Alfonso Celemin

PENALTYEXPULSION

opinion

FRANCIA GANA EL MUNDIAL Y CROACIA LOS HONORES

Francia se proclamó campeona del Mundo por segunda vez en su historia, al derrotar en la final a Croacia por 4-2.    Mandzukic abrió el marcador con un gol en propia puerta, Perisic empató a la media hora; Griezman volvió a poner por delante a Francia con un penalti muy discutido que se pitó por el VAR. Los goles de Pogba y Mbappé en el segundo periodo sentenciaron la final de esta copa del Mundo. Mandzukic recortó distancias gracias a una pifia del guardameta francés Lloris, que se hizo un Karius. Hasta aquí los fríos datos estadísticos de una final en la que no ganó la selección que mejor fútbol hizo que fue Croacia. Nunca antes una selección con tan poco juego, consiguió tanto como Francia que se llevó el premio gordo tras 90 minutos donde los croatas llevaron todo el peso del partido y pusieron el fútbol. Eso sí, Francia tuvo una pegada descomunal que se tradujo en una gran contundencia. La selección francesa en el cómputo general del Mundial seguramente es la justa campeona, pero por la final, no. El fútbol lo puso Croacia y Francia el oportunismo. Pero ya se sabe, el fútbol son goles y no buenas razones. Francia puso la juventud ( ha sido la selección más joven de este Mundial) y el músculo. Estamos ante un equipo de gran futuro. Tiene fuerza,juventud, músculo y a un jugador que puede marcar una época, Mbappé,que consiguió el premio al mejor jugador joven del Mundial. Con 19 años, es el tercer jugador más joven en ganar un Mundial. El futuro puede ser de Francia, pero en esta final, el mejor y el que mereció mejor suerte fue Croacia.Los jugadores croatas se han constituido como los héroes de la derrota. A la frialdad francesa siempre se impuso el corazón croata. La excitación siempre estuvo al lado del país balcánico de poco más de 4 millones de habitantes. Algo comprensible para los futbolistas de un pequeño país con una dura historia reciente. El corazón es lo único que no se puede improvisar en una gran final, ni en cualquiera otra situación. El seleccionador croata, Dalic,lo sabía y lo estimuló hasta el final. Croacia cuajó una gran primera parte, pero se fue por detrás en el marcador por una mezcla de mala suerte y polémica, con ese penalti que el colegiado argentino Néstor Pitana concedió después de consultar el VAR. El 2-1 con el que se llegó al descanso fue demasiado para una selección que se había merecido más. No era justo Francia demostró, no obstante, no sólo en el partido final sino en todo el torneo, una gran seguridad, con Varane y Umtiti como centrales que han sido los mejores de este Mundial. Además de su seguridad defensiva, la selección gala dio muestras de una gran pegada con un buen ejercicio táctico por parte de Deschamps, que ha trabajado muy bien las jugadas de estrategia. Un seleccionador que ya ganó un Mundial como jugador, allá en 1998 y ahora lo hace como máximo responsable de la selección francesa que consiguió su segunda estrella En su tercera final mundialista (1998 y 2006) Francia demostró aplomo suficiente a la hora de contener a una Croacia desatada. El conjunto balcánico, debutante en un escenario como este, se reveló contra su falta de experiencia y cayó con un inmenso orgullo que enamoró a toda Europa. Croacia se hizo dueño del balón desde el principio y entró al partido decidido a mandar. Su voluntad de tener el balón unido a su buen trato con el mismo, le permitió tener arrinconada a Francia durante todo el primer periodo, que sólo hizo dos aproximaciones y que con la suerte como gran aliada, terminaron en sendos goles. Goles que llegaron rodeados de una gran polémica. Para muchos la falta sobre Giezmann que dio paso al 1-0 no fue, y para otros la posición adelantada de Pogba pudo influir en el autogol de Mandzukic. En cuanto al penalti por mano de Perisic, que el colegiado tuvo que consultar con el VAR, fue involuntaria. Toda Croacia ha sido un clamor contra la labor arbitral del argentino Pitana. Tanto VAR y tanto hablar de él y en la final de un Mundial, el primer gol viene de un piscinazo de Griezman y el segundo tanto, de un penalti más que dudoso. El VAR, está muy bien, pero siempre que se aplique en su totalidad. Luego ya en el segundo periodo, Croacia tuvo que arriesgar al ir por detrás en el marcador. Y ahí, Mbappé reinó a sus anchas con su velocidad y galopadas que sembraron el terror en la defensa croata. Francia se convirtió (puede que obligada por las circunstancias) en un equipo contragolpeador que empezó a recurrir a los balones largos a ese estrella rutilante llamada MBappé. Croacia, a pesar del marcador adverso, siguió generando peligro pero Francia demostró su gran fortaleza defensiva. Varane y Umtiti se multiplicaron en el centro de la defensa y repelieron todos los balones que llegaban a su área.. El conjunto de Dalic lo intentó de todas las maneras pero no fue capaz de superar a una Francia que 20 años después vuelve a proclamarse campeona del mundo. Croacia, la gran derrotada, se lleva el reconocimiento por el gran orgullo y corazón que han desplegado en este Mundial, y la presidenta de Croacia, la encantadora Kolinda, es nombrada también la presidenta del Mundial. Ha sido un ejemplo en muchos aspectos, sobre todo en la derrota. Modric, el jugador del Real Madrid, se ha llevado el balón de oro como el mejor jugador del Mundial. Griezmann fue nombrado mejor jugador de la final y desde ahora es un firme candidato al balón de oro como mejor jugador europeo. Francia volvió a la “Grandeur” con este Mundial, el torneo del balón parado y del VAR, ambos poderosos argumentos en la final, y que los franceses han dominado como nadie. Se acabó este Mundial que ha sido un ejemplo de gran organización. Desde aquí nuestro reconocimiento a Rusia. Un Mundial que ha ganado Francia, sobre todo, por su gran exuberancia física. No enamoró pero ganó.


