Alfonso Celemin

Alfonso Celemin

PENALTYEXPULSION

Real Madrid

REMONTADA EUROPEA MARCA DE LA CASA

De nuevo, y van unas cuantas, el Real Madrid remontó en el último suspiro. En esta ocasión fue   frente al Sporting de Lisboa que durante una hora larga fue bastante mejor que el equipo de Zidane, que se estrenaba en el Bernabéu en su defensa  de la Champions lograda la temporada pasada. Ganó 2-1 a un Sporting de Lisboa  que le comió la tajada durante casi todo el encuentro. Un gol de Cristiano Ronaldo de libre directo, ejecutado de forma magistral y precisa en el minuto 89, y otro de Morata en el 94 obraron la remontada milagrosa del equipo blanco ante el buen equipo portugués que no mereció la derrota. Pero en los últimos diez minutos de partido le dio vida al Madrid al replegarse en busca de su primera victoria en suelo español. Ese fue su gran error. No tuvo en cuenta que en el ADN del Real Madrid está ese gen competitivo que no le permite rendirse nunca y de pelear hasta el último aliento.   Los últimos minutos son más largos en el Bernabéu que en ningún otro estadio. Son los más largos del mundo. Lo decía Juanito y lo saben algunos equipos que ya lo han sufrido.... Solo el Madrid gana así. El buen técnico del Sporting de Lisboa Jorge Jesús, que fue expulsado bien entrada la segunda parte, vio venir la remontada madridista. Situado en la grada al lado del banquillo, los últimos minutos del encuentro  se mantuvo con  la cabeza baja,no quiso mirar al terreno de juego porque de alguna forma barruntaba lo que después pasó. Ya se sabe,  el  Real Madrid  tiene un idilio especial con la copa de Europa donde hace de la épica  y la heroica final una constante en su historia. Todo esto queda muy bonito, pero al actual campeón de Europa hay que exigirle mucho más porque la Diosa fortuna y esa épica final no va a durar toda la vida. El equipo luso fue mejor que el Madrid  hasta el minuto 70. Hasta  ese minuto todo había transcurrido bajo el control  y mando del técnico del Sporting, que la verdad sea dicha, le dio un repaso a Zidane. Jorge Jesús se preparó con esmero el partido, cosa que, por lo visto, no hizo el técnico francés que en esta ocasión no estuvo muy acertado. En cambio, si acertó después en los sustituciones. Pero de eso hablaremos más tarde. El caso es que tácticamente el Sporting de Lisboa estaba mejor colocado en el terreno de juego que el Madrid, que no sabía por dónde coger a los portugueses. Con una presión muy alta, y con una defensa adelantada ahogaron a los blancos a los que le robaron el espacio. Cada jugador luso sabía su misión y casi siempre se anticipaban a su rival en todos los ordenes.  En esa misión destacó  William Carvanho, un inmenso jugador que se adueñó del centro del campo, comiéndose a Modric y a Kroos. El Bernabéu guardaba silencio ante el dominio del rival que ya al descanso mereció irse con ventaja. Sería al poco de comenzar el segundo periodo cuando Bruno César adelantase a los lusos en el marcador tras equivocación de Sergio Ramos. Era el 1-0 que hacía justicia a lo que estaba sucediendo en el Bernabéu que empezó a incomodarse con su equipo,  lento hasta decir basta. En los blancos, apenas había desmarques y nadie desbordaba. Los portugueses, tras su gol,  durante algunos minutos más fueron los dueños del juego con esa estilete llamado Gelson Martíns, que trajo por el camino de la amargura a Marcelo. Este joven Gelson, natural de Cabo Verde, es más rápido que el viento , tiene descaro,cambio de ritmo  y desborde. Recordemos que el  Sporting portugués es cuna de grandes extremos: Figo, Futre, Cristiano...y ahora Gelson Martins. El Madrid perdía al poco de la reanudación pero tardó en reaccionar. Tenían tiempo de enmendarse, pero no lo hizo hasta que sintió el vértigo de los últimos minutos. Le gusta el abismo y algún día se puede caer del precipicio. Zidane, tuvo la visión de prescindir del sangre de horchata, Benzema y dar entrada a Morata; sacó del terreno de juego a Bale que había recibido un golpe en la cadera del central lisboeta, Coates y cambio a Kroos, poco acertado, por James. Estos cambios hicieron posible el despertar del Madrid que ya fue un equipo reconocible.  Morata y Lucas Vázquez cambiaron el signo el partido. Los 3 jugadores que salieron del banquillo  le dieron otro impulso al Real Madrid que hasta entonces estaba como anestesiado. Morata aportó empuje y coraje; Lucas Vázquez  insistencia y lucha por la banda derecha y James toque y pase. De un pase exquisito del colombiano en el minuto 94,  llegó el inmenso cabezazo de Morata que sirvió para que el Real Madrid ganase los tres primeros puntos de esta Champions que quiere volver a ganar. Hay jugadores que todavía no están. Benzema, no está para ser titular estando como está Morata. Kroos, no tuvo su partido estuvo muy espeso como todo el Madrid. A Cristiano le falta aún coger la forma como a Benzema, aunque el portugués se redimió a balón parado con una falta magistral que sirvió para empatar a uno. De la BBC, Bale fue el más clarividente, pero se tuvo que retirar tocado. El Madrid ganó por la suerte del campeón que no por juego. Con el ímpetu final marca de la casa,  evitó el primer disgusto de la temporada y de la Champions. Pero tendrá que mejorar.... Jugando como lo hizo frente al Sporting de Lisboa no va a ninguna parte. La suerte y la épica  tienen sus límites.


