Alfonso Celemin

PENALTYEXPULSION

Champions League

SERGIO RAMOS, UNA CABEZA PARA LA ETERNIDAD 

  Dos tremendos cabezazos de Sergio Ramos cuando pintaban bastos para el Real Madrid rescataron a un vulgar equipo blanco que fue ampliamente dominado por el Nápoles en la primera parte, donde los de Zidane estuvieron dispersos, perdidos y sin enganche entre líneas. Otra vez tuvo que ser Sergio Ramos quien sacase las castañas de fuego de un Madrid apocado, sin mordiente y perdido en un auténtico desbarajuste táctico. Su cabeza volvió a salvar al campeón de Europa (1-3). Son ya muchas veces las que se erige en salvador. Lo fue en la conquista de la Décima o en esta misma temporada para ganar la Supercopa europea y la más reciente en el Camp Nou para empatar con el Barcelona en el último instante. Son ya demasiadas las veces en las que Sergio Ramos sale en auxilio de su equipo en situaciones extremas. Sin duda alguna su cabeza queda para la eternidad de la historia del Real Madrid. El de Camas, que no pasaba por su mejor momento y que empezaba a ser muy criticado (no se perdona a nadie) dejó helado al estadio San Paolo. El infierno napolitano se acabó cuando llegó el empate (1-1) al inicio del segundo periodo; y más aún cuando pocos minutos después de otro cabezazo enorme que dio en Mertens, pero que pese a esa circunstancia, el balón hubiese entrado por la enorme fuerza que le imprimió, dejó la eliminatoria sentenciada. El Real Madrid pasó por los dos portentosos cabezazos de Sergio Ramos y por el gol final de Morata, que aprovecha como nadie los minutos que le concede Zidane, que sigue erre que erre con alinear a la BBC, es decir Benzema, Bale y Cristiano, cuando está demostrado, que al menos por ahora, no conectan. Con ellos en el campo, el equipo blanco se parte en dos porque son muy pocos solidarios, poco gremiales por la escasa aportación que hacen a las labores defensivas. Todo lo contrario sucede cuando está la segunda columna, siempre más dispuesta al sacrificio y a mirar por el bien del equipo. En un escenario con buen escaparate como el estadio de San Paolo, a los tres de arriba no se les vio. Bale, empezó con ganas, era el más incisivo pero se fue apagando. Benzema con Cristiano al lado volvió a estar mustio y desangelado; y Cristiano Ronaldo ni apareció (lleva seis partido en la Champions sin ver puerta). El portugués está en un estado de forma lamentable. Ahora mismo es más una rémora que una solución. Zidane está siendo muy cabezón con su idea de alinear contra viento y marea a la BBC, y más concretamente con su obsesión de meter como sea a Benzema y a un Cristiano Ronaldo que anda desaparecido en combate. Mal hace, porque su obcecación le puede arrastrar a él. La BBC, no deja jugar al Real Madrid con el esquema que mejor le sienta que es el 4-2-3-1. Los dos goles a balón parado( los blancos tienen el juego aéreo más poderosa de Europa), más el de Morata al final, no deben ocultar el flojo partido del Real Madrid que fue zarandeado por un fiero Nápoles durante toda la primera parte y al que tuvo en el alambre. Los de Zidane estuvieron a merced del Nápoles que maniató a sus centrocampistas, buscando la espalda a Casemiro ante la pasividad de Modric y Kroos, que no tuvieron su mejor partido. Pero el técnico francés no reaccionó a las emboscadas de los italianos. El técnico del Nápoles Sarri le ganó la partida táctica a un ciego Zidane que no dio cuenta que cinco son más que tres.. El Nápoles tenía cinco jugadores en el centro del campo por 3 del Real Madrid lo que supuso un serio desorden a la hora de sacar el balón.. Ahí empezó la sangría en los primeros 45 minutos que no fue a mayor gracias al salvador Sergio Ramos. El gol de Mertens a los 24 minutos y posteriormente su remate a la madera,presagiaban el desastre para un triste Madrid que andaba entre sobrado y desganado. Su actitud y su cara era la de un equipo que parecía que debutaba en Europa. Estaba asustado y encogido en el infierno napolitano. La alineación estelar de Zidane temblaba sin saber cómo sacar el balón y qué hacer ante la presión del Nápoles. No había comunicación, era un equipo deshilachado y sin ningún control de la situación. Así fue, hasta que al inicio de la segunda parte apareció por el cielo de Nápoles, el auxilio eterno del Real Madrid,Sergio Ramos, para cerrar el partido y la eliminatoria. Y por qué no decirlo, el debate. Con ventaja en el marcador, Zidane ya si intervino cambiando a Bale por Lucas Vázquez; Isco por Modric y Morata por Benzema. El juego de los madridistas entonces fue más reconocible, algo más picante y hasta profundo. Pero no nos engañemos, el fútbol del Madrid fue más bien escaso.Esta es la realidad, como realidad es Sergio Ramos, que volvió a rescatar al Real Madrid y lo mete de cabeza en los cuartos de final de la Champions