VIBRANTE CLÁSICO ENSUCIADO POR EL ÁRBITRO 

En el Camp Nou se vivió un clásico de verdad: vibrante, emocionante y con mucha polémica arbitral. Nada se jugaban, pero por la intensidad que hubo parecía que se jugaban el título de liga. El encuentro finalizó con empate (2-2) y tanto Barcelona como Real Madrid expusieron su orgullo de campeones. Los dos sacaron sus mejores bazas para demostrar que no era un clásico descafeinado como se había dicho. Quien pudiera pensar que no había nada en juego estaba muy equivocado. Las alineaciones de ambos equipos dejaba bien a las claras que más que los tres puntos se jugaban, el prestigio. Valverde alineó al mismo equipo que ganó al Sevilla la Copa del Rey; y Zidane echó mano después de mucho tiempo de la BBC, con la defensa y el centro del campo titular. Nadie se guardó nada y se notó durante los 90 minutos, que los dos equipos jugaron con el cuchillo entre los dientes, y nunca mejor dicho porque fue un clásico muy bronco y muy reñido en todos los aspectos. Con este empate a dos el Barça continúa invicto en esta liga que se merece por méritos propios. Pero en esta ocasión, quien mereció la victoria fue el Real Madrid que le perdonó la vida en el primer tiempo, y después no sacó fruto de su mayor dominio en el segundo periodo, donde estuvo con superioridad numérica. Y ahí el Barcelona resistió con gran esfuerzo y con gran entrega de Rakitic, Busquets y una buena defensa. El Camp Nou, empezó el partido con el grito de “campeones” y lo terminó aliviado porque su equipo salvaba una situación dramática ante el empuje del Madrid en los últimos minutos. Antes, al final del primer acto estuvo indignada por la expulsión de Sergi Roberto, que pecó de pardillo al propinarle un manotazo a Marcelo en la misma cara del colegiado canario Hernández Hernández, que lo expulsó. También Bale debió ver la roja al dejar los tacos a Umtiti. Aunque sí nos ponemos en plan exigente, tal vez Messi también tenía que haber visto la roja por una entrada sin ton ni son al tobillo de Sergio Ramos. Ahí el partido comenzó entonces a ser muy arrabalero y casi de riña callejera. Desde luego el colegiado se lució. Ha cometido errores de bulto y su actuación se puede calificar de casera. El 1-2 del Barcelona marcado por Messi, no debió subir al marcador por falta previa de Luis Suárez sobre Varane. El defensa blanco tenía ganada la posición y el uruguayo con su pierna derecha le da una patada que desestabiliza a Varane. El colegiado, en lugar de señalar falta dejó seguir.. Luego después de que Bale empatase a dos con un golazo por toda la escuadra, no vio o no quiso ver una penaltí de libro de Jordi Alba a Marcelo, en el minuto 75. Fueron dos decisiones determinantes para la suerte del encuentro y que perjudicaron al Real Madrid que por fútbol y méritos debido ganar este clásico. Los jugadores blancos señalaron al árbitro como responsable de que no se hayan llevado la victoria del campo azulgrana. No fue el mejor día del Barça, que comenzó muy bien jugando como él sabe: tocando con paciencia y desplegando velocidad en los últimos metros. Así llegó el 1-0, gol de Luis Suárez tras jugada de encaje de bolillos que condujo Sergi Roberto y finalizó el uruguayo de gran remate. De nuevo Marcelo, se había quedado rezagado dejando una autopista por su banda, facilitando el primer tanto del Barça. Parecía que iba a ser un monólogo de los azulgranas, pero con el Real Madrid ya se sabe, se crece en las dificultades, y creció. Le quitó el balón a su rival exhibiendo gran superioridad que no se reflejó en el marcador por perdonar Cristiano Ronaldo dos claras ocasiones de gol. Ahí le faltó instinto asesino. No obstante el portugués remató todo. Le hizo un gol a Ter Stegen, que le robó otro y perdonó uno más. Las cosas del fútbol. El gol del empate a uno de Cristiano reflejó perfectamente la superioridad madridista en esos minutos. Busquets falló en la salida y Cristiano habilitó de tacón a Kroos para que éste centrara a la cabeza de Benzema. El portugués siguió la jugada con ese afán tan suyo para terminar rematando y marcando el empate a uno. Piqué llego tarde pisando a Cristiano, que sufrió un esguince de tobillo. Un esguince leve que le dejó fuera en la segunda parte. Le sustituyó Asensio, que fue quien habilitó de un estupendo pase a Bale para que marcase el definitivo (2-2). Un golazo que salvó a Bale de ser criticado, porque hasta entonces su partido estaba siendo lamentable. Está claro que al Real Madrid se le suele dar mejor el Camp Nou que su propio estadio, el Bernabéu. En las últimas temporadas suele cuajar grandes partidos como el que vivimos en esta ocasión. Se le escapó la victoria tal vez por su impaciencia a la hora de rematar. El Barcelona aguantó con gran sacrificio de casi todos sus jugadores, excepto Coutinho que estuvo frío y distante. El clásico, independientemente de los grandes errores del colegiado, tuvo grandeza. Los dos equipos se emplearon con bravura y aunque por momentos ha sido muy bronco, fue un partidazo con dos equipos utilizando sus armas. Jugó mejor el Real Madrid, si, pero el Barcelona supo sufrir y competir con un jugador menos. El Madrid quiso ganar sobre todo para acabar con esa condición de invicto del Barça, que supo aguantar hasta la extenuación para conseguir algo que no consigue ningún equipo desde el año 1932, terminar la liga sin perder ningún partido. Está a punto de conseguirlo. En definitiva fue un gran clásico que emborronó el colegiado Hernández Hernández, con sus grandes errores, y Piqué, que como un niño mal criado que es, además de provocar a Nacho antes de salir a disputar el segundo periodo, quiso convocar al staff de su equipo para que le hiciese el pasillo que no le quiso hacer el Real Madrid. Y al final, el gran Iniesta jugó su último clásico, recibiendo el reconocimiento de todos los jugadores del Real Madrid. Zidane esperó cinco minutos para dar un abrazo al manchego. Te echaremos mucho de menos, Andrés.


