Alfonso Celemin

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EL R.MADRID DA UN BUEN MORDISCO A LA LIGA

    Partido bravo, intenso y de pierna suelta el jugado en San Mamés entre el Athletic y el Real Madrid que se llevó la victoria por 1-2, consiguiendo de esta manera un importante triunfo que le aproxima un poco más a su gran objetivo, la liga.    Los tres puntos logrados por el Madrid son de gran valor por el lugar en los que los ha sumado, San Mamés, la salida más complicada que le restaba en el calendario. Lo ha conseguido con mucho esfuerzo,jugando en equipo y remando todos en la misma dirección. Eso sí, sin hacer buen juego. El Madrid no fue mejor que el Athletic, pero eso no era lo importaba. Lo que verdaderamente les importaba era llevarse los tres puntos para dar un buen mordisco a la liga y de paso meter presión a su más inmediato perseguidor, el Barcelona.    Ganó el Madrid, pero el equipo de Zidane volvió a dejar muchas dudas. El resultado fue mejor que el juego que sigue como ausente. En ningún momento fue el dueño del partido ante el siempre correoso Athletic que durante los primeros quince minutos metió a los blancos en su área de forma inmesericorde, en gran parte por culpa de un inexistente centro del campo que estuvo toda la tarde muy desdibujado. Modric no pasa por su mejor momento. No sabemos si porque le edad ya le empieza a pasar factura o porque físicamente se encuentra de baja. Está desconocido. No está, y se nota. Zidane hizo bien en cambiarle por Lucas Vázquez en la segunda parte. Kroos, es demasiado académico, le falta algo más de espíritu de lucha y de sacrificio. Eso sí, los balones al área los pone como nadie.    El único que dio el do de pecho en el centro del campo y que se salió de la tónica general fue un inmenso Casemiro, el jugador para todo: cortó el juego rival,robó balones, se pegó con todos, le pegaron. Estuvo duro e intenso y fue el alma de un Madrid demasiado lacónico. Y para redondear su gran partido, metió el gol del triunfo a balón parado al aprovecharse de un despiste del Athletic. Sólo tuvo que empujar en el segundo palo una prolongación de Cristiano en un saque de esquina botado por Kroos.    Y no solo eso, Casemiro fue el que inició la jugada del 0-1 con u gran pase largo a Cristiano Ronaldo, este pasó a Benzema que resolvió con gran maestría.   Casemiro fue quien ganó el partido, y Benzema fue su mejor aliado. Casemiro por estar en todas, por su enorme fe, por su lucha y entrega; y Benzema por las notas de color y de clase que impartió en San Mamés. Fue el más clarividente de los atacantes.¿ Por qué no jugará siempre así? Probablemente porque dejaría de ser Benzema, el de las faenas de aliño cuando él quiere.  Cristiano, no estuvo mal, pero sigue sin ser él, pero sin embargo se asoció muy bien con Benzema que realizó un muy buen partido. El francés fue el desatascador tras el empuje inicial de un Athletic que acorraló a los blancos en el primer cuarto hora del encuentro. De él partió todo el peligro del Madrid en la primera parte.    En la vanguardia, quien desentonó fue Gareth Bale, muy desconectado y muy alejado de su área de influencia. Tal vez fuese por las ayudas que tuvo que hacer a un Marcelo que solo sabe atacar, de defender, nada de nada. Williams, que se marcó un señor partido, hizo con él lo que quiso y hasta llegó a humillarle en algunas jugadas. El jugador del Athletic le ganó todos los pulsos. Por su banda llegó todo el peligro de los leones y por supuesto, el gol de Aduriz que empataba el partido.     Marcelo se lo tiene que hacer ver porque no puede ser que su banda sea el caldo de cultivo que todos los equipos utilizan para hacer daño al Real Madrid. No solo de atacar se vive en el fútbol, también hay que defender.    No perdía el Athletic en San Mamés desde hacía siete meses, frente al Barcelona. En aquella ocasión no mereció la derrota, y ante el Madrid quizás tampoco. Dominó el tempo del partido, pero sin mucha profundidad. En cambio el Madrid, con poco y con gran acierto en los contados ataques que hizo, se llevó tres puntos que valen su peso en oro. En una palabra, tuvo pegada.    No era partido para alardes y para prebendas que parece forman parte del paisaje blanco. Zidane, creo que con buen juicio, entendió que tenía que sacar del terreno de juego a Cristiano, que no jugó mal, para amarrar los tres puntos. Antes había hecho lo propio con Modric, que no estuvo en el partido. Hay momentos que no conviene dudar. Zidane, en esta ocasión no dudó. El resultado final terminó por darle la razón.     El Madrid terminó el choque, que fue intenso como corresponde a la trascendencia del partido, encerrado en su área pero defendiendo con firmeza y tirando de oficio con el convencimiento de que nada iba a ocurrir, como así sucedió.    Con esta victoria, el equipo de Zidane da un gran paso en la liga.      