EL PASO ATRÁS DEL MADRID LE COSTÓ EL EMPATE 

   De nuevo, y ya van dos veces, al Real Madrid se le escapó el triunfo en los últimos minutos. En esta ocasión fue en Dortmund donde a falta de tres minutos ganaba por 1-2 al fiero Borussia. Schürrle en el 87 volvió a dejarles descompuestos y sin los tres puntos. Este Madrid de los últimos tiempos no sabe cerrar los partidos y Zidane está fallando en la estrategia en ese tramo final. El técnico francés estuvo lento y hasta torpe en no frenar la descarga descomunal de los alemanes en la recta final con los dos cambios que le quedaban por hacer. Morata debió salir antes para suplir a un inoperante Benzema que sigue de pretemporada. Jugar con el delantero francés tal y como está, es jugar con uno menos. Cuando salió Morata ya iban 2-2. Una pena, que al Madrid se le escapara el triunfo en los instantes finales después de un partido muy serio por parte de casi todo el equipo, si exceptuamos al ya mencionado Benzema y Sergio Ramos. El central con su torpeza fue el gran culpable del primer gol al perder un balón en la zona de influencia y hacer falta a Goetze. Luego, si, es cierto falló Keylor Navas que despejó mal el balón lanzado por Guerreiro, aunque después el costarricense estuvo sensacional y abortó hasta dos ocasiones de gol. El despeje blando de Keylor le dio sin querer a Varane en la cabeza y el gol lo remachó Aubameyang cuando ya estaba dentro. Sergio Ramos, ya es tradicional, comienza todas las temporadas muy sobrado y con una falta de concentración alarmante que le lleva a cometer penaltis innecesarios y perder balones imperdonables.¡¡Ya está bien, No?. Luego eso si, en los finales de temporada está en plenitud, pero hasta entonces es un auténtico peligro para integridad del Real Madrid. Varane, en cambio, hoy ha estado imperial y ha sido el sostén de la defensa blanca. Modric, volvió a estar en plan maestro, muy bien secundado por Kroos. James, fue el más flojo del centro del campo. Bale, desaparecido en la primera parte, fue el más punzante en el segundo periodo. En cuanto a Cristiano Ronaldo, autor del 0-1 al culminar una espectacular contra que comenzó en Modric, siguió Benzema, dio el pase James,toco de tacón Bale y Cristiano marcó un tanto de categoría, estuvo mejor que en los dos anteriores partidos. De alguna forma volvió a ser ese Cristiano Ronaldo que todos los madridistas esperan. Ya fue reconocible. Pero, insisto, al Madrid le faltó pausa en los últimos minutos y dejó escapar el triunfo al replegarse y meterse excesivamente en la cueva. Recularon al final y cedieron el empate a dos. Ahí Zidane estuvo torpe estratégicamente hablando, al no darle un impulso con los los dos cambios que le quedaba por hacer. Ese gol en el último aliento del equipo alemán les dejó de nuevo, como en Canarias, con muy mala cara, impidiéndole llevarse un triunfo de mucho caché. El Borussia de Dortmund es un equipo enorme, rápido,con una fuerza y dinamismo brutal que somete a sus rivales a un dominio asfixiante. Me ha encantado el medio centro Weilg, un joven talento que va para figura. Me recuerda a Xabi Alonso. Y Dembélé es de esos jugadores rompedores que destrozan a las defensas y a sus marcadores. Muy bueno... Ya me gustaría ver a muchos equipos jugando con este Dortmund que tiene un equipo joven y ambicioso que va a dar mucho que hablar. El partido en el Wesfalstadion de toda la vida, tuvo muchos momentos. Vimos a un Madrid muy aseado y serio que contuvo la avalancha amarilla en los primeros minutos, después a la contra doblegó a los alemanes para desplegarse con más armonía en el segundo periodo. Estuvo cerca de conseguir la primera victoria en Dortmund pero en el tramo final se encerró tanto en su área, que lo terminó pagando con la igualada, que mirándolo bien no es un mal resultado, teniendo en cuenta los antecedentes. La maldición de Dortmund sigue vigente. Allí nunca ha ganado. Ha jugado seis veces, perdiendo en tres ocasiones y empatando otras tres veces. En esta ocasión el empate a 2 nos parece un resultado más que justo. El encuentro de la segunda jornada de Champions ha servido para que veamos la reconciliación de Cristiano con Zinedine Zidane, la reaparición de Keylor Navas, tras cuatro meses lesionado y que ha demostrado que es el titular indiscutible de la portería blanca y que James ha adelantado en las rotaciones a Isco. Al Real Madrid, en Alemania, se le escapó el triunfo por achicarse en los últimos diez minutos. Aunque el empate tiene su valor teniendo en cuenta la enjundia del rival, el Borussia Dortmund que puede ser la gran sorpresa de la Champions.


REMONTADA EUROPEA MARCA DE LA CASA

De nuevo, y van unas cuantas, el Real Madrid remontó en el último suspiro. En esta ocasión fue   frente al Sporting de Lisboa que durante una hora larga fue bastante mejor que el equipo de Zidane, que se estrenaba en el Bernabéu en su defensa  de la Champions lograda la temporada pasada. Ganó 2-1 a un Sporting de Lisboa  que le comió la tajada durante casi todo el encuentro. Un gol de Cristiano Ronaldo de libre directo, ejecutado de forma magistral y precisa en el minuto 89, y otro de Morata en el 94 obraron la remontada milagrosa del equipo blanco ante el buen equipo portugués que no mereció la derrota. Pero en los últimos diez minutos de partido le dio vida al Madrid al replegarse en busca de su primera victoria en suelo español. Ese fue su gran error. No tuvo en cuenta que en el ADN del Real Madrid está ese gen competitivo que no le permite rendirse nunca y de pelear hasta el último aliento.   Los últimos minutos son más largos en el Bernabéu que en ningún otro estadio. Son los más largos del mundo. Lo decía Juanito y lo saben algunos equipos que ya lo han sufrido.... Solo el Madrid gana así. El buen técnico del Sporting de Lisboa Jorge Jesús, que fue expulsado bien entrada la segunda parte, vio venir la remontada madridista. Situado en la grada al lado del banquillo, los últimos minutos del encuentro  se mantuvo con  la cabeza baja,no quiso mirar al terreno de juego porque de alguna forma barruntaba lo que después pasó. Ya se sabe,  el  Real Madrid  tiene un idilio especial con la copa de Europa donde hace de la épica  y la heroica final una constante en su historia. Todo esto queda muy bonito, pero al actual campeón de Europa hay que exigirle mucho más porque la Diosa fortuna y esa épica final no va a durar toda la vida. El equipo luso fue mejor que el Madrid  hasta el minuto 70. Hasta  ese minuto todo había transcurrido bajo el control  y mando del técnico del Sporting, que la verdad sea dicha, le dio un repaso a Zidane. Jorge Jesús se preparó con esmero el partido, cosa que, por lo visto, no hizo el técnico francés que en esta ocasión no estuvo muy acertado. En cambio, si acertó después en los sustituciones. Pero de eso hablaremos más tarde. El caso es que tácticamente el Sporting de Lisboa estaba mejor colocado en el terreno de juego que el Madrid, que no sabía por dónde coger a los portugueses. Con una presión muy alta, y con una defensa adelantada ahogaron a los blancos a los que le robaron el espacio. Cada jugador luso sabía su misión y casi siempre se anticipaban a su rival en todos los ordenes.  En esa misión destacó  William Carvanho, un inmenso jugador que se adueñó del centro del campo, comiéndose a Modric y a Kroos. El Bernabéu guardaba silencio ante el dominio del rival que ya al descanso mereció irse con ventaja. Sería al poco de comenzar el segundo periodo cuando Bruno César adelantase a los lusos en el marcador tras equivocación de Sergio Ramos. Era el 1-0 que hacía justicia a lo que estaba sucediendo en el Bernabéu que empezó a incomodarse con su equipo,  lento hasta decir basta. En los blancos, apenas había desmarques y nadie desbordaba. Los portugueses, tras su gol,  durante algunos minutos más fueron los dueños del juego con esa estilete llamado Gelson Martíns, que trajo por el camino de la amargura a Marcelo. Este joven Gelson, natural de Cabo Verde, es más rápido que el viento , tiene descaro,cambio de ritmo  y desborde. Recordemos que el  Sporting portugués es cuna de grandes extremos: Figo, Futre, Cristiano...y ahora Gelson Martins. El Madrid perdía al poco de la reanudación pero tardó en reaccionar. Tenían tiempo de enmendarse, pero no lo hizo hasta que sintió el vértigo de los últimos minutos. Le gusta el abismo y algún día se puede caer del precipicio. Zidane, tuvo la visión de prescindir del sangre de horchata, Benzema y dar entrada a Morata; sacó del terreno de juego a Bale que había recibido un golpe en la cadera del central lisboeta, Coates y cambio a Kroos, poco acertado, por James. Estos cambios hicieron posible el despertar del Madrid que ya fue un equipo reconocible.  Morata y Lucas Vázquez cambiaron el signo el partido. Los 3 jugadores que salieron del banquillo  le dieron otro impulso al Real Madrid que hasta entonces estaba como anestesiado. Morata aportó empuje y coraje; Lucas Vázquez  insistencia y lucha por la banda derecha y James toque y pase. De un pase exquisito del colombiano en el minuto 94,  llegó el inmenso cabezazo de Morata que sirvió para que el Real Madrid ganase los tres primeros puntos de esta Champions que quiere volver a ganar. Hay jugadores que todavía no están. Benzema, no está para ser titular estando como está Morata. Kroos, no tuvo su partido estuvo muy espeso como todo el Madrid. A Cristiano le falta aún coger la forma como a Benzema, aunque el portugués se redimió a balón parado con una falta magistral que sirvió para empatar a uno. De la BBC, Bale fue el más clarividente, pero se tuvo que retirar tocado. El Madrid ganó por la suerte del campeón que no por juego. Con el ímpetu final marca de la casa,  evitó el primer disgusto de la temporada y de la Champions. Pero tendrá que mejorar.... Jugando como lo hizo frente al Sporting de Lisboa no va a ninguna parte. La suerte y la épica  tienen sus límites.


