J34 Deportivo-Real Madrid J35 Real Madrid-Valencia J36 Granada-R.Madrid J37 Real Madrid-Sevilla J21 Celta-Real Madrid J38 Málaga-Real Madrid Calendario del Barcelona J34 Barcelona-Osasuna J35 Espanyol-Barcelona J36 Barcelona-Villarreal J37 Las Palmas-Barcelona J38 Barcelona-Eibar  


LA NOCHE FUE DE ASENSIO Y DE LOS SUPLENTES QUE SE REIVINDICARON

     Tengo que confesar que en un principio me pareció un gran atrevimiento de Zidane prescindir de hasta 7 titulares ante el Leganés, sabiendo que estamos ante la fase decisiva de la liga, donde ya las rotaciones tienen poco sentido porque un tropiezo a estas alturas tendría consecuencias muy graves.  La decisión del técnico madridista fue de una osadía casi insultante y seguro que una gran mayoría de aficionados pensaron lo mismo. Pero está visto que Zidane tiene todas las bendiciones papales y flores por todos lados.Independientemente de estar muy acertado en sus decisiones que no responden a ningún capricho, sabe lo que hace. Los cambios de alineaciones y estrategias hasta ahora le están saliendo a la perfección, lo que viene a demostrar que cuenta con una plantilla variada, muy completa y de calidad. Tengo la sensación que a Zidane le gusta más este equipo que el de gala, el las estrellas. Con los once que forman el llamado equipo B, el técnico francés se siente más seguro y ejerce más como entrenador que cuando lo hace con la BBC. El Real Madrid que salió en Leganés, como el que jugó ante en Eibar, juega mucho más en equipo. Algo que muchas veces con los intocables de la vanguardia, es decir con Cristiano, Benzema y Bale, no sucede en muchas ocasiones. Con las estrellas el equipo es menos solidario y más frágil por la sencilla razón de que carecen de ese espíritu de sacrificio que si tienen jugadores como Lucas Vázquez, Morata,Kovacic y hasta Asensio que se marcó un partido para enmarcar. El caso es que en Butarque, el coqueto estadio del Leganés, salió con la denominada segunda unidad y acertó de pleno. Un hecho que habla bien a las claras de la valentía de Zidane a la vez que demuestra una gran personalidad. Nadie echó de menos a la BBC, porque sus sustitutos: Lucas Vázquez, Morata y Asensio, estuvieron a un gran nivel ante el modesto Leganés, que en efecto no asusta a nadie pero que es un equipo animoso, muy bien trabajado y que pone todo sobre el terreno de juego. Ganó el Real Madrid (2-4), un partido que antes del derbi y después de la victoria del Barcelona sobre el Sevilla(3-0), era vital para la lucha por el título de liga. Con un centro del campo formado por Casemio, Kovacic y James, el Madrid comenzó muy atento a la presión que presentó el correoso Leganés, que no le dejaba espacios por donde moverse. Pero, como suele suceder en estos casos, el talento desatascó la situación y el partido. Asensio, el mejor del partido,recorrió más de la mitad del campo sorteando rivales con precisos y preciosos cambios de ritmo para regalar el gol a James, que fue lo único que hizo porque después apenas se le vio. Motivo por lo que después Zidane  lo cambio en el segundo periodo con toda la razón, aunque el colombiano se enfadase de forma ostentosa. James estaba siendo el más flojo y de nuevo dejó escapar una gran oportunidad para reivindicase. Cada vez está más fuera del Real Madrid. En cambio, el joven Asensio, aprovechó su ocasión. ¡Vaya si la aprovechó!. Este jugador es de una exquisitez que insulta. El futuro es y debe ser suyo. Volvió a protagonizar otro slalom espectacular que nos recordó al que hizo contra el Sevilla, en copa. El posibilitó el 0-1 y los dos siguientes llegaron minutos después y fueron obra de Morata, que sin Cristiano y Bale se le vio más suelto. Marcó dos tantos y a punto estuvo de marcar el tercero, pero fue Mantovani en propia puerta quien hizo el definitivo 2-4. Después de Asensio, Morata fue el más destacado. Los dos se justificaron y demostraron que deben jugar más minutos e incluso que tienen que ser más veces titulares. En algo más de 20 minutos, el Real Madrid ya ganaba por 3-0 al Leganés que lejos de hundirse, tiro de orgullo y puso el corazón en un puño a los blancos porque los dos siguientes goles fueron para ellos, aprovechando la debilidad defensiva de Danilo, este jugador es un desastre en lo táctico, y un fallo en el despeje de Sergio Ramos. El Leganés, que había reducido la distancia a un gol, pensó en hacer la hazaña de igualar y algo más….. Pero el autogol del defensor Mantovani, al poco de comenzar el segundo periodo, acabó con sus esperanzas. El Madrid, no obstante, no cuajó un buen partido. Tuvo poco la pelota. Todos los balones divididos eran para el Leganés. Así como todos los rechaces. Hay que achacarle la poca capacidad que tuvo para no cerrar el partido con 3 goles de ventaja a la media hora. Se relajaron y le dieron vida al Leganés. La pegada de la llamada segunda unidad blanca, acabó con la rebelión de los de Butarque. En el segundo periodo, siguió la misma tónica que en el primer tiempo pero el Madrid ya entonces se enmendó un poco en la posesión con un buen Kovacic. Y más aún con la entrada de Isco y Modric, entonces la situación ya fue de dominio para los blancos que vistieron de negro. De todas formas yo esperaba más del juego del Madrid que pasó por fases oscuras. Ante lo que le viene encima no se puede andar con medias tintas. Llega la hora de la verdad.  


