Alfonso Celemin

PENALTYEXPULSION

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EL VALENCIA INCENDIA LA LIGA VENCIENDO AL R.MADRID 

   Partido tremendo el que protagonizaron Valencia y Real Madrid que ganó el equipo levantino por 2-1. En apenas diez minutos, el Valencia ganaba por 2-0. Fue en un abrir y cerrar de ojos, en dos contras que desnudaron a la defensa madridista, aciaga y mal colocada. Vamos, de desastre.      Esos dos goles a la postre resultaron una barrera infranqueable para un Madrid que comenzó muy despistado, dejando muchos huecos y un tanto descolocado. No es la primera vez que le ocurre, y a la postre lo terminó pagando con una derrota que le hace perder el primer comodín que tenía, al tiempo que pierde la oportunidad de poner tierra por medio respecto a su perseguidor, el Barcelona, que sigue a un punto aunque al Madrid le queda otro partido pendiente por jugar frente al Celta, aún sin fecha.    En diez minutos el Valencia acabó con un Madrid que salió un tanto sobrado. Zidane: “los fallos te meten en la mierda”, dijo el técnico madridista tras la derrota en Mestalla. Así fue, la falta de atención, especialmente de Varane (vaya noche la suya), en esos primeros minutos le costó el partido a los madridistas. Ha sido la peor noche de Varane: mala actuación y lesión. Tampoco es que Marcelo estuviese a la altura, defensivamente hablando.¿Dónde estaba en el segundo gol del Valencia? En el limbo, dejó un pasillo tremendo a los atacantes valencianistas que vieron la pista libre y allá que fueron para que Orellana hiciese el 2-0. Keylor Navas, tampoco estuvo muy acertado en esa acción, el costarricense no pasa por su mejor momento.       No obstante a pesar de esos fatídicos diez minutos iniciales, el Real Madrid no se descompuso. Si perdió en Valencia no fue por su mal juego ni por falta de ganas y actitud, perdió por la falta de precisión de cara al gol, por su endeble defensa y por la gran resistencia de un Valencia renacido, que volvió a comulgar con su afición. Una afición sufridora que vio el resurgir de su equipo durante diez minutos mágicos con goles de sus fichajes de invierno: Zaza y Orellana. Dos goles de bella factura, sobre todo el de Zaza, un delantero que tiene buena pinta. El italiano a los cuatro minutos de juego hizo una gran maniobra a pase de Munir: amortiguó el balón, giró la cadera y pegó un zurdazo que se coló por toda la escuadra. Gol con mayúsculas que solo merece el aplauso general.   El Madrid tras ese magnífico gol de Zaza y el posterior de Orellana, cinco minutos después, lejos de venirse abajo le metió una intensidad más y dominó de principio a fin, pero sin demasiada enjundia. Benzema asustó a Diego Alves, pero fue Cristiano a pase de Marcelo quien de certero cabezazo puso el suspense en Mestalla, al filo del descanso marcando el gol de la esperanza.    En el segundo periodo, el equipo de Zidane vivió en el área del Valencia que puso una muralla con Mangala y Garay al frente. Fue la necesidad contra la supervivencia. Ganó la supervivencia del Valencia que viene de pasar su particular vía cruces y que resistió con orgullo las acometidas de su rival. El Madrid necesitaba la victoria para distanciarse a cuatro puntos de su inmediato perseguidor en la liga, pero murió en la orilla.   Los chicos de Voro, en plan numantino, aguantaron el acoso. Apenas hicieron dos salidas de la trinchera. Fueron Zaza y Munir los que se atrevieron en dos jugadas donde se reclamó penalti,uno por carga de Carvajal y otro, y este fue claro,por un derribo de Sergio Ramos a Munir en la misma raya del área.    Los de Zidane dominaban, si, pero sin ninguna lucidez. Faltas, saques de esquina y un par de remates de Benzema y Cristiano que apenas llevaron peligro. Era un Madrid poco eficaz e impreciso para darle la vuelta al marcador. Era un dominio estéril con tanto centro al área que nunca encontró su destino. Eché en falta más jugadas por las bandas de los laterales y que junto a los delanteros encarasen más en uno contra uno. Faltó un delantero centro de verdad. Morata, en ese segundo periodo, por la forma en que jugó el Madrid, hubiese sido más eficaz que Benzema. Dice un amigo mío que después de ver el partidazo de ayer entre el Manchester City y el Mónaco, ves a dos delanteros como Agüero y Falcao, con dos goles cada uno, y ves después a Benzema y cualquier parecido es mera coincidencia. Pues, eso.    Tal vez Zidane debió dar entrada antes a Bale que salió por el colombiano James, quien apenas hizo acto de presencia. De todas formas ni la presencia del galés y posteriormente la de Lucas Vázquez que entró por Modric,aportaron claridad a un Madrid carente de ideas. Sin ideas no hay ocasiones.    El partido, siguió con un ritmo frenético hasta el último suspiro. Los blancos que vistieron de morado, volcados para intentar al menos el empate, y el Valencia resistiendo para sumar tres puntos vitales para subir su autoestima. Lo lograron, solo el Sevilla había sido capaz de ganar al Real Madrid en esta liga, que ahora recobra vida tras el tropezón inesperado del líder.    En esa especie de cuento de la lechera del Madrid y gran parte de su afición que decían que iba a sentenciar la liga en los dos partidos que tenía aplazados. En la primera ocasión para ampliar la ventaja, han fracasado con un tropezón de campeonato.   El caso es que el Valencia incendia la liga con su victoria sobre un Real Madrid poco eficaz y muy mal en defensa.


