Alfonso Celemin

PENALTYEXPULSION

Liga

UN REAL MADRID SIN ALMA

  No sé qué pensar, pero visto lo visto parece que el Real Madrid renuncia a la liga. El equipo de Zidane salió al Nuevo San Mamés sabiendo que el Barcelona había empatado a dos con el Celta en el Camp Nou, y que tenía y debía ganar para acortar distancias y meterse de lleno en la lucha por el título de liga. Pero, nada de nada fue incapaz de ganar y de marcar un solo gol a un Athletic en estado deprimente, después de caer en la Copa del rey ante el Formentera. El encuentro terminó con empate sin goles que no contentó a nadie, pero al menos la afición del Athletic perdonó a los suyos. No así los aficionados madridistas que ven como su equipo sigue reñido no sólo con el gol sino también con el fútbol. El Real Madrid tenía una oportunidad de oro para meter presión al Barça, al ponerse a seis puntos y de paso depender de sí mismo para intentar la conquista del título liguero. Además de no conseguirlo, sigue a ocho puntos, esta dos por debajo del Atlético de Madrid e igualado a puntos con el Sevilla, en la cuarta posición. La jugada no le ha podido salir peor al equipo blanco que sigue desenchufado y reñido con el buen fútbol. He vuelto a ver a un Real Madrid muy académico, practicando un juego blando, muy de salón pero carente de mordiente y de intensidad. Dada la necesidad que tenían de ganar, al equipo le faltó echarle ese algo más tan necesario para lograr el objetivo que no era otra cosa que el triunfo. Cuando uno quiere ganar, hay que salir a morder y a presionar hasta la extenuación al rival. Algo que no hizo el acomodado Real Madrid. Zidane, Salió con el equipo de gala, el mismo que levantó la Champions en Cardiff y que exhibieron su poderío frente ala Juve. Pero, por lo que se está viendo ahora , de aquel equipo nada queda. Ese espíritu que tenían les ha abandonado. La gloria, las alabanzas de la duodécima así como la gran temporada que hicieron ,les subió a la nube de la vanidad. Muchos jugadores aún siguen en esa nube. Y ya se sabe, el elogio debilita. Jugadores como Benzema, no es que haya bajado, siempre ha estado en una nube. Al francés ni se le ve ni se le espera. La defensa blanca sigue siendo muy inestable. El centro del campo está muy lento con Modric y Kroos, muy dispersos como ajenos a lo que se cuece dentro del equipo en su peor momento. Y de la delantera, no digamos, no meten un gol ni al arco iris. El Madrid tuvo dos ocasiones claras, en una Benzema mandó el balón al poste y en la otra Cristiano con todo a favor, lo tiró fuera. Todo un síntoma, el mal momento que vive Cristiano Ronaldo de cara al gol. Benzema sigue siendo cada vez más un cero a la izquierda ¿Hasta cuándo Zidane? El Madrid necesita un delantero centro ya. A Cristiano alguien le ha echado el mal de ojo y a parte de participar poco, las ocasiones que tiene las falla.   Fue una nueva mala noche de los delanteros blancos, imprecisos de cara a portería y desconectados entre ellos, tampoco anduvieron mejor los centrocampistas con un Isco muy perdido y desacertado que quiere ir a todas partes y no llega a ninguna.Nadie de blanco brilló en un San Mamés, que dio por bueno el empate de los suyos después de una semana muy dura. Ocasiones tuvieron los dos equipos para ganar pero la ansiedad les impidió ver la luz en la portería contraria. El encuentro fue vistosos en algunas fases y en otras no tanto por la necesidad imperiosa que tenían los dos equipos por lograr el triunfo. La primera parte fue muy igualada con ocasiones,pocas, para ambos equipos. En el segundo periodo el Real Madrid, puso asedio sobre el muy vigilado Kepa -que no pasó dificultades-, pero lo hizo sin orden ni concierto con imprecisiones y mala colocación de los delanteros. En otras fase, el partido se convirtió en una dura batalla psicológica que la ganó el Athletic, desesperando al Madrid y a Sergio Ramos que fue expulsado por doble amarilla, tras sacar el codo a pasear en dos saltos con Aduriz y Raúl García. El central madridista no jugará la próxima jornada contra el Sevilla, en el Bernabéu. Tampoco estarán Casemiro y Carvajal, por acumulación de tarjetas.   Fue un partido entre dos equipos que no están en su mejor nivel, y en el que pudo más la necesidad del Athletic de superar su depresión que la necesidad que tenía el Madrid de recortar distancias respecto a su gran rival, el Barcelona. El siempre discutido colegiado Mateu Lahoz tampoco estuvo muy bien que digamos. No aplicó la ley de la ventaja en una ocasión en la que Cristiano se quedaba solo ante Kepa, por una patada de Etxeita a Modric. Claro que también podía haber pitado penalti en una acción de Sergio Ramos sobre Raúl García. En definitiva que a este Real Madrid le hace falta un hervor, una transfusión de sangre para volver a ser el de antaño. Y a Zidane más criterio táctico y menos dependencias. Dicho esto, no me resisto a decir lo que siento e incluso dejar de ser políticamente correcto.   El Madrid empató (0-0) en Bilbao ante el Athletic más vulgar de los últimos años. Tenía que ganar, y no ganó por ser un equipo pusilánime y carente de pasión. Le faltó estoque y puntilla. Zidane dio muestras de su terquedad en alinear a Benzema y en realizar tarde y hasta mal los cambios. El equipo se le está yendo de las manos. El Madrid está sin gol y sin remate, con un Benzema que tuvo una ocasión clarísima que remató al palo, mostrando desidia,nulidad y que hasta estorba a sus compañeros (renovado hasta el 2021 y protegido por Zidane y por Florentino Pérez). El Madrid de esta temporada se ha dormido en los laureles, y más concretamente Florentino Pérez que sabía que el equipo se tenía que reforzar y no lo hizo, haciendo caso por una vez al entrenador, en este caso a Zidane No solo no se reforzó al equipo sino que se ha debilitado con la marcha de Morata,Mariano, Pepe y James. Si se va Morata, muy bien vendido al Chelsea, no puedes dejar marchar a Mariano, un delantero centro rematador que ahora les hubiese venido de perlas al Madrid y que lo está haciendo de cine en el Olympique de Lyon. La planificación de esta temporada ha sido un desastre, y lo está pagando el equipo. No puede ser que para que nadie le haga sombra a Benzema, se prescinda de dos delanteros como eran Morata y Mariano. Uno de los dos, se tendría que haber quedado. Esta temporada ni Florentino ni Zidane han hecho los deberes. El problema no sólo es la falta de gol, el problema ha sido la mala planificación y el que muchos jugadores no dejan de mirarse el ombligo. Están muy consentidos