¡OTRA VEZ LO VOLVIÓ HACER SERGIO RAMOS!

La historia volvió a repetirse, y ya van unas cuantas. Un remate en la etapa final del partido frente al Betis de Sergio Ramos, ¡otra vez!, de tremendo cabezazo en un saque de esquina, dio el triunfo al Real Madrid con la gran propina de devolverle al liderato. Por todas las veces que se está repitiendo ya ha dejado de ser noticia. Pero aparte de que hablemos de la épica del Madrid en los últimos minutos, de la cabeza imperial de Ramos y de ese juego a empujones del que echa mano en muchas ocasiones, es preocupante que un defensa les esté sacando las castañas de fuego al equipo de Zidane, que transita en esta liga, si nos atenemos a los últimos partidos, con muchas dificultades porque de juego anda un poco escaso. De nuevo esa cabeza para la eternidad levantó a su equipo de la oscuridad para encaramarle en lo más alto de la clasificación. Y, de paso sirvió para ocultar el error garrafal de Keylor Navas en el 0-1. El costarricense pasa por una etapa de muchas dudas, no está nada seguro y eso en un guardameta es cosa grave. Ramos le alivió con el 2-1 y después, el propio Keylor salvó a su equipo del empate a dos con una soberbia parada que sirvió para quitarle el mal sabor de boca y reforzarle en su ánimo, un tanto decaído últimamente.. Pasó de un error ridículo a una parada salvadora. El Real Madrid,si,ganó 2-1 a un Betis muy aguerrido y combativo. Recobra de nuevo el liderato con dos puntos de ventaja sobre el Barcelona, pero no convenció. Mostró muchas carencias con un juego muy previsible, lento y sin chispa. Tocaron y tocaron sin profundidad. El Betis, tuvo más sentido del juego que los blancos que dominaron pero sin un plan determinado. Era un dominio estéril que dejó en evidencia a la delantera madridista con un poco afortunado Morata, y un desaparecido Cristiano Ronaldo, quien pese a conseguir el 1-1, volvió a protagonizar otro deprimente partido. El centro del campo estuvo como partido en dos. James e Isco difícilmente pueden jugar juntos . No presionan adecuadamente ni marcan al rival de turno. A los dos les gusta jugar en espacios reducidos por lo que se pierden en regates inútiles. Son lentos y no tienen el poderío necesario para regresar a labores defensivas. Zidane debió darse cuenta mucho antes de que la presencia del agitador Lucas Vázquez era necesaria para sorprender por su banda, al encerrado Betis que se marcó un buen partido. Lo más curioso de todo es que el Real Madrid empezó jugando muy bien, con transiciones rápidas y con gran actividad entre sus líneas pero vaya usted a saber por qué, el caso es que se fue diluyendo como presagiando que tarde o temprano el gol llegaría. Pero , el que llegó fue el del Betis, que sin grandes alardes con un buen Dani Ceballos y el dinámico Sanabría, le bastó para poner contra las cuerdas a un Madrid sin fluidez que jugaba al paso. Llegó el autogol absurdo de Keylor Navas que soliviantó a los seguidores blancos y de paso a los jugadores que entonces pusieron algo más de chispa con Marcelo jugando de extremo izquierdo. Por esa banda llegó el gol del empate, obra de Cristiano de certero cabezazo tras un buen servicio del brasileño que de atacar sabe mucho, pero de defender, más bien poco. En esas estábamos cuando, en la siguiente aproximación de peligro del Betis, falló la cobertura de los centrales blancos y Brasanac encaró la portería, aunque con algún problema en el último control. Keylor, a la desesperada, lo derribó, pero Mateu no interpretó falta en una acción que bien podría haber merecido la expulsión. Con empate (1-1) se llegó al descanso. En la reanudación, siguió la misma tónica. El Madrid seguía con la empanada de la que muchas veces hace gala frente a un Betis que se creyó que podría armarla en el Bernabéu. La justa expulsión de Piccini a falta de doce minutos para el final, llamó a arrebato a los madridistas que entonces con más chispa y más velocidad, la que le dio Lucas Vázquez, encontraron el camino del gol con él que siempre acude fiel a su cita, Sergio Ramos. Al primer saque de esquina tras la expulsión llegó el 2-1 salvador del camero de otro inmenso cabezazo que volvió a ponerle Kroos. Fue en otra entrada a base de fe y de ímpetu que viniendo desde atrás, volvió a sorprender al rival. ¡Otra vez, tuvo que ser Sergio Ramos! Un cabezazo que pone líder al Real Madrid.  