VOLVIÓ BALE PARA SUBIRSE AL TREN DEL LÍDER

     Con oficio y siendo eminentemente profesional, el Real Madrid ganó cómodamente (2-0) a un errático Espanyol que nunca inquietó al equipo blanco, ni tan siquiera cuando el resultado era tan solo de 1-0 a falta de algo más de diez minutos para finalizar el encuentro. Gareth Bale que regresó casi tres meses después y que salió en la segunda parte por Morata a falta de 25 minutos para finalizar el encuentro ocupó la banda izquierda y Cristiano Ronaldo pasó a ser el delantero centro. El galés reapareció para finiquitar el partido, marcando el 2-0 en el minuto 82. Lo hizo a su estilo: carrera larga a base de fuerza y velocidad, con esa zancada tan suya, aprovechándose de un pase magnífico de Isco, y de tiro cruzado cerró el partido. Fue Bale en estado puro. Con el galés, el Real Madrid recupera a un jugador determinante cuando llega la hora de la verdad. Llega en el momento justo de la temporada. No me gustó el hecho de que Cristiano Ronaldo no se acercase a felicitar a Bale. Lo miró en la distancia y si te he visto no me acuerdo. El egocentrismo le puede al portugués. Una lastima, porque esas cosas y sus muchos gestos le sobran a este extraordinario jugador. El caso es que Bale está de vuelta y aunque le falta para estar en plenitud, llega cuando su equipo más lo va a necesitar para afrontar la recta final. El Madrid-Espanyol, no fue para tirar cohetes. Fue un partido muy aseado donde los blancos despacharon a los de Quique Sánchez Flores con solvencia a la vez que con firmeza. Lo manejaron a su antojo ante el poco colmillo de un decepcionante Espanyol muy arrugado todo la tarde. El Madrid hizo bien los deberes dominando de principio a fin a los periquitos, haciendo un notable primer tiempo para en el segundo periodo rematar a un rival sin ninguna ambición. Después del exigente partido de Champions, Zidane dio carrete a la segunda unidad. Con tan solo cuatro titulares de los que vencieron al Nápoles, el equipo le volvió a funcionar. A nadie se le echó de menos, lo que viene a demostrar la amplitud de la plantilla madridista y que todos se sienten importantes. Mérito de Zinedine Zidane. Kilo Casilla, estuvo en la portería; Pepe acompañó a Varane en el centro de la defensa donde también estuvo Nacho por Marcelo. En el centro del campo, Kovacic e Isco suplieron a Casemiro y Modric; y delante, oportunidad para Morata y Lucas Vázquez.   En un mes cargado de compromisos determinantes, Zidane tiro de rotaciones para refrescar a la plantilla y el resultado nos pudo ser más positivo: victoria sin desgaste y vuelta triunfal de Bale.   La segunda columna, no defraudó, más bien lo contrario. Morata, quien se merece más minutos de los que le da Zidane como titular, lo celebró marcando el 1-0 de un espléndido cabezazo a pase de Isco, que fue quien removió a todo el Espanyol y el que más criterio tuvo a la hora de mover a sus compañeros. El malagueño sacó el compás y dirigió las maniobras de los suyos con un sobresaliente partido. A este Isco, es al que desea ver siempre la afición. Fue el mejor del partido junto a Lucas Vázquez, ese peleón que siempre que intervine ocurre algo positivo para su equipo. El Real Madrid, con su plácida victoria sobre un inofensivo Espanyol una jornada más, y a falta de dos partidos por disputar, continúa como firme líder de la liga. Ahora le espera el primero de esos partidos pendientes que tiene. El próximo miércoles, en Mestalla, se enfrentará al Valencia a partir de las 18,45 de la tarde. Y lo hará con Bale, que está de vuelta.  


REGRESÓ LA CHAMPIONS Y VOLVIÓ EL MEJOR R.MADRID

  Partido de los de verdad, de Champions, el que disputaron en un repleto Santiago Bernabéu el Real Madrid-Nápoles correspondiente a la ida de los octavos de final de la Champions Ligue, que terminó con victoria madridista por 3-1, ganándose un respiro para la vuelta.   El Madrid, tal vez jugó el partido más inteligente de la actual temporada. Manejó los tiempos a su antojo y supo reaccionar ante un buen Nápoles que empezó marcando territorio prácticamente en la primera jugada de ataque en la que quedó retratado un mal colocado Keylor Navas. Insigne, muy pillo y listo,vio muy adelantado al guardameta madridista disparó de cine y marcó el 0-1. El gol fue como una jarra de agua fría para el caliente Real Madrid que había comenzado el partido como un tiro. Benzema, en esta ocasión dueño de una intensidad que no conocíamos desde hace tiempo ¡si oyen bien! a los pocos segundos gozó de una ocasión inmejorable para inaugurar el marcador, pero Reina respondió a la antigua usanza,salvando lo que parecía un gol cantado con el puño.     Benzema que estaba señalado por el Bernabéu que no aguanta a los jugadores indolentes, se ha redimido en el gran espejo que siempre es la copa de Europa para el Real Madrid. El delantero francés dejó de ser gato para convertirse en todo un tigre de Bengala. Jugó un buen partido cargado de intensidad y de electricidad. Este es el Benzema que se supone debe ser el delantero centro titular del Madrid. Del pasotismo del Benzema en liga, pasamos a la plenitud de ganas y energía del nueve madridista, en la Champions. Fue el autor del gol que repuso al Madrid del primer golpe que le había propinado el Nápoles. El cambio en el talante y en su predisposición emocional fue el punto de partida para el buen funcionamiento del Real Madrid que demostró que en su competición por excelencia, es un equipo muy fiable    Zidane, que mima hasta la saciedad a Benzema, en el regreso a Europa, le dio más carrete que nunca y lo colocó como delantero centro puro, pasando Cristiano a la banda izquierda y el inesperado James, a la derecha aunque se intercambiaron las posiciones en muchas ocasiones.    El caso es que Karin, ofreció su mejor versión.. Algo que debe prodigar siempre. No me vale que solo lo haga de uvas a peras. Con la clase que tiene debería ser indiscutible , pero muchas veces se pierde en devaneos absurdos que perjudican su trayectoria. La constancia no es su mejor virtud. El camino a seguir es el que se ha marcado contra el Nápoles.   Pero el señor del partido, no fue otro que Casemiro el jugador todo terreno y hoy en día imprescindible en el once titular. Es el eje y el epicentro del equipo blanco. De su espíritu de sacrificio emana el equilibrio tan necesario en cualquiera conjunto que se precie. Es el hombre orquesta del Madrid, el jugador que ayuda a todos: a la defensa con sus anticipaciones, interceptando los pases del contrario y presionándoles; al centro del campo, donde se sacrifica para que luzcan Kroos y Modric ; y a la delantera, porque siempre está al acecho por si le cae algún balón rechazado. Así llegó el tercer gol que significó el 3-1, salió un balón despejado del área napolitana Casemiro cazó la pelota y de un gran voleón, la empalmó marcando todo un golazo.   Antes había marcado Kroos el 2-1, tal vez en la mejor jugada del partido que habilitó Cristiano como extremo derecho teledirigiendo el balón hacia la posición del alemán, que primero calibró y después disparó. Fue un gol de autor: remate raso que golpea con el interior del pie desde el borde del área ajustado al palo derecho y a contrapié del portero. No es la primera vez que lo hace.   El partido como decimos resultó atractivo. El Nápoles es un equipo de buen manejo del balón. Le discute la posesión al rival y apuesta más por el fútbol de ataque que por la defensa. No parece un equipo italiano. Tiene jugadores destacados como Mertens, un medía punta convertido en falso delantero centro que resulta imprevisible por su gran movimiento; Hamsik, el que marca los tiempos de sus compañeros. Y luego tiene notables jugadores como Insigne, y un joven jugador que me ha impactado, Diawara que con 19 años ha jugado con un descaro impropio de su edad en todo un Bernabéu. Un jugador a tener muy en cuenta que juega en el centro del campo. Albiol, Reina y Callejón, en búsqueda continua de las diagonales , completan a un buen equipo que tiene buen gusto.    El Real Madrid, estuvo muy serio con una actuación coral, bien aplicado en la presión y que en ningún momento se impacientó. Supo tener ese poso que todo equipo que se precie debe tener cuando le vienen mal dadas. Había marcado Insigne en el minuto 7, y lejos de amilanarse se armó de paciencia. Benzema en el 18 tras estupendo pase de Carvajal con el empeine ( a lo Modric), marcaba de certero cabezazo el empate (1-1), un gol de gran poder psicológico que llenó de argumentos futbolísticos al Madrid que sin prisa pero sin pausa remontó la eliminatoria.    El partido de vuelta en el infierno de San Paolo para dentro de 15 días no será fácil, pero en principio la eliminatoria tiene el color blanco del Real Madrid. A Nápoles llega con un buen resultado    