NI ATLÉTICO NI REAL MADRID, GANÓ EL BARÇA

  El primer derbi en el Metropolitano acabó sin goles y resultó decepcionante para los dos equipos, que hicieron un buen ejercicio de intensidad pero que estuvieron nulos en ataque. El empate a cero deja la liga en bandeja al Barcelona, el más beneficiado en la jornada número doce. Son ya diez puntos de ventaja los que saca el conjunto azulgrana a sus rivales de la capital. Ni Atlético ni Real Madrid, ganó el Barcelona. A ninguno de los dos le valía la igualada porque era regalarle media liga al Barcelona, que a falta de buen juego tiene la pócima mágica de ganar sin jugar bien. Y precisamente, el peor resultado fue lo que se dio en el Metropolitano que vio como los dos equipos de Madrid que han sido los últimos protagonistas en Europa, prácticamente se dejaban por los suelos sus aspiraciones ligueras. El derbi, en un sentido estricto de la palabra, fue poco vistoso aunque personalmente me resultó entretenido. Hubo mucha intensidad en los dos equipos pero poca profundidad y mucho desacierto. Los dos guardametas tuvieron una noche tranquila. No recuerdo una gran parada de Oblack ni de Casilla. El Real Madrid que jugó con más decisión, quiso ganar más que el Atlético que una vez más fue fiel al ideario de Simeone. Desde que el Cholo se hizo cargo del equipo rojiblanco basa todos sus fundamentos futbolísticos en una gran defensa y a partir de ahí a tirar millas en busca una contra que les lleve a la victoria. Seis años creo recordar que lleva Simeone al frente del Atlético y su fútbol no ha evolucionado nada de nada. Eso sí, empieza muy bien como un cañón, con una presión muy alta que parece que se va a comer al rival, pero después poco a poco se va resguardando en su área. Así fue como comenzó a jugarle al Real Madrid que se vio sorprendido por la pasión de su rival nada más comenzar el encuentro. A los tres minutos, Correa solo ante Casilla, tuvo una ocasión inmejorable de marcar, que inexplicablemente mandó fuera. El Madrid apenas se enteró en el primer cuarto hora del partido. Era el Atlético quien dominaba en ese tiempo. Pero poco a poco los madridistas pasados los primeros veinte minutos, se hicieron dueños de la situación,del balón y del juego. Y a la media hora llegó la mejor ocasión de blancos. Fue tras una pared entre Cristiano y Kroos que el alemán trató de picar ante Oblak. Su remate, acabó en el lateral de la red. Era el primer aviso del Madrid en el Metropolitano. Acto seguido se produjo la jugada más polémica y que debió terminar en penalti: Casemiro sirvió un perfecto balón a Sergio Ramos en el área pequeña, a escasamente un metro de la portería, al tiempo que remataba de cabeza Lucas le dio una patada en la cara que le rompió los huesos de la nariz. El colegiado Borbalán, que tuvo una actuación muy discutida, consideró que no fue para tanto y pasó de largo de lo que fue un claro penalti. Sergio Ramos ya no salió en la segunda parte, siendo sustituido por Nacho. El central es baja para el partido de Champions del martes, con el Apoel, en Nicosia. El partido era un quiero pero no puedo. El Madrid era el que atacaba con más decisión pero el Atlético se defendía con vigor. Los de Zidane le ganaron la banda izquierda a los rojiblancos, tuvieron el control del juego pero todos sus intentos terminaron en nada ante la inoperancia de Benzema y Cristiano Ronaldo. El delantero francés es un cero a la izquierda, lamentable su partido. Desesperó hasta al propio Zidane que lo sustituyó,ya tarde, por Asensio. Cristiano Ronaldo tampoco está para tirar cohetes. Le falta chispa, precisión,acierto y ese algo más que debe tener un delantero, instinto matador. El portugués está pasando por un mal momento y lo que debe hacer es dejarse de pedir aumentos de sueldo y demás zarandajas de celos, y centrarse en su carrera porque su rendimiento en los últimos partidos deja mucho que desear. No diré ,como ya dicen algunos, que está acabado pero lo parece. Otro que está en el lado oscuro es Griezmann, que volvió a ser cambiado cuando el partido más requería de sus servicios. La afición atlética que le despidió con silbidos, ha perdido la fe en el delantero francés que encamina su futuro hacia Barcelona. Tanta paz lleve como paz deja. El combate nulo es consecuencia del mal estado en el que se encuentran los dos estrellas de ambos equipos: Giezmann y Cristiano Ronaldo. Ninguno de los dos tuvo su noche y normal que el primer derbi en el Metropolitano terminase sin goles. Goles que pudieron llegar en la recta final como el que tuvo Gameiro que salvó Varane en la misma línea de gol; y Cristiano en el último acto, y que oportunamente desbarató Lucas, uno de los mejores del Atlético junto al trabajador Koke. En el Madrid, Marcelo parece que despierta. Isco fue el más visionario y activo junto a Kroos y Modric. Al croata, ya clasificado su país para el Mundial, se le ve aliviado y más centrado. Visto lo visto, uno tendrá que decir que el empate, aunque no favorece ninguno de los dos equipos madrileños, fue lo más justo . Como decíamos, ni Atlético ni Real Madrid, el único que ganó fue el Barcelona que se escapa a diez puntos de diferencia cuando tan solo se llevan disputadas doce jornadas. El Madrid ha tirado medía temporada en otoño; y el Atlético prácticamente se ha quedado sin objetivos a corto plazo.


