Alfonso Celemin

PENALTYEXPULSION

MUNDIALITO

REAL MADRID, EL MUNDO A SUS PIES

No fue el mejor partido posible.  La final del Mundialito careció de la brillantez que todos esperábamos. Con poco  el Real Madrid tuvo suficiente para imponerse al San Lorenzo del Almagro de Argentina  por 2-0, en un partido de medio pelo donde vimos a un equipo que salió a destruir, el San Lorenzo; y otro que intentó jugar mientras lo dejaban, el Real Madrid. El encuentro fue áspero y poco lucido. Apenas hubo fútbol, el San Lorenzo no quiso jugar. El Real Madrid se ajustó a la propuesta del rival argentino pero tuvo el acierto de no contestar a su juego subterráneo y barriobajero. Le jugó con paciencia y conocimiento  de causa hasta que llegó su momento.. En vísperas, el equipo argentino advirtió que saldría con el cuchillo entre los dientes y cumplió la amenaza. El San Lorenzo de Almagro solo salió a destruir. No se le vieron hechuras para llegar a esta final del mundo de clubes. Fue un equipo mediocre que deslució lo que pudo ser una gran final. Nunca dio la sensación que pudiese inquietar a un seguro Real Madrid que sabía de antemano lo que se iba a encontrar. En esta ocasión no hizo falta una exhibición para imponerse a un San Lorenzo  que solo aportó voluntad, porque de su futbol no tuvimos noticias. El equipo del Papa se ha comportado como un equipo marrullero, sucio y hasta violento. Su Santidad, seguro que está defraudado. El equipo de Ancelotti no necesito de una exhibición para proclamarse por cuarta vez como mejor equipo del Continente, antes Copa Intercontinental y  ahora denominado Mundialito. Invento de la FIFA, que ha ideado este torneo solo con la idea de aumentar sus arcas que según parece rebosan abundancia hasta alcanzar los 5000 millones de euros. Como antaño  con  la Copa Intercontinental, no deja de ser un enfrentamiento entre el campeón de Europa y el de Suramérica, con el aliño de  campeones  de otros continentes, que más bien actúan de teloneros Sea como fuere,  el caso es que el Real Madrid  es Campeón del Mundo. Ha levantado la copa que le faltaba cerrando un año 2014 de ensueño. Ha sido la coronación lógica para un equipo que se ha ganado a pulso el título del mejor del Continente. No solo por ganar, sino por apostar por un fútbol de muchos quilates (aunque en esta final, lo exhibió con cuentagotas). Al campeón de Europa le costó hacerse con las riendas del partido en los primeros minutos ante la buena colocación y las brusquedades de los argentinos que buscaban asustar a los blancos que se desplegaban con cierta timidez. Pero estos no se amilanaron y con paciencia fueron poniendo cerco a la portería del San Lorenzo. Era un saque de esquina tras otro. Tarde ó temprano tenía que llegar el gol. Y llegó… vaya si llegó. El alma de este equipo, Sergio Ramos, especialista en finales, volvió a parecer.  De nuevo en un salto y de un cabezazo espectacular abrió la lata en el minuto 36, que llevó la tranquilidad  a los suyos. El Madrid entonces se serenó, todo lo contrario que sus rivales que vieron como el mundo se les venía encima porque fueron conscientes que ahí comenzaba el principio del fin para ellos. Y para colmo,  al comienzo del segundo periodo, el otro especialista en finales, Bale a pase de Isco puso el 2-0 en el marcador. El galés como Ramos demostró su don especial en las finales. Ahí se acabó la historia y el partido.  El Real Madrid, entonces se relajó (demasiado a mi entender)  dejando el dominio territorial a  los del San Lorenzo de Almagro, que solo atacó cuando ya todo lo tenía perdido. El poco peligro que llevó lo solucionó perfectamente un seguro Iker Casillas. El Real Madrid termina el año como lo comenzó, pletórico y lleno de esperanza ante el devenir. Está feliz. Hay un equipo enganchado y con hambre de triunfos. Y hay, sobre todo un ambiente ideal para conseguir grandes objetivos. Culminó un año fantástico logrando la cuarta Intercontinental, una victoria que cierra el círculo. Este Real Madrid termina siendo el Rey del Universo. Está en la cima.  