SERGIO RAMOS, UNA CABEZA PARA LA ETERNIDAD 

  Dos tremendos cabezazos de Sergio Ramos cuando pintaban bastos para el Real Madrid rescataron a un vulgar equipo blanco que fue ampliamente dominado por el Nápoles en la primera parte, donde los de Zidane estuvieron dispersos, perdidos y sin enganche entre líneas. Otra vez tuvo que ser Sergio Ramos quien sacase las castañas de fuego de un Madrid apocado, sin mordiente y perdido en un auténtico desbarajuste táctico. Su cabeza volvió a salvar al campeón de Europa (1-3). Son ya muchas veces las que se erige en salvador. Lo fue en la conquista de la Décima o en esta misma temporada para ganar la Supercopa europea y la más reciente en el Camp Nou para empatar con el Barcelona en el último instante. Son ya demasiadas las veces en las que Sergio Ramos sale en auxilio de su equipo en situaciones extremas. Sin duda alguna su cabeza queda para la eternidad de la historia del Real Madrid. El de Camas, que no pasaba por su mejor momento y que empezaba a ser muy criticado (no se perdona a nadie) dejó helado al estadio San Paolo. El infierno napolitano se acabó cuando llegó el empate (1-1) al inicio del segundo periodo; y más aún cuando pocos minutos después de otro cabezazo enorme que dio en Mertens, pero que pese a esa circunstancia, el balón hubiese entrado por la enorme fuerza que le imprimió, dejó la eliminatoria sentenciada. El Real Madrid pasó por los dos portentosos cabezazos de Sergio Ramos y por el gol final de Morata, que aprovecha como nadie los minutos que le concede Zidane, que sigue erre que erre con alinear a la BBC, es decir Benzema, Bale y Cristiano, cuando está demostrado, que al menos por ahora, no conectan. Con ellos en el campo, el equipo blanco se parte en dos porque son muy pocos solidarios, poco gremiales por la escasa aportación que hacen a las labores defensivas. Todo lo contrario sucede cuando está la segunda columna, siempre más dispuesta al sacrificio y a mirar por el bien del equipo. En un escenario con buen escaparate como el estadio de San Paolo, a los tres de arriba no se les vio. Bale, empezó con ganas, era el más incisivo pero se fue apagando. Benzema con Cristiano al lado volvió a estar mustio y desangelado; y Cristiano Ronaldo ni apareció (lleva seis partido en la Champions sin ver puerta). El portugués está en un estado de forma lamentable. Ahora mismo es más una rémora que una solución. Zidane está siendo muy cabezón con su idea de alinear contra viento y marea a la BBC, y más concretamente con su obsesión de meter como sea a Benzema y a un Cristiano Ronaldo que anda desaparecido en combate. Mal hace, porque su obcecación le puede arrastrar a él. La BBC, no deja jugar al Real Madrid con el esquema que mejor le sienta que es el 4-2-3-1. Los dos goles a balón parado( los blancos tienen el juego aéreo más poderosa de Europa), más el de Morata al final, no deben ocultar el flojo partido del Real Madrid que fue zarandeado por un fiero Nápoles durante toda la primera parte y al que tuvo en el alambre. Los de Zidane estuvieron a merced del Nápoles que maniató a sus centrocampistas, buscando la espalda a Casemiro ante la pasividad de Modric y Kroos, que no tuvieron su mejor partido. Pero el técnico francés no reaccionó a las emboscadas de los italianos. El técnico del Nápoles Sarri le ganó la partida táctica a un ciego Zidane que no dio cuenta que cinco son más que tres.. El Nápoles tenía cinco jugadores en el centro del campo por 3 del Real Madrid lo que supuso un serio desorden a la hora de sacar el balón.. Ahí empezó la sangría en los primeros 45 minutos que no fue a mayor gracias al salvador Sergio Ramos. El gol de Mertens a los 24 minutos y posteriormente su remate a la madera,presagiaban el desastre para un triste Madrid que andaba entre sobrado y desganado. Su actitud y su cara era la de un equipo que parecía que debutaba en Europa. Estaba asustado y encogido en el infierno napolitano. La alineación estelar de Zidane temblaba sin saber cómo sacar el balón y qué hacer ante la presión del Nápoles. No había comunicación, era un equipo deshilachado y sin ningún control de la situación. Así fue, hasta que al inicio de la segunda parte apareció por el cielo de Nápoles, el auxilio eterno del Real Madrid,Sergio Ramos, para cerrar el partido y la eliminatoria. Y por qué no decirlo, el debate. Con ventaja en el marcador, Zidane ya si intervino cambiando a Bale por Lucas Vázquez; Isco por Modric y Morata por Benzema. El juego de los madridistas entonces fue más reconocible, algo más picante y hasta profundo. Pero no nos engañemos, el fútbol del Madrid fue más bien escaso.Esta es la realidad, como realidad es Sergio Ramos, que volvió a rescatar al Real Madrid y lo mete de cabeza en los cuartos de final de la Champions