ZIDANE O EL TRIUNFO COMO ENTRENADOR DE ÉLITE

Confieso, apelando a mi sinceridad,, que cuando Zidane sustituyó a Rafa Benítez al frente del Real Madrid, tuve mis dudas en la conveniencia de que el francés fuese la solución para aquel Madrid tristón y cabizbajo en que lo convirtió un desconocido Benítez, que no supo cogerle al aire al equipo blanco.  Y tenía mis dudas, porque los antecedentes de Zidane como entrenador del Castilla hacían presagiar que tal vez llegaba demasiado pronto a dirigir a los pesos pesados del primer equipo. Desconfiaba de él más por su corta experiencia en los banquillos, que por sus cualidades que como jugador y hombre de fútbol, son inmejorables. Porque sí hablamos de su condición de jugador, ahí es indiscutible. Zidane ha sido el mejor jugador del mundo de su época. A clase y elegancia no le ha ganado nadie. Parecía que jugaba con el frac puesto. Era una delicia verle jugar. Pero es que como persona es tan bueno o mejor que jugador. Los que hemos tenido la suerte de conocerlo, podemos dar fe. Por todas estas circunstancias y dada su bondad y hasta cierta timidez, pensé que tal vez no podría con el nido de vanidades que era el vestuario madridista. De alguna forma, todos pusimos en duda que quien había sido uno de los mejores jugadores de la historia, funcionara como entrenador. Hasta Florentino Pérez, su gran valedor, también llegó a tener sus dudas. Pero la situación era tan desesperada, que Florentino Pérez, apostó por él con todas las consecuencias. Y acertó, vaya que si acertó. Ha sido una de las mejores decisiones que ha tomado en su vida. Florentino acertó de lleno, y muchos nos equivocamos. Y valga por Dios que me alegro de haberme equivocado porque aprecio en todos los sentido a Zinedine Zidane. Zizou, con la sencillez como bandera, obró el milagro y transformó al abúlico Real Madrid, en un equipo con chispa que recobró la alegría y las ganas de volver a jugar al fútbol sin ningún tipo de ataduras. Nada más llegar no sólo se ganó al vestuario (todos le respetaban por lo que había sido) sino que les devolvió la sonrisa y la ilusión a un equipo que estaba abatido. Los jugadores, todos, admiraban a Zidane por lo que había significado en el mundo del fútbol y por su trayectoria: ganó todos los títulos habidos y por haber no sólo colectivamente sino también a título individual. Además de respetarle y en algunos casos había jugadores que le idolatraban, le profesaban gran cariño y aprecio por su forma de ser y la sencillez que aportaba a todo lo que hacía. Zidane, era todo lo contrario que Benítez, que tenia al vestuario blanco aburrido con tanto tecnicismo y tanto fútbol informático. Zidane, no tenía experiencia pero sabía mejor que nadie cómo manejar un grupo de estrellas sin que hubiese fisuras. Con el técnico francés llego la alegría que inmediatamente se notó en el juego del equipo que comenzó a emerger como el agua y a escalar posiciones hasta casi ser campeón de liga ( se quedó a un punto del Barcelona que llegó hasta sacarle 12 puntos); y lo que es más importante consiguió la undécima Copa de Europa. Algo impensable tal y como estaba el equipo. Zidane, obró el milagro desde la sencillez y el sentido común. Zizou, como entrenador es exigente pero a la vez tiende la mano. Los jugadores le quieren, además de respetarle y admirarle.. Su innata timidez, la ha dejado a un lado para ofrecernos su sonrisa más sincera y su saber estar en las ruedas de prensa y entrevistas. Está desdramatizando todo lo que rodea al Real Madrid. Aún recuerdo esa amplia sonrisa con Cristiano Ronaldo en la prórroga de la final de Champions contra el Atlético de Madrid. Ahí comprendí que el Real Madrid sería el campeón. Zidane, ha roto moldes, todos le quieren además de apreciarle y respetarle. Su estreno como entrenador de élite ha sido todo un éxito. Y, lo que le queda....  


LA LIGA DE SUÁREZ. EL MADRID MURIÓ CON LA BOTAS PUESTAS

    El Barcelona, después de 38 jornadas es el justo campeón de liga. Un título donde ha sido líder más tiempo que ningún otro equipo, ha sido el que más partidos ha ganado y el que más goles ha conseguido. Resultado: campeón de liga con todo merecimiento.   De esta forma el equipo azulgrana conquista su segunda liga consecutiva, la sexta en ocho años lo que habla bien a las claras del dominio del juego del Barça en el fútbol español. En los Carmenes conquistó su título número 24, el 14 de los últimos 25 años. El equipo de Luis Enrique se llevó una liga, que tuvo que ganar dos veces, según ha confesado el vestuario azulgrana por haber dilapidado una diferencia de 9 y 13 puntos que era los que sacaba al Atlético y Real Madrid, respectivamente. Durante el mes de abril, el Barcelona pasó de la gloría al infierno. Tras la derrota frente al Real Madrid en el Camp Nou, le entraron la dudas, los miedos y la inseguridad que supuso su eliminación de la Champions ante el mejor Atlético de la temporada, y darle vida a su gran rival, el Madrid, en la lucha por la liga. En ese tiempo el Barcelona pasó de la prepotencia y la arrogancia con la que jugaba dando la liga por ganada a falta de tres meses para finalizar, a la humildad de volver a pisar suelo firme. Iba a ganar la liga de calle y a punto estuvo de perderla. El club azulgrana fue el culpable de darle emoción al campeonato en las últimas cinco jornadas. El Atlético y el Real Madrid le exigió tener que ganar todos los partidos para ser campeón. El equipo de Luis Enrique, supo rectificar a tiempo y pasó de la abundancia a ser prácticos. Se dejó de exhibiciones y apostó por la sobriedad, el sacrificio y el trabajo que finalmente le ha llevado a volver a ganar la liga que consigue con el mismo once que hace casi un año le llevó a coronarse campeón de Europa, en Berlín. Luis Suárez, que ha terminado como máximo goleador del campeonato (40), virtual bota de oro, ha sido el hombre clave en el resurgir del Barça en el momento que pintaban bastos. En los últimos cinco partidos ha marcado 14 tantos. Goles que han sostenido al Barcelona en la consecución de su objetivo, el título liguero. El uruguayo ha completado un año mágico. Los azulgranas, en gran parte, le deben esta liga a Luis Suárez que en Granada, para no ser menos, fue el autor de los tres goles que derrotaron al equipo de la Alhambra. En los Carmenes, el Barça no le dio opción a un Granada ultra defensivo, salió con cinco defensas, dando toda la iniciativa a los culés que no tuvieron problemas para imponerse con claridad. A cada gol del Real Madrid que ganaba en Riazor 0-2 al Deportivo, respondía el Barça con otros dos. Todo estaba claro, había campeón, el Barcelona que dependía de sí mismo, y no falló. EL MADRID MURIÓ DE PIÉ El Real Madrid, por su parte, el gran animador del último tercio de la liga murió de pié. Hizo los deberes en A Coruña venciendo 0-2 al Deportivo. Los dos goles de Cristiano le dieron la decimosegunda victoria consecutiva que solo le vale para ser subcampeón a tan solo un punto del Barcelona. Durante 14 minutos fue campeón, entre su 0-1 y el primero de Luis Suárez, pero el alirón se le escapó a partir del minuto 15 que fue cuando se adelantaron los azulgranas. La liga se la dejó en la primera vuelta y lo último ha sido una fiesta inesperada que creó ilusión, pero que eran conscientes que dependiendo del Barcelona, era un sueño imposible... Fue bonito mientras duró, porque estaba muerto y resucitó. Al descanso Sergio Ramos, el capitán, preguntó al banquillo por el Barça. El 0-2 que escuchó le hizo cambiar la cara a él y a todos sus compañeros que ya dieron la liga por imposible. En la segunda parte, ya fue un Madrid distinto que cedió el dominio a un estéril Deportivo que en la primera parte había estado a merced de un Real Madrid que comenzó a tumba abierta para intentar meter presión a su gran rival. Lo intentó, pero no dio para más...La emoción de la última jornada duró muy poco y los transistores no hicieron ni falta.Tampoco hubo interés en la intentona de Cristiano de recortar los goles en la lucha del Pichichi a Luis Suárez. El portugués marcó otro de cabeza y tocó los postes en dos ocasiones. En los vestuarios tiró de sentido común y, sin retos ligueros ya a mano, se ahorró 45 minutos, pensando en la final de la Champions.   La segunda parte fue para olvidar, ya no había interés. Toda la emoción de la última jornada quedó diluida en los primeros 45 minutos. En Riazor quedó un encuentro sin tensión donde un Madrid de gala, el once que saltará en Milán a por la undécima, dominó ampliamente al Deportivo en el primer periodo para dejarse llevar en la reanudación. Ya estaba vendido todo el pescado. En el césped quedó el merecido homenaje a Arsenio Iglesias, lo más emotivo de la tarde. Reconocimiento al padre del Super Depor, que sorprende haya tardado 20 años en celebrarse en Riazor. La segunda parte le sobró al Madrid, sobre todo cuando se sentó Bale, que llega como un cañón para la final de Milán. A este Real Madrid de Zinedine Zidane, que se acordará de ese 0-4 del Barcelona en el Bernabéu con Benítez en el banquillo, que a la postre le ha costado perder la liga, solo le queda la Champions para salvar la temporada. Si la gana, alcanzará la gloria y si la pierde será un gran fracaso. Así de claro y rotundo. Milán espera a Atlético y Real Madrid.  