CRISTIANO LLEGÓ A TIEMPO

       El Real Madrid a punto estuvo de asomarse al abismo por culpa de su frío y lineal partido ante el Getafe, en el Coliseum. A falta de cinco minutos el resultado era de empate (1-1). Las alarmas de urgencia asomaban en el horizonte porque la liga se le podía escapar en la séptima jornada del campeonato.   Entre angustias andaba el Madrid cuando Isco,que había sustituido a Lucas Vázquez,vio el desmarque de Cristiano Ronaldo a quien le mandó un magnífico pase para que marcase el 1-2. De esta forma, el portugués inauguraba su casillero de goles en esta liga que para él comenzó con tres partidos de retraso. El gol de Cristiano hizo respirar a Zinedine Zidane en su partido número 100 como entrenador del Real Madrid. Todos fueron a felicitar al luso, por la importancia que ese tanto significaba para seguir la estela del líder, el Barcelona. CR7, que antes falló una ocasión clarísima de gol a puerta vacía, llegó a tiempo con su poderoso gol para rescatar a su equipo de una situación más que apurada. La liga se le empezaba a escapar cuando irrumpió el portugués, que hasta entonces había estado en un tono muy gris, para aliviar a su equipo y a él mismo, porque la desesperación ya se dibujaba en su rostro. El Madrid no es que jugase mal,jugó para ganar pero tal vez estuvo demasiado frío y pecó de cierta lentitud. Y eso que comenzó en plan mandón jugando con fluidez y hasta con comodidad. Al borde del descanso, el reaparecido Benzema, toda clase y técnica,no se le notó su mes de ausencia, adelantó al Madrid tras fallo de la defensa del Getafe y mérito del francés, que definió de forma perfecta. Todo marchaba según lo previsto por los blancos, pero el Getafe, equipo incomodo donde los haya comenzó a poner en escena el plan de su entrenador Pepe Bordalás: jugar a no dejar jugar. El partido se convirtió en áspero con cortes continuos que perseguían romper el ritmo de los madridistas. El Getafe se convirtió en un equipo muy incomodo -igual que lo lo fue contra el Barcelona- y le rompió el ritmo al Madrid a base de cortar su juego con faltas continua en un césped alto y seco. Entonces, los de Zidane se empezaron a sentir incómodos y se fueron del partido. No es que el Getafe estuviese acosando, simplemente no dejaba jugar a su rival. A los diez minutos de la reanudación llegó el gol del Geta,obra de Molina que estaba en fuera de juego. El tanto del empate de los azulones les sentó de maravilla todo lo contrario que al Madrid que se quedó durante cierto tiempo grogui. Uno creció y el otro menguó. El tiempo pasaba, se acercaba el final y Zidane, como remedio, echó mano de Isco y los blancos empezaron a ver un poco la luz. El malagueño, comenzó a brújulear y llegó la solución con el gol de Cristiano, su primer gol en la liga. Benzema y Marcelo reaparecieron tras sendas lesiones. El francés estuvo bien, mientras que Marcelo fue todo lo contrario. No estuvo fino y en el tanto del Getafe se despistó. Ambos jugadores fueron sustituidos por Borja Mayoral y Theo, respectivamente. Sustituciones lógicas porque venían de estar de baja tres largas semanas. En esta ocasión, con los cambios no hubo acumulación de delanteros ni de medias puntas como sucedió frente al Betis, que lo único que aportó fue confusión. El encuentro entre el Getafe y el Real Madrid sirvió para el reencuentro entre Benzema y Cristiano Ronaldo que no coincidían desde la final de Cardiff, allá por el 3 de junio. No fue un buen partido, simplemente correcto. Pero sirvió para que el Real Madrid acumule trece victorias consecutivas fuera de casa en la liga, todo un récord y que Cristiano consiga su primer gol en esta liga.. CR7 apareció a tiempo y llegó el triunfo y la calma.  


ISCO AL RESCATE 

Después de la exhibición del Real Madrid en la Champions, volvió a la competición doméstica y no ofreció su mejor versión. Ante el Espanyol al que venció por 2-0, no fue ese equipo brillante que apabulló al Borussia de Dortmund.   Ganó justamente al Espanyol, pero yendo de más a menos. Comenzó bien, dominando a un timorato rival que en la primera parte jugó a verlas venir, pero lo hacía con un juego muy previsible, sin chispa y muy cadencioso. En la primera parte no puede decir que jugase mal pero tampoco para tirar cohetes. Fue un juego aseado sin más alardes. El único que puso brillo fue Isco, cada vez más determinante en el juego del Real Madrid. Sobre él fraguó la victoria el equipo blanco Marcó los dos goles y fue el líder de los suyos. Su influencia crece cada día más en el equipo de Zidane,que ya lo considera insustituible. El solo se bastó para imponerse a un Espanyol que si comenzó asustadizo y replegado en el primer tiempo, en el segundo periodo se soltó el pelo. Isco a los 25 segundos tuvo una ocasión inmejorable para poner el 1-0, ocasión que desbarató el buen guardameta Pau López, después más tarde en otro mano a mano consiguió adelantar al Madrid tras buen pase de Cristiano Ronaldo que sigue seco en la liga. Los blancos eran los dueños y señores de la situación.Las ocasiones se sucedieron en un primer tramo de asedio que el equipo de Quique Sánchez Flores, muy replegado, era incapaz de controlar. Si no encajó más goles fue por las buenas intervenciones de su portero que detuvo un par de disparos de Cristiano y sacó un cabezazo de Sergio Ramos. Para el Espanyol llegar al descanso con un solo gol en contra fue una suerte y una oportunidad para intentar resarcirse. Algo debió decirles Sánchez Flores en los vestuarios porque el Espanyol en la segunda parte fue un equipo totalmente distinto, Incorporó a Sergio García que le puso criterio al juego y a Navarro que puso la experiencia. El dominio y le pelota pasó a ser de los blanquiazules rápidos en las transiciones que dejaba a descolocados a los madridistas que empezaron a tener muchas dudas, sobre todo a la hora de sacar el balón de su área. SI el Espanyol no empató fue por auténtica mala suerte. Gerard Moreno tuvo la mejor ocasión tras un fallo garrafal de Sergio Ramos que no tuvo mejor idea que regatear a un paso de Keylor Navas. El central puede dar las gracias a Nacho que en el último instante impidió el remate que ya se cantaba como gol. Del posible empate del Espanyol se pasó inmediatamente después al 2-0, obra también de Isco que junto a con Asensio se aprovecharon de una contra que culminó con el gol de la tranquilidad para un Bernabéu que ya empezaba a ronronear. Fue el primer triunfo liguero del Real Madrid en el Santiago Bernabéu, donde protagonizó un buen primer periodo y un escaso segundo tiempo. Las bajas de sus dos laterales titulares:Marcelo ,lesionado, y Carvajal, con un proceso viral, se notaron, sobre todo la de Carvajal porque el canterano Achraf, está todavía muy tierno aunque es un jugador muy interesante que puede llegar a ser un extraordinario lateral derecho. Nacho, sustituyendo a Marcelo y Theo Hernández,volvió a cumplir con creces. El que estuvo opaco y poco participativo fue Cristiano Ronaldo que cuando le abandona el gol se desespera.  