LOS MENOS HABITUALES RELANZAN AL REAL MADRID 

     Crisis? Qué Crisis. Esa presumible crisis que se barruntaba sobre el Real Madrid ha desaparecido de un plumazo después de golear 1-4 al Eibar en Ipurua tras realizar uno de los partidos más completos de la temporada con los reservas.. Al tiempo que con gran suficiencia logra una victoria importante y necesaria en su lucha por el título de liga. No solo ganó el Madrid con autoridad y efectividad sino que lo hizo convenciendo y haciendo un fútbol de alto nivel. Además jugó con la segunda línea, hasta ocho cambios hizo Zidane respecto al partido frente a Las Palmas. LO que viene a demostrar el gran fondo de armario que tiene este Madrid que no se puede permitir el lujo de abandonarse y de desaparecer como hizo en los últimos partidos, sobre todo en Valencia y ante las Palmas, el miércoles pasado. Las ausencias de las dos estrellas blancas como Cristiano y Bale, no se notaron. Bueno, si, se notaron para bien del equipo.   En una primera parte impecable resolvieron el partido ante un Eibar que se vio sorprendido por el empuje y la superioridad madridista que no dejó respirar al equipo vasco que no supo cómo reaccionar ante la presión de los menos habituales del Real Madrid. Benzema parecía otro jugador. Fue el 9 que todos quieren. Este Benzema comprometido por la causa es al que quiere la afición blanca. A mí también me gusta el Benzema que pelea, que se mueve buscando espacios y que incluso le discute la pelota al rival. Ante el Eibar, vimos al delantero centro que necesita el Real Madrid: peleó, goleó (marcó dos tantos) y con la clase que tiene marcó las diferencias. Hizo de Cristiano y Bale al mismo tiempo. Junto al francés estuvo James, que cuajó su mejor partido en lo que va de temporada. Marcó el tercer gol a pase de Benzema. Los dos relanzaron a un buen Real Madrid que alejó los fantasmas de la crisis ante un equipo tan serio como es el Eibar que hace de su campo un fortín. Junto a Benzema y James, brilló Modric que fue el centrocampista para todo. Con él se hace la luz para los blancos. Como sería que hasta Ipurua, puesto en pie lo despidió con una gran ovación. Casemiro también estuvo a buen nivel en su función de muro. Asensio que no había jugado durante todo el mes de febrero, no se notó, también destacó y hasta marcó el cuarto tanto que mató definitivamente el partido. Al Igual que Pepe, que volvió a ser un baluarte defensivo. El Madrid , como decía hizo tal vez su partido más completo en lo que va de temporada. Fue un equipo muy solidario donde todos se sacrificaron para el bien común. De paso, y es un aviso para Zidane, se demostró que con el 4-4-2 y hasta con el 4-2-3-1(como jugó buena parte en Ipurua), es decir utilizando sabiamente a tanto centrocampista como tiene, el equipo está más seguro y protegido. Y, después, una vez cerrada con una buena defensa su portería con la ayudas de todos y con la calidad que atesoran, tienen todo el camino recorrido para imponer su superioridad. Dicho y hecho, en Eibar, siguieron a rajatabla el guión expuesto y ganaron 1-4. Este si fue el Real Madrid, curiosamente sin sus dos grandes estrellas, Cristiano Ronaldo y Bale, que estuvieron ausentes uno por unas ligeras molestias y el otro, por sanción. ¿No creen que en algunos partido sobra Cristiano Ronaldo? Sin él en el campo, el Madrid juega más suelto, más en equipo y sin tantas ataduras. Tampoco estuvo Marcelo en el lateral izquierdo. Estuvo Nacho, mucho más disciplinado y serio que el anárquico brasileño que en innumerables ocasiones se olvida que es defensa. Marcelo es muy bueno, pero tácticamente es un desastre. Los rivales aprovechan su banda pata hacer daño.Que se lo pregunten a Sergio Ramos. El partido quedó visto para sentencia en la primera parte. El Real Madrid se fue a vestuarios con 0-3. La segunda parte, el Eibar intentó maquillar el resultado, fue más reconocible pero sucumbió ante la seriedad de los madridistas, que esta vez sí fue un equipo de verdad. Y lo fue con los suplentes que reanimaron a un equipo que empezaba a mirar al vacío. Los fantasmas de la crisis, de momento, y a la espera del Nápoles-Real Madrid, se han alejado