EL MILAGRO DE UN EQUIPO DE LEYENDA

¡Uff! Con inmenso sufrimiento, una buena dosis de suerte y sobre todo gracias a la portentosa actuación del Keylor Navas, así como a los dos goles de Benzema y al fallo garrafal del portero alemán, Ulreich, el Real Madrid estará en su tercera final de Champions consecutiva.    De nuevo se obró el milagro de un equipo de leyenda que sabe sobrevivir en las peores situaciones. Este equipo es el Real Madrid de Zidane, que ante un extraordinario Bayern Munich puso de manifiesto su capacidad de supervivencia. En esta ocasión, al Real Madrid lo sostuvo un imperial Keylor Navas que si en el partido de ida ya fue el mejor, en el Bernabéu volvió a ser el salvavidas de su equipo con paradas de todos los colores, sobre todo una que le hace a Tolisso. En el cómputo total de la eliminatoria,el costarricense ha realizado ocho paradas salvadoras. Junto a él hay que destacar a Karim Benzema, el goleador imprevisto, que de nuevo en una situación límite volvió hacer acto de presencia, como le sucediese la temporada pasada ante el Atlético de Madrid. Los dos antihéroes, Benzema y Keylor han sido la clave de que el Madrid esté en su cuarta final de Champions en los últimos cinco años. Alcanza su decimosexta final de la copa de Europa. Casi nada. El Real Madrid, jugó nada o casi nada. Eso sí, le puso mucho corazón y coraje. Supo sufrir, sobre todo en defensa con los dos centrales (Sergio Ramos y Varane) luchando contra los alemanes que le llegaban por aire y tierra. El experimento de Lucas Vázquez como lateral derecho no funcionó. En Múnich,cumplió pero no es lo mismo hacerlo durante 20 minutos que 90. Coraje y piernas no le faltan, pero estaba sobrepasado y no conoce la dinámica del puesto. Modric, fue el encargado de échale una mano, pero se agotó en el empeño y eso lo notó el equipo en la elaboración del juego. Por la banda derecha llegaba todo el peligro del Bayern con Ribéry y Alaba entregados a la causa atacante de un Bayern excelso en la determinación, las ganas y empuje Zidane, se la jugó todo a la carta de jugarle de tú a tú al Bayern, y prescindió de Casemiro en beneficio de Kovacic. Esta idea tampoco funcionó, porque al jugar el croata y Kroos en paralelo dejaban el centro del campo desguarnecido y de ello se benefició James, que cuajó un señor partido. Los alemanes se presentaban al área madridista con una facilidad asombrosa. Nadie hacía de pared y pronto a los tres minutos, Kimmich puso el 0-1 en el marcador. El Bernabéu comenzó asustándose viendo las avalanchas de los alemanes que se presentaron con determinación y ambición en Chamartín, dispuestos a quitarse de en medio a su última bestia negra. Sin que nadie sepa muy bien por qué, a los 10 minutos en una excelente jugada, el Real Madrid empató por mediación de Benzema. El gol fue precedido de una jugada coral de todo el equipo blanco que dio hasta 28 pases hasta que Marcelo hizo un extraordinario centro al delantero francés, que definió perfectamente de cabeza. Decíamos, que a parte de saber sufrir, el Madrid también tuvo la suerte de cara. Suerte que el colegiado, el turco Çakir no viese las manos de Marcelo antes del descanso. Un penalti clarísimo que si el arbitro llega a ver lo hubiese pitado, sin ninguna duda. Con empate a uno finalizó el primer periodo. Una buena noticia para el Real Madrid que había vuelto a sobrevivir a los zarpazos enormes de los alemanes que se fueron un tanto frustrados al vestuario, al comprobar que estaban haciendo todo lo posible para doblegar a los blancos y no eran capaces de ir por delante en el marcador. Más frustrados terminaron cuando finalizó el encuentro. Habían hecho todo, absolutamente todo, y no pudieron, otra vez, con el Real Madrid que cuando se trata de la copa de Europa, parece que está muerto, pero no lo está En esa estábamos cuando llegó el falló más estrambótico de toda la Champions, el guardameta del Bayern Ulreich regaló el 2-1 al Real Madrid, concretamente a Benzema autor inesperado de un doblete en el momento que más lo necesitaba su equipo. El portero alemán entre sí tenía que despejar a una cesión de Tolisso y cogerla con la mano, se hizo un lío y propició que el francés muy listo y espabilado aprovechase el obsequio poniendo por delante a los madridistas. El Bernabéu respiró un poco. Solo un poco. El orgulloso y magnífico Bayern, a pasar del varapalo, no se rindió ni mucho menos. Es más puso más empeño, fuerza, coraje y corazón que nunca. El Bayern es un equipo con mayúsculas. Su comportamiento fue extraordinario. Se ha dejado del fútbol toque que le exigía Guardiola para con Heynckes volver a sus orígenes con ese fútbol directo y de fuerza que siempre ha caracterizado al fútbol alemán. Los de Zidane, intentaron alguna contra que otra, y en una de ellas pudo llegar el 3-1, pero en esta vez el infalible Cristiano Ronaldo falló una clarísima ocasión a centro de Marcelo. El Bayern sabía que era a base de goles como podía cambiar su suerte.Y eso fue lo que hizo el equipo bávaro hasta el final del partido, someter a los de Zidane con ataques incesantes y con una fuerza ciega, al estilo del Madrid en sus grandes noches de leyenda. Tanto fue el cántaro a la fuente que al final, James, en el minuto 62 hizo el clásico gol de los ex,aprovechando un rechace donde Kroos hizo la estatua. El colombiano,no lo celebró. La eliminatoria estaba a un gol de los alemanes para dejar fuera al Real Madrid. La angustia entonces se apoderó de la afición que se quedó sin uñas por los nervios. A partir de aquí comenzaron los minutos más sufridos de la historia del Madrid en la copa de Europa. Jamás vi sufrir tanto a un estadio, como el Bernabéu. El Madrid no sabía qué hacer ante la presión asfixiante de un Bayern herido en su orgullo de cambiar el destino de los últimos años ante el equipo de Zidane que estaba viviendo una situación agónica. Los alemanes hicieron 22 remates a puerta, sacaron once saques de esquina y tuvieron cerca de un 60% de posesión. El último cuarto de hora fue de un sufrimiento supino para toda la familia madridista que tenía el corazón en un puño. Aquí fue cuando apareció el héroe del encuentro, ese hombre que cuando más discutido está, mejor lo hace. Su nombre es Keylor Navas, y es ese hombre tranquilo, lejos de los focos, que aparece en las grandes ocasiones. Keylor, sin ninguna duda, ha sido determinante para que el Real Madrid esté en la final de Kiev el próximo 26 de mayo. Una final para un héroe: Keylor Navas. Pocas veces un pitido final inspiró tanto alivió como el del colegiado turco Çakir al decretar el final del encuentro que finalizó con empate a dos y con el Madrid camino de Ucrania. Al limite, alcanzó el Real Madrid la final de Kiev. Sigue con su idilio con la Copa de Europa, su torneo fetiche que alcanza de todas las maneras posibles,sea con alharaca o pasando un viacrucis, pero que casi siempre está. Alcanza así su 16ª final. La copa de Europa como rutina. La Copa de Europa también se consigue con sufrimiento . El Madrid contra el Bayern no jugó bien, pero hay que resaltar su sacrificio, su fortaleza anímica y su sufrimiento que rozó lo angustioso. En definitiva, que supo sobrevivir al empuje de un extraordinario Bayern Munich. El Madrid, que dispondrá de 17 entradas, ya espera rival para la final de la Copa de Europa que se jugará en Kiev, el sábado 26 de mayo.    