EN EL DÍA DE JUANITO, BENZEMA E ISCO FUERON LA MARAVILLA 

      En el día de Juanito,se cumplían 25 años de su muerte, dos jugadores honraron su memoria: Benzema e Isco. Los dos fueron los que levantaron al Real Madrid frente a un buen Alavés (3-0). El Bernabéu, en el minuto 7 gritó mas fuerte que nunca en memoria del histórico jugador blanco:"Illa,illa,Illa,Juanito maravilla". El equipo de Zidane pasó por diversas fases de juego. Empezó muy bien con un juego rápido y de mucha combinación que tenía a Benzema como eje central. El francés se asociaba con todos buscando espacios por doquier y haciendo gala de una gran movilidad. Fue el dueño y señor del primer tiempo junto a Isco, que le secundó. El Madrid en los primeros 45 minutos tuvo un buen tono en general. Luego ese buen juego desaparece en gran parte del segundo periodo para aparecer en la recta final, cerrando el partido gracias a su gran pegada. Benzema, que en el origen de la jugada partió en fuera de juego abrió las puertas del triunfo bien entrada la primera parte en la que el Madrid fue el dominador de la situación con el delantero francés como principal estandarte y que contó con la gran colaboración de Isco que no le fue a la zaga en cuanto a movilidad y acierto. Los dos eran lo que abrían huecos y los dos fueron los que levantaron al Madrid en el día de Juanito. Con 1-0 se llegó al descanso, que sentó mejor a los de Vitoria que a los madridistas. El Madrid salió bostezando y el Alavés, muy despierto se hizo con el juego y el balón, llegando por todos los lados a la portería de Casilla, sustituto del inseguro Keylor Navas. Durante gran parte del segundo periodo no hubo noticias del Real Madrid. Sus jugadores estaban en el limbo. Todo lo contrario que los del Alavés que si no sacaron fruto de su dominio fue por la falta de definición. El equipo vasco inquietó a los blancos y no mereció resultado tan abultado. El Bernabéu asistió perplejo a la poca consistencia de los suyos y le dio un aviso en forma de silbidos. Los de Zidane, por entonces rozaron el desastre. Un irreconocible Modric, muy torpe toda la tarde, fue el ejemplo de la pobreza de juego del Madrid en la segunda parte. Zidane, viendo el poco peso de los suyos en el juego, no paró de gritar a Bale para que retrocediera para jugar en el centro del campo. No le hizo caso, solución, sacrificó a Benzema y dio entrada a Lucas Vázquez pasando Bale a la banda izquierda. Antes de ese cambio, Kovacic había sustituido a un desconocido Modric. En la recta final del encuentro, un iluminado y genial Isco, puso el 2-0 de un disparo imposible que entró por toda la escuadra del guardameta Pacheco, tras un buen pase de Cristiano Ronaldo que estuvo en plan generoso. Ese gol tranquilizó los ánimos y más aún cuando llegó el 3-o definitivo obra de Nacho, el que siempre está donde se le necesita, que estuvo al acecho para recoger un rechace de la madera a una falta magníficamente lanzada por Bale. Era un 3-0 excesivo para los méritos de uno y otro. Insisto que el resultado fue muy abultado pero al Madrid le sirve para seguir manteniendo su privilegiada posición. Pero no nos engañemos, el resultado final no debe enmascarar lo que fue un regular partido, tirando a mal, de los madridistas No se puede pasar del blanco del primer tiempo, al negro del segundo periodo. Preocupa el estado de este Madrid cuando llega la cuesta de abril, donde casi todo se va decidir. Jugando de forma tan irregular no irá a ninguna parte. Modric está muy bajo de forma; Bale no termina de arrancar tras su lesión; Cristiano sigue con la pólvora mojada y el centro del campo madridista cuando no está Casemiro, deja un pasillo por donde transitan los rivales como Juan por su casa. Como no espabilen, se quedarán en nada. Llega la hora de la verdad y cada jugador debe dar lo mejor que tenga. La esperanza para los seguidores blancos radica en que ante los grandes rivales, se transforman. Puede que así sea, pero por lo que hemos visto en los últimos partidos este Real Madrid transmite poca confianza. Ante el Alavés, fueron tres puntos y poco más…


¡OTRA VEZ LO VOLVIÓ HACER SERGIO RAMOS!