El MADRID MANTIENE EL SUSPENSE DE LA LIGA 

      Con la derrota inesperada del Atlético de Madrid ante el Levante en el Ciutat de Valencia por 2-1, los rojiblancos se despiden de la lucha por el título de liga que ya es cosa de dos: Barcelona y Real Madrid. El Atlético perdió todas sus opciones en la liga ante su bestia negra, el Levante, su verdadera pesadilla desde el 2007. Desde entonces es incapaz de ganarle en su estadio. De nuevo quedó refrendado para desgracia de un Atlético de Madrid víctima de la sobrecarga de ansiedad, desgaste y exceso de adrenalina a la que les somete Simeone, sobre todo en Europa. Esa fatiga emocional que tuvo su culminación en el tremendo esfuerzo que hicieron en Múnich ante el Bayern, les pasó factura ante un Levante que ya descendido de categoría no se jugaba nada, pero que pudo con un Atlético que no dio su mejor versión en el peor momento. Rossi, los desterró de la liga. A pesar de quedarse ya fuera por la lucha del campeonato liguero, el Atlético ha cuajado una estupenda temporada que puede tener su colofón en Milán. Ahora la liga queda en un mano a mano entre el Barça y el Real Madrid. 88 puntos suma el equipo azulgrana frente a los 87 de los blancos. El claro favorito es el Barcelona que en la última jornada visitará al ya salvado Granada. El Madrid se desplazará A Coruña, equipo que también con su triunfo en Villarreal ha confirmado su continuidad en primera división. Todo pinta a favor de los azulgranas que como quiera que tienen la diferencia de goles a su favor les bastará con un triunfo contra el Granada o un pinchazo del conjunto blanco para proclamarse campeón de liga. Pero como dice Zidane, en el fútbol todo puede pasar y todo es posible.   El Barça, con la clarividencia de Messi que abrió el marcador con un golazo de falta, no tuvo problemas para imponerse de principio a fin a un Espanyol que fue un quiero pero no puedo. LO del “tamudazo” con el actual Espanyol era un sueño imposible de llevar a cabo frente a este Barcelona que se está jugando la vida. El partido en el derbi catalán tuvo poca historia. Luis Suárez marcó dos tantos y sigue en lo más alto de la tabla de goleadores, Neymar y Rafinha completaron la goleada. Más miga tuvo el partido entre el Real Madrid y el Valencia. Venció el equipo blanco por 3-2, pero lo hizo sufriendo. El Madrid pasó de hacer un buen primer tiempo a desaparecer en el segundo periodo a raíz del minuto diez. A partir de ese momento hicieron mutis por el foro y Casilla, que sustituyó al lesionado Keylor Navas fue quien sostuvo a los blancos con grandes intervenciones. Cuando los madridistas tenían a todo a su favor se dejaron llevar de forma inexplicable. En ello influyó la incomprensible decisión de Zinedine que se equivocó en los cambios llevando la confusión al equipo. Acabó con cinco defensas, (por dar entrada a Arbeloa en lugar de Cristiano para que recibiese el último homenaje del Bernabéu) , cuatro centrocampistas y Jesé como única referencia atacante. Resultado de esa decisión: el caos y la desorganización en todas las lineas, sobre todo en la defensa que se vio superada por un Valencia que se fue decididamente al ataque. En el segundo periodo, el Valencia que se había ido al descanso con 2-0 en contra, sacó el orgullo que le faltó en el primer tiempo y mereció no sólo empatar sino tal vez algo más.. A falta de algo más de quince minutos para el final, el Real Madrid ganaba por 3-1 al marcar Cristiano el tercero -segundo de su cuenta-. Con ese resultado daban el partido por finiquitado. Error mayúsculo, los de Zidane confiados por el conformismo de su entrenador -que se equivocó en los cambios-, se dejaron llevar. El Valencia, en cambio, se fue al ataque (perdidos, al río) y llegaba con suma facilidad a los dominios de Casilla que estuvo inmenso en un par de paradas casi imposibles. Nada pudo hacer en el golazo de André Gomes que puso el 3-2 y el suspense... Al Madrid, entonces le entró el miedo en el cuerpo. Estaba roto, sin personalidad y muy descontrolado. Era un manojo de nervios ante el posible empate del Valencia que lo siguió buscando con ahínco. Un empate que hubiese dejado la liga en manos de su gran rival, el Barcelona. La expulsión de Rodrigo por llamar “cagón” al juez de línea , el mismo que había dado por bueno el 2-0 de Benzema, que partió en la jugada inicial en fuera de juego pero no en la segunda jugada porque el balón le llegó de un contrario, de Mustafi; de alguna forma alivio al Real Madrid que no obstante terminó pidiendo la hora. Fuese por el desgaste europeo, por las ausencias o por lo que fuese el caso es que pasamos de un buen Madrid del primer periodo a un soso, abúlico y simplón equipo que en la reanudación pudo regalarle la liga al Barça. Cristiano, a pesar de no estar pletórico volvió a ver puerta y sigue empeñado en disputarle la bota de oro a Luis Suárez. Benzema, reapareció pero no estuvo. James, sigue sin estar. Casilla, el guardameta, fue el mejor y confirmó que la portería del Real Madrid está muy bien resguardada. El caso es que el Madrid mantiene el pulso por la liga hasta el final. El sueño del madridismo, ahora, es el traslado del fantasma de Tenerife a Granada.