AL BARÇA POCO LE DURÓ EL LIDERATO

Después de que el Alavés pagase muy cara la resaca del pasado miércoles por entrar en la la final de la copa del Rey, siendo goleado por el Barcelona (0-6) aprovechándose del equipo de Vitoria que todavía estaba de fiesta, el Real Madrid afrontó el envite aguantando el tipo en Pamplona donde ganó al mejor Osasuna de la temporada por 1-3, en un encuentro que durante algunas fases alcanzó cuotas de cierta violencia que terminó con dos lesionados: Tano y Danilo. Escalofriante fue la lesión del jugador de Osasuna, Tano que sufre fractura de tibia y peroné. Terrible lesión que dejó helado a todo el estadio y a los propios jugadores como Isco y Marcelo, quien con su gesto de alma asustada, dejó entrever que se trataba de una lesión muy grave, como después se confirmó.  Fue en una dura entrada del propio Tano, que chocó con Isco de forma muy violenta llevándose él la peor parte. Una desgracia de la que no hay que sacar más conclusiones. Son las circunstancias del fútbol. Ganó el líder, el Real Madrid, pero no me gustó porque no dio la sensación de superioridad hasta pocos minutos después de comenzar la segunda parte, hasta que Osasuna se agotó tras una trepidante primera parte, donde se vació. Los primeros 45 minutos el equipo de Zidane estuvo a remolque de los de Pamplona que le ganaron por ganas e intensidad todos los duelos individuales. La primera parte del Madrid fue para olvidar dominado en casi todo por el último clasificado, Osasuna que fue superior a un endeble Madrid, que pareció un tanto indolente. La culpa de un Real Madrid menor la tuvo Zinedine Zidane con su alineación un tanto descabellada. El francés es tozudo hasta decir basta. Empezó con un 5-3-2, es decir con tres centrales, dos carrileros, dos centrocampistas y dos delanteros. Con ese sistema, el Madrid hizo aguas. Espero que el técnico francés se haya dado cuenta que con equipos como Osasuna,esa idea no termina de cuajar.. Hubo más equilibrio con cuatro defensas. Cuando se lesionó Danilo, un alma en pena, todo cambió. Entró James en su sustitución, por lo que Nacho pasó al lateral derecho y Marcelo regresó a su hábitat, natural, el lateral izquierdo donde volvió a recobrar protagonismo. Entonces, se pasó del ocaso del 5-3-2 a la explosión del 4-4-2. Con este nuevo esquema, el Madrid mandó con autoridad a un Osasuna que ya entonces estaba con el depositó casi vacío. La salida, en la segunda parte, de James junto a la de Lucas Vázquez por Benzema, que volvió a estar deprimido, alegró aún equipo muy espeso por momentos, falto de ritmo y de ese algo más que todo conjunto necesita. Zidane que con la alineación inicial se equivocó del todo, rectificó a tiempo y eso le valió para que el Real Madrid pasase de la angustia inicial a la comodidad del segundo periodo donde con un equipo más natural sacó los tres puntos que le permite seguir manteniendo la privilegiada posición de líder, con dos partidos menos. No quiero criticar al técnico francés, pero la alineación inicial fue de juzgado de guardia. Menos mal que delante estaba el último clasificado, el orgulloso Osasuna porque si hubiese sido otro equipo de más enjundia con el planteamiento inicial de Zidane, le hubiesen fulminado a ese Madrid desequilibrado y roto en mil pedazos. El partido de Pamplona era para jugadores curtidos como Kovacic,Morata y Lucas Vázquez. Que pintaba ahí Benzema, que cada vez perece más un ex-jugador, aunque en algunas crónicas lo suban hasta los altares. No lo entiendo. Que no nos vendan la moto de renovarle porque no es delantero para el Real Madrid, por mucha clase que tenga. Un delantero centro del Madrid o de cualquier equipo grande que se precie necesita un nueve que haga goles, y Benzema, como decía Mourinho, y con razón, es un gato que no caza ni ratones. Así que Florentino Pérez deje de presionar a los medios de comunicación para que la renovación del delantero francés no se discuta. Por el bien del Madrid, que vaya pensando en fichar a otro jugador con más hambre. Dybala de la Juventus, sería un gran recambio. El futuro del argentino es envidiable. De todas formas, no entiendo dada la endeblez de Benzema que Zidane no eche mano de Morata, jugador más agresivo y más en forma que el desmadejado francés que enfada a los seguidores madridistas por su apatía continúa. Para este partido de Pamplona, Morata era más apropiado que el francés. Digan lo que digan las crónicas, Benzema volvió a defraudar. El partido fue un duelo intenso, puro estilo Sadar: rudo, de mucho colmillo y mucho sudor. Osasuna no parecía ser el colista de la clasificación y el Madrid el líder, al menos en los primera parte. Los de Pamplona se ganaron el empate a uno en los primeros 45 minutos con Sergio León, un jugador que pide paso y que cuajó un gran encuentro obligando a Keylor Navas a dos intervenciones de mucho mérito. El costarricense, ahora que se habla de traer a otro portero, hizo dos paradas de auténtico mérito demostrado que donde menos necesita cambiar el Real Madrid es en la portería. El caso es que al Barcelona que se las prometía muy felices después de golear al festivo Alavés, el liderato apenas le ha durado cuatro horas. El Real Madrid vuelve a mandar, con el horizonte puesto en los dos encuentros que le faltan para ponerse al día.  