EL R.MADRID PIERDE EL LIDERATO Y BALE LA CABEZA

No se puede tentar a la suerte tantas veces. Son ya demasiadas las ocasiones en las que el Real Madrid a falta de fútbol, ha tenido que tirar de la épica para salvar un partido. Pero esta medida no dura eternamente y no se debe tomar como una solución, solo se tiene que echar mano en caso de urgencia. Lo que es evidente es que con planteamientos suicidas no se ganan ligas. Ante Las Palmas, al Madrid la heroica se le quedó un poco corta y solo le dio para empatar a tres. Y puede darse con un canto entre los dientes, porque a falta de diez minutos para finalizar el partido perdía por 1-3 ante una Unión Deportiva Las Palmas que jugó un gran partido. Lo hizo con valentía, descaro y con las ideas muy claras de cómo hacer daño a los de Zidane. El equipo canario jugó muy bien al fútbol con un Viera magistral y un Roque Mesa como escudero que se comieron a los centrocampistas madridistas. Las Palmas se gustó en el Bernabéu. El Real Madrid con este empate pierde el liderato y Bale perdió la cabeza. El galés con su expulsión recién comenzada la segunda parte dejó vendido a su equipo. Nadie se explica su reacción violenta en un partido que estaba siendo muy correcto. Dio una patada a Viera que la aguantó, acto seguido se encaró a Bale. El colegiado que ya iba con la tarjeta amarilla en la mano al ver como después el jugador del Real Madrid le empujaba de muy malos modos, le sacó la segunda y lo expulsó.. Increíble, la conducta de un desatado Bale, al que siempre consideré de sangre fría. Por unos instantes perdió el sentido común. La expulsión dejó diezmado y roto a su equipo que se quedó anonadado tratando de asimilar lo que se le venía encima. A los diez minutos llegó el penalti de Sergio Ramos que hizo de Keylor Navas. El claro penalti lo transformó Viera en el 1-2. El Madrid por segundo encuentro consecutivo, y a falta de fuste en su juego, tenía que tirar de la épica para intentar salvar los muebles. En plena descarga estaba cuando Boateng partiendo desde su campo con nadie delante (dejó atrás a Marcelo) sorteó a Keylor que había hecho una salida precipitada. Era el 1-3 que parecía definitivo. Pero el Madrid lejos de hundirse tiró de coraje y ese algo más que tiene en los genes ( la reacción final fue lo mejor de su pobre partido), para intentar por enésima vez el milagro de la remontada que esta vez no llegó a tiempo. Era un arrebato y desesperación al mismo tiempo. Arrebato porque en apenas un cuarto de hora jugando a toque de corneta, tuvieron más ocasiones que durante todo el partido donde vimos a un Real Madrid apocado, con muchos altibajos y poco regular en su juego. El centro del campo madridista no se enteró de que iba Las Palmas que con su juego cadencioso y bien orquestado la ganó la partida en esa parcela. Siempre estuvo mejor colocado que el equipo de Zidane. Además la defensa blanca no tuvo su noche, con un desacertado Sergio Ramos y un cada vez más sospechoso Keylor Navas que empieza a ser discutido en el Bernabéu. La desesperación llegó al ver como el colegiado anulaba un gol legal de Morata que no estaba en fuera de juego. La actuación del colegiado Fernández Borbalán ha sido muy sibilina. Ese error sirvió como un acicate más para los blancos que entonces tenían las ocasiones que antes les faltó. Había oportunidades para unos y otros. Por el Madrid, Ramos remató al larguero;Benzema tuvo doble oportunidad; otra de Lucas Vázquez y de Cristiano Ronaldo. Por Las Palmas, Jesé pudo matar definitivamente el encuentro. Keylor Navas entonces tuvo un par de buenas intervenciones. El partido era a tumba abierta y en esa estábamos cuando Castellano metió la mano y Cristiano al transformar el penalti le dio vida a los suyos. Más aún cuando Cristiano empató a 3 a falta de 3 minutos para el final. Fue un final frenético de un emocionante partido que dejó descontentos a los dos equipos. Al Madrid por el inesperado traspiés que les hecho perder la primera posición a costa de su gran rival, el Barcelona. Y a Las Palmas porque a pesar de su mejor fútbol, no pudieron ganar en el Bernabéu por primera vez en su historia. Cierto es que al equipo de Zidane tiene un encuentro pendiente, pero la tendencia, por lo observado en los últimos partidos, es cuanto menos sospechosa. Después de la derrota en Valencia, la mala sensación del primer tiempo en Villarreal y el empate ante Las Palmas, hay preocupación en el vestuario y en la zona noble. En una semana han perdido cinco puntos. La solidez que el Madrid tenía hasta hace muy poco tiempo, se ha evaporado de buenas a primeras. Los jugadores comienzan los partidos muy fríos, con falta de concentración y hasta de intensidad. En este asunto es Zidane quien tiene que dar explicaciones y pedírselas a sus jugadores. Como diría un cazador: “No me gusta como caza la perrita”.