EL REAL MADRID ACABA SUMIDO EN EL CAOS 

  Como quien dice esto no ha hecho nada más que comenzar (solo cinco jornadas) y el Real Madrid está ya a siete puntos del Barcelona.Queda mucho, si, es cierto pero que a 21 de septiembre tu máximo rival ya haya puesto tierra de por medio es para preocuparse. El Madrid perdió ante el Betis (0-1) porque estuvo preso de una ansiedad que le cegó a la hora del remate y porque enfrente tuvo a un equipo que le salió respondón en cuento a juego, toque y descaro. Tal vez el equipo de Zidane no mereció perder porque remató más que el betico al que sometió en un asedio sobre todo en el segundo periodo, pero estuvo romo ante portería precisamente por esa ansiedad que les convirtió en jugadores torpes. El Madrid jugó con prisa y de forma atropellada, todo lo contrario que el Betis que le puso pausa donde allí solo era brío por parte de los blancos. A los de Zidane, les faltó finura y precisión. La misma que le que faltó a Cristiano Ronaldo, que reapareció en esta liga y contagió de ansiedad a todo el equipo blanco. El portugués con síndrome de abstinencia no estuvo acertado ni supo hacer lo que mejor hace, definir. Tuvo un par de ocasiones que mandó al limbo. No era su noche, ni tampoco la del Real Madrid. De repente, cuando todo era de color de rosa para los blancos tras ganar las dos supercopas a Manchester United y Barcelona, respectivamente, resulta que se ha dado la vuelta a la situación. El Madrid que parecía imparable se ha atascado en su propio estadio; y el Barcelona que parecía hundido en una especie de laberinto sin salida, se siente feliz, goleando y liderando la liga con siete puntos de ventaja sobre su máximo rival. A los jugadores blancos no le vamos a reprochar su esfuerzo y sacrificio. Lo intentaron de todas las formas pero la excesiva excitación les nubló la vista. Fue un partido donde el Betis se doctoró, ganando 20 años después en el Bernabéu. El Madrid, por oportunidades, tal vez no mereció la derrota, pero a nadie sorprende la victoria de los verdíblancos porque nunca le perdieron la cara al partido y en todo momento supieron como jugarle al Madrid sacando el balón perfectamente jugado y haciéndolo con criterio. Ante el osado Betis que gozó de dos ocasiones para marcar: una salvó Carvajal en la raya y en otra Keylor Navas hizo un paradon a tiro de Fabian; al Madrid le costó responder al salir de nuevo un poco dormido. Jugaba a tirones pero no obstante empezó a empujar sobre la portería de Adán, el mejor del Betis, que respondió con dos paradas increíbles: un tiro de Isco y a un taconazo espectacular de Bale que mandó al palo. Se nota la mano de Setién que le tiene tomada la medida a Zidane. La pasada temporada, con Las Palmas, no perdió ninguno de los dos duelos de Liga con los blancos. En Chamartín, incluso, mereció ganar. Este miércoles lo consiguió, gestionando muy bien los tiempos y los cambios. Todo lo contrario que Zidane, que creo erró en las sustituciones del segundo periodo. Pasaban los minutos y el empate a cero persistía, entonces a Zidane le dio un ataque de entrenador y de un plumazo cambio a Isco y Madric por Asensio y Lucas Vázquez. Además con la lesión de Marcelo (se ha roto), entró Borja Mayoral. Las precipitadas decisiones de Zidane fueron más un problema que una solución. Los cambios, acelerados por la lesión de Marcelo, crearon barullo, lo que demuestra el nerviosismo del técnico y del equipo, y confusión táctica en el terreno de juego. El amontonamiento de hombres en ataque dejó el centro del campo algo desguarnecido y a Sergio Ramos como lateral izquierdo, mitad central, mitad lateral y delantero de ocasión. No entendí las sustituciones de Isco y Modric, que eran los únicos que podían abrir espacios en la cerrada defensa bética. Zidane, lo siento, en esta ocasión creo el caos con los cambios Ante semejante desbarajuste, y con las prisas y los nervios de los madridistas pasó lo que tenía que pasar. El Betis, con la tranquilidad como bandera y buscando los espacios a base de toques ,se adentró en la desguarnecida defensa blanca, y Sanabria en el minuto 94 ante el estático Sergio Ramos, enmudeció al Bernabéu marcando el 0-1 definitivo. En un final atolondrado y caótico el Madrid acabó con la racha de 73 partidos marcando, y de momento se le atraganta su propia casa, además de abandonarle la mística de ganar en el último minuto. El Betis les deja a siete puntos del Barça. En el albor de la liga, no es tiempo de sacar la guadaña y hablar de debacle madridista, como están haciendo ya algunos irresponsables. Al Madrid, radiante de inicio, le han entrado algunas dudas que tienen solución. Ahora mismo parece bloqueado. Le sobra precipitación e imprecisión y le falta tranquilidad.


ASENSIO, EL NUEVO ÍDOLO DEL BERNABÉU

Gran partido, duro e intenso, el que han disputado  Real Madrid y Valencia que se saldó con empate (2-2), que para muchos después del buen partido del nuevo equipo de Marcelino, se ajusta a lo que sucedió realmente. Pues que quieren que les diga, no estoy de acuerdo. Porque si de fútbol hablamos; si de ocasiones falladas,algunas clamorosas como la última de Benzema; de dominio y de imponer el ritmo de juego, el justo vencedor debió ser el Real Madrid, que tuvo en Asensio, a falta de Cristiano y Sergio Ramos a su líder y a su goleador. Su enorme partido no fue suficiente para imponerse a un Valencia que con Marcelino en el banquillo es otro. El Valencia ha regresado.   Fue un gran Valencia, que con su nuevo técnico promete ser tan competitivo como fue históricamente, pero si el Real Madrid hubiese tenido un rematador como mandan los cánones este partido no lo pierde. Bale y Benzema, estuvieron muy erráticos sobre todo el francés, que llegó al descanso fallando dos ocasiones clarísimas de gol. El Bernabéu la tomó con él así como el galés. Los dos estuvieron en el lado oscuro del partido. Benzema con empate a dos y a falta de dos minutos falló de forma clamorosa una ocasión a puerta casi vacía. Si Cristiano o cualquiera de los delanteros que ya no están como Morata y Mariano, hubiesen estado en este partido, el Real Madrid no hubiese perdido dos puntos. Yo, que Zidane me haría mirar eso que ha dicho que de que no quiere más delanteros. Bale con el nuevo sistema de juego está muy perdido y Benzema es un templo de irregularidad. El Equipo madridista, fuese por las bajas o por lo que fuese no fue ese equipo casi perfecto de los últimos encuentros. Jugó bien, pero le faltó rotundidad. Les faltó enjundia en el centro del campo; y en la defensa, personalidad. Pero a pesar de todo, un triunfo no hubiese extrañado a nadie. Es más, lo mereció aunque por lo que dicen otros, el Valencia debió llevarse la victoria. Yo vi otro partido. Isco, en esta ocasión estuvo perdido. La posición de Casemiro en la defensa le perjudicó; y Kroos no supo hacer el papel del brasileño. Kovacic en el asegunda parte corrigió el entuerto y el centro del campo blanco mejoró. El mejor, sin discusión fue Asensio que volvió a tener una actuación soberbia. Este chico ya no sorprende a nadie. A sus 21 años es ya un jugador con mayúsculas destinado a ser grande de verdad. Marcó dos golazos, el primero a los diez minutos de un zurdazo seco y bien colocado; y el segundo, que fue el del empate a 2, en el tramo final del partido, de falta perfectamente ejecutada. Fue el goleador y el que se cargó el equipo a sus espaldas ante las ausencias de los dos baluartes blancos: Cristiano y Sergio Ramos. El futuro del fútbol tiene nombres y apellido, y se llama Marcó Asensio. El Bernabéu tiene un nuevo ídolo:Asensio. Las ausencias en defensa de Varane y Sergio Ramos, hizo que Zidane improvisase con Casemiro como central. Una posición, no ajena para el brasileño, pero que no es su puesto natural y se notó en el gol del empate a uno del equipo che, que tuvo un primer protagonista en Gayá que le hizo la envolvente a Carvajal y después, Soler definió perfectamente, con Casemiro descolocado. Con el centro del campo del Madrid un tanto disperso, Kondogbia, recién llegado, fue el jefe junto a Parejo, hasta que en el segundo periodo Kovacic puso orden en su equipo., aunque fuese el propio Kondogbia quien pusiese el 1-2 en el marcador, en una buena contra de este renacido Valencia de Marcelino, cuya mano ya se nota. Tiene orden, equilibrio y verticalidad. Al Real Madrid, nada hay que reprocharle. Fue siempre a por el triunfo que no logró por la nefasta noche de Benzema y por la buena actuación del guardameta valencianista, Neto. Tuvo arrestos para contrarrestar a un buen e intenso Valencia que hizo uno de los mejores partidos que se le recuerda, en el Bernabéu El empate final, da brios al Valencia y le arrebata el liderato al Real Madrid que se había instalado ya en la euforia, contagiado por los cantos de sirena de buena parte de los medios de comunicación y de sus aficionados. La humildad es la mejor consejera.