EL REAL MADRID SE ESCAPA

     Comenzó la segunda vuelta de la liga y el Real Madrid sale más reforzado, aumentando la ventaja respecto a sus perseguidores que ahora es de cuatro puntos,y con un partido menos. Tras el empate del Barcelona y la derrota del Sevilla, el equipo de Zidane es más líder. Después de los tropiezos de Barça que no pasó del empate (1-1), con polémica arbitral incluida, y la derrota del Sevilla frente al Espanyol por 3-1, el Real Madrid no podía fallar. No era un día para dudar y no falló, ganó 3-0 a una Real Sociedad muy académica en su juego,pero sin pegada en ataque. Le faltó munición a su juego tan limpio. Jugó bien, toco y toco pero nunca inquietó a un Keylor Navas que fue casi un espectador más. En una palabra, a la Real Sociedad le faltó mordiente. El equipo de Eusebio Sacristán, hizo todo lo aprovechable que se vio en la primera parte ante un Real Madrid muy pobre que estaba como encogido después del varapalo copero. Parecía estar más pendiente de la reacción que pudiese tener su público que del partido en sí. Benzema y Danilo fueron pitados pero no excesivamente. Luego hubo árnica La Real no supo aprovecharse del estático comienzo de los madridistas y lo terminó pagando. El Madrid resurgió gracias a un protagonista inesperado, Kovacic, que poco a poco se va ganando un lugar en la estimación de la afición. El croata fue el mejor del partido con su velocidad, su buena conducción y su llegada al área, algo en lo que debería prodigarse más. En una de esas llegadas llegó el 1-0 y abrió la lata de los goles. Buena buena combinación Benzema-Cristiano que Kovacic definió a la perfección, consiguiendo el tanto que aportó la tranquilidad que su equipo necesitaba en esos momentos. A la contra es como el Madrid ganó a la Real Sociedad que tuvo un mejor trato con el balón pero le fue insuficiente ante este Madrid necesitado que sin estar brillante si tuvo oficio. La Real fue mejor que el equipo local en la primera parte, pero pecó por su falta de pegada. Todo lo contrario que los de Zidane, que aprovecharon su ocasión en la mejor jugada de los primeros 45 minutos. No era un Madrid para tirar cohetes, pero si práctico y sostenido por Lucas Vázquez y Kovacic. El primero, era el único que desbordaba, y el segundo, era el que se atrevía a tirar hacia adelante parando a su vez a Illarramendi. Kovacic, siguió siendo protagonista en el segundo periodo, suyo fue el magnífico pase que le dio a Cristiano Ronaldo para que marcase el 2-0, matando el partido. Un gol que sirvió al portugués para redimirse de los últimos partidos en el Bernabéu. No gustó su gesto de desprecio en el primer tiempo, cuando el público le silbó por perder un balón. Eso le sobra, aunque se llame Cristiano Ronaldo. Luego con su gol y aseada segunda parte se redimió No lo hizo Benzema que volvió a estar taciturno y desacertado. Zidane lo sustituyó por Morata, quien aprovechó su oportunidad marcando el 3-0 de un certero cabezazo. En esos minutos la Real jugaba con diez por expulsión de Iñigo Martínez, en el 73. Con poco el Real Madrid ha ahuyentado los fantasmas de las últimas semanas con una victoria que ha sido como un bálsamo de auto-estima. De esta manera aleja un poco las dudas que había despertado su juego en las últimas semanas. No ha sido un partido brillante ni redondo del Madrid, pero es más líder y teniendo en cuenta los tiempos que corren eso es mucho. A la espera de vaciar su enfermería sigue sumando cuando se avecinaba tormenta. De momento, como decíamos, ha comenzado la segunda vuelta más reforzado en la primera posición de la clasificación.