OTRO DERBI PARA EL TRONO EUROPEO 

    ¡¡Señoras y señores!!, el Real Madrid jugará la final de la Champions contra el Atlético de Madrid el próximo 28 de mayo (sábado), en Milán. ¿Quién lo iba a decir? Después de que el Madrid de Benitez era un pozo sin fondo en cuanto a juego, desasosiego e intrigas. Pues ese equipo, por el que nadie daba un duro está a un paso de poder ser de nuevo campeón de Europa y de luchar por la liga, con permiso del propio Atlético y por supuesto del Barcelona. “El trabajo y la unión del equipo ha hecho que estemos en la final. Hace cinco meses vivimos momentos duros. Supimos juntarnos y luchar”, dijo a pie de campo Sergio Ramos, capitán y jefe ayer de la defensa blanca. Quería el central recordar de dónde viene este equipo que avanza en mayo vivo en la Liga y con viaje garantizado para la final de la Champions. El Real Madrid de Zidane, ha sabido levantarse y en gran parte es mérito de Zizou, que les ha transmitido calma, paz y tranquilidad a los jugadores que con él volvieron recobrar la confianza. Está manejando con inteligencia el vestuario y ha hacho algunos cambios estructurales que han beneficiado al equipo en los distintos aspectos del juego, sobre todo en la parcela defensiva con la aportación de Casemiro que le ha dado el equilibrio que no tenía antes. A Pepe, lo ha recuperado para la causa y ha sabido dar protagonismo a la cantera con la emergente figura de Lucas Vázquez. Todos respetan y hasta admiran a Zidane que ha devuelto la paz y la sensatez a un club que estaba presidido por la zozobra... Confieso, que me equivoqué con Zidane. Dije que lo veía verde, y no me duelen prendas en reconocer que metí la pata. Lo siento. Rectifico y pido disculpas... El caso es que Madrid como ciudad, se ha erigido en la capital del fútbol mundial. Dos años después los dos equipos capitalinos volverán a estar en una final. Un hecho inédito. Si ya lo fue en Lisboa, con el primer enfrentamiento europeo de dos equipos de la misma ciudad. Ahora, por partida doble, vuelve a repetirse constituyendo todo un récord que difícilmente se volverá a repetir. Nosotros, seguramente no lo volvamos a ver. Si el martes, era el Atlético que haciendo honor a su histórico sufrimiento, pasó las de Caín para clasificarse ante un eléctrico Bayern Munich. Un día después era el Real Madrid, quien con menos sufrimiento pero sí con cierta dosis de suspense por no rematar la eliminatoria con otro gol, se clasificó para la final de la Champions que hace la decimocuarta. Casi nada. El partido, la verdad, como casi toda la eliminatoria, no fue gran cosa. Fue más bien soso, lento. Prácticamente, se jugó al trote. El que hizo más para ganar, el Madrid, fue el que se llevó el premio de jugar la final. Los blancos hicieron lo suficiente y lo justo para imponerse a un City sin chispa, sin mordiente y sin nada. Este Manchester, es un equipo muy triste. Deambuló por el Bernabéu como alma en pena.   Jamás vi a un equipo inglés tan insulso y apocado como el Manchester City. El equipo de Pellegrini volvió a decepcionar con su ritmo cansino y su poca sangre. Jugaron andando, como botón de muestra valga la presencia de Yayá Touré, un jugador que parecía que estaba jugando un partido de veteranos. Lento a más no poder. Esa lentitud contagió a todo su equipo y de forma indirecta al Real Madrid que pasó de comenzar con mucho brío y claridad hasta conseguir el 1-0; luego tuvo una fase de juego muy irregular para terminar reculando en la recta final del encuentro. Circunstancia que llevó la incertidumbre al Bernabéu, pero más por la angustia de que un gol lo dejaba en la cuneta que por los apretones de su rival, que apenas inquietaron a Keylor Navas. Solo dos fueron los disparos a puerta que llevaron la inquietud a las gradas: uno de Fernando en el primer periodo que rozó el palo derecho; y el gran disparo del Kun Agüero cuando el partido ya languidecía que puso el corazón en un puño a los aficionados blancos. Eso, fue lo único que hizo el Kun, quien ha hecho una eliminatoria deprimente. En el Real Madrid, ante la ausencia de Benzema y Cristiano a medio gas (no estaba al 100 por 100 ni mucho menos), ha emergido el mejor Bale que si ya en el Etihad Stadium fue el mejor, en el Bernabéu, fue de lo más sobresalientes junto a Kroos, que también se marcó un buen partido. El galés, tirando por la banda derecha a pase de Carvajal fue quien ejecutó el 1-0 que vale una final.Tanto que el colegiado no le concedió. Al rozar levemente el balón en Fernando, la UEFA lo catalogó como en propia puerta. Es igual, no le quita la gran trascendencia que Bale ha tenido en esta eliminatoria de semifinales. Bale ha sido el motor que lleva al Real Madrid a la decimocuarta final de la copa de Europa. La Undécima, como la Décima está detrás de un muro terrible llamado Atlético de Madrid, el equipo más rocoso de Europa al que nadie quiere enfrentarse por las dificultades que presenta y por esa fe inquebrantable que le hace ser casi imbatible. El Real Madrid ha tenido un camino más fácil para llegar a la final de Milán que el Atlético. Los de Zidane han tenido que superar a Roma, Wolfsburgo y Manchester City; mientras que el Atlético se ha tenido que enfrentar a todos los huesos: Eindhoven,no tanto, Barcelona y finalmente, Bayern Munich. En la vuelta de las semifinales que se disputó en el Santiago Bernabéu, lleno hasta la bandera, el Real Madrid no sentenció pero la realidad es que no sufrió mucho por lo poco que le exigió el City. No hubo opción a que el blandito Manchester de Pellegrini fastidiase otra final épica entre Atlético y Real Madrid. La segunda parte de un partido histórico. Una ciudad unida por un mismo fin, la Copa de Europa o Champions. Milán espera.... Ahí vamos.