REMONTADA  DE LÍDER DEL REAL MADRID 

   La fe mueve montañas, y esa fe fue la que salvó al Real Madrid de un naufragio frente a equipo tan fiable como el Villarreal que durante una hora hizo un fútbol de altos vuelos que tenía anestesiado a un Madrid menor. Hay pocos equipos, por no decir ninguno, que tengan la casta y furia que tiene el equipo de Zidane. Otro, en su lugar, y tras ponerse los de Castellón 2-0 en el marcador se hubiesen venido abajo. En el minuto 55 el Villarreal ponía distancia de por medio con los goles de Trigueros y Bakambu. Parecía una losa definitiva para un Real Madrid desmadejado, roto por el centro del campo y con lagunas defensivas. Era un equipo sin mordiente con mucho toque y poca profundidad. Le faltaba expresividad y decisión. Estaba achicado. Pero se rebelaron contra el destino negro que se presagiaba en el estadio de la Cerámica. El gol de Bale, de impecable cabezazo a pase de Carvajal en el minuto 63, abrió la puerta de la épica a la que está acostumbrado el equipo de Zidane. La épica, y porque no decirlo la decisión errónea del colegiado que señalo como penalti una mano de Bruno cuando se ve claramente que es un rebote que de forma involuntaria le da en la mano. El penalti más que riguroso lo transformó Cristiano Ronaldo, logrando el 2-2, abriendo el camino para la remontada que consiguió Morata de un majestuoso cabezazo que el guardameta Andrés Fernández, cándidamente quiso atrapar y lo terminó metiendo en su portería. Esa épica volvió a rescatar al Real Madrid de una noche que amenazaba desastre para los blancos que a las 21,55 estaba perdiendo el liderato. Estaba al borde del precipicio y en 2o minutos salvó esa privilegiada posición a base de orgullo. De nada había servido el fútbol sublime del Villarreal ante el arreón final de los blancos que como bisontes se fueron a la portería de los amarillos. Donde no llegó el fútbol de los blancos, llegó la pasión que pusieron en el tramo final para salvar una situación dramática. La clave en el resurgir madridista estuvo en los cambios, que esta vez, acertadamente hizo Zidane. Isco, que entró por el lento Casemiro, fue en esta ocasión determinante en el cambio de rumbo.. Fue el guía que iluminó a los atacantes y que llevó el orden a un centro del campo que hasta entonces era un quiero pero no puedo, con un desdibujado Kroos y un intermitente Modric. Los delanteros, sobre todo Cristiano Ronaldo y Bale aparecieron para hacerse notar hasta el triunfo final por 2-3. La otra clave fue la entrada de Morata por el inoperante Benzema que sigue en su estado vegetativo. Su apatía es un insulto permanente. Pero, llegará el próximo partido y de nuevo será titular. ¿Hasta cuando hay que aguantar su desidia, señor Zidane? Si sigue empeñado en defenderle terminará arrastrándole a él. Zidane a veces parece más un político que un entrenador. Morata, hoy por hoy debe ser el delantero centro titular. El Madrid ganó, si. Remontó, si. Tiró de orgullo y hasta de épica, si. ¿Pero jugó al fútbol? poco y a ratos. El caso es que espoleado por los sucesos de Mestalla, empezó bien presionando muy arriba y con alguna ocasión como la de Benzema que rozó el gol con un cabezazo que sacó como pudo Asenjo, que acabaría lesionado. Mala suerte la de este chico, ya que de nuevo se ha roto la tríada de su rodilla izquierda.¡ Animo! para Asenjo, en estos momentos tan delicados. El fútbol está siendo muy cruel con Asenjo. El Real Madrid incomprensiblemente, tras unos buenos quince minutos iniciales, se fue apagando hasta entregar la cuchara al Villarreal que entonces le dio todo un recital de fútbol.. El costado de Marcelo era la principal vía de entrada del equipo amarillo. Castillejo hizo diabluras por esa banda ante un inoperante Marcelo que de defender, más bien poco. Por ahí el Villarreal empezaba las jugadas que casi siempre tenían rematador ante la floja defensa de los blancos que apenas tenían la ayuda de sus centrocampistas, muy desdibujados toda la noche. Bruno, el centrocampista local, se erigió en el emperador de la noche ante la vista gorda de un tierno Kroos. Nadie del centro del campo del Madrid , y tampoco Zidane, se percató de la importancia de este jugador que es el alma del Villarreal, que aguantó como un equipo de verdad hasta que el minuto 70. A raíz del riguroso penalti, los de la Cerámica se apagaron presos del desánimo y de las pocas fuerzas físicas que les quedaban. El Madrid, vio herido a su oponente y a por el que se fue. La entrada de refresco de Isco y la efectividad después de Morata, fueron determinantes para rescatar al equipo de Zidane que estaba con la soga al cuello. De todas formas el Real Madrid no puede tirar de la heroica, porque eso es un arma de doble filo. No todas las veces resulta. Tiene y debe jugar con más vigor, regularidad, entusiasmo e intensidad porque te coge un equipo con más veteranía y fortaleza, con todos mis respetos por el Villarreal, y con 2-0 de ventaja de hace un roto. Y aviso para Zidane, cuando jugó con su once de gala, fue cuando su rival le dio todo un baño de fútbol. Renovarse o morir. Tiene un equipo de lujo y puede y debe hacer cambios que reviertan en el bien del equipo como sucedió en La Cerámica.. En veinte minutos frenéticos, el Madrid salvó el liderato con una remontada que puede valer un campeonato. Los blancos con un partido menos siguen primeros en la clasificación.      