PRIMER BATACAZO DEL MADRID DE ZIDANE

        El Real Madrid de Zidane, de un plumazo, como se suele decir, ha perdido la sonrisa que no hace mucho le acompañaba a él y a su equipo. En Balaídos ha sufrido el primer BATACAZO  de la temporada al caer eliminado frente al Celta en los cuartos de final de la copa del Rey.    El duelo ha sido muy copero, intenso, con momentos vibrantes y hasta emocionantes por la incertidumbre del resultado en la recta final. El Madrid llegó a Vigo con la desventaja (1-2) del partido de ida. En su mente bullía la esperanza de la remontada y a eso salió. En los primeros minutos metió al Celta en su área. A los 25, Cristiano que sigue reñido con la madera, pudo abrir la eliminatoria y hasta cambiar el signo del partido. En una misma jugada estrelló un cabezazo en el larguero y acto seguido el posterior remate se fue al palo. Dos ocasiones en una que hubiese sido clave en el devenir del encuentro.Mala suerte, la del portugués que sigue ofuscado. El Madrid en la primera media hora de partido había generado suficiente fútbol como para ponerse por delante en el marcador. Lo hizo empujando desde el inicio con ese dibujo innovador de Zidane que por culpa de las lesiones le empujó a confeccionar un alineación un tanto extraña. Casemiro, el hombre para todo, arrancó de inicio clavado en la defensa, a veces de central otras de libre o más adelantado, ayudando a Kroos y Kovacic. Junto a él Sergio Ramos que prácticamente jugó de lateral derecho acompañando las embestidas de Danilo, que es una auténtica desgracia; y a la izquierda Nacho, muy eficaz defendiendo pero desaparecido en ataque. Las bajas de Marcelo y Carvajal han dejado cojo al Madrid por las bandas. Tal vez fuese por la lesión de Varane, pero la presencia de Casemiro como central restó equilibrio al centro del campo madridista que se vio muy desguarnecido.Circunstancia que se notó en dos jugadas del Celta que pudieron terminar en gol. Me extrañó mucho la ausencia de Lucas Vázquez como titular, creo que hubiese sido mejor opción que Danilo en el lateral derecho. Pero líbreme Dios de criticar a Zidane... De todas formas, luego cuando salió en el segundo periodo, no entendí que saliese a jugar por la banda izquierda cuando Benzema por la derecha estaba siendo un auténtica calamidad. Zidane en esta ocasión se equivocó. No acertó con la alineación. El caso es que el Real Madrid dominaba, pero no terminaba de fluir su juego. Le faltaba remate y rematadores porque Cristiano, además de no acompañarle la fortuna, anda enfurruñado con el gol. De Benzema que voy a decir,juega a otra cosa. Mientras que sus compañeros ponían la pasión que requería el partido, él se paseaba como si nada. Lo siento, pero no puedo con la indolencia del francés. Demasiada paciencia está teniendo con él Zidane. Tal vez para este partido hubiese sido mejor contar con Morata e incluso Mariano, que creo que salió demasiado tarde; pero doctores tiene la Iglesia... Isco, es otro de los jugadores señalados. El malagueño no ha estado a la altura que requería el encuentro. Su aportación ha sido muy pobre, solo un tiro flojo y mal colocado fue todo lo que hizo, en una buena ocasión que pintaba muy bien para marcar. Lo demás fue trotar sin rumbo, como el otro día contra el Málaga. Solo recuerdo un partido bueno de Isco en esta temporada, en el Vicente Calderón frente al Atlético de Madrid. Está mustio y triste. Le falta ilusión. No sé a qué aspira con esa actitud... El caso es que el dominio del Madrid no fructificó. El Celta, en el último cuarto de hora de la primera parte espabiló y dominó la situación. Como consecuencia de ese paso hacia adelante llegó el tanto de los gallegos (1-0), autogol de Danilo, que sigue gafado. Sin querer hizo lo que el Celta estaba persiguiendo en los últimos minutos: introducir la pelota en la portería del Madrid. Danilo es el segundo gol en propia puerta que hace en dos semanas, el tercero que se hacen los blancos en cinco partidos.. Pero ese autogol no amilanó al Real Madrid que salió con fuerzas renovadas a jugar el segundo tiempo. Cristiano, por fin volvió a casarse con el gol al ejecutar magníficamente una falta. El empate (1-1) reenganchaba al Madrid a la eliminatoria. Balaídos, entonces sintió miedo. Más aún cuando Sergio Ramos tuvo el 1-2 en un remate a bocajarro en el segundo palo. El jugador de los imposibles echó fuera un cabezazo de lo más sencillo. Siguió intentándolo el equipo de Zidane, pero mientras el peligro se cernía en la portería de Sergio, llegó la puntilla del Celta que trazó una perfecta jugada para hacer el 2-1 y matar la eliminatoria a su favor. El gol de Lucas Vázquez a falta de cuatro minutos para el final solo sirvió para sellar el definitivo (2-2). Ya no hubo tiempo para la remontada madridista aunque lo intentó. Vigo está de fiesta, porque esta victoria ante el todopoderoso Real Madrid le da alas para poder hacer algo grande en esta copa. Este Celtiña tiene hechuras de buen equipo y puede dar la sorpresa. El Real Madrid, ha caído, si, pero de pie. Ha muerto en la copa pero muere con dignidad. Se despide tras dos partidos un tanto descontrolados, pagando muy caro su falta de acierto y sus alegrías defensivas. Sin quitarle ningún mérito al Celta, habrá que decir que la suerte que otras veces le ha acompañado, en esta ocasión le ha sido esquiva. En el partido jugado en el Bernabéu fue donde perdió la eliminatoria.  


EL OPTIMISMO SE ALEJA DEL BERNABÉU

    No pintan bien las cosas por Chamartin, el Real Madrid sigue en estado catatónico, a pesar de ganar 2-1 al Málaga en un partido que no va a pasar a la historia. Con este triunfo termina la primera vuelta y por lo tanto se proclama campeón de invierno.   El titulo puede parecer pomposo,que lo es, pero así es. El peor Madrid en lo que va de ejercicio termina como campeón de invierno, un título, que con una jornada aplazada (la visita al Valencia , el 22 de febrero) nada vale pero que certifica que durante los primeros 19 partidos ha sido el equipo más regular.   Después de su derrota inexplicable de Sevilla, el Madrid sigue sumido en la depresión. Ante el Málaga volvió a dar malas sensaciones. Ganó, si, pero sigue sin convencer. Además lo hizo con un gol fuera de juego de Sergio Ramos, el segundo, que el colegiado y menos aún el juez de línea no vio.    El Málaga, que venía de una crisis profunda, era un rival propicio para que los jugadores blancos recuperasen buenas sensaciones; pero ni por esas. Cristiano sigue sumido en las profundidades fallando goles cantados;y Benzema cada vez se acerca más a la nada. Lo suyo ya es preocupante. No solo falla goles sino que su pasotismo ya parece endémico. Se puede decir que el Real Madrid jugó con un par de inválidos en la delantera(y perdón por los discapacitados).   Menos mal que apareció Sergio Ramos allá en el minuto 30 para apaciguar los ánimos de un Bernabeú que ya empezaba a barruntar problemas, como después sucedió. El central marcó todo un golazo de cabeza a un saque de esquina de Kroos, que remató desde el punto de penalti. Poco después, pero en fuera de juego, hizo el 2-0 que tranquilizó a los aficionados que no están para regalar aplausos a este Real Madrid que les ha defraudado en los últimos partidos.    Los jugadores blancos sienten esa animadversión de su afición. Por eso, tanto Sergio Ramos,el capitán, como Zinedine Zidane, han salido a la palestra para pedir un poco de cariño a sus seguidores. No saben que el público de Madrid es así: apenas aplauden cuando van bien y silban cuando vienen mal dadas. Ahora toca lo segundo.     Solo el reencuentro con el buen podrá recuperar a la exigente afición madridista que como el equipo, está alicaída.    La crisis en el juego del Madrid es ya un hecho.Ganó al Málaga pero no convenció. Ganó por un gol en fuera de juego y a balón parado. El equipo de Zidane, desde Sevilla, no funciona. Esta es la realidad,duela a quien duela. Y por si tuviese pocos problemas, va Marcelo y se lesiona y Modric se retira con molestias. A perro flaco todo son pulgas.     No obstante, y seamos justos, el Real Madrid independientemente de que el segundo gol fuera en fuera de juego, mereció el triunfo por todas las oportunidades que tuvo. Cristiano Ronaldo que sigue en el lado oscuro falló lo que no está escrito y sigue gafado contra la portería. El equipo blanco echa en falta al mejor Cristiano que vuelve a estar ofuscado. Benzema, siguió a lo suyo, fallando y siendo un bulto sospechoso. El público del Bernabéu le despidió con silbidos cuando salió por Morata, y con razón. Su indolencia ya raya en la inmoralidad.   Pero a falta de Cristiano y de Benzema, apareció Sergio Ramos que de nuevo fue el alma del equipo blanco. Gracias al central, su equipo, consiguió un triunfo imprescindible no sólo para alejar los fantasmas de la crisis, sino para el devenir de la liga y para no entrar en depresión de resultados y mantener el liderato. Hasta el título de campeón de invierno viene bien a este equipo de repente de cristal, algo atacado también. La serie de lesiones de jugadores clave tampoco le ayuda: Marcelo y Modric, últimas víctimas.   El Málaga estuvo mejor de lo que dicen los últimos partidos, intentó ahondar en la herida madridista pero llegó tarde    Sergio Ramos apagó el fuego cuando el runrún del Brnabéu empezaba hacer acto de presencia. Las dudas que dejó sobre todo el Celta en la Copa se fueron haciendo bola en el arranque contra el Málaga, avispado al ver la atmósfera rara del estadio y los nervios de su rival. En poco rato, después de que Benzema fallara un par de remates sin oposición en el área, Marcelo cayó lesionado y Chory Castro tiró al poste . Entonces el Madrid ya fue un flan incapaz de hilvanar buenas jugadas.     Con la lesión de Marcelo, Zidane tuvo que improvisar una nueva defensa. Nacho que salió de lateral derecho pasó a ala izquierda y Lucas Vázquez fue el lateral derecho, en detrimento de Danilo a quien Zidane ha terminado de condenar.   Isco que salió por el lesionado Marcelo, no aportó nada. Jugó andando y se merece un cero como una catedral. El tenía que haber sido el repulsivo y fue todo lo contrario. El Madrid se acomodó en la segunda parte sobre el doblete de Ramos, sin fluidez sobre su improvisado dibujo, a veces con tres centrales y Lucas arriba.     En otro desajuste defensivo de los blancos llegó el gol del Málaga. Juankar, tras recoger un rechace de Keylor Navas, acortó distancias para el club malagueño. A partir de se momento, y ante el nerviosismo del Madrid, apareció la máquina de pitos del Bernabéu. El 2-1 equilibraba méritos y volvía a brotar el rostro frágil del Madrid de los dos últimos partidos. Charlas entre los jugadores, resoplidos y miradas. ¿Una crisis temporal o algo más serio? El entusiasta y confiado bloque de hace apenas 10 días parece ahora un equipo roto y si fe.    El miércoles frente al Celta, en copa, tiene un buen examen