BALE VOLVIÓ A PONERSE LOS GALONES

      Gareth Bale de nuevo fue decisivo para que el Real Madrid siga con opciones en la liga. Igual que hace siete días lo fue contra el Rayo Vallecano al marcar el tanto que deshacía el empate a dos, lo fue contra la Real Sociedad a falta de diez minutos para finalizar un encuentro que estaba presidido por la angustia de los blancos que veían como sus esperanzas en la liga se le escapaban. Fue en el minuto 80 cuando Lucas Vázquez, quien cada día está adquiriendo más importancia en este Madrid ,se fue por la banda derecha centró y Bale de cabeza remató el 0-1 que alivió a sus compañeros, banquillo y aficionados blancos que ya empezaban a presagiar negros nubarrones en la lucha por el título liguero. Bale, de nuevo fue primordial. Si, ese galés a quien se le tenía como un jugador pusilánime y hasta blando, es el que está sacando las castañas del fuego en los últimos partidos para su equipo. Ante la ausencia de Cristiano Ronaldo, Bale ha dado un paso hacía adelante , se ha puesto los galones y ha sido fundamental en los seis últimos puntos conseguidos en los desplazamientos a Vallecas y Anoeta. El gol de Bale largamente perseguido es el numero 19 que hace en liga, nueve de ellos de cabeza, suerte que el galés domina perfectamente. Su gol frente a la Real Sociedad hizo justicia a su juego y al del equipo, porque estuvo en todas. Remató de todos los colores, tanto en el primer periodo como en el segundo tiempo. Por eso no extrañó que fuese el autor del tanto del triunfo del Real Madrid . El partido estuvo condicionado por las bajas en uno y otro bando. La Real estaba sin su arsenal ofensivo: Jonathas,Aguiretxe y Vela más el defensa Iñigo Martínez ; y el Real Madrid más de lo mismo, sin Cristiano, Benzema , lesionados y Kroos,Marcelo y Carvajal descansando para la batalla del martes. Eran muchas las ausencias en ambos equipos, pero el objetivo era el mismo. Desde el inicio los dos pusieron las cartas boca arriba. El Madrid era el que dominaba y atacaba- era el más necesitado-, pero lo hacía con ansiedad y poca precisión. La Real Sociedad, se defendía cómo podía con cierto orden pero con poca vocación ofensiva. No hubo amenazas para Keylor Navas, en cambio Rulli, el buen guardameta realista, tuvo que emplearse a fondo en más de una ocasión, sobre todo en un disparo a bocajarro de Bale, en el segundo periodo, que se cantaba ya como gol, y que nadie sabe cómo pudo detener con el pié derecho. El Real Madrid, jugándose lo que se estaba jugando, no especuló y fue desde el inicio, con algunas lagunas, a por el partido. Un triunfo que llegó demasiado tarde pero que llegó a falta de diez minutos para el final, cuando la angustia se estaba apoderando de las huestes madridistas. No fue un gran partido, pero sí muy practico. En Anoeta aún perduraba el recuerdo de la derrota del Barcelona de hace unas semanas, suficiente para poner las barbas a remojar. Además de que la temporada pasada, la Real ganó Madrid después de hacer una gran remontada. Había argumentos para tomar precauciones, y los de Zidane las tomaron llevando en todo momento la iniciativa. James, volvió a ser titular, y no estuvo mal pero dada su situación, se esperaba más protagonismo del colombiano que apenas suma. Se le van acabando las oportunidades. Lucas Vázquez e Isco, que salió en el segundo periodo sustituyendo al propio James, van un puesto por delante. Modric fue el jefe, Lucas Vázquez, el estilete; y Bale, la definición y el jugador más clarividente. Una vez más fue el hombre clave del partido para este Real Madrid, que sigue soñando con una liga casi imposible. Una liga que pasa primero por el Atlético de Madrid y Barcelona. Está a la expectativa de que uno de los dos falle. De momento cumplió con su obligación y sumó tres puntos que sirven para inyectarles moral y confianza para la batalla del martes frente al Manchester City. Pero,esa es otra historia.