OTRO DERBI PARA EL TRONO EUROPEO 

    ¡¡Señoras y señores!!, el Real Madrid jugará la final de la Champions contra el Atlético de Madrid el próximo 28 de mayo (sábado), en Milán. ¿Quién lo iba a decir? Después de que el Madrid de Benitez era un pozo sin fondo en cuanto a juego, desasosiego e intrigas. Pues ese equipo, por el que nadie daba un duro está a un paso de poder ser de nuevo campeón de Europa y de luchar por la liga, con permiso del propio Atlético y por supuesto del Barcelona. “El trabajo y la unión del equipo ha hecho que estemos en la final. Hace cinco meses vivimos momentos duros. Supimos juntarnos y luchar”, dijo a pie de campo Sergio Ramos, capitán y jefe ayer de la defensa blanca. Quería el central recordar de dónde viene este equipo que avanza en mayo vivo en la Liga y con viaje garantizado para la final de la Champions. El Real Madrid de Zidane, ha sabido levantarse y en gran parte es mérito de Zizou, que les ha transmitido calma, paz y tranquilidad a los jugadores que con él volvieron recobrar la confianza. Está manejando con inteligencia el vestuario y ha hacho algunos cambios estructurales que han beneficiado al equipo en los distintos aspectos del juego, sobre todo en la parcela defensiva con la aportación de Casemiro que le ha dado el equilibrio que no tenía antes. A Pepe, lo ha recuperado para la causa y ha sabido dar protagonismo a la cantera con la emergente figura de Lucas Vázquez. Todos respetan y hasta admiran a Zidane que ha devuelto la paz y la sensatez a un club que estaba presidido por la zozobra... Confieso, que me equivoqué con Zidane. Dije que lo veía verde, y no me duelen prendas en reconocer que metí la pata. Lo siento. Rectifico y pido disculpas... El caso es que Madrid como ciudad, se ha erigido en la capital del fútbol mundial. Dos años después los dos equipos capitalinos volverán a estar en una final. Un hecho inédito. Si ya lo fue en Lisboa, con el primer enfrentamiento europeo de dos equipos de la misma ciudad. Ahora, por partida doble, vuelve a repetirse constituyendo todo un récord que difícilmente se volverá a repetir. Nosotros, seguramente no lo volvamos a ver. Si el martes, era el Atlético que haciendo honor a su histórico sufrimiento, pasó las de Caín para clasificarse ante un eléctrico Bayern Munich. Un día después era el Real Madrid, quien con menos sufrimiento pero sí con cierta dosis de suspense por no rematar la eliminatoria con otro gol, se clasificó para la final de la Champions que hace la decimocuarta. Casi nada. El partido, la verdad, como casi toda la eliminatoria, no fue gran cosa. Fue más bien soso, lento. Prácticamente, se jugó al trote. El que hizo más para ganar, el Madrid, fue el que se llevó el premio de jugar la final. Los blancos hicieron lo suficiente y lo justo para imponerse a un City sin chispa, sin mordiente y sin nada. Este Manchester, es un equipo muy triste. Deambuló por el Bernabéu como alma en pena.   Jamás vi a un equipo inglés tan insulso y apocado como el Manchester City. El equipo de Pellegrini volvió a decepcionar con su ritmo cansino y su poca sangre. Jugaron andando, como botón de muestra valga la presencia de Yayá Touré, un jugador que parecía que estaba jugando un partido de veteranos. Lento a más no poder. Esa lentitud contagió a todo su equipo y de forma indirecta al Real Madrid que pasó de comenzar con mucho brío y claridad hasta conseguir el 1-0; luego tuvo una fase de juego muy irregular para terminar reculando en la recta final del encuentro. Circunstancia que llevó la incertidumbre al Bernabéu, pero más por la angustia de que un gol lo dejaba en la cuneta que por los apretones de su rival, que apenas inquietaron a Keylor Navas. Solo dos fueron los disparos a puerta que llevaron la inquietud a las gradas: uno de Fernando en el primer periodo que rozó el palo derecho; y el gran disparo del Kun Agüero cuando el partido ya languidecía que puso el corazón en un puño a los aficionados blancos. Eso, fue lo único que hizo el Kun, quien ha hecho una eliminatoria deprimente. En el Real Madrid, ante la ausencia de Benzema y Cristiano a medio gas (no estaba al 100 por 100 ni mucho menos), ha emergido el mejor Bale que si ya en el Etihad Stadium fue el mejor, en el Bernabéu, fue de lo más sobresalientes junto a Kroos, que también se marcó un buen partido. El galés, tirando por la banda derecha a pase de Carvajal fue quien ejecutó el 1-0 que vale una final.Tanto que el colegiado no le concedió. Al rozar levemente el balón en Fernando, la UEFA lo catalogó como en propia puerta. Es igual, no le quita la gran trascendencia que Bale ha tenido en esta eliminatoria de semifinales. Bale ha sido el motor que lleva al Real Madrid a la decimocuarta final de la copa de Europa. La Undécima, como la Décima está detrás de un muro terrible llamado Atlético de Madrid, el equipo más rocoso de Europa al que nadie quiere enfrentarse por las dificultades que presenta y por esa fe inquebrantable que le hace ser casi imbatible. El Real Madrid ha tenido un camino más fácil para llegar a la final de Milán que el Atlético. Los de Zidane han tenido que superar a Roma, Wolfsburgo y Manchester City; mientras que el Atlético se ha tenido que enfrentar a todos los huesos: Eindhoven,no tanto, Barcelona y finalmente, Bayern Munich. En la vuelta de las semifinales que se disputó en el Santiago Bernabéu, lleno hasta la bandera, el Real Madrid no sentenció pero la realidad es que no sufrió mucho por lo poco que le exigió el City. No hubo opción a que el blandito Manchester de Pellegrini fastidiase otra final épica entre Atlético y Real Madrid. La segunda parte de un partido histórico. Una ciudad unida por un mismo fin, la Copa de Europa o Champions. Milán espera.... Ahí vamos.