EL REAL MADRID, A UN PUNTO DE LA GLORIA

    El Real Madrid con su importante triunfo frente al Celta de Vigo por 1-4, acaricia el título de liga. Solo le queda agarrarlo en Málaga en el último partido liguero. Si puntúa ante el equipo de Michel, ganara la liga.   El trascendental triunfo en tierras gallegas le devuelve al primer puesto de la clasificación: suma 90 puntos por los 87 del Barcelona. Se despegó del equipo azulgrana ganando su partido aplazado de Vigo. Aprovechó el comodín que tenía en la manga para tomar ventaja en el mejor momento posible, cuando el campeonato está a un partido para su final. Tras cinco años en la sala de espera, al Madrid le falta un suspiro para conquistar el título de liga que se le resiste desde hace cinco años. En un Balaídos muy agresivo contra el equipo visitante, el Madrid hizo lo que debía, lo que viene haciendo en los últimos partidos y durante toda la liga, jugar con la regularidad de un campeón para asegurarse tener la sartén por el mango en el último partido. Solo una derrota ante el Málaga,le llevaría al fracaso. Esta liga, por todo el trabajo realizado, por cómo se ha desarrollado a lo largo de 37 jornadas, seguramente se la merece el Real Madrid que la tiene ganada.Solo él la puede perder. Todo depende del equipo de Zidane que acudirá a la ciudad malagueña con el mantra de ganar y ganar… Solo un punto separa al Madrid de la liga, tras resolver con goleada su difícil compromiso ante el Celta de Vigo, en un partido donde saltaron chispas. La atmósfera de Balaídos tenia cierto tufo a guerrilla, en el ambiente se palpaba, sea por las presuntas primas o vaya usted a saber por qué, que había ganas de liársela al aspirante a la liga. Así en ese caldo de cultivo guerrillero, Cristiano Ronaldo muy pronto, a los diez minutos, mandó callar con su primer gol que ayudó a enfriar un poco el caldeado ambiente. De nuevo el portugués fue fiel a su cita como goleador, en el momento clave de la temporada: lleva 13 goles desde que a mediados del pasado mes de abril se enfrentó al Bayern Munich, al que hizo cinco goles en un abrir y cerrar de ojos. El gol tempranero de Cristiano en Vigo,no sólo amainó al rival sino que tranquilizó a los suyos en pos del objetivo que no era otro que la victoria. El delantero portugués que ha llegado más fresco que nunca a la recta final de la temporada, marcó el 0-1 con la izquierda. Fue un latigazo seco que sorprendió a Sergio Álvarez que solo vio el balón cuando impactó en la red. Cristiano tiene tendencia ahora a disparar con la izquierda. Lo hizo el domingo contra el Sevilla, y ante el Celta lo volvió a repetir en los dos goles que marcó. El 0-1 era un paso importante para poder cantar el alirón. Fue un gol de gran trascendencia del que se hizo eco todo el banquillo madridista que saltó de alegría por el valor que tenía. No era para menos, porque un Celta muy revolucionado le estaba disputando la posesión con una presión asfixiante que comenzaba desde el área de Keylor Navas. El marcar pronto rebaja la tensión, te hace más previsible y más clarividente a la vez. El Celta salió como si se jugase la vida en el empeño. Salió a jugarle de tú a tú al Madrid, con ese orgullo tan habitual de los celtiñas de jugar con la presión muy alta, de hacerse dueño del balón con la idea de tocar, dominar y tratar de ganar. Y así fue como actuó el equipo gallego que después del 0-1, se hizo dueño del campo y a partir del minuto 25 puso en jaque al Madrid que ya no mandaba en el partido. Esa actitud encendió a la grada, y más aún cuando vio la incomodidad con la que estaba el equipo de Zidane, que preocupado se movía intranquilo en la zona técnica. Pero el Real Madrid que está ejerciendo de campeón, no se puso nervioso y aguantó el tipo hasta llegar al descanso sabiendo que el Celta no aguantaría el desgaste de tanta presión. Y porque tenía un plan perfectamente estudiado, con Isco como un baluarte seguro que está alcanzado el cenit en el momento oportuno, y con el instinto goleador de ese animal del gol llamado Cristiano Ronaldo. Los dos, a la postre, resultaron decisivos. En la reanudación, tras una torpeza de Guidetti que pudo lograr el empate, se pasó a la jugada del partido: Despeje de la defensa madridista, balón al centro del campo que llega a Isco quien con la pelota pegada a la zurda se fue de dos rivales que no pudieron tirarle. Aguantó lo justo y se la puso en carrera a Cristiano que definió perfectamente, otra vez con la izquierda. La alegría de todo el banquillo ya fue de locura. El Celta a pesar de los dos goles en contra no se rindió, seguía con su entusiasmo y ganas de agradar a su afición en la hora de la despedida. En ello estaba, cuando llegó el despropósito de la noche en la jugada que llevó a Aspas a los vestuarios,expulsado por doble amarilla. El colegiado entendió que se dejó caer en una disputa dentro del área con Sergio Ramos. No me pareció penalti, pero la expulsión me resultó excesiva porque no hay piscinazo. Acto seguido, se produjo una jugada similar en el área celtiña con Cristiano como protagonista que cayó frente a Jony y donde tampoco hubo simulación. Esa dos jugadas calentaron en exceso un partido ya de pos sí bastante caldeado antes, durante y después…. Ya con diez jugadores, el Celta apeló al orgullo y Guidetti, tras un error de Isco, dio cierto aire al cuadro gallego con un disparo que rebotó en Sergio Ramos,marcando el 1-2 en el minuto 69. No hubo mayor espacio a la reacción porque Benzema anotó inmediatamente después el 1-3 que cerraba el partido. El Celta, entonces claudicó mientras que el Madrid quiso golear. Kroos, con su elegancia habitual, marcó el cuarto y pudieron caer algunos más. Cristiano Ronaldo falló uno imposible de fallar con el portero vendido y toda la portería para él, pero se le perdona porque ya antes había hecho su trabajo. Isco de nuevo estuvo en plan estelar,aunque fallase en el gol del Celta. Con su enorme trabajo se ha ganado la titularidad a pulso. Titularidad que le debe llevar a Cardiff. Cristiano, más descansado que nunca, alcanza su mejor forma en el momento más caliente de la temporada. Zidane, le convenció para que administrase esfuerzos y supo aceptar ese nuevo papel. El Madrid está siendo el gran beneficiado.   Kroos, realizó un serio partido. Al igual que los dos centrales Sergio Ramos y Varane, que sacaron las castañas del fuego cuando el Celta apretó en la primera parte. Navas, tuvo poco trabajo pero hizo una gran parada que era un gol cantado. El costarricense ha regresado. Hay que alabar el gran estado físico en el que se encuentra este Real Madrid, que termina los partidos como los empieza, pletórico. El mérito hay que dáselo a Zidane. Las rotaciones han sido la clave para que el equipo blanco haya llegado tan fresco en el tramo final de la temporada. El técnico francés, llevaba razón. En definitiva que el Real Madrid con tranquilidad, cabeza y dominando la presión despejó su camino a Málaga, donde un punto le separa para conquistar la que sería la 33ª liga de su historia.  