ASENSIO MÁS TITULAR QUE BENZEMA Y BALE

Después de reencontrase en la Champions, el Real Madrid sigue de dulce también en la liga. En un trepidante encuentro con muchas alternativas hubo una bacanal de goles. Ocho en total, tres que marcó el Betis y cinco, el Madrid. El encuentro terminó con 3-5 a favor de los los Zidane que parece que han recuperado la pegada. Tres puntos importantes, sobre todo para seguir alimentando la moral ante la difícil visita a París, dentro de 15 días.    El Betis, a pesar de su valentía y buen juego en muchas fases del partido, excelente en algunas ocasiones, no pudo con el equipo blanco que comenzó pegando primero, perdió después la iniciativa y reaccionó tras el descanso. Ese fue el Real Madrid en su visita al Villamarín. Jugó dos partidos en uno, con un único denominador común: Asensio, que marcó en los dos tiempos En un mismo partido, el Madrid entró y salió varias veces. Fue marcar Asensio el 0-1 (gol 6000 del Real Madrid en la liga) y desconectarse del encuentro. Tanto que el Betis, cobró vida y pasó a dominar el juego. Producto de ese dominio empató (1-1) por mediación de Mandi de impecable cabezazo. En pleno éxtasis estaba el Betis conducido por el eterno Joaquin, que ahora a sus 36 años está disfrutando del fútbol más que nunca, que logró ponerse por delante en el marcador( 2-1), con un autogol de Nacho que fue la culminación a una buena jugada de Junior. De nuevo los de Zidane se habían dormido en los laureles. En el vestuario debieron llamarse al arden unos y otros y todo cambio en la reanudación. El Madrid necesitaba un golpe de corazón y nadie mejor para eso que Sergio Ramos que logró la igualada (2-2) a lo Ramos, es decir de un enorme cabezazo al saque de esquina que efectuó Lucas Vázquez. Asensio, inmediatamente después tras jugada excelente de Carvajal por la banda derecha, ponía por delante a los madridistas (2-3). Acto seguido Cristiano, que ha recuperado la pólvora, hacia el 2-4 que parecía definitivo. Pero este Betis, de buen gusto con el manejo del balón y que nunca muere, se resistía a su destino. Sergio León aportó el suspense al conseguir el 3-4 con casi diez minutos por delante. Entonces, de nuevo, Zidane acertó con el cambio, retiró a Cristiano por Benzema, que fue quien a la postre, rubricó el (3-5) final. Un tanto de clase, como suelen ser los goles del francés que hoy conoció los sinsabores de la suplencia en beneficio de Asensio que demostró que hoy por hoy es más titular que Benzema, y por supuesto que Bale, que fue un fantasma perdido por el Benito Villamarin. El galés está muy espeso y además trabaja poco. El futuro de Bale está más lejos que nunca del Real Madrid. La nota negativa fue la lesión de Marcelo quien se tuvo que retirar al poco de comenzar el encuentro, con un pinchazo muscular pendiente de pronosticó. El jugador, no obstante tiene buenas sensaciones y creé que es menos de los que parece. El triunfo del Real Madrid en el Benito Villamarín, ha dejado bien claro que Asensio pide paso en el equipo titular. Ni Benzema ni Bale merecen la titularidad más que el balear. Asensio, acaba con la BBC.


UN  R.MADRID DE PENA SE DESPIDE DE LA LIGA 

El Real Madrid ya no es de esta liga. La ha tirado por la borda tras empatar (2-2) con el Celta, en Vigo. Con un partido menos, está ya a 16 puntos del Barcelona cuando solo se llevan disputadas 18 jornadas.   Con ser una fatal noticia para los madridistas, lo peor de todo fue la pobre impresión que dio el equipo de Zidane en Balaídos, donde el Celta se lo comió, sobre todo en la segunda parte,capitaneado por un inmenso Iago Aspas, que estuvo en todas las jugadas que llevaron peligro a la portería de Keylor Navas, que respondió a la confianza de Zidane, quien unas horas antes había dicho que no necesitaba ningún portero. Kepa tendrá que esperar. En un lamentable partido, que nunca dominó, el Madrid perdió todas las opciones al título de liga y lo hizo de forma penosa e insultante para esos sufridos seguidores que están viendo como su equipo está muriendo de éxito y de recibir tantas lisonjas. El equipo blanco que vistió de negro,toda una premonición, estuvo lento, sin chispa y careció de esa intensidad que te hace ganar los partidos. En todos los duelos los jugadores del Celta se impusieron a los madridistas por fuerza, garra y ese algo más que hay que poner cuando se quiere ganar al contrario. ¿Como es posible que un equipo que se está jugando sus últimas opciones en la liga, juegue con tan poca pasión, lo haga con tanta parsimonia y no le ponga ese plus de fe que se requiere? Habrá que preguntarle a Zidane, que creo que está perdiendo los papeles. Esta temporada no está gestionando bien al equipo y mucho menos en el terreno táctico, donde sigue cambiando tarde y mal. Claro que tan poco tiene toda la culpa cuando tiene a unos jugadores auto-complacientes que juegan con prepotencia y excesiva comodidad. Pero él tiene la sartén por el mango para revertir la situación con jugadores que no están ofreciendo el rendimiento adecuado. Marcelo y Cristiano estuvieron de desastre y los mantuvo durante todo el partido, cuando no eran merecedores de seguir en el terreno de juego por su nefasta actuación. Pero de eso hablaremos más tarde. Como ha dicho el técnico francés tiene que “detectar el problema y buscar soluciones”, él es el único responsable La primera parte fue muy igualada y el Madrid respondió más o menos al ímpetu del Celta. Al golazo de Wass a los 33 minutos, respondió tres minutos después Bale, quien buscando los espacios lo encontró Kroos para marcar un gol de tiralíneas. Dos minutos después, fue Isco quien encontró al galés, que se mueve como pez en el agua cuando le dejas espacio, para hacer el 1-2. En un santiamén, el Real Madrid le había dado la vuelta al marcador con la pegada de Bale, que fue lo único positivo del equipo de Zidane. En la segunda parte, incomprensiblemente el Madrid o no podía físicamente o Zidane les dijo que diesen un paso atrás, porque no se explica cómo de una forma alarmante perdió el control, la pelota y el fútbol. Un grave problema que se está haciendo extensible toda la temporada. Si el Madrid no tiene el balón no es nadie. Estas carencias hay que entrenarlas y trabajarlas y por lo que se ve, no se está haciendo. En el segundo periodo el Celta le robó el balón y le sometió a un asedio que se transformó en el penalti que falló, o mejor dicho, que paró Keylor Navas, y en el gol del empate de Maxi Gómez en el minuto 82. Puede dar gracias el Madrid que sumó un punto, porque si alguien mereció la victoria fue el Celta, que aguantó físicamente lo que no fue capaz de hacer el equipo blanco, que fue un pelele al lado de los celtiñas que el miércoles, prácticamente con el mismo equipo, había empatado (1-1) con el Barcelona, en la copa. Todo lo contrario que el Madrid que en teoría tenía que haber estado más fresco, porque en Soria frente al Numancia, jugó con la segunda unidad. ¿Dónde estuvo el balón de oro? ¿Jugó? Porque en Vigo no se le vio. Cristiano Ronaldo estuvo más perdido que su equipo. Jugó como si todo le importase un bledo. Advertí en él cierto pasotismo. Luego pedirá aumento de sueldo. Es como si estuviese buscando la salida del club. Al igual que el Real Madrid, Cristiano está tocando fondo, o eso parece por el horrible partido que ha protagonizado. Seguro que hará apariciones estelares, pero es en estos partidos cuando te estás jugando seguir en el tren de la liga, cuando hay que esperar a Cristiano quien en Balaídos, no hizo acto de presencia. Cristiano en Vigo fue una sombra de sí mismo, un sueño de lo que fue, la añoranza de la juventud que nunca volverá. El portugués, desde su gol de la Supercopa en el Camp Nou, es otro jugador, un futbolista inferior, irrelevante en el juego del equipo, desesperado y con la pólvora mojada. Bale, quien acaba de pasar su travesía en el desierto, lo dejó en evidencia. El galés, como decía antes, fue el único que se salvó de la quema junto a Isco que fue de más a menos, y Keylor Navas. A otro que hay que señalar en el plano negativo es a Marcelo. Su banda es un auténtico coladero y por ahí llegó el peligro del Celta y sus dos goles. El brasileño, por su falta de compromiso defensivo, fue el responsable de los dos tantos del rival. Marcelo, tiene que tener en cuenta que también es defensa. No sé si es que Zidane lo tiene agotado -no confía en Theo- pero el caso es que a parte de no cumplir como atacante, lo hace menos como defensa. Su banda es una autopista para el rival. Una ración de banquillo le vendría muy bien. El centro del campo con Modric, Casemiro y Kroos, no tuvo equilibrio y careció de ideas. Están lentos y hasta torpes. El caso es que el Real Madrid a las primeras de cambio dice adiós a la liga, por lo que se adivina un año nuevo muy duro. Ya solo le queda la copa y la Champions, con el tremendo PSG en el horizonte. Salvo remedio europeo se avecinan unos meses muy movidos. Un equipo como el Madrid no puede tirar la liga de la forma tan penosa como lo ha hecho. Va de mal en peor.