El ATLÉTICO PARECE QUE MOLESTA EN EUROPA

El colegiado alemán Félix Brych, no midió con el mismo rasero al Atlético de Madrid que al Barcelona, en un partido que comenzó como un tiro para los rojiblancos pero que el árbitro condenó en el minuto 35 con la expulsión, creo que rigurosa, de Fernando Torres. Hasta ese momento el equipo de Simeone estaba siendo mejor y jugaba con más sentido que un Barcelona al que le pesaba su derrota del último clásico. Apenas creaban peligro y solo hacían pequeñas acometidas en el área atlética. Mientras que los rojiblancos, con mejor juego le ponían más profundidad y más sentido. No solo eso sino que hacían rápidas transiciones y repliegues que tenían despistados a un Barça desconocido por su torpeza y fallos en el pase. En una de esas transiciones llegó la estupenda jugada del Atlético que comenzó en el centro del campo, siguió con un pase magnífico de Koke y culminó perfectamente Fernando Torres que conseguía el 0-1, un resultado que hacía justicia a lo que hasta ese momento estaba sucediendo. Todo esto sucedía en el minuto 25. Fue a partir de ese momento cuando a Fernando Torres, no sé qué le pasaría, pero se le fue la cabeza y prácticamente se auto expulsó con dos entradas que no venían a cuento, la primera a Neymar y la segunda a Busquets, ambas en el centro del campo. La primera a Neymar me pareció justa, la segunda que le saca por entrada a Busquets es muy rigurosa, más teniendo en cuenta las circunstancias. Un árbitro en un partido de este calibre no sólo debe aplicar el reglamento sino que debe saber interpretarlo. Y se diga lo que se diga dejar a un equipo con diez jugadores en el minuto 35 del primer periodo por una falta a destiempo y sin consecuencias en el centro del campo, me parece a todas luces excesiva y más que rigurosa. Cierto es que Fernando Torres pecó de pardillo, cuando es ya todo un veterano, pero el colegiado se excedió en su expulsión y de pasó se cargó el partido que se inclinó ya del lado azulgrana.. No nos extraña que Simeone desde el banquillo se llevase las manos a la cabeza y dijese: “Así no se puede jugar. Ya no hay partido”. Todo lo riguroso que fue el árbitro alemán con Torres, fue de generoso con Luis Suárez a quien le perdonó la expulsión hasta en dos ocasiones. Agredió primero a Juanfran y después a Filipe Luis. Una acción esta última que el colegiado saldó con una amarilla. Poco después el uruguayo, caprichos del destino, sería el azote del Atlético marcando los dos goles que le dieron vida a este Barcelona que en la segunda parte ante la inferioridad del Atletico sacó a relucir su mejor fútbol. Soy de los que pienso que la expulsión de Torres fue muy rigurosa y da que pensar que Félix Brych no viese las dos agresiones de Suárez. Las dos fueron de tarjeta roja. Y llama la atención que siendo el Barcelona el que más faltas hizo, 19, por 16 del Atlético, solo recibiese tres tarjetas amarillas por ocho de los de Simeone. El árbitro fue descaradamente casero El partido, a partir de aquel minuto 35 ya no fue el mismo. La desigualdad pudo con el Atlético que fue mejor once contra once. Cuando estuvieron a la par, el gol de Torres premió los méritos de los rojiblancos y castigó a un mortecino Barcelona que solo encontró la luz en el segundo periodo cuando los atléticos estaban reventados por el esfuerzo de jugar con uno menos. El Barça consiguió una victoria que el estadio celebró a lo grande porque por momentos se temió la tragedia en Champiopns después del duro varapalo que supuso la derrota frente al Real Madrid. En el segundo tiempo el Barcelona puso cerco a la portería de Oblak con un acoso permanente. Una chilena de Messi, un disparo al larguero de Neymar. Otro cabezazo del brasileño. Hasta que en un mal disparo de Jordi Alba acabaría en el área pequeña que recogió Suárez, quien volvería a marcar poco después el definitivo 2-1. El Atlético bastante hizo con aguantar casi de forma númantina. En el segundo tiempo, solo pudo defenderse y perder tiempo ante el arrebato del Barcelona. El resultado de 2-1 es un buen resultado para el Atlético que se batió con grandeza. Mucho tiene que mejorar el Barcelona y recuperar su mejor versión si quiere sobrevivir en la Champio-aún sigue grogui por el clásico-. El Calderón, el próximo miércoles hará que el Atlético juegue con un jugador más que el Barça.  