FUE COMO COSER Y CANTAR

El Real Madrid está en la final del Mundial de Clubes tras conseguir su vigésima primera victoria de forma consecutiva. Sergio Ramos, Benzema, Bale e Isco fueron los autores de los goles del 4-0 al Cruz Azul de Méjico, cuyas únicas opciones pasaron por el penalti que les paró Iker Casillas con 2-0 en el marcador. Se impuso la lógica, el equipo del Ancelotti fue superior de principio a fin a un Cruz Azul que salio con mucho respeto hacia su rival. Y como resultado, el partido fue una marcha blanca sobre el estadio de Marrakech que de principio a fin, y de forma fervorosa, se rindió complacido al Real Madrid. Fue como jugar en el Bernabéu, casi si me apuran los aficionados marroquíes animaron más a los blancos que lo que lo que lo hacen en la capital. Era una grada entregada al Real Madrid que se sorprendió muy positivamente con los olés que les dieron nada más comenzar el encuentro. El Madrid entró al partido entre flashes y ovaciones, se sentía como en casa en un encuentro que parecía más uno de gira que de pura competición. Todo tuvo cierto aire festivo y así se lo tomo el equipo blanco que en todo momento con su juego vistoso, quiso agradar a la cariñosa y fiel hinchada marroquí. Cristiano era el que despertaba más expectación. Todos esperaban su gol, pero en esta ocasión no llegó. Su noche estuvo dedicada en jugar para sus compañeros. Fue el asistente en el gol de Bale y de Isco, aunque el malagueño después se fabricó un gol de bandera: regateando a uno y otro rival dentro del área para después marcar por el palo cortó. Una autentica maravilla. Fue el gol de un mago del balón. El Cruz Azul, como esperábamos, demostró ser un equipo muy endeble que jugó ensimismado por lo que tenía enfrente. Su defensa estuvo temblorosa, las líneas de presión no ejercieron su función y delante, la pólvora la tenían mojada con tan solo Pavone como solitario luchador, acompañado por Rojas que se perdía en mil regates pero que metió en algún apuro a Marcelo. Así las cosas, el Real Madrid que vio que la agresividad que se le suponía a los mexicanos la dejó en el vestuario, se apropio del balón con más toque que chispa, con la velocidad justa y asumiendo su destino desmontó por completo al Cruz Azul, que a final le rindió pleitesía. Carvajal, otro gran partido el suyo, fue el primero en darle alegría al ataque madridista por su banda derecha. Isco se desplegaba entre cabriolas así como Cristiano espoleado por la afición que le idolatra. Todo transcurría con un juego templado y con dominio madridista. El gol tenía que llegar mas temprano que tarde y en el minuto 16 en un saque de esquina, Sergio Ramos revivió sensaciones pasadas y reapareció en otra gran noche. De su cabeza salió en mayo pasado el pasaporte para disputar este Mundial de Clubes que el Madrid debe coronar el próximo sábado ganando su cuarto titulo de la temporada. Sería el broche de oro a un año sensacional. Y también no deja de ser curioso que Casillas, culpable de la angustia de Lisboa en la final contra el Atlético, apareciese parando un penalti a Torrado y evitar así que los mejicanos entrasen en el partido cuando el resultado era de 2-0. Con este resultado se llegó al descanso. En la reanudación, los de Ancelottí salieron a sentenciar el partido y lo consiguieron a base de un juego mucho más rápido y fluido. En uno de esas contras mortales de los blancos la BBC funcionó a la perfección. Benzema pasó a Cristiano al hueco y este levantando la vista centró de forma muy certera para Bale de cabeza, marcase el tercero para echar el cierre a esta semifinal que fue como un entrenamiento con público. Después llegó el golazo del artista de Isco, que puso la guinda a un partido que fue como coser y cantar para el Real Madrid. Con 4-0 en el marcador el partido quedó para ver si Cristiano hacia su gol. No llegó, pero como dijo Ancelooti, seguro que dejó la pólvora para la final del sábado    


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