AL R.MADRID SE LE ESCAPÓ VIVO EL M.CITY

    Sin Cristiano Ronaldo, seria duda para el partido de vuelta, y con la presencia testimonial de Benzema que ya no salió en la segunda parte, el Real Madrid no sólo aguantó al Manchester City sino que incluso pudo y debió ganar por gozar de hasta tres oportunidades para deshacer el empate a cero. Un buen resultado, pero muy peligroso para el partido de vuelta que se jugará en el Bernabéu el próximo 4 de mayo. No es mala cosa tener que jugarse el pase a la final de la Champions, en Chamartín y ante un rival con mucha carrocería externa pero con poca enjundia dentro. Eso al menos fue lo que vimos en el Etihad Stadium, a un Manchester City muy apagado, mal físicamente y con poca profundidad. Su estrella, el Kun Agüero, no compareció, estuvo desaparecido toda la noche. El City rayó en la vulgaridad. Su comportamiento fue decepcionante. Nunca inquietó al Real Madrid que supo aguantarle sus pequeños escarceos en el primer periodo, para imponerse después en la segunda parte de forma clara y hasta rotunda. El partido en líneas generales, fue muy soso y feo en los primeros 45 minutos. En la reanudación ya fue otra cosa, sobre todo por parte del Real Madrid que fue claramente a por el triunfo. Una victoria que mereció pero que impidió el guardameta Hart que estuvo especialmente brillante en dos intervenciones. Fuera por la ausencia de su mejor atacante como Cristiano o por la poca aportación de Benzema que nunca debió salir si no estaba en plenitud física, el caso es que el Madrid salió a verlas venir. Pero es que el Manchester tampoco demostraba que jugaba en casa y que estaba ante el partido más importante de su historia. Los dos conjuntos estaban atenazados. Había miedo y se notó porque la primera parte fue de tanteo. Se tuvieron mucho respeto, pero el Madrid era el que controlaba la situación. El equipo de Pellegrini dominaba el tempo del partido, pero sin ninguna profundidad y sin crear problemas a la defensa del Real Madrid, que tuvo en Pepe a todo un coloso. Fue el mejor jugador del partido. Lastima que no lo coronase con el gol que tuvo en la misma cara de Hart, el guardameta del Manchester City, que fue quien impidió el triunfo de los blancos. Sin apenas nada que llevarse a la boca , sin emoción, solo la inherente a unas semifinales de Champions, se llegó al descanso donde ya se descartó a Benzema, que no estaba para jugar. Su ritmo siempre fue lento y carente de sangre. No aportó nada. Fue una rémora más que una solución para el Madrid por no estar curado de su lesión. Ahí Zidane tuvo la culpa por alinearlo cuando no está en perfectas condiciones físicas. Debió quedarse fuera al igual que Cristiano. Los dos son más que duda para el partido de vuelta. En la segunda parte, viendo el Madrid el bajón físico del City se fue a por el partido a tumba abierta. Modric comenzó a tirar líneas, Kroos, le acompañaba en el manejo y en la conducción con Bale, ahora de delantero centro, abriendo huecos para que Lucas Vázquez y Jesé entrasen por banda. El Manchester, de forma descarada se echó atrás, esperando una contra que le diese vida como hizo en la anterior eliminatoria frente al París Saint Germain. Se conformaban con el empate a 0. Los de Zidane, en cambio buscaban el gol que les diese el billete definitivo para Milán. Y a fe que lo buscaron con ganas y decisión. A los 70 minutos, Jesé mandó un cabezazo al larguero. En un saque de esquina Hart respondió con una parada de balonmano a otro cabezazo de Casemiro, y Pepe falló un gol cantado o mejor dicho el buen guardameta del City realizó una parada sensacional. Ahí estuvo la eliminatoria para el Madrid que mereció más, y la vida para el Manchester City, que sin juego ni pegada, no mereció nada. Por esta circunstancia y a pesar del 0-0 en casa, respiró aliviado al final del encuentro.   Es increíble que el Manchester haya salido vivo de este partido porque no creó ni una sola ocasión de gol. Solo, en tiempo de descuento, Keylor Navas hizo una parada a una falta de ese joven pecoso llamado De Bruyne, que apunta muy alto como futbolista. Tácticamente, Zidane y sobre todo Pellegrini, dejaron mucho que desear. El chileno, lejos de la doctrina que predica de un fútbol de ataque, se comportó como un técnico muy conservador que se conformó con (0-0). Hizo suya la filosofía de Simeone: “que no nos hagan gol”. Zidane, a parte de que no tenía que haber alineado a Benzema, estuvo poco avispado en los cambios. El bajón fisco del rival a mitad del segundo periodo, pedía un cambio. Creo que la presencia de James en ese momento no hubiese estado mal. A parte de Jesé por Benzema, solo hizo un cambio Isco por Kroos cuando el partido entró en el minuto 88. De todas formas, aunque este empate sin goles haya dejado cierto mal sabor de boca por los méritos que hizo el Madrid ante un apocado Manchester,el madridismo salió lleno de optimismo y esperanzado del Etihad Stadium a la vez que frustrado y temeroso ante lo que pueda suceder en el partido de vuelta de la próxima semana. Un empate a cero siempre es un resultado peligroso. Pero no veo yo al Manchester en condiciones de ganar en Chamartin, donde el Real Madrid se va a jugar el pase a la final de la Champions. Quedan 90 minutos, y ya se sabe cómo son esos minutos en el Bernabéu, cuando de Europa se trata.    


EL R.MADRID SE APUNTA A LA LIGA

   El partido entre el Getafe y el Real Madrid era la crónica de una goleada anunciada, 1-5 ganó el Madrid en uno de los partidos más plácidos que han tenido los blancos en lo que va de temporada.   Una goleada que le permite seguir soñando con una liga que tenía perdida y que gracias a los tropiezos del Barcelona, se ha enganchado con posibilidades certeras. De momento, mete presión tanto al Atlético de Madrid, segundo clasificado, como al Barcelona, el líder que pasa por un mar de dudas. El Real Madrid salió al Coliseum de Getafe advertido por Zidane que temía a este encuentro por la euforia que veía en el equipo tras eliminar al Wolfsburgo. Fuese por estos avisos, el caso es que salieron a por todas desde el minuto uno. El gol rondó el área del Getafe en cada ataque madridista. Estaba claro que el gol iba a llegar. Un tiro al poste de Cristiano fue el preludio del excepcional pase de James a Karim Benzema para inaugurar el marcador. El francés no falló y abrazó con razón al colombiano: medio gol era suyo. Tanto Benzema como James, fueron dos de los jugadores más destacados de los blancos, sobre todo el francés a quien por lo visto no parece afectarle la negativa de su país para acudir a la Eurocopa que se jugará este verano en Francia. James así como Isco estuvieron muy entonados, pero fue Benzema quien estuvo un escalón por encima. Además de abrir el marcador dio dos magníficos pases que sirvieron para que Isco, primero y después Bale, marcarán el segundo y tercero, respectivamente. James, también fue de los que destacaron en el Alfonso Pérez, se le vio muy implicado (como debe ser), pidiendo el balón constantemente, haciendo el cuarto tanto, propio de un fuera de serie, y dando otro: el pase, en el tanto de Benzema. La verdad es que el Madrid fue muy coral. Todos eran conscientes de lo que se jugaban y todos dieron la cara. Tal vez, el menos lúcido fue Cristiano Ronaldo, el guerrero reposó tras la noche del pasado martes, en el Bernabéu. No obstante, extrañaba que el Madrid llevase 4 goles a favor y Cristiano no hubiese marcado. Este dislate, lo solucionó Jesé en el último suspiro de partido, regalándole el quinto. El partido para el equipo de Zidane fue como coser y cantar ante un Getafe muy deprimido que se asoma peligrosamente al descenso a segunda división. Apenas opuso resistencia, a pesar de quererle jugar de tú a tú al Real Madrid. Su prueba de valor le costó cara, pero es de agradecer su valentía. Este no era su partido. Su liga empieza ahora. A falta de cinco jornadas se va a jugar la vida. El debut de Juan Eduardo Esnáider en el banquillo del Getafe no fue un revulsivo. Apenas ha tenido tres días para entrenar a sus nuevos jugadores y ante el Madrid, era difícil prever el renacer de los azulones que llevaban doce partidos seguidos sin conocer el triunfo. Mucho trabajo y suerte es lo que necesita el nuevo técnico del Getafe que huele a segunda división. Zinedine Zidane, solucionado el partido en los primeros minutos del segundo periodo con el tercer tanto de Bale, aprovechó para dar minutos a los otros. Les tocó salir a Nacho por Carvajal; Lucas Vázquez por Bale y Jesé por Benzema que recibió la bendición del Coliseum en forma de gran ovación por su buen hacer.   El Madrid, sin ser exigido, y sin alardes, cumplió a la perfección con el guión establecido, confirmando su buen momento tanto anímico como físico. Su juego va en aumento y ante la nueva oportunidad que otros le han brindado, se ha cargado de optimismo y está con ganas de tocar el cielo en alguna competición: La liga, la tiene más complicada, pero tiene opciones, mientras que la Champions está a tiro de tres partidos. De momento, este Madrid rejuvenecido cree en el milagro de la liga; mete presión a sus dos rivales que van por delante, y quiere coger esa senda que puede conducirle a la redención.