A CUARTOS, GRACIAS A LA CANTERA Y KEYLOR NAVAS

     En un partido trascendental como es la Champions, y con la Roma asustando con acometidas que podrían haber puesto contra las cuerdas al Real Madrid, dos valores de la cantera como son Lucas Vázquez y Casemiro  junto al guardameta Keylor Navas,  fueron claves en el triunfo del Madrid por 2-0, en un partido de ida y vuelta donde los dos equipos gozaron de varias ocasiones para marcar, pero sobre todo la Roma que puso un nudo en la garganta a un repleto Bernabéu. Casemiro fue titular, no así Lucas Vázquez que entró en la segunda parte en sustitución de un cansado Bale que aunque jugó bien se le notó sus casi dos meses de baja. Fue precisamente, Lucas Vázquez el jugador más decisivo del partido. Fue entrar él y cambió el signo del encuentro que ya entonces cayó del lado del Madrid porque hasta entonces la Roma llevaba el suspense en las gradas. A los tres minutos de salir, cogió un balón por su banda derecha en una jugada de auténtico extrema, hizo la bicicleta, desbordó y centró para que Cristiano Ronaldo marcase el 1-0 que llevó la tranquilidad al Bernabéu. Con este tanto el portugués firma ya 13 goles en esta Champions. Tuvo que ser Lucas Vázquez quien diese la vuelta a la situación. Con él sobre el terreno de juego siempre pasan cosas por esa capacidad que tiene para agitar los partidos. No solo tiene calidad, sino que tiene ese algo más que diferencian a unos jugadores de otros. Tiene coraje, alegría, atrevimiento, optimismo y hambre de triunfar. En definitiva, tiene alma. Es generoso en el esfuerzo, es un jugador de equipo que se hace imprescindible en este Real Madrid, donde se ha ganado un puesto de titular. Si Lucas Vázquez espabiló a su equipo, Casemiro y Keylor Navas cerraron la puerta del Real Madrid. El brasileño, criado en la cantera blanca, actuado como medio de cierre, puso el candado y cortaba todo lo que pasaba por su lado. Casemiro hoy por hoy es un bien necesario en el centro del campo madridista. Con él, Kroos y Modric se sienten más liberados porque saben que tienen cubiertas sus espaldas. Es el tapón que todo equipo grande debe tener. Ayuda a todos por igual; se sacrifica en ayudar a la retaguardia cuando está agobiada y en la salida del balón, con sus desplazamientos en corto para entregársela bien a Modric o Kroos, o en desplazamientos largos,algo que hace estupendamente. Sabe a lol que juega, y sobre todo tiene espíritu colectivo.   La Roma salió muy rabiosa, siendo consciente que para intentar superar el 2-0 adverso que traía del partido de ida, tenía que comenzar dando primero. Y lo intentó, vaya si lo intentó. Dzeco y Salah, tuvieron dos ocasiones clarísimas. También el Madrid tuvo alguna, pero menos. La intensa primera parte de los romanos como al inicio del segundo periodo, pusieron a prueba a Keylor Navas, que respondió con grandes intervenciones. Paró todo lo que le llegó y sigue imbatido en lo que va de Champions.   El costarricense, Casemiro y Lucas Vázquez fueron las tres patas que sostuvieron al Real Madrid que hasta que pasó una hora no respiró. A la hora de juego, Lucas Vázquez cambió el panorama del partido. A partir de ese momento, la Roma ya a la desesperada dejó más huecos y los blancos se desataron. James, hasta entonces desaparecido hizo acto de presencia marcando el 2-0, pero el colombiano sigue siendo un bulto sospechoso. Fue el peor del del encuentro . No entiendo como Zidane se sigue empeñando en alinearlo como titular, estando como está Lucas Vázquez. Hecha esta especie de crónica, no puedo dejar de expresar las dudas que este Real Madrid de Zidane me despierta. No veo que el técnico francés tenga un concepto demasiado claro de lo que quiere y como quiere que juegue su equipo. Solo se ve a unos jugadores que no saben cómo conseguir un juego más en equipo, más colectivo. A Kroos, e inclusive a Modric, los veo como perdidos. James, lo siento, hoy por hoy no está para ser titular. A Ronaldo le falta tranquilidad y le sobra ansiedad. Al final los que parecían los desterrados de Zidane, esos jugadores a los que Benítez les dio protagonismo como Casemiro, Lucas Vázquez, Danilo junto al regreso de Bale, son los que mantuvieron al equipo frente a la Roma que llegó a meter el miedo en el cuerpo. Que quieren que les diga, tengo dudas de Zidane como entrenador. Como jugador fue de los más grandes, y el más elegante. Pero como técnico, le veo muy a favor de obra y algo verde. ¡Ojalá me equivoque! Pero lo digo como lo siento Llegados a esta altura de temporada, ya no valen componendas. Llega la hora de verdad, llegan los pesos pesados y no se pueden tener dudas. De momento, el Real Madrid ya está en cuartos de final. Está a tan solo cinco partidos de conseguir la Undécima. No sería un sueño imposible que la consiguiese porque ya sucedió en 1998,2000y 2002, que conquistó el máximo cetro europeo después de un camino más que deprimente en la competición doméstica. Y como cierre a este eliminatoria frente a la Roma, el Bernabéu rindió pleitesía a Francesco Totti, en el que tal vez fue su último partido de Copa de Europa.


DE PARÍS, EL REAL MADRID SALE REFORZADO

     El Real Madrid pasó por Paris ofreciendo la mejor imagen en lo que va de temporada. Fue superior en todo al Paris Saint Germain, equipo con mucho lustre en cuanto a nombres pero con poca enjundia. Su colección de figuras no estuvieron a la altura y de nuevo decepcionaron ante uno de los grandes. Una cosa es jugar y pasearse por la liga francesa y otra bien distinta es la Champions, donde no ha dado el do de pecho. El equipo del flemático, frío e inexpresivo Laurent Blanc, es un equipo hecho a la imagen y semejanza de su entrenador, juega sin alma. Enfrente tuvo a un Real Madrid que ante las numerosas bajas que presentó, le puso el alma que le faltó a los franceses y ese algo más tan necesario en las noches europeas. Le puso ganas, intensidad y sobre todo carácter. La consecuencia de aplicar esas virtudes fueron que ese empate a cero final supo a poco a un Real Madrid que mereció llevarse la victoria por juego, ganas y por ocasiones. El equipo de Benítez, a pesar de ese empate que le hace sumar un punto, sale reforzado del Parque de los Príncipes. Es un punto de optimismo para un equipo que se supero ante la adversidad por las baja de cinco titulares: Pepe,Carvajal, James, Benzema y Bale. A los que tenemos que añadir al renqueante Modric que aunque salió en la segunda parte, no está ni al 50%; y Kovacic, la última víctima de las lesiones musculares que azotan al equipo blanco. Esas ausencias hacían presagiar una noche muy negra para este Madrid plagado de suplentes. Era el equipo B. Pocos eran los que confiaban que pudiese salir vivo de la noche parisina que tornó muy oscura y que trajo lluvia.. Muchos ya preparaban la guadaña para segar la cabeza de Benítez, que como es un entrenador que no tiene glamour no gusta a las elites del periodismo. Y su Madrid, no salo salió vivo, sino como decía antes, sale muy reforzado por la forma y por como lo logró: , con el segundo equipo que dio un paso hacia adelante y con chavales de la cantera. Hasta cuatro jugaron a lo largo de los 90 minutos: Casemiro, Jesé y Lucas Vazquez fueron titulares; y en el segundo periodo salió Cherisev. Ademas jugaron a gran nivel, sobre todo Casemiro. Cada día me gusta más este jugador. Corta, pasa, pelea y se sacrifica para el equipo; Lucas Vazquez está demostrando sus enormes maneras partido a partido y Jesé volvió a estar bien, dando un aire nuevo a la delantera junto a Cristiano Ronaldo, cada vez más delantero centro. En París, vi a un Real Madrid muy serio, que jugó con personalidad, bien colocado y con mucho equilibrio entre lineas. Atrás estuvieron impecables. Sergio Ramos y Varane pusieron un muro y los laterales, Danilo y Marcelo, no solo paraban a sus parejas sino que inquietaban al PSG por sus respectivas bandas. Marcelo volvió hacer diabluras y fue de los destacados. Los centrocampistas con Kroos al mando, a quien Casemiro dejó libertad absoluta, junto a Isco combinaban con soltura y solvencia; y la delantera con Jesé y Cristiano no desentonaron y gozaron de dos oportunidades para haber deshecho ese empate a cero. El Real Madrid, primero dominó durante los primeros 45 minutos donde hizo un fútbol de calidad y lleno de matices. Después, en el segundo periodo se dedicó a controlar a su rival con un fútbol control que dejó anestesiados a los jugadores del PSG, que solo despertaron un poco en el último tramo del partido, pero sin pólvora alguna. Keylor Navas tuvo una de sus noches más plácidas. Tan solo tengo registrado un tiro a puerta de los parisinos, que decepcionaron a sus afición. Blanc que se despachó despreciando a Benítez acusándole de ser defensivo, tendrá que mirarse en el espejo por ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el suyo. Su PSG no juega a nada, no funciona y eso que tiene una plantilla de lujo. El Madrid de Benítez jugó mejor, atacó más, tiró más a puerta y mereció el triunfo. Si alguien quiso ganar el encuentro, ese fue el Real Madrid. Laurent Blanc, ha quedado retratado. Fue en los últimos diez minutos donde los madridistas dieron un paso atrás, Blanc aprovechó para meter más madera al tener un gran fondo de armario. Salieron Pastore y Lucas Moura por Cavani y Di María, quien ante sus ex-compañeros, apenas se le vio.. Tampoco hizo acto de presencia Ibrahimovic, cada vez más ex futbolista que solo ofrece pinceladas de lo gran futbolista que fue. Benítez reaccionó sacando a Modric por Isco, para sujetar y ordenar líneas. Ya nada pasó. Los dos equipos dieron por bueno el empate, sobre todo el Paris Saint Germain porque el Madrid por juego, ambición y por su seriedad mereció llevarse la victoria. Pero no obstante, esta igualada tiene un sabor bien distinto a la lograda en el Vicente Calderón, ante el Atlético de Madrid. Lo mejor del Real Madrid es que a pesar del funesto aspecto que presentaba con tantos lesionados, salió de París con buen color de cara y muy reforzado.