EL VALENCIA INCENDIA LA LIGA VENCIENDO AL R.MADRID 

   Partido tremendo el que protagonizaron Valencia y Real Madrid que ganó el equipo levantino por 2-1. En apenas diez minutos, el Valencia ganaba por 2-0. Fue en un abrir y cerrar de ojos, en dos contras que desnudaron a la defensa madridista, aciaga y mal colocada. Vamos, de desastre. Esos dos goles a la postre resultaron una barrera infranqueable para un Madrid que comenzó muy despistado, dejando muchos huecos y un tanto descolocado. No es la primera vez que le ocurre, y a la postre lo terminó pagando con una derrota que le hace perder el primer comodín que tenía, al tiempo que pierde la oportunidad de poner tierra por medio respecto a su perseguidor, el Barcelona, que sigue a un punto aunque al Madrid le queda otro partido pendiente por jugar frente al Celta, aún sin fecha. En diez minutos el Valencia acabó con un Madrid que salió un tanto sobrado. Zidane: “los fallos te meten en la mierda”, dijo el técnico madridista tras la derrota en Mestalla. Así fue, la falta de atención, especialmente de Varane (vaya noche la suya), en esos primeros minutos le costó el partido a los madridistas. Ha sido la peor noche de Varane: mala actuación y lesión. Tampoco es que Marcelo estuviese a la altura, defensivamente hablando.¿Dónde estaba en el segundo gol del Valencia? En el limbo, dejó un pasillo tremendo a los atacantes valencianistas que vieron la pista libre y allá que fueron para que Orellana hiciese el 2-0. Keylor Navas, tampoco estuvo muy acertado en esa acción, el costarricense no pasa por su mejor momento. No obstante a pesar de esos fatídicos diez minutos iniciales, el Real Madrid no se descompuso. Si perdió en Valencia no fue por su mal juego ni por falta de ganas y actitud, perdió por la falta de precisión de cara al gol, por su endeble defensa y por la gran resistencia de un Valencia renacido, que volvió a comulgar con su afición. Una afición sufridora que vio el resurgir de su equipo durante diez minutos mágicos con goles de sus fichajes de invierno: Zaza y Orellana. Dos goles de bella factura, sobre todo el de Zaza, un delantero que tiene buena pinta. El italiano a los cuatro minutos de juego hizo una gran maniobra a pase de Munir: amortiguó el balón, giró la cadera y pegó un zurdazo que se coló por toda la escuadra. Gol con mayúsculas que solo merece el aplauso general. El Madrid tras ese magnífico gol de Zaza y el posterior de Orellana, cinco minutos después, lejos de venirse abajo le metió una intensidad más y dominó de principio a fin, pero sin demasiada enjundia. Benzema asustó a Diego Alves, pero fue Cristiano a pase de Marcelo quien de certero cabezazo puso el suspense en Mestalla, al filo del descanso marcando el gol de la esperanza. En el segundo periodo, el equipo de Zidane vivió en el área del Valencia que puso una muralla con Mangala y Garay al frente. Fue