ASÍ,ASÍ,ASÍ REMONTA EL REAL MADRID 

        Del ridículo en Alemania, al éxtasis del Bernabéu en menos de una semana. De lo que olía a un fracaso, a la gloría de alcanzar por sexto año consecutivo las semifinales de la Champions. El Real Madrid, en su gran cita de la temporada no falló y consiguió remontar el 2-0 adverso que traía de la ida. Ganó 3-0 al Wolfsburgo con tres goles de Cristiano Ronaldo,que marcó la diferencia en un partido donde el Real Madrid volvió a escribir otra de esas noches históricas y épicas en el Bernabéu. Cristiano Ronaldo fue el principal autor de la remontada, muy bien acompañado por Carvajal que siempre estuvo en combustión y que fue quien abrió la brecha para que el portugués comenzase su recital goleador. No creo que a Zidane se le ocurra ya nunca más prescindir de Carvajal y dar entrada a alguien como Danilo, que al menos , hasta ahora, no ha justificado los 30 millones de euros que el Madrid pagó por él. Otro que también tuvo su protagonismo fue Benzema, más activo que nunca y con grandes momentos en su juego. La verdad, es que en esta ocasión nada se le puede achacar a este Real Madrid que se dejó el alma para devolver a su afición la ilusión y la confianza a un equipo que hace una semana, les falló. Les debían una y han pagado esa deuda a base de intensidad,concentración, ratos de buen fútbol, cabeza y corazón. El Madrid consiguió su enésima remontada europea pasando por varios estados de ánimo. Comenzó con determinación y hasta con excitación rayando su futbol a mucha altura. Así estuvieron hasta los primeros 20 minutos. En ese tiempo, fue el dueño y señor jugando en el terreno del Wolfsburgo y haciéndolo muy bien. Como consecuencia de ese dominio, a los quince minutos llegó el primer gol de Cristiano que levantó a un Bernabéu a reventar que se frotaba las manos porque todo salía según los planes previstos: marcar un gol al primer cuarto de hora. De la alegría del 1-0, se pasó a la locura cuando CR7 marcó el 2-0. En 17 minutos la eliminatoria estaba igualada. Todo había salido perfecto, el Madrid tenía el partido soñado. Pero curiosamente, a partir del minuto 20 y conseguido el objetivo de la igualada y hasta llegar al descanso, al Madrid le vinieron las dudas y hasta el miedo. Dio un paso atrás, y con ello le dio vida al rival que se acercó con cierto peligro a la portería de Keylor Navas. Jugaba con fuego tratando de administrar demasiado pronto una ventaja que era insuficiente. La inquietud en ese tiempo se apoderó del Bernabéu y del propio equipo madridista que ya entonces dejaron de presionar y cuando ejercían esa presión, la hacían tarde y mal con mucha distancia entre las líneas. El equipo de Zidane había cambiado la determinación por el cálculo El Wolfsburgo, fue entonces el dominador de la situación y Luiz Gustavo hasta tuvo una buena ocasión de marcar. Los alemanes volvieron al partido y a la eliminatoria después de haber estado groguis. La salida del terreno de juego de Draxler, su mejor jugador, por lesión le quitó brío al conjunto alemán que no obstante seguía acechando en las inmediaciones del área madridista, aunque sin mucho peligro que digamos. Lo que ocurría es que un gol de los germanos le daba la vuelta a la eliminatoria y eso hacía que la situación resultaba temeraria. El descanso le vino a pedir de boca al Real Madrid, que en el segundo periodo salió con los mismos argumentos que en el primer tiempo, es decir en tromba. Zidane ordenó zafarrancho de combate y con la defensa más adelantada así como todas las líneas, acorraló al Wolfsburgo. Después de la determinación, de jugar con la cabeza fría y hasta con miedo en la primera parte. En el segundo acto, el Madrid puso el corazón y el coraje para darle la vuelta a una eliminatoria que con 2-0 en contra del encuentro de ida,era a todas luces muy complicada de superar, independientemente de la naturaleza del rival. En este segundo periodo los de Zidane se volvieron a reencontrar con el futbol. Jugaron con más seguridad. Volvieron a la la presión, aunque a veces se desajustaba, las transiciones eran más rápidas y las posesiones más largas. Sergio Ramos a punto estuvo de marcar de cabeza al rematar un saque de esquina que tras dar el en el palo no quiso entrar en la portería de Benaglio. El Madrid lo seguía intentando entrando sobre todo por las bandas, y especialmente por ese cuchillo que es Carvajal. Pero esas jugadas no se culminaban. El nerviosismo ya se empezaba a masticar en el Bernabéu. Cristiano no paraba de moverse y de dar ánimos a sus compañeros, además de demandar el apoyo de la afición que se entregó de principio a fin. La noche estaba destinada para un Cristiano quien en esta ocasión se comportó como la gran figura que es. Fue el rey del Bernabéu y tuvo que ser él, quien pusiese la rúbrica y clasificase para semifinales al Real Madrid. Lo logró en el minuto 76 de falta directa que habían hecho a Modric. Por unos momentos, el Bernabéu guardó silencio,éramos muchos los que veíamos el gol. Cristiano, como siempre, dio sus tres pasos atrás,se paró, se concentró, miró y lanzó metiendo la pelota en un hueco imposible que habían dejado Naldo y Guilavogui. El éxtasis entonces se apoderó del Bernabéu que elevó a los altares a Cristiano Ronaldo que estuvo enorme. Que digo enorme, estuvo inmenso, brutal en otra gran noche del madridismo que ya tiene al portugués en el listado de las leyendas de la historia del Real Madrid. Tres goles, los tres de distintos colores, coronan a Cristiano como el héroe de la noche. ¿Quién dijo que no aparecía en los partidos difíciles e importantes? Su partido fue para enmarcar. Jugó con una intensidad que contagió a sus compañeros. No solo trabajo a destajo en todos los terrenos, sino que exigía más a los suyos, corría como un poseso, remataba y mostró un poderío que hacía tiempo no se veía sobre un terreno de juego. Fue su partido perfecto, que lo encumbran de nuevo a lo más alto del podio no sólo europeo sino mundial. Cristiano Ronaldo, sin duda es el señor del gol. Lleva ya 16 goles en la Champions, siendo el máximo goleador y está a tan solo un tanto del récord que el mismo tiene. Así es como se tiene que comportar la máxima estrella de un equipo y Cristiano Ronaldo, se comportó como lo que es, la gran figura de este Real Madrid que por sexto año consecutivo se mete en las semifinales de la Champions. Chapeau al público que estuvo mejor que nunca; Chapeau a Cristiano por su portentosa actuación; a Carvajal que tiene que jugar siempre; a Benzema por sus movimientos y esos momentos de lujo que nos ofreció; a Casemiro por su sacrificio; a Modric.... En definitiva a todo el Madrid por su trabajo coral. PD. Imaginamos que el equipo blanco habrá aprendido la lección de no despreciar a ningún rival. Jugó con fuego en Alemania y estuvo a punto de quemarse. Toda la intensidad,coraje, corazón y fútbol que le faltó en el partido de ida, es la que le ha sobró en otra noche histórica del Bernabéu. Así, así, así remonta el Real Madrid  