EL BARCELONA ALCANZA LA GLORIA 

        El Barcelona terminó la temporada a lo grande y puso el broche de oro con la consecución del título más apreciado, La Champions League, que ganó en Berlin por 3-1 a la combativa y orgullosa Juventus que vendió cara su piel. Le hizo sudar tinta al Barça al que flaco favor le hizo salir con la vitola de favorito. El equipo azulgrana con esta Champions cierra una temporada de ensueño, logrando el ansiado triplete que le acredita no solo como el mejor equipo de nuestro país, sino de Europa. Ha ganado el tricampeonato y de paso es pentacampeón al sumar ya cinco Champions League. Una final nunca decepciona aunque no se vea el mejor futbol, como ocurrió en esta final disputada en el estadio Olímpico de Berlín. Vi a un Barcelona poco clarividente. El partido no fue bueno si nos atenemos a lo estrictamente futbolístico. Hubo, si, emoción, suspense y alguna que otra jugada destacada pero no fue un partido hermoso. El Barça no fue ese equipo radiante de los últimos encuentros. Tal vez fuese porque la Juventus de Turín supo como jugarle o bien porque la responsabilidad y los nervios de jugar una final les atenazó.. El caso es que el Barcelona le costó Dios y ayuda imponerse a una Juve que fue de menos a más hasta poner en serios apuros al equipo de Luis Enrique. Y eso que el Barça comenzó haciendo ese juego alegre y fluido al que nos tiene acostumbrado. De esta forma a los cuatro minutos, Rakitic tras buena jugada de Neymar e Iniesta, definió perfectamente para marcar el 1-0. En los primeros quince minutos no hubo otro equipo que el azulgrana que jugaba de forma brillante. Pero no supieron rematar el partido en ese excelente cuarto de hora de inicio por falta de acierto y por las buenas intervenciones de ese gran guardameta llamado, Buffon. Pasado ese tiempo, el Barcelona se fue desinflando a la par que la Juve iba creciendo poco a poco. Con un inmenso Pogba, el mejor del partido, bien ayudado por Marcchisio y en ocasiones por Morata, la Vecchia Signora entró en el partido en base a una presión muy alta y agresiva que ahogó a los azulgranas, sobre todo a Messi y a sus dos acompañantes en la delantera. La primera parte terminó con la Juventus quitándose los miedos, y en el segundo periodo salió a por el empate y algo más. Lo logró por mediación de Morata en una buena jugada de los italianos que remató el ex-jugador del Real Madrid que se ha hecho un delantero de postín. Los bianconeros no solo presionaban a los delanteros del Barça, sino que también lo hacían a la defensa, tapándoles las lineas de pase. La consecuencia fue que el Barcelona por un buen rato careció de fluidez y no tenía continuidad en el juego. Su arma, entonces fue el contragolpe, que por cierto no le fue nada mal. Con Messi, quien de nuevo cuando su equipo tiritaba, tiró de por medio y puso la solución a un Barcelona que estaba atascado y en apuros. El juego fue muy trabado y tras el gol del empate de Morata, la Juve jugó sus mejores minutos acosando la portería de Ter Stegen. El Barcelona entonces estaba como asustado ante la crecida del equipo italiano. Y en estas, llegó la jugada clave del partido y que marcó la final para suerte del Barcelona. Corría el minuto 77 del encuentro y Alves comete un claro penalti sobre Pogba,que hizo una inmensa segunda parte, pero que el arbitro el turco Çakir no vio o no quiso ver. Acto seguido, mientras Pogba se quedó protestando, Messi inició un rápido contraataque que terminó disparando, rechazó Buffon y cazó Suárez. De lo que pudo ser el 2-1 de los italianos se pasó al 1-2 del Barcelona, que en esta ocasión tuvo la ayuda arbitral a su favor. Así fue como lo vi, y así lo cuento. Las cosas claras. Estaba claro que el Barcelona tenía que ganar esta final y la ganó, jugando un poquito mejor que la Juve, pero poco más. No nos engañemos. Tampoco hubiese extrañado que la Juventus al final se hubiera llevado el gato al agua, porque no desmereció ante este Barcelona que no fue fiel a su estilo pero que le fue suficiente para poner la guinda a su magnifica temporada. Como decía antes al Barcelona le costó Dios, por lo que tuvo que sufrir; y ayuda, por hacerse el ciego el colegiado turco en la jugada del penalti de Alves a Pogba, una auténtica fuerza de la naturaleza. No obstante, el Barcelona es justo campeón porque hizo más por ganar y porque suyo fue el tempo del partido, obligando a Buffon a realizar grandes intervenciones. A la postre ganó el mejor. El Barcelona se convierte en el único equipo de la historia que ha ganado la triple corona en dos ocasiones (2009 y 2015). Enhorabuena a la familia azulgrana y mi reconocimiento a un jugador como Xavi que dice adiós al Barça y al fútbol español. Lo que no sabemos es el futuro de Luis Enrique, quien después de celebrar a lo grande la quinta Champions, en sala de prensa y de forma muy solemne manifestó que aun no tenía decidida su continuidad como técnico azulgrana. Fue la nota negativa en una noche de ensueño para la familia culé. Pero es que Luis Enrique está muy quemado porque en la crisis que el Barcelona pasó antes de Navidad, la directiva le quitó toda la autoridad para dársela a Messi. Y encima, para más crueldad, la prensa cargó contra él por no considerarlo idóneo para entrenar a un equipo como el Barcelona. Ahora todos ellos, los que ahora le abrazan y le doran la píldora, tendrán que tragarse sus palabras. El asturiano, no lo tiene nada claro.