LA CHAMPIONS COMO EFECTO TERAPÉUTICO PARA EL R.MADRID

De nuevo la Champions ligue tiene efectos terapéuticos para Real Madrid que con su contundente victoria frente al Apoel de Nicosia (0-6) cierra su pase a los octavos de final como segundo de grupo ya que él Tottenham con su triunfo en Dortmund, por 1-2 ya es primero de forma incontestable.   Dobletes y renacimiento de Benzema y Cristiano a costa de un Apoel Muy frágil y con una endeble defensa. El francés hizo dos goles, los mismos que Cristiano; Modric fue quien abrió la cuenta con un disparo desde fuera y Nacho en un saque de esquina, cerraron la cuenta hasta ese inapelable 0-6. El duelo resultó un analgésico general para un Real Madrid que no está enamorando por su juego. En Chipre no es que estuviese perfecto, pero lo que otras veces le negó la portería, hoy encontró el camino con creces. Los de Zidane fueron de menos a más hasta que pasados los veinte minutos se hicieron los amos de la situación, con un Kroos  mandón que dirigió perfectamente las estampidas  de los suyos. Cristiano Ronaldo y Benzema se reencontraron con el gol; Modric ha recuperado su compás y su buen hacer; Carvajal demostró que es un lateral como la copa de un pino. Hoy por hoy es insustituible por todo lo que aporta al equipo. Hasta Marcelo parece que empieza a espabilar. Kroos también recupera el buen tono: Y los menos habituales tuvieron sus minutos como Asensio y Lucas Vázquez que fueron titulares. Theo,Borja Mayoral y Ceballos entraron en la segunda parte. Los tres apenas han tenido carrete en lo que va de curso; ni tan siquiera ciando se ha visto a Madrid ramplón y con algunos jugadores en bajísima forma. Nada que ver con lo sucedido en la temporada anterior, cuando la segunda unidad fue capital. Zidane, sabrá el por qué ha abandonado esa buenas costumbres El Madrid recuperó esa vieja pegada que le había abandonado ante un bisoño y débil Apoel. La contundencia del resultado debe servir de acicate para el equipo, y de consuelo para los dos jugadores más señalados en los últimos partidos: Cristiano y Benzema. El francés, ausente como casi siempre, al menos fue capaz de marcar en las dos únicas apariciones que hizo en el primer tiempo. Kroos y Cristiano Ronaldo le regalaron los dos goles con dos estupendos pases. CR7 preso de una insatisfacción constante volvió a tener un idilio con el gol. Hizo un buen partido, estuvo en todas hasta que le tocó marcar a él. El primero de cabeza a pase de Marcelo; y el segundo en un remate complicado aunque sin portero. Dos goles que le deben servir para que alcance ese estado de tranquilidad que tanto necesita. Lo evidente es que en la Champions sí que ve puerta: lleva ocho goles en cinco partidos. Para el Madrid de dudas existenciales en la liga, no hay mejor terapia que la copa de Europa. En su querida Champions encuentra el calor que le falta en la competición domestica, olvidándose  de los malos tragos ligueros. En Nicosia, el Madrid firmó el mejor resultado a domicilio en la competición que más quiere, la Champions, y que le debe servir para que de una vez por todas recupere sensaciones. Ahora lo que le hace falta es llevar esas buenas sensaciones a la liga. Falta le hace.