RIDÍCULO DEL REAL MADRID 

    Ver para creer..Después de la victoria ante el Barcelona, nadie se podía creer que el Real Madrid pudiese perder en Alemania, frente al modesto Wolfsburgo que vive al amparo de la Wolswagen. Y mucho menos que hiciese el ridículo ante el modesto equipo alemán que camina en octavo lugar por la Bundesliga. Pero claro, viendo como el Madrid se tomó el partido no es de extrañar este mal resultado de 2-0 en contra. El equipo de Zidane no salió mentalizado para disputar este partido de ida de los cuartos de final de la Champions. Saltó al terreno de juego con ese halo de prepotencia que en muchas ocasiones mal exhibe el equipo blanco y mirando por encima del hombro a su rival. Salieron como si habiendo ganado al Barcelona todos sus males se hubiesen olvidado, como si ganarle al Barça ya hubiese salvado la deprimente temporada que está realizando este Real Madrid. Salieron con prepotencia como despreciando a los alemanes que después les dieron dos grandes bofetones al equipo de Zidane que se pavoneó en demasía. Solo con la camiseta no se ganan los partidos. El Wolfsburgo se tomó el partido más en serio que un penoso Madrid al que le faltó de todo: intensidad, compromiso y contundencia.Jugó sim pasión, sin hambre y como consecuencia le faltó la jerarquía que a todo equipo grande se le supone. El Madrid apenas hizo acto de presencia, solo hizo pequeñas escaramuzas en los 15 primeros minutos donde a Cristiano se le anuló un gol por un más que dudoso fuera de juego y Benzema falló otro en un mano a mano con el guardameta Benaglio. En el minuto 18 llegó la jugada clave, Casemiro hizo un más que discutible penalti a Schürrle que se encargó de transformar Ricardo Rodríguez, de origen español, su padre es de Pontevedra; y el Real Madrid en lugar de arremangarse y de ir a por el empate y algo más, se dejó llevar en una primera parte nefasta que ya ha entrado en el álbum de las noches negra, en Europa. Seis minutos después llegaría el 2-0 en una buena jugada de los alemanes donde falló toda la defensa madridista, empezando por Danilo, un desastre toda la noche, nunca pudo con el Draxler, y terminando con Sergio Ramos que llegó tarde al remate de Arnold. El central, ha vuelto a cuajar otro mal partido y ya van unos cuantos. Se está ganando a pulso ir al banquillo. Zidane está tardando.. Ni los más valientes seguidores del Wolfsburgo podían imaginar que a los 23 minutos el equipo alemán iría ganando 2-0. No podía ser que ese grupo que salió timorato, endeble atrás, sin presionar si quiera a los primeros pasos poderosos del Madrid, dibujara en un parpadeo la gran sorpresa del torneo. El Wolfsburgo con muy poco y pocos efectivos creaba peligro en cada acercamiento al área ante la debilidad e inseguridad que mostró la defensa del Madrid que nunca encontró el equilibrio. Con una defensa así difícilmente se puede ir por Europa. El técnico francés en esta ocasión se equivocó con la elección de Danilo por Carvajal. Zidane tenía que haber pensado que enfrente se encontraría con el mejor jugador de los alemanes, Draxler, que si decían que era un jugador demasiado tímido, con el Real Madrid encontró la plenitud. Hizo lo que quiso con Danilo, y por su banda llegó casi todo el peligro de los teutones. La verdad, que de la noche negra en Alemania solo se salva Gareth Bale, el único que vio la luz por la banda izquierda con enormes centros que un gris Cristiano Ronaldo no aprovechó. En el segundo periodo, a pesar de que el galés era la única vía clara que ofrecía el Madrid, sus compañeros se olvidaron de él y los de Zidane murieron en la orilla comportándose como un equipo cobarde e impotente. La vitola de optimismo que desprendió después de ganar en el Camp Nou, ha desaparecido de un plumazo. No sé qué pensar después de la desastrosa actuación del equipo blanco, en Alemania. Tal vez hemos visto la realidad del Real Madrid. Una plantilla sobrevalorada, sin ideas en ataque, sin estrategia de juego y muy flojo en defensa. Ante este panorama, y por lo que hemos visto en el Wolfsburgo Stadium, la Champions me parece un sueño casi imposible. La imagen ofrecida ha sido deplorable. Un equipo del montón sabía a lo que jugaba, mientras que el Real Madrid no jugaba a nada. El Wolfsburgo les ha ridiculizado con solo jugar con orden, disciplina y bien organizado, además de trabajar y ponerle pasión. De todo eso careció el equipo de Zidane que está al borde del precipicio. Ahora al Madrid solo le queda agarrarse a la mística del Bernabéu. Un recurso peligroso porque algún día puede fallar. Un 2-0 en contra es duro de remontar, pero con este Real Madrid tan imprevisible, todo es posible. Los jugadores ya están pidiendo el auxilio de su afición. No les queda otra que apelar a la épica y a las noches históricas del Bernabéu para intentar el próximo martes arreglar el desastre de Alemania. Una derrota inesperada y gestada de forma vergonzosa les sitúa al bordel del abismo. Ya solo queda el Bernabéu.    


Penaltyexpulsión | Un blog de futbol por Alfonso Celemin
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