¿HA PERDIDO EL OREMUS EL MADRID DE ZIDANE?

  El fútbol no hay quien lo entienda. Cuarenta partidos consecutivas llevaba el Real Madrid sin perder y de una tacada pierde dos seguidos. El último, en el partido de copa ante el Celta que ganó 1-2 en el Bernabéu, dejándolo helado. El Madrid pierde en tres días lo mismo que en todo el año pasado.¿Se acabó la magia de este Real Madrid de Zidane? No sé qué pensar, porque visto lo visto frente al Celta de Vigo, es evidente que la derrota de Sevilla les pasó factura en el partido de ida de los cuartos de final de copa. El gol en el último suspiro de Jovetic en el Sánchez Pizjuán, les ha sentado a cuerno quemado a los blancos que de sopetón parece que han perdido la confianza y el oremus que le ha acompañado durante 40 encuentros. Allí, en la ciudad hispalense, los de Zidane perdieron por los avatares del fútbol después de haber sido mejor que el Sevilla durante 80 minutos; pero en el partido copero frente al Celta,vimos a un Madrid mustio, apocado,sin entusiasmo y con poca intensidad. Les faltó energía, el esfuerzo que le ha exigido los partidos de Sevilla ha dejado al equipo de Zidane tocado. Por esta circunstancia, el técnico francés debería haber dado entrada a los menos habituales como hizo en el primer partido copero contra los andaluces, donde vimos a un equipo muy fresco que noqueó al Sevilla en el primer acto. No es una crítica a Zidane, ni mucho menos, es simplemente mi punto de vista. También es verdad que las lesiones se han cebado con el Real Madrid. De todas formas no hay excusa al pobre juego desplegado por los madridistas que parece que no tomaron en serio al Celta, un equipo guerrero como el que más y que está en un gran momento de forma. Los gallegos están siendo el equipo revelación del año nuevo. Es un conjunto muy firme, muy peleón y muy bien colocado. Además de bien trenzado por Berizzo. Si el primer tiempo de los blancos fue más o menos aseado, en el segundo periodo desaparecieron por completo ante el orden defensivo del Celta que tuvo en sus dos centrales Roncaglia y Cabral dos auténticos colosos que secaron a los delanteros madridistas, sobre todo a Cristiano Ronaldo que está en un estado de forma lamentable. Nunca llegó a tiempo a un remate de los muchos centros que le hicieron desde las bandas tanto Lucas Vázquez como Marcelo o Asensio. Es como si después de los premios individuales que ha conseguido se hubiese desinflado. Por sus últimos partidos, donde ha sido más una rémora que una solución, desde luego no ha demostrado ser el mejor, ni mucho menos.Ni remata, ni tiene velocidad, y mucho menos se va de nadie. Seguro que Cristiano volverá, pero de momento no está. Menos balón de oro y The Best, y más sacrificio e implicación. Además la defensa del Madrid no estuvo bien sobre todo a raíz de la salida del campo de Asensio que se retiró lesionado. Los dos goles celtiñas vienen de dos desajustes defensivos. En una acción por la izquierda, el Celta armó una salida rapidísima, aprovechando la mala colocación del Madrid (Danilo fuera de sitio junto a Ramos ). Marcelo Díaz la colgó al área sin que su tocayo blanco pudiera hacer más que despejar de mala manera hacia atrás. Aspas fusiló sin piedad a Casilla. El gol encendió el partido, que en la reanudación estaba un poco plomizo y quedó roto entonces.Al momento, Marcelo arregló su mala pata en el 0-1 y empató de violenta volea. Pero, mientras todavía celebraba el empate el Madrid, llegó otra pérdida absurda en el centro del campo blanco. En esta ocasión fue Lucas Vázquez quien la perdió y de ese regalo nació el 1-2 obra del lateral Jonny, que definió como un delantero al uso. Una pena lo de Lucas Vázquez, porque esa pifia empañó su buen partido. Fue el jugador con más chispa y el más vertical. Era el único que abrió el campo con sentido y el que trajo en jaque a la defensa del Celta. Su peligrosa perdida le mandó triste al vestuario. Benzema entró después, con lo que el Madrid jugó los últimos minutos con tres delanteros centros y tres centrales. Ni los tres centrales, y mucho menos los tres delanteros centros solucionaron la papeleta.Ni Cristiano, ni Morata y mucho menos, el abúlico Benzema que falló un gol clamoroso que pudo significar el empate a dos, aportaron esa profundidad que los blancos necesitaban.El partido de los tres puntas fue para olvidar. Todo lo tuvieron que hacer los tres centrocampistas:Modric, Kroos y Casemiro, que terminaron agotados. Mal los delanteros,mal Sergio Ramos y pésimo Danilo. Lo siento pero este jugador no está para jugar en el Madrid. Pone ganas y hasta entusiasmo, pero su lateral es un caldo de cultivo para los rivales que entran como Juan por su casa. Sin Carvajal lesionado para un mes, Zidane tiene un problema por ese costado derecho. Nacho debe ser la solución. Tal vez lo más preocupante del partido del Madrid, es que después del 1-2 del Celta, no tuvo ese poder de reacción que otras veces ha tenido y que le han hecho salvar el resultado. Se quedó sin juego, y lo que es peor, sin fuerza y energía.Le faltó el arrebato de otras ocasiones El Celta dejó congelado al Real Madrid que ha pasado de la abundancia de 40 partidos de gloria, a que se disparen las alarmas. De momento está con el agua al cuello en la copa. En el partido de vuelta tiene que marcar al menos dos goles en Balaídos, si no quiere quedar eliminado. Lo tiene crudo.