la necesidad contra la supervivencia. Ganó la supervivencia del Valencia que viene de pasar su particular vía cruces y que resistió con orgullo las acometidas de su rival. El Madrid necesitaba la victoria para distanciarse a cuatro puntos de su inmediato perseguidor en la liga, pero murió en la orilla. Los chicos de Voro, en plan numantino, aguantaron el acoso. Apenas hicieron dos salidas de la trinchera. Fueron Zaza y Munir los que se atrevieron en dos jugadas donde se reclamó penalti,uno por carga de Carvajal y otro, y este fue claro,por un derribo de Sergio Ramos a Munir en la misma raya del área. Los de Zidane dominaban, si, pero sin ninguna lucidez. Faltas, saques de esquina y un par de remates de Benzema y Cristiano que apenas llevaron peligro. Era un Madrid poco eficaz e impreciso para darle la vuelta al marcador. Era un dominio estéril con tanto centro al área que nunca encontró su destino. Eché en falta más jugadas por las bandas de los laterales y que junto a los delanteros encarasen más en uno contra uno. Faltó un delantero centro de verdad. Morata, en ese segundo periodo, por la forma en que jugó el Madrid, hubiese sido más eficaz que Benzema. Dice un amigo mío que después de ver el partidazo de ayer entre el Manchester City y el Mónaco, ves a dos delanteros como Agüero y Falcao, con dos goles cada uno, y ves después a Benzema y cualquier parecido es mera coincidencia. Pues, eso. Tal vez Zidane debió dar entrada antes a Bale que salió por el colombiano James, quien apenas hizo acto de presencia. De todas formas ni la presencia del galés y posteriormente la de Lucas Vázquez que entró por Modric,aportaron claridad a un Madrid carente de ideas. Sin ideas no hay ocasiones. El partido, siguió con un ritmo frenético hasta el último suspiro. Los blancos que vistieron de morado, volcados para intentar al menos el empate, y el Valencia resistiendo para sumar tres puntos vitales para subir su autoestima. Lo lograron, solo el Sevilla había sido capaz de ganar al Real Madrid en esta liga, que ahora recobra vida tras el tropezón inesperado del líder. En esa especie de cuento de la lechera del Madrid y gran parte de su afición que decían que iba a sentenciar la liga en los dos partidos que tenía aplazados. En la primera ocasión para ampliar la ventaja, han fracasado con un tropezón de campeonato. El caso es que el Valencia incendia la liga con su victoria sobre un Real Madrid poco eficaz y muy mal en defensa.


VOLVIÓ BALE PARA SUBIRSE AL TREN DEL LÍDER

     Con oficio y siendo eminentemente profesional, el Real Madrid ganó cómodamente (2-0) a un errático Espanyol que nunca inquietó al equipo blanco, ni tan siquiera cuando el resultado era tan solo de 1-0 a falta de algo más de diez minutos para finalizar el encuentro. Gareth Bale que regresó casi tres meses después y que salió en la segunda parte por Morata a falta de 25 