ASENSIO, EL NUEVO ÍDOLO DEL BERNABÉU

Gran partido, duro e intenso, el que han disputado  Real Madrid y Valencia que se saldó con empate (2-2), que para muchos después del buen partido del nuevo equipo de Marcelino, se ajusta a lo que sucedió realmente. Pues que quieren que les diga, no estoy de acuerdo. Porque si de fútbol hablamos; si de ocasiones falladas,algunas clamorosas como la última de Benzema; de dominio y de imponer el ritmo de juego, el justo vencedor debió ser el Real Madrid, que tuvo en Asensio, a falta de Cristiano y Sergio Ramos a su líder y a su goleador. Su enorme partido no fue suficiente para imponerse a un Valencia que con Marcelino en el banquillo es otro. El Valencia ha regresado.   Fue un gran Valencia, que con su nuevo técnico promete ser tan competitivo como fue históricamente, pero si el Real Madrid hubiese tenido un rematador como mandan los cánones este partido no lo pierde. Bale y Benzema, estuvieron muy erráticos sobre todo el francés, que llegó al descanso fallando dos ocasiones clarísimas de gol. El Bernabéu la tomó con él así como el galés. Los dos estuvieron en el lado oscuro del partido. Benzema con empate a dos y a falta de dos minutos falló de forma clamorosa una ocasión a puerta casi vacía. Si Cristiano o cualquiera de los delanteros que ya no están como Morata y Mariano, hubiesen estado en este partido, el Real Madrid no hubiese perdido dos puntos. Yo, que Zidane me haría mirar eso que ha dicho que de que no quiere más delanteros. Bale con el nuevo sistema de juego está muy perdido y Benzema es un templo de irregularidad. El Equipo madridista, fuese por las bajas o por lo que fuese no fue ese equipo casi perfecto de los últimos encuentros. Jugó bien, pero le faltó rotundidad. Les faltó enjundia en el centro del campo; y en la defensa, personalidad. Pero a pesar de todo, un triunfo no hubiese extrañado a nadie. Es más, lo mereció aunque por lo que dicen otros, el Valencia debió llevarse la victoria. Yo vi otro partido. Isco, en esta ocasión estuvo perdido. La posición de Casemiro en la defensa le perjudicó; y Kroos no supo hacer el papel del brasileño. Kovacic en el asegunda parte corrigió el entuerto y el centro del campo blanco mejoró. El mejor, sin discusión fue Asensio que volvió a tener una actuación soberbia. Este chico ya no sorprende a nadie. A sus 21 años es ya un jugador con mayúsculas destinado a ser grande de verdad. Marcó dos golazos, el primero a los diez minutos de un zurdazo seco y bien colocado; y el segundo, que fue el del empate a 2, en el tramo final del partido, de falta perfectamente ejecutada. Fue el goleador y el que se cargó el equipo a sus espaldas ante las ausencias de los dos baluartes blancos: Cristiano y Sergio Ramos. El futuro del fútbol tiene nombres y apellido, y se llama Marcó Asensio. El Bernabéu tiene un nuevo ídolo:Asensio. Las ausencias en defensa de Varane y Sergio Ramos, hizo que Zidane improvisase con Casemiro como central. Una posición, no ajena para el brasileño, pero que no es su puesto natural y se notó en el gol del empate a uno del equipo che, que tuvo un primer protagonista en Gayá que le hizo la envolvente a Carvajal y después, Soler definió perfectamente, con Casemiro descolocado. Con el centro del campo del Madrid un tanto disperso, Kondogbia, recién llegado, fue el jefe junto a Parejo, hasta que en el segundo periodo Kovacic puso orden en su equipo., aunque fuese el propio Kondogbia quien pusiese el 1-2 en el marcador, en una buena contra de este renacido Valencia de Marcelino, cuya mano ya se nota. Tiene orden, equilibrio y verticalidad. Al Real Madrid, nada hay que reprocharle. Fue siempre a por el triunfo que no logró por la nefasta noche de Benzema y por la buena actuación del guardameta valencianista, Neto. Tuvo arrestos para contrarrestar a un buen e intenso Valencia que hizo uno de los mejores partidos que se le recuerda, en el Bernabéu El empate final, da brios al Valencia y le arrebata el liderato al Real Madrid que se había instalado ya en la euforia, contagiado por los cantos de sirena de buena parte de los medios de comunicación y de sus aficionados. La humildad es la mejor consejera.


GOLPE DE AUTORIDAD DEL R. MADRID  EN EL CAMP NOU

El Real Madrid, tras el paréntesis de temporada, vuelve a ser ese equipo de la temporada pasada que está en connivencia con el estado de gracia. No solo ganó con claridad al Barcelona en el partido de ida de la Supercopa de España, en el Camp Nou (1-3) sino que además doblegó a un Barcelona que claramente está ya dos pasos atrás de su gran rival. La superioridad madridista fue clara y manifiesta. El futuro del fútbol español tiene un nombre propio, el Real Madrid. En el Camp Nou dio un golpe de autoridad. De un Madrid superlativo pasamos a un Barcelona deprimido que parece languidecer. El club azulgrana está en un estado comatoso que empieza a ser preocupante. Parece que la huida de Neymar ha hecho más daño de lo que pensaban en el seno azulgrana. Cristiano Ronaldo,fue más protagonista que Messi, más taciturno que nunca. El portugués salió en la segunda parte para resolver el clásico en el momento que el marcador señalaba empate a uno. Cristiano, se hizo un poco más grande en el Camp Nou, marcando un golazo de bandera: le rompió la cadera a Piqué y mandó el balón a la escuadra derecha, quitándole las telarañas. Acto seguido imitó a Messi, se quitó la camiseta y la mostró al público del Coliseum azulgrana, ganándose la tarjeta amarilla. Una tarjeta que a la postre le costó su expulsión porque el nefasto colegiado,Ricardo de Burgos Bengochea, poco después entendió que se dejó caer en un pugna con Umtiti, cuando claramente salió trompicado en la pugna con el central francés. No fue penalti, pero ni mucho menos Cristiano se mereció la segunda amarilla. El luso, no se lo podía creer y arremetió contra el arbitro empujándole levemente. Acción que le puede costar de cuatro a doce partidos. En unos minutos Cristiano pasó de héroe a villano. Pero el gol que significaba el 1-2, queda como el mejor gol que Cristiano ha marcado en el Camp Nou.   Sea como fuere, el Real Madrid va a recurrir la segunda tarjeta amarilla por considerarla totalmente injusta como demuestra una y otra vez la repetición de la jugada. El árbitro vasco no fue tan contundente a la hora de enjuiciar el piscinazo de Luis Suárez ante Keylor Navas que el colegiado, ante la sorpresa de todos, señaló como penalti que transformó Messi, en el único gol del Barça. De Burgos Bengochea,no estuvo a la altura del clásico y se merece una buena temporada en la nevera. Fue casero y estuvo muy desacertado en casi todas sus decisiones. El Barcelona, sin pretenderlo tuvo en gran aliado en el colegido vasco. Este Barça está tan en horas bajas que ni tan siquiera pudo con el Madrid en inferioridad, por la expulsión de Cristiano a falta de diez minutos. En cambio el equipo de Zidane está tan bien que pudo con el Barcelona y con todos los elementos que tuvo en contra. El primer clásico oficial de la temporada no defraudó. Comenzó un poco tibio en la primera parte para en el segundo periodo alcanzar temperatura. Fue en este periodo cuando salieron los defectos de uno, el Barça, y las virtudes del otro, el Madrid. Y llegaron los goles. El primero autogol de Piqué tras un centro venenoso de Marcelo. El empate llegó como consecuencia de la acción tramposa de Luis Suárez que fingió una caída, engañando al colegiado que no dudó en pitar penalti que se encargaría de ejecutar, Messi. Después en la mejor jugada del partido, en uno de esos contraataques primorosos de los blancos que vistieron un feo azul turquesa, Cristiano se encargó de encarrilar el triunfo que le empuja a su equipo hacia un nuevo título. El 1-3, fue muy parecido al de Cristiano: contragolpe que finalizó con disparo por toda la escuadra de ese chico llamado a ser un fenómeno y que responde al nombre de Marco Asensio. Zidane, con esa sencillez que le caracteriza volvió acertar con los cambios. Kovacic, que se retiró lesionado, fue el perfecto sustituto de Modric. El croata cuajó un buen partido. Al igual que Isco que sigue gozando de una magia envolvente. El malagueño embruja por donde pasa. La defensa,toda ella, estuvo a gran nivel. Los más flojos fueron Bale y Benzema que siguen sin inspiración. En el Barcelona, Aleix Vidal y Deulofeu, fueron los puntos débiles de un equipo que rechina y que necesita reforzarse si no quiere morir en el intento de igualar a su gran rival. La eliminatoria parece encarrilada, y más después de ver la superioridad del Madrid sobre un Barça que parece que ha perdido la ilusión. Todo lo contrario que su histórico rival que goza de una salud envidiable y que tiene una plantilla inmejorable. Dicen que el Real Madrid es ahora mismo el mejor equipo del mundo y el segundo mejor, puede que sea la segunda unidad madridista.    