NOCHE CRUEL PARA EL MADRID Y SERGIO RAMOS

Tenía que ocurrir tarde o temprano, y ocurrió: el Real Madrid de Zidane sufrió su primera derrota después de 40 partidos imbatido. Adiós a la racha 284 días después. Fue el Sevilla quien le venció 2-1 en la jornada número 17 de liga derribando al muro madridista tras un partido con mayúsculas lleno de pasión, emoción y de fútbol total. El encuentro estuvo presidido por la máxima igualdad entre dos conjuntos que hicieron del equilibrio una virtud y que se dejaron todo en pos de conseguir el objetivo, la victoria.Una victoria que fue para el pletórico Sevilla que solo fue superior al Madrid en los últimos díez minutos, y más aún tras el autogol de Sergio Ramos. El fútbol es muchas veces un estado de ánimo y el Sevilla después de marcar Ramos en propia puerta fue un estilete desbocado que se comió al equipo que vistió de morado, que no supo hacer el fútbol control que se demandaba tras marcar Cristiano el 0-1 de penalti. El Madrid en esos últimos diez minutos, y más después del empate (1-1), estropeó todo el buen trabajo que había hecho durante todo el encuentro donde neutralizó y hasta jugó mejor que el Sevilla. Pero en ese tramo final el equipo del Nervión, lo mató con un empuje y energía encomiable. El encuentro que presenciamos en el Sánchez Pizjuán fue enorme en todos los sentidos. Los dos equipos nos ofrecieron un espectáculo de primer orden. Los dos se dejaron el alma a su estilo en busca del triunfo que esta vez sonrío al Sevilla en el minuto 92, que fue cuando Jovetic consiguió el tanto de la victoria. Un gol que vino precedido de dos errores graves del Madrid.El primero fue de Benzema, que presa del cansancio o vaya usted a saber por qué, Vitolo le arrebató el balón y Jovetic quedó enfilado hacia la portería. Disparó sorprendiendo a un Keylor Navas que estaba muy adelantado y mal colocado. Jovetic hizo de Sergio Ramos en el triunfo del Sevilla,marcando en el último minuto... Fueron dos errores puntuales que castigaron a un Madrid que perdió su magia en los últimos instantes de un partido grande. Fue una noche cruel para el Real Madrid y sobre todo para Sergio Ramos. El central madridista fue el centro de la ira sevillista que volvió a insultarle de forma grave antes, durante y después del partido. Y por si fuera poco, después de la dura semana que ha pasado, el destino quiso que marcase en propia puerta. Un gol que sirvió para darle vida a un Sevilla que ya por entonces andaba desesperado a la búsqueda de la igualada. Fue un duelo de colosos. El Real Madrid estuvo más firme pero el Sevilla fue tremendo y apeló a la épica ,su mejor arma. El Sevilla con su extraordinario partido, confirmó que estamos ante un equipo que se cree lo que está haciendo, que tiene fútbol, ganas y sobre todo más fe que todos los santos juntos. El partido fue muy equilibrado en todos los sentidos. Los dos entrenadores tácticamente, jugaron una auténtica partida de ajedrez. Zidane sorprendió con tres centrales (Varane, Sergio Ramos y Nacho) que rompían las cadenas de Marcelo y Carvajal en los costados. Casemiro, imprescindible, equilibrando al equipo. Delante, Benzema y Cristiano. El francés entonado, generoso pero muy intermitente para terminar haciendo la pifia que hizo posible el gol último del Sevilla. El portugués,muy gris, ausente,poco participativo y combativo.Fue el más flojo de todos y él era quien tenía que dar ejemplo después de haber descansado en la copa del Rey. Modric, si estuvo a un gran nivel dirigiendo el cotarro.. Por él pasan todos los balones. Reparte el juego de costa a costa, convierte lo normal en aventura. Es un espectáculo cuando se acerca a la corona del área. Chuta, sirve, dribla y ve lo que nadie ve. Una maravilla de jugador. Sampaoli, por su parte tuvo que rectificar haciendo constantes movimientos de sus jugadores con un enorme Nzonzi, que se marcó un partidazo cortando balones imposibles y haciendo fluir el juego de los suyos. Fue el alma, el estandarte de un Sevilla que jamás se rindió. Es más, después del gol de penalti de Cristiano, el equipo del Nervión se vistió de una fe encomiable y se llevó el partido más que nada por convicción y por ese carácter indomable con el que le ha dotado Sampaoli, un magnífico entrenador. El Madrid, no me ha defraudado ni mucho menos. Jugó hasta mejor que su rival durante 80 minutos, pero a partir del gol de Cristiano, fuese por cansancio y relajación, el caso es que pasó de la firmeza a la flacidez y le costó el partido. Al Sevilla le salvó su enorme fe y al Real Madrid le perdió el infortunio por el autogol de Sergio Ramos y el disparate de Benzema y Keylor en el gol del triunfo sevillista, obra de Jovetic, el verdugo de los madridistas en los dos últimos partidos. Ahora se hablará de si esta derrota puede pasar factura al Madrid. No lo creo porque en el Sanchez Pizjuán ante un pletórico Sevilla, vi a un Real Madrid con mucho empaque que perdió por los avatares del fútbol. No creo que le afecte el haber perdido su inmaculada racha . Pero lo que sí hay, es liga.Si ya estaba a emocionante, ahora lo está mucho más.