AL MADRID LE SIGUEN SALIENDO LAS CUENTAS

El Real Madrid ha puesto la liga a sus pies tras ganar 4-1 al Sevilla en el Santiago Bernabéu . Le salen las cuentas: le quedan dos partidos y con 4 puntos le basta para ser campeón. La holgura del triunfo no refleja bien el sufrimiento que pasó el equipo madridista ante un Sevilla peleón que siempre dio la cara y que en muchas fases del encuentro sometió a los de Zidane, que después de ponerse 2-0 en el marcador se dejó ir para dejar al Sevilla dominar. Tanto fue ese dominio de los de Sampaoli, que llegaron a gozar de cuatro ocasiones claras de gol que no se materializaron por culpa de los palos en dos ocasiones, y por dos paradas sensacionales de un magnífico Keylor que en el primer periodo salvó a su equipo del colapso. Antes de ese mal trago, el Madrid comenzó con entusiasmo y hasta con picardía la contienda. A los seis minutos, esa joya llamada Nacho, demostró que además de ser un jugador impecable es el más listo de la clase. Fue pillo en el 1-0, un gol legal a pesar de las quejas de los jugadores del Sevilla que en lugar de pedir barrera se dedicaron a hablar y a mirar no se sabe dónde. Sin tiempo a negociar la barrera, Nacho se sacó un disparo de la chistera que dejó confundidos al público, a sus compañeros y a los rivales. Ese gol protestado por el Sevilla por creerlo ilegal, lo dejó tocado. Le costaba asumir su error. A los diez minutos, un robo de Asensio en el centro del campo posibilitó el 2-0 que culminó Cristiano. La facilidad con la que el Real Madrid se puso por delante con esa cómoda ventaja le llevó al exceso de confianza y a una complacencia de la que se benefició el Sevilla, que ya con el agua al cuello se puso serio y fue cuando estuvo a punto de dinamitar el partido con esas dos ocasiones a la madera y las dos paradas extraordinarias de Keylor Navas, que se está ganando con sus sensacionales actuaciones en los últimos partidos, la confianza de la que algunos dudan. El costarricense fue determinante para evitar la sorpresa. Fue la figura del partido que le puede valer al Real Madrid el título de liga. En esta ocasión Zidane más que optar por el equipo B, hizo una especie de híbrido que solo le funcionó en los primeros 20 minutos, después hubo elementos que se resquebrajaron. Más aún cuando Jovetic, hizo el 1-2 en el inicio del segundo periodo. Ahí los blancos pasaron sus peores momentos, se estaba más cerca del empate a dos que del 3-1. Fueron minutos de angustia en un Bernabéu que no decía ni pío. Estaba asustado ante el empaque del Sevilla que llegaba al área de Keylor con suma facilidad. El centro del campo madridista estaba roto, partido en dos con James sin saber dónde estaba, campando a su aire. El Madrid lo estaba pasando mal y se hacía necesario un cambio de rumbo. Zidane, también lo vio claro y echó mano, primero de Casemiro que sustituyó a un desdibujado James, que se tomó su tiempo despidiéndose del Bernabéu porque sabe que fue su último partido en el Coliseum blanco. Su destino será el Manchester United. Después entró Lucas Vázquez por un desacertado Morata, que también puede que haya jugado su último partido en el Bernabéu, despidiéndole con frialdad y que perdió una espléndida ocasión para reivindicarse- luego que no se queje-; y finalmente Modric sustituyó a Kovacic que se había ido diluyendo con el paso del partido. Los cambios aportaron al Madrid le luz que le faltaba. Con el medio campo titular el equipo se iluminó con un Casemiro que entró en el barro que propuso el Sevilla, un Lucas Vázquez que no solo abría huecos por la derecha sino que ayudaba en defensa a Danilo, y Modric que puso el orden. Con estos oportunos cambios, el Madrid entró en ebullición y hasta se espabiló Cristiano, que ya como delantero centro, mató el partido, consiguiendo el 3-1, de un tremendo zurdazo que se coló por la escuadra derecha de Sergio Rico. Kroos en una contra rápida, cerró la cuenta poniendo el definitivo 4-1. Pero el mérito de ese cuarto gol hay que dárselo al gran Nacho, el hombre que vale para todo. Ayer jugó de lateral izquierdo cumpliendo a la perfección. No solo abrió la cuenta con su pillería, sino que cerró el partido con su gran pase a Kroos. Por cierto que el cada vez peor árbitro, Undiano Mallenco, le sacó una injusta tarjeta amarilla a Nacho, que le va a impedir jugar en Balaidos. Aunque estoy convencido que el Comité se la quitará cuando el Real Madrid presente recurso, que lo va a presentar. Con esta importante victoria, el Real Madrid va lanzado a Vigo donde el miércoles le espera el Celta en ese encuentro aplazado que le puede significar, siempre que no pierda, ponerse como líder y que todo dependa de si mismo para lograr la ansiada liga, título que se resiste desde hace cinco años. Una jornada menos, una victoria más. Las cuentas le siguen saliendo. Todo marcha según lo planeado. Solo le quedan tres partidos para alcanzar la gloría. El Real Madrid tiene la última palabra.