EL REAL MADRID  NO SE CANSA DE GANAR

El Real Madrid tiene la bendita costumbre de ganar las finales que juega. En la capital de Macedonia, Skopje, no fue para menos y consiguió la Supercopa de Europa al vencer al Manchester United de Mourinho por 2-1. Título que le acredita como el Rey absoluto de Europa.   Lo de ganar las finales se ha convertido en un vicio para el Madrid que a nivel internacional ha conseguido los once títulos de otros tantos que ha jugado. No pierde una final desde que el Boca Júniors le ganó (2-1) la Copa Intercontinental en el año 2000 que se jugó en Tokio. A las finales se llega para ganarles y en eso el Real Madrid es todo un maestro Después del paréntesis de la pretemporada, donde el Real Madrid no ganó un solo partido, se veía esta final de la Supercopa como una especie de prueba para el equipo blanco que había levantado ligeras sospechas por sus pobres partidos en Estados Unidos. Se ha demostrado que si alguien tenía alguna duda, esas sospechas eran infundadas.Llegada la hora de la verdad, en el primer título oficial de la temporada, el Real Madrid volvió a aparecer para demostrar que sigue ostentando el trono europeo. No solo ganó 2-1 con todo merecimiento al Manchester United, sino que lo hizo convenciendo y haciendo un juego de muchos quilates en este albor de la temporada. Jugó mucho mejor que un Manchester United que solo tuvo el recurso del fútbol directo y de choque con jugadores que parecen más atletas que otra cosa. Al equipo de Mourinho le sobra músculo y le falta talento. Si el comienzo de los de Zidane fue un tanto tímido, conforme fueron pasando los minutos se fue adueñando de la situación hasta prácticamente marear a los ingleses que veían pasar el balón, sin poder hacer nada para cortar la hemorragia del buen fútbol de los madridistas que hasta el descanso, prácticamente lo bordaron. Casemiro se erigió en el dueño y señor del centro del campo. Comiéndose a su par, el turco Mkhitaryan, creando superioridad en esa parcela donde el Madrid siempre jugó en ventaja desde esa zona de influencia. Casemiro, al borde del fuera de juego, fue quien abrió la cuenta en el minuto 24, respondiendo con precisión al buen servicio de Carvajal que vio perfectamente su incorporación por el flanco izquierdo. Los últimos goles de Casemiro (ya lo hizo en la final de Cardiff) no son fruto de l casualidad. Zidane, le ha soltado amarras y el brasileño lo agradece con goles que están siendo decisivos. Antes del gol ya había mandado un balón al travesaño tras saque de esquina. No solo es un tapón eficaz y seguro, sino que ofrece variantes ofensivas. Casemiro se ha convertido en un jugador fundamental en el esquema de Zidane. Junto al brasileño hay que destacar la magia de Isco que sigue, una vez pasada la pretemporada, en estado de gracia y aliado con la inspiración . Lo suyo es puro arte y se ha ganado por méritos propios un puesto en el once titular. Hoy por hoy es imprescindible en este Real Madrid. No solo fue el autor del 2-0 que ponía tierra por medio, con un tanto de auténtico crack, sino que envolvió con su arte a los ingleses. Un gran Isco, apareció por todos los lados ayudando a Kroos y Modric, y por donde hiciese falta. Su partido fue para enmarcar. Casemiro e Isco fueron los más sobresalientes, pero el nivel general del Real Madrid en este primer partido oficial fue alto, por encima de la media y del Manchester United que acortó distancias por mediación de Lukaku, que se aprovechó de un rechace de Keylor Navas quien en lugar de mandar el balón a los lados lo mandó al centro y ahí estaba el delantero belga del Manchester para acortar distancias y poner incertidumbre al encuentro. Fue un error del guardameta madridista sin más, porque después salvo el empate a dos desviando un balón de Rashford que llevaba marchamo de gol. El tanto de Lukaku animó a los suyos que con más fuerza que juego intentaron la igualada. Pero, el fútbol lo seguía poniendo el Madrid que pudo sentenciar el partido con un lanzamiento de Bale al palo. Un Bale, que fue muy distinto al que vimos pasearse por Estados Unidos. Hoy junto a Benzema,llevaron por la calle de la amargura a la defensa de los diablos rojos. El galés, oigan lo que oigan, seguirá el Real Madrid Zidane, que consigue su sexto título en 20 meses, no sorprendió con la alineación, dejando en el banquillo a Cristiano Ronaldo que solo llevaba dos entrenamientos con el equipo. Lo dejó para una emergencia. El portugués salió en el último tramo del partido. Cristiano Ronaldo no fue titular en Macedonia, pero muy posiblemente si lo será en la Supercopa de España el domingo, contra el Barcelona. Ahí ya veremos si definitivamente se rompe la BBC para dar entrada a un Isco que hoy por hoy, es insustituible. En definitiva que el Real Madrid de Zidane se ha convertido en una máquina de ganar títulos. En la capital de Macedonia reafirmó su reinado ganando otra Supercopa de Europa. Y lo ha hecho, como muy bien ha dicho Sergio Ramos:”jugando al fútbol, con buen juego y con sacrificio”. Estupenda forma de empezar la temporada.    