EL REAL MADRID SE ARRUGÓ EN TURÍN

        El resultado de 2-1 favorable a la Juventus de Turín no es malo para el partido de vuelta, pero lo que de verdad inquieta es el papel  tan decepcionante que ha hecho el Real Madrid que ha dejado muy mala impresión. Ha estado todo el encuentro entre dudas y miedos. Así es imposible que se impusiese a una Juve, que no tendrá mucho nombre en estos momentos, pero salió con un plan perfectamente establecido, lo llevó a cabo a base de esfuerzo,sacrificio e intensidad. Y claro, terminó ganando el primer asalto a un cobarde Real Madrid, que no dio la talla. Ancelotti, tampoco estuvo a la altura. Su planteamiento fue de cobarde. No aplicó a su equipo lo que un  día antes había dicho:”En La Champions si eres cobarde pierdes”. Pues él se acobardó y el Madrid, perdió. En esta ocasión Sergio Ramos como centrocampista fracaso con estrépito. No dio una a derechas, jugo con prepotencia y no se enteró de que iba el partido. Estuvo horrible. La verdad, es que todos estuvieron a un nivel muy bajo. Incluso les faltó esa calidad que a un equipo como el Madrid se le supone. La defensa nunca se hizo con los mandos. Pepe, estuvo muy descentrado. El casi siempre seguro Varane, jugó muy nervioso y tuvo fallos de principiante. Los dos laterales Carvajal y sobre todo Marcelo, dejaron pistas de acceso a los jugadores de la Juve. Marcelo, lleva unos partidos muy alocados. Además de no defender, es que tampoco está siendo resolutivo a la hora de atacar, que era su mejor arma. Va por libre y así le está luciendo el pelo a él y lo que es peor, a su equipo Kroos, junto a Isco  y James fue lo menos malo de un abúlico Real Madrid que nunca encontró a Cristiano y mucho menos a Bale. El galés, a quien Ancelotti, equivocadamente, colocó como delantero centro, estuvo desaparecido en combate. Apenas se le vio y hasta dio sensación de jugar con desgana.  Es cierto que el técnico italiano le hace jugar fuera de su posición natural que es la banda izquierda, pero Bale no puede  hacer un partido tan infame en unas   semifinales de Champions. Cristiano,salvo el gol que le regaló James, tampoco tuvo su noche. Se perdió en regates absurdos que ni desbordaban ni nada de nada.  Tras el empate a uno, ya no volvió a dar señales de vida. Enfrente tuvo a una Juventus corajuda y peleona que ganó por ganas  a un tembloroso Real Madrid que inexplicablemente se arrugo en uno de sus partidos claves. No sabemos si fue por la confianza que tiene para el partido de vuelta dentro de siete días en el Bernabéu, pero el  caso es que equipo de Ancelotti ofreció su lado más oscuro. Y malo es que lo fíe todo a la vuelta. Posiblemente no necesitara una hazaña, pero  si mucha más seriedad de la exhibida. La Juventus, es un equipo con mucho oficio y tiene jugadores que se dejan el alma. Remontar la eliminatoria va a resultar muy complicado, pero no lo queda otra si quiere repetir final de Champions, en Berlín. La Juve salió hecha una furia del vestuario poniendo cerco a la portería de un también tembloroso Casillas. El centro del campo madridista y la defensa dejaban huecos por doquier y ahí Tévez encontró pasillo para disparar. Casillas rechazó el disparo  pero dejó la pelota a los pies de Morata, que no tuvo nada más que empujarla para materializar el 1-0 al minuto 7 de partido. No celebró el tanto, pero fue de los destacados. El canterano estuvo soberbio, ganaba cada balón que disputaba. Fue un dolor de cabeza para sus ex-compañeros que lo miraban mal por el estropicio que les estaba causando. Le costó al Madrid entrar en calor y encontrar la reacción que no llegó hasta el minuto 26 cuando Cristiano de cabeza tras una buena jugada de James, logro el empate. A partir de ese momento el equipo de Anceloti se hizo dueño de la situación e incluso pudo saltar la banca si James hubiese acertado con un cabezazo que mandó al larguero, tras magnifica jugada de Isco por la banda izquierda. En estas estábamos cuando llegó el segundo periodo. El resultado era de empate a uno y al Madrid le entró la duda si defender ese 1-1(buen resultado para la vuelta), o rematar la faena y apostar por el atrevimiento. Ni una cosa no otra. Ancelotti, no alteró la estrategia con Ramos que seguía con  su noche aciaga como centrocampista y manteniendo en el campo a un desganado Bale. Más tarde tuvo la feliz idea de cambiar a Isco por Chicharito, cuando al que tenía  que haber quitado es a Bale,  porque Isco era de los pocos que creaba peligro por la izquierda. Ancelotti, igual que sus jugadores, estuvo torpe y poco clarividente. La Juventus, sin hacer nada del otro mundo, agarró un buena contra y llegó el penalti de Carvajal a Tévez, que el argentino transformó en el definitivo 2-1. Al Madrid entonces le entró el pánico y lejos de contrarrestarlo jugando, el único recurso que encontró fue el de colgar balones en el área del conjunto bianconero que nada resolvieron. En cambio, la Juve estuvo a punto de hacer el 3-1 (que hubiese sido mortal) en un remate de  cabeza de Llorente que había sustituido a Morata, que Casillas se encontró al irle el balón a la cara. Hubo suerte. El Madrid dejó mucho que desear. En Turín  no se vio al campeón de Europa, se vio a un equipo timorato, miedoso y lleno de dudas. La Juventus tiene menos cartel que el Madrid, pero no desmerece en absoluto porque sabe lo que quiere y a lo que juega. Además tiene a un superclase como Pirlo; Vidal, partidazo el suyo, es un todo terreno; tiene a un canchero como Tévez; y por supuesto están Llorente y Morata, que aportan calidad y goles.!!Cuidado con la Juve!!. El 2-1 de la Juventus deja al campeón con la angustia de un partido de vuelta que no se presume fácil. Será una lucha titánica.  La final de la Champions merece mucho más por parte del Real Madrid. Si quiere llegar hasta Berlin  tendrá que echar mano de sus  enormes recursos y sobre todo  de la lucha, el sacrificio y la intensidad. El partido de vuelta del próximo miércoles día 13 no va a ser ni mucho menos, un paseo. Tendrá que sudar el Madrid si quiere repetir como finalista de la Champions.    