MARCELO EVITÓ EL DESASTRE

     Cuando la angustia se había apoderado del Bernabéu con el empate (1-1) del Valencia y se marcaba la tragedia, apareció el mago Marcelo con su chistera que envolvió a todos, y amagando por aquí y por allá disparó con la derecha, marcando el 2-1 un gol que puede valer una liga. El tanto de Marcelo a falta de cuatro minutos para el final le sirve al Real Madrid para seguir dependiendo de si mismo para llevarse el título de liga. Lo consiguió cuando estuvo en el abismo y de forma agónica, como ha ocurrido en tantas otras ocasiones. El autor de la nueva hazaña madridista ha sido en esta ocasión, Marcelo, uno de los pocos junto a Carvajal que se salvaron del flojo partido del Real Madrid, en general. El problema de este Madrid A o como le quieran etiquetar es que no sabe cerrar los partidos. Con las mismas ganas e intensidad con la que respondió tras el empate del Valencia, es como tienen que jugar los últimos partidos que le quedan. No hay especulaciones que valgan, deben salir a ganar y si pueden dejar listo para sentencia el partido antes de tiempo, mejor que mejor. En una palabra, tienen que salir a morir.   Ante el Valencia, el equipo de Zidane jugó con fuego. En el primer tiempo fue un quiero pero no puedo. Había miedo, nervios y hasta ansiedad. Se jugaba al ralentí, con muchos pases horizontales y poco movimiento. Él Madrid solo tuvo una ocasión de gol, el 1-0 logrado por Cristiano Ronaldo a pase magnífico de Carvajal. Un tanto que pareció que les quitó esa ansiedad con la que empezaron el encuentro. El guión del partido pudo tener otro desarrollo, antes de que se cumpliese el primer minuto de juego, si Santi Mina aprovecha la doble ocasión que tuvo para adelantar al Valencia. Falló las dos. La primera la sacó Keylor y la segunda se estrelló en el palo. Pasado el susto, el Madrid comenzó a meterse en el partido que fue de ida y vuelta, con un Valencia muy ordenado atrás y aproximándose siempre a los dominios madridistas con mucho sentido. Era un partido muy abierto pero con poco fútbol. Apenas había ocasiones, pero en una de las pocas que hubo, Cristiano desde la posición de delantero centro -en la que debe jugar siempre – de espléndido cabezazo respondió con el 1-0 al perfecto pase de Carvajal. El Valencia, lejos de arrugarse, tiró hacia adelante y metió en algún lío a la defensa madridista que tuvo en Sergio Ramos a su jugador más nervioso e impreciso. La primera parte terminó con pocas cosas que contar. El Madrid no se había hecho con el partido. Tampoco lo hizo en el segundo periodo, donde jugó peor que en el inicio con un juego lento y y previsible.. Los de Zidane con una actitud chocante para lo que se estaban jugando, no le pusieron esa intensidad que se supone debe tener un equipo que se juega la liga. Cristiano pudo conseguir el tanto de la tranquilidad si hubiese acertado con el penalti a Modric con el que fue castigado el Valencia. Diego Alves, volvió hacerlo de nuevo, se lo detuvo al portugués que lo tiró muy mal. Es el tercero que Diego Alves le para a Cristiano Ronaldo, que ya no volvió hacer acto de presencia Bien es verdad que el Madrid pudo hacer ese segundo gol en una jugada de Benzema que se fue al palo, pero el caso es que de nuevo no supo dejar sentenciado el partido y les tocó sufrir. Y a falta de 10 minutos, en una jugada tan aislada como la del primer minuto, Parejo llevó la angustia al Bernabéu. Falta de Casemiro y lanzamiento a la escuadra del capitán del Valencia para poner contra las cuerdas al Real Madrid. Fue un golazo Entonces, si reaccionó el Real Madrid. Dejó esa cierta apatía con la que nos estaba obsequiando en un lamentable segundo tiempo, para encenderse y echar mano de la épica. Con fuerza, pasión y determinación se volcaron al ataque, no quedaba otra, con Asensio y Morata a los que dio entrada Zidane en sustitución de Benzema, que salió entre división de opiniones, y Modric. En esta ocasión la agonía duró poco porque a falta de cuatro minutos, como ya relataba, Marcelo se sacó de la manga un disparo con su pierna mala, la derecha, para conseguir el definitivo 2-1. Un gol que vale un potosí: el privilegio de depender solo de ellos mismos para levantar el título de una liga que se le resiste desde hace cinco años En esta ocasión el Madrid sujeta la liga gracias a sus dos laterales: Marcelo y Carvajal, que han sido los mejores con mucha deferencia sobre sus demás compañeros. Carvajal, por su banda fue el dueño y señor. De sus botas salió el magnífico pase para que Cristiano abriera la cuenta. Marcelo, fue vital para la suerte de su equipo. Con su profundidad y su magia, rescató al Real Madrid del precipicio en el que se encontraba. De todas formas, los de Zidane que se lo hagan mirar. Da la sensación que no le van las cosas sencillas y simples. Necesita adrenalina para reaccionar y jugar como se debe. No aprenden la lección, cuando se juega con fuego normalmente uno se se termina quemando. Después del esplendoroso partido del otro Madrid, en Riazor, Zidane tiro de su equipo base con el cambio de James por el lesionado Bale. Y visto lo visto, la verdad que no aguantan la comparación. De la exhibición ante el Deportivo, pasamos al sin fuste contra el Valencia. A este Madrid le faltó la lozanía y pujanza de Riazor. Al once titular de Zidane, le faltó alma. No me sorprende que haya discusión sobre este asunto porque en A Coruña, con el llamado equipo de la segunda columna, vimos al mejor Real Madrid de la temporada. El once tipo del técnico francés juega más al pie, se mueve menos y es más especulativo; el otro Madrid se asocia más, es más solidario y busca los espacios. Dicen que en el equilibrio está la virtud. Tal vez lo deseable sería sacar del once titular a jugadores de dudoso rendimiento por otros que se han ganado a pulso la titularidad. No puedo entender la obsesión de Zidane por alinear a Benzema un jugador que aparece y desaparee como el Guadiana. El francés tardó más de una hora en hacer acto de presencia contra el Valencia, con un regate en el área que le permitió tener toda la portería a su alcance, pero el balón fue al palo. No está para ser el delantero centro del Madrid. Ese puesto, ahora mismo, debe ser para Cristiano Ronaldo que estaría muy bien acompañado por Isco y Asensio. Kroos es otro de esos jugadores que no pasa por su mejor momento, que puede ser moneda de cambio. Ahí está Kovacic que puede jugar perfectamente junto a Modric o sustituir a Casemiro, que sale a tarjeta por partido. Lo he dicho muchas veces, no seré yo quien dude de Zidane, a quien  últimamente y de forma injusta le están disparando  a través de una campaña sin sentido. Pero creo, que sería de justicia que le diera más oportunidades a los jugadores de la mal llamada segunda unidad del Real Madrid. Convencido estoy que el reparto de minutos lo tienen muy pensado. Ser justo no significa repartir, sino escoger lo que el equipo necesita. Y sinceramente, al día de hoy, el Real Madrid no necesita a Benzema. Que este Valencia, que lleva penando toda la temporada, haya estado a punto de quitarle la liga al Real Madrid, denota bien a las claras que los de Zidane hicieron un mal partido. La liga no se gana con milagros de última hora, se gana jugando bien al fútbol. Pues, eso. En definitiva, que el Real Madrid jugó con fuego, pero Marcelo evitó que se quemase.  