EL REAL MADRID, A UN PUNTO DE LA GLORIA

    El Real Madrid con su importante triunfo frente al Celta de Vigo por 1-4, acaricia el título de liga. Solo le queda agarrarlo en Málaga en el último partido liguero. Si puntúa ante el equipo de Michel, ganara la liga.   El trascendental triunfo en tierras gallegas le devuelve al primer puesto de la clasificación: suma 90 puntos por los 87 del Barcelona. Se despegó del equipo azulgrana ganando su partido aplazado de Vigo. Aprovechó el comodín que tenía en la manga para tomar ventaja en el mejor momento posible, cuando el campeonato está a un partido para su final. Tras cinco años en la sala de espera, al Madrid le falta un suspiro para conquistar el título de liga que se le resiste desde hace cinco años. En un Balaídos muy agresivo contra el equipo visitante, el Madrid hizo lo que debía, lo que viene haciendo en los últimos partidos y durante toda la liga, jugar con la regularidad de un campeón para asegurarse tener la sartén por el mango en el último partido. Solo una derrota ante el Málaga,le llevaría al fracaso. Esta liga, por todo el trabajo realizado, por cómo se ha desarrollado a lo largo de 37 jornadas, seguramente se la merece el Real Madrid que la tiene ganada.Solo él la puede perder. Todo depende del equipo de Zidane que acudirá a la ciudad malagueña con el mantra de ganar y ganar… Solo un punto separa al Madrid de la liga, tras resolver con goleada su difícil compromiso ante el Celta de Vigo, en un partido donde saltaron chispas. La atmósfera de Balaídos tenia cierto tufo a guerrilla, en el ambiente se palpaba, sea por las presuntas primas o vaya usted a saber por qué, que había ganas de liársela al aspirante a la liga. Así en ese caldo de cultivo guerrillero, Cristiano Ronaldo muy pronto, a los diez minutos, mandó callar con su primer gol que ayudó a enfriar un poco el caldeado ambiente. De nuevo el portugués fue fiel a su cita como goleador, en el momento clave de la temporada: lleva 13 goles desde que a mediados del pasado mes de abril se enfrentó al Bayern Munich, al que hizo cinco goles en un abrir y cerrar de ojos. El gol tempranero de Cristiano en Vigo,no sólo amainó al rival sino que tranquilizó a los suyos en pos del objetivo que no era otro que la victoria. El delantero portugués que ha llegado más fresco que nunca a la recta final de la temporada, marcó el 0-1 con la izquierda. Fue un latigazo seco que sorprendió a Sergio Álvarez que solo vio el balón cuando impactó en la red. Cristiano tiene tendencia ahora a disparar con la izquierda. Lo hizo el domingo contra el Sevilla, y ante el Celta lo volvió a repetir en los dos goles que marcó. El 0-1 era un paso importante para poder cantar el alirón. Fue un gol de gran trascendencia del que se hizo eco todo el banquillo madridista que saltó de alegría por el valor que tenía. No era para menos, porque un Celta muy revolucionado le estaba disputando la posesión con una presión asfixiante que comenzaba desde el área de Keylor Navas. El marcar pronto rebaja la tensión, te hace más previsible y más clarividente a la vez. El Celta salió como si se jugase la vida en el empeño. Salió a jugarle de tú a tú al Madrid, con ese orgullo tan habitual de los celtiñas de jugar con la presión muy alta, de hacerse dueño del balón con la idea de tocar, dominar y tratar de ganar. Y así fue como actuó el equipo gallego que después del 0-1, se hizo dueño del campo y a partir del minuto 25 puso en jaque al Madrid que ya no mandaba en el partido. Esa actitud encendió a la grada, y más aún cuando vio la incomodidad con la que estaba el equipo de Zidane, que preocupado se movía intranquilo en la zona técnica. Pero el Real Madrid que está ejerciendo de campeón, no se puso nervioso y aguantó el tipo hasta llegar al descanso sabiendo que el Celta no aguantaría el desgaste de tanta presión. Y porque tenía un plan perfectamente estudiado, con Isco como un baluarte seguro que está alcanzado el cenit en el momento oportuno, y con el instinto goleador de ese animal del gol llamado Cristiano Ronaldo. Los dos, a la postre, resultaron decisivos. En la reanudación, tras una torpeza de Guidetti que pudo lograr el empate, se pasó a la jugada del partido: Despeje de la defensa madridista, balón al centro del campo que llega a Isco quien con la pelota pegada a la zurda se fue de dos rivales que no pudieron tirarle. Aguantó lo justo y se la puso en carrera a Cristiano que definió perfectamente, otra vez con la izquierda. La alegría de todo el banquillo ya fue de locura. El Celta a pesar de los dos goles en contra no se rindió, seguía con su entusiasmo y ganas de agradar a su afición en la hora de la despedida. En ello estaba, cuando llegó el despropósito de la noche en la jugada que llevó a Aspas a los vestuarios,expulsado por doble amarilla. El colegiado entendió que se dejó caer en una disputa dentro del área con Sergio Ramos. No me pareció penalti, pero la expulsión me resultó excesiva porque no hay piscinazo. Acto seguido, se produjo una jugada similar en el área celtiña con Cristiano como protagonista que cayó frente a Jony y donde tampoco hubo simulación. Esa dos jugadas calentaron en exceso un partido ya de pos sí bastante caldeado antes, durante y después…. Ya con diez jugadores, el Celta apeló al orgullo y Guidetti, tras un error de Isco, dio cierto aire al cuadro gallego con un disparo que rebotó en Sergio Ramos,marcando el 1-2 en el minuto 69. No hubo mayor espacio a la reacción porque Benzema anotó inmediatamente después el 1-3 que cerraba el partido. El Celta, entonces claudicó mientras que el Madrid quiso golear. Kroos, con su elegancia habitual, marcó el cuarto y pudieron caer algunos más. Cristiano Ronaldo falló uno imposible de fallar con el portero vendido y toda la portería para él, pero se le perdona porque ya antes había hecho su trabajo. Isco de nuevo estuvo en plan estelar,aunque fallase en el gol del Celta. Con su enorme trabajo se ha ganado la titularidad a pulso. Titularidad que le debe llevar a Cardiff. Cristiano, más descansado que nunca, alcanza su mejor forma en el momento más caliente de la temporada. Zidane, le convenció para que administrase esfuerzos y supo aceptar ese nuevo papel. El Madrid está siendo el gran beneficiado.   Kroos, realizó un serio partido. Al igual que los dos centrales Sergio Ramos y Varane, que sacaron las castañas del fuego cuando el Celta apretó en la primera parte. Navas, tuvo poco trabajo pero hizo una gran parada que era un gol cantado. El costarricense ha regresado. Hay que alabar el gran estado físico en el que se encuentra este Real Madrid, que termina los partidos como los empieza, pletórico. El mérito hay que dáselo a Zidane. Las rotaciones han sido la clave para que el equipo blanco haya llegado tan fresco en el tramo final de la temporada. El técnico francés, llevaba razón. En definitiva que el Real Madrid con tranquilidad, cabeza y dominando la presión despejó su camino a Málaga, donde un punto le separa para conquistar la que sería la 33ª liga de su historia.  


Penaltyexpulsión | Un blog de futbol por Alfonso Celemin
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