EL REAL MADRID PUDO AL MIEDO ATLÉTICO

   Europa sigue queriendo más al Real Madrid que  al Atlético de Madrid . A la octava ocasión fue la vencida y los blancos, por fin gritaron algunos jugadores, lograron ganar a los rojiblancos  en esta temporada. Lo  hicieron en la Champions, donde son los reyes.  Por quinta vez consecutiva el Real Madrid se mete en las semifinales. Ganó con toda justicia a un cicatero Atlético que no compareció por el Bernabéu. Hacia tiempo que no veía un planteamiento tan medroso de Simeone, que se equivocó de principio a fin. ¿ A qué jugó el Atlético?. La respuesta es que a nada. Bueno, si, a la lotería, a ver si sonaba la flauta en una de e esas jugadas tan ensayadas que lleva en el catalogo el  “Cholo”. Ya va siendo hora de desmontar y de dejar de mitificar a un entrenador que ha traído el catenaccio italiano al futbol español. Es muy bueno en cuanto a la motivación y crear emotividad dentro de un grupo, pero su futbol es poco vistoso. La temporada pasada a pesar de ganar la liga y llegar a la final de la Champions, ya dejó pistas de por donde iría su estrategia, que no es otra que el cerocerismo y aprovechar una de las oportunidades que aparezcan en las jugadas de estrategia. Eso le valió el ejerció pasado, pero en este le han tomado la matricula. En esta temporada se ha vuelto aun  más conservador, dejando al futbol italiano  atrás en cuanto a practicar el cerrojazo.  La estrategia ultra defensiva que puso en escena en el Bernabéu fue de juzgado de guardia.  Fue un planteamiento tan rácano que  llevó a los suyos a la perdición, cuando sabía o debería saberlo que un  gol hubiese cambiado la historia. Las pistas de su cobardía  táctica quedaron expuestas en el momento que quitó a Griezman y sacó al guerrillero de Raúl Garcia, quien nada más salir propino una patada sin balón a Varane  que de haberlo visto el colegiado, le hubiese mostrado la tarjeta roja. La expulsión de Arda Turan por doble amarilla, le trastocó todos sus planes que era el de aguantar hasta la lotería de los penaltis. Pero ahí no quedó la cosa, con diez jugadores sacrificó a Thiago para dar entrada a un tercer central Jiménez, dejando en el campo a un cojo Mandzukic.   Así fue como perdió el Atleti su partido más importante en lo que va de temporada ante un Madrid  que a pesar de contar con cuatro bajas de jugadores titulares, salió  con mucha fe a por el triunfo consciente de lo que se estaba jugando. El Atleti, en cambio fue muy ruin no solo en el planteamiento sino también en el juego. Y lo pagó perdiendo con todas las de la ley. El miedo es lo que le ha hecho perder la eliminatoria a un Atlético con una defensa a ultranza y nada en ataque.  Nunca inquietaron a Casillas. Era tal el pánico del Cholo que lo traspasó a sus jugadores. Ganó el Real Madrid  porque, sin hacer un buen fútbol –el partido futbolísticamente hablando no fue bueno, lo salvó la emotividad y el suspense- fue el único  que buscó el triunfo, siendo justo semifinalista. Simeone,pensó que con los antecedentes que tenía en sus enfrentamientos con el Real Madrid esta temporada (cinco victorias y dos empates), manteniendo su portería a cero aprovecharía alguna ocasión en jugadas de estrategia o a balón parado. Pero en esta ocasión, Ancelottí le ganó la partida táctica al miedoso del Cholo Simeone El italiano escarmentado de las derrotas sufridas ante su rival capitalino, cambió de estrategia, y acertó de pleno.  Le ganó la batalla en el centro del campo, por donde antes perdía las guerras. Se dejó para mejor ocasión el 4-3-3 y echó mano del 4-4-2, con la inclusión de Sergio Ramos en el centro del campo para contrarrestar la fortaleza atlética en ese terreno. Por fin se dio cuenta que en los anteriores siete partidas, el Madrid perdió por ser inferior en esa importante parcela del campo. Bastó solo un ajuste táctico, el de Sergio Ramos en el centro del campo, para  sorprender y descolocar al Atlético de Madrid que se vio superado y desconcertado por esta aportación táctica de Ancelotti. Con Sergio Ramos en el centro del campo junto a Kroos. Isco y James, no solo sorprendió a su rival, sino que contrarrestó el juego aéreo atlético en los saques de puerta, pudiendo con Mandzukic ; y por supuesto en los saques de esquina donde junto a un inmenso Varane y Pepe, dominaron las alturas. Tuvo que ser casi al final, en el minuto 87, cuando llegó el gol del equipo que mereció el triunfo por ir a buscarlo desde el inicio. Todo lo contrario que el Atlético que jugó todo el tiempo con el freno de mano echado. Y así no se puede viajar por Europa. El gol del Real Madrid llegó por un invitado inesperado, el mejicano Javier Hernández “Chicharito”un jugador humilde, sencillo pero muy luchador que en silencio ha sabido sufrir y esperar su oportunidad. Pasó de la suplencia permanente  a marcar el gol más importante de la temporada para el Real Madrid. La jugada del único tanto, fue consecuencia de la mejor jugada del tosco partido que presenciamos. La inicio en una gran carrera Cristiano Ronaldo, hizo la pared con James y el portugués dio el pase para que marcase el mejicano. Nos alegramos que haya sido Chicharito el autor de ese gol que vale por unas semifinales de Champions, porque es de esos jugadores que hacen de la perseverancia y de la fe en si mismo, su razón de ser. Además lo hace con la sonrisa  y el buen rollo como bandera. No tiene la calidad de Benzema, pero si tiene más fuego y chispa que el francés. Fue el héroe inesperado de una de esas hermosas  noches europeas del Bernabéu. Sus lagrimas al final del encuentro estaban más que justificadas. Se lo merecía. Fue su gran noche. Injusto sería no destacar la labor defensiva de Varane que está jugando a un gran nivel. Nadie debe discutirle la titularidad. Así como a James que fue otro de los destacados. En definitiva, que en un partido presidido por el suspense vimos la peor versión del Atlético donde solo destacó su guardameta Oblack,  fue quien mantuvo con vida a los suyos   hasta  ese  minuto 87 del segundo partido. El fútbol en esta ocasión fue justo y ganó el que  fue superior en los dos partidos, el Real Madrid. El viernes será el sorteo para las semifinales donde están, además del Real Madrid, el Barcelona, Bayern Munich y la Juventus que empató a cero con el Monaco, le valió el 1-0 conseguido en Turin.  


Penaltyexpulsión | Un blog de futbol por Alfonso Celemin
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