LAS 40 VIDAS DEL REAL MADRID

   Sin duda alguna, la vida sonríe al Real Madrid que ni tan siquiera en su noche más oscura perdió en el partido de vuelta de los octavos de final de la copa del Rey. Empató a tres ante un Sevilla que estuvo enorme de principio a fin y que se mereció no la eliminatoria, pero si el triunfo en el encuentro disputado en el Sánchez Pizjuán. Los de Sampaoli hicieron todo un partidazo que llevó la inquietud a los seguidores madridistas por la forma en que se desarrolló el juego. El Sevilla, partiendo de la cantinela que circuló durante toda la semana por la ciudad hispalense: “yo creo” acosó de forma continua y con un brío desatado a un Madrid apocado y atrincherado en su área ante el empuje sin límites de los sevillanos que no cesaron en el empeño de obrar el milagro. La afición sevillista, tiene que sentirse orgullosa de la actuación de su equipo porque en todo momento creyó en la proeza y para ello jugó. No había tregua, el Sevilla empujaba y empujaba hasta achicar al Real Madrid que se echó atrás a la sombra del buen Kiko Casilla, que hizo paradas de mucho mérito tanto en el primer tiempo como en la reanudación. El conjunto sevillano, era todo nervio y corazón. Era un no parar con una energía contagiosa que les llevó a conseguir el primer gol antes de los 20 minutos. Fue un autogol de Danilo, que demostró bien a las claras que está fuera de onda. Ese autogol, dio más alas a los blancos del Sevilla, que puso aún más mecha y entusiasmo en sus acciones frente a un Real Madrid deshilachado, falto de coordinación,sin tensión y con poco engranaje en el centro del campo donde Kroos, sin Modric al lado, estaba como perdido. Casemiro no daba a basto ante el empuje y fuerza del Sevilla que no daba tregua. El equipo de Zidane, sin el croata Modric,los lesionados Isco y James, las ausencias de Varane y Carvajal y sin la BBC, fue una sombra. Nada que ver con el Madrid que hemos visto en los últimos partidos. Fuese por esas ausencias o por el gran partido que hizo el Sevilla, el caso es que siempre estuvo a merced de su rival que le puso la intensidad que le faltó al equipo blanco que vistió de morado. Todos los duelos individuales eran para los del Sevilla que además de marcar tres goles, mandaron un balón al palo y Casilla se tuvo que esmerar en más de una ocasión. Tal vez les faltó precisión en la recta final y esa tranquilidad que se requiere a la hora de definir. Pero como todo era un frenesí, el Sevilla lo termino pagando caro. Frente a esa ansiedad, el Real Madrid fue más resolutivo que su rival y aprovechó sus ocasiones de forma magnífica. Asensio nada más comenzar el segundo periodo empató (1-1) en una gran jugada que arrancó tras un rechace de un saque de esquina que había sacado el Sevilla, corrió unos 80 metros en 11 segundos con el balón cosido a los pies,yéndose de los rivales que le salían al paso y terminó marcando todo un golazo. Ese gol atemperó un poco al Sevilla, pero enseguida volvió a marcar un ritmo alto. Pronto llegó el 2-1 obra del debutante Jovetic y cuando el partido parecía que languidecia, llegó el 3-1 de Iborra. Faltaban diez minutos para el final, y la afición y su equipo creían que todavía era posible la remontada. Al Madrid se le puso un nudo en la garganta, hasta que Kraneviter de forma torpe hizo un claro penalti a Casemiro, que Sergio Ramos, ausente Cristiano, se encargó de lanzar y marcar a lo Panenka. Ese tanto de un ex-sevillista como Ramos, que todavía siente sus colores, como ha manifestado en muchas ocasiones, fue como una puñalada para la afición que se sintió muy ofendida por la forma de celebrar el 3-2. Sergio Ramos, se encaró con un sector de esa afición, los seguidores ultras” Los Biris”, que durante todo el partido le estuvieron insultado acordándose de sus seres queridos, señalándose el número con gestos de cierto desafío. Al mismo tiempo, el central madridista, se dirigió al resto del campo pidiendo perdón. Puede que Sergio Ramos se haya equivocado con esa acción, pero lo entiendo porque desde que está jugando en el Madrid, cada vez que va al Sánchez Pizjuán es objeto de graves insultos. La paciencia tiene un limite. Después en frío, además de volver a disculparse con esa afición que no abraza los extremismos, volvió a reincidir que con los ultras, “con ellos no me disculpo”. Sergio Ramos está muy dolido porque como él dice:”hay otros como Alves y Rakitic que no han mamado del Sevilla y son recibidos como héroes”. No le falta razón. Pero no nos quedemos con ese triste episodio, porque por encima de todo eso estuvo el hermoso partido que presenciamos, con dos equipos que honraron el torneo copero. Benzema, que apenas llevaba unos minutos, debió de acordarse de que para que la buena racha continuase tenían que empatar, protagonizó en el último suspiro una gran jugada donde se fue de uno y otro para marcar el definitivo 3-3. De nuevo en ese mágico minuto 93, el Real Madrid salvó la racha de 40 partidos sin conocer la derrota, superando al Barcelona de la temporada pasada que se quedó en 39. La fortuna sonrío esta vez, si, al Madrid de Zidane para empatar un partido que mereció perder. No así la eliminatoria donde en el cómputo total ha sido mejor que el Sevilla. Sea por lo que sea, pero al Madrid le sonríe la vida... Y el domingo, vuelven a verse las caras los mismos rivales, esta vez en la liga. Seguro que vuelve a ser otro choque espectacular.


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