La historia volvió a repetirse, y ya van unas cuantas. Un remate en la etapa final del partido frente al Betis de Sergio Ramos, ¡otra vez!, de tremendo cabezazo en un saque de esquina, dio el triunfo al Real Madrid con la gran propina de devolverle al liderato. Por todas las veces que se está repitiendo ya ha dejado de ser noticia. Pero aparte de que hablemos de la épica del Madrid en los últimos minutos, de la cabeza imperial de Ramos y de ese juego a empujones del que echa mano en muchas ocasiones, es preocupante que un defensa les esté sacando las castañas de fuego al equipo de Zidane, que transita en esta liga, si nos atenemos a los últimos partidos, con muchas dificultades porque de juego anda un poco escaso. De nuevo esa cabeza para la eternidad levantó a su equipo de la oscuridad para encaramarle en lo más alto de la clasificación. Y, de paso sirvió para ocultar el error garrafal de Keylor Navas en el 0-1. El costarricense pasa por una etapa de muchas dudas, no está nada seguro y eso en un guardameta es cosa grave. Ramos le alivió con el 2-1 y después, el propio Keylor salvó a su equipo del empate a dos con una soberbia parada que sirvió para quitarle el mal sabor de boca y reforzarle en su ánimo, un tanto decaído últimamente.. Pasó de un error ridículo a una parada salvadora. El Real Madrid,si,ganó 2-1 a un Betis muy aguerrido y combativo. Recobra de nuevo el liderato con dos puntos de ventaja sobre el Barcelona, pero no convenció. Mostró muchas carencias con un juego muy previsible, lento y sin chispa. Tocaron y tocaron sin profundidad. El Betis, tuvo más sentido del juego que los blancos que dominaron pero sin un plan determinado. Era un dominio estéril que dejó en evidencia a la delantera madridista con un poco afortunado Morata, y un desaparecido Cristiano Ronaldo, quien pese a conseguir el 1-1, volvió a protagonizar otro deprimente partido. El centro del campo estuvo como partido en dos. James e Isco difícilmente pueden jugar juntos . No presionan adecuadamente ni marcan al rival de turno. A los dos les gusta jugar en espacios reducidos por lo que se pierden en regates inútiles. Son lentos y no tienen el poderío necesario para regresar a labores defensivas. Zidane debió darse cuenta mucho antes de que la presencia del agitador Lucas Vázquez era necesaria para sorprender por su banda, al encerrado Betis que se marcó un buen partido. Lo más curioso de todo es que el Real Madrid empezó jugando muy bien, con transiciones rápidas y con gran actividad entre sus líneas pero vaya usted a saber por qué, el caso es que se fue diluyendo como presagiando que tarde o temprano el gol llegaría. Pero , el que llegó fue el del Betis, que sin grandes alardes con un buen Dani Ceballos y el dinámico Sanabría, le bastó para poner contra las cuerdas a un Madrid sin fluidez que jugaba al paso. Llegó el autogol absurdo de Keylor Navas que soliviantó a los seguidores blancos y de paso a los jugadores que entonces pusieron algo más de chispa con Marcelo jugando de extremo izquierdo. Por esa banda llegó el gol del empate, obra de Cristiano de certero cabezazo tras un buen servicio del brasileño que de atacar sabe mucho, pero de defender, más bien poco. En esas estábamos cuando, en la siguiente aproximación de peligro del Betis, falló la cobertura de los centrales blancos y Brasanac encaró la portería, aunque con algún problema en el último control. Keylor, a la desesperada, lo derribó, pero Mateu no interpretó falta en una acción que bien podría haber merecido la expulsión. Con empate (1-1) se llegó al descanso. En la reanudación, siguió la misma tónica. El Madrid seguía con la empanada de la que muchas veces hace gala frente a un Betis que se creyó que podría armarla en el Bernabéu. La justa expulsión de Piccini a falta de doce minutos para el final, llamó a arrebato a los madridistas que entonces con más chispa y más velocidad, la que le dio Lucas Vázquez, encontraron el camino del gol con él que siempre acude fiel a su cita, Sergio Ramos. Al primer saque de esquina tras la expulsión llegó el 2-1 salvador del camero de otro inmenso cabezazo que volvió a ponerle Kroos. Fue en otra entrada a base de fe y de ímpetu que viniendo desde atrás, volvió a sorprender al rival. ¡Otra vez, tuvo que ser Sergio Ramos! Un cabezazo que pone líder al Real Madrid.  


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