MESSI PONE LA LIGA AL ROJO VIVO

    Independientemente de los colores y simpatías que despierten uno u otro equipo, el Real Madrid-Barcelona jugado en el Santiago Bernabéu ha sido todo un espectáculo. Los dos equipos más grandes del continente han protagonizado un partidazo mayúsculo, que se ha decantado del lado del Barcelona porque entre sus filas hay un jugador que no es de este planeta y que se llama, Lionel Messi. El astro argentino, en el minuto 92 decidió el partido de forma majestuosa y puso la liga patas arriba al ganar el Barcelona por 2-3. Triunfo que le sirve para ponerse como líder con los mismos puntos que el Madrid pero con la ventaja del gol average particular. Con el triunfo del Barça, la liga está más abierta que nunca, aunque el Madrid sigue teniendo la baza de tener un partido menos, el que tiene que jugar con el Celta el próximo 17 de mayo, que puede ser decisivo si tenemos en cuenta lo sucedido en el Bernabéu. Si vuelve haber liga es porque lo ha querido Messi. Así lo quiso el argentino que gobernó por Chamartin de forma imperial:mandando, templando y marcando goles decisivos. Hizo el empate a uno y el último y definitivo, que le sirve a su equipo para reengancharse a la liga cuando peor pintaba para los azulgranas. A Messi el Barcelona le debe sus existencia en esta liga. Todo el fútbol de su equipo pasó por él, porque muchos de sus compañeros pasaron de puntillas por el estadio madridista. Él fue quien gestionó el partido a su antojo y lo terminó coronando después de que el Madrid hubiera apelado a la heroica con el empate a dos de James a falta de cinco minutos y con diez jugadores. Fue un partido brutal en todos los sentidos, sometido a un intercambio de golpes a cara descubierta y sin ninguna protección, y fue un partido definido por un jugador magistral,un auténtico genio llamado Messi, que fue no sólo determinante sino que desestabilizó al Real Madrid al provocar la primera amarilla a Casemiro en el minuto 11, que bien puedo ser la expulsión poco tiempo después; y la roja directa a Sergio Ramos, que le entró con los dos pies por delante y fue justamente expulsado. El central madridista, otras veces salvador, perdió la cabeza en en el minuto 78 de partido y a la postre fue decisivo para la suerte final del encuentro. Ganó el Barcelona como podía haber ganado el Real Madrid, que con diez jugadores jugó mejor que el equipo azulgrana, gozando de buenas ocasiones para marcar, pero en esas oportunidades Ter Stegen, sensacional el portero alemán, las desbarató. Lo mismo hizo Keylor Navas, que estuvo providencial con dos grandes intervenciones, una a Piqué a bocajarro y otra a a Luis Suárez , además de atajar algún tiro envenenado de Messi, que todo lo que hizo tuvo una influencia negativa para el Real Madrid, que lo sufrió como nunca. Todo comenzó como era previsible, con el Madrid en plan efervescente al sentirse eufórico tras clasificarse semifinalista de la Champions. Mientras que su rival, aparentemente se presentaba alicaído tras caer frente a la Juventus. A ese arranque pletórico le faltó el gol que pudo llegar si el colegiado canario Hernández Hernández hubiera señalado penalti de Umtiti a Cristiano Ronaldo en el minuto 2. El árbitro se encogió, como lo hizo después al no sancionar con la segunda amarilla a Casemiro. Tampoco quiso saber nada del codazo de Marcelo a Messi, pero aquí estoy seguro que no lo vio. En esas estábamos cuando llegó el gol de Casemiro a la media hora de partido como consecuencia de una jugada a balón parado donde Sergio Ramos partió de una posición legal. Fue marcar el Madrid, y el colosal Messi, se arremangó y comenzó su exhibición. Pocos minutos después, igualó la contienda con un tanto lleno de velocidad y de precisión, estando muy bien acompañado por Iniesta y Rakitic. El croata después marcaría en el segundo periodo el 1-2 de un disparo fulminante. La desigualdad en el marcador sentó a cuerno quemado al Madrid, algo que detectó bien Messi. Sergio Ramos se excedió en la entrada y se fue a la calle entre reproches a Piqué. Zidane, entonces echo mano de James por el indolente Benzema, y de forma épica, el Madrid con diez jugadores estaba cercando la portería azulgrana, empató (2-2) a falta de cinco minutos. Parecía el resultado definitivo, que tal vez hubiese sido lo más justo. Pero, había un jugador que no estaba conforme y que quería engancharse a la liga en casa de su gran rival. Ese era, Messi, que dejó bien claro quién es el número uno. En el último instante, marcó el definitivo 2-3, que dejó en silencio al Santiago Bernabéu. Le sobró la celebración al quitarse la camiseta, retando y hasta desafiando al Santiago Bernbéu. Eso,no me gustó. Fue una provocación. Al margen de ese feo gesto, la verdad es que no ganó el Barcelona, ganó Messi con su soberbio partido que merece un monumento. Al Madrid, nada hay que achacarle en cuanto a actitud y ganas. No ganó porque enfrente tuvo a un jugador que no es de este planeta y que ha puesto la liga al rojo vivo. A quien si hay algo que achacar es a Zidane, porque creo sinceramente que se equivocó alineando a Bale que acababa de salir de un undécima lesión, quien por cierto a los 25 minutos de nuevo volvió a lesionarse. La idea de Zidane es que el Madrid le metiese velocidad al partido, pero Bale no está para correr y nunca tenía que haber jugado. Así lo pensamos nosotros, al igual que sus propios compañeros. El técnico madridista sabrá por qué lo hizo y debería explicarlo. Me pareció un inmenso error, cuando hay otro jugador que se está saliendo como Asensio que debió iniciar el partido de titular. Cuando salió demostró, poniendo un gol a Cristiano que falló de forma lamentable, que Zidane cometió un grave error. El chaval pide minutos a gritos. A Isco, también debió tener en cuenta el entrenador blanco, que se empeña una y otra vez en la BBC. Ninguno de los tres estuvieron a la altura. El portugués, en la posición de delantero centro, fue el único que probó a Ter Stegen, que le hizo un par de buenas paradas. Benzema, volvió a su lado oscuro y no aportó nada de nada. Zidane, debió fijarse en como la Juventus marcó a Messi, que lo hizo de forma escalonada y no individualmente. En resumen, que Zidane, en el peor momento y ante su gran rival, no tuvo su día como técnico. Además de todo esto, en los últimos dos minutos al Madrid le faltó cabeza. Se le olvidó que el empate a dos le valía y se fue al ataque dejando huecos por donde se escapó Sergi Roberto que protagonizó una cabalgada por todo el campo sin que nadie le parase. La derrota madridista da vida a su máximo rival, que recobra moral y optimismo para luchar cuerpo a cuerpo por el título.Por lo tanto hay liga. Faltan cinco jornadas y está que arde con Barcelona y Madrid empatados a 75 puntos, pero eso sí, el Madrid con un partido menos. Como decíamos, independientemente del resultado y colores, el partido Real Madrid-Barcelona fue un hermoso espectáculo, un homenaje al fútbol con Messi como gran emperador.     Calendario del Real Madrid J34 Deportivo-Real Madrid J35 Real Madrid-Valencia J36 Granada-R.Madrid J37 Real Madrid-Sevilla J21 Celta-Real Madrid J38 Málaga-Real Madrid Calendario del Barcelona J34 Barcelona-Osasuna J35 Espanyol-Barcelona J36 Barcelona-Villarreal J37 Las Palmas-Barcelona J38 Barcelona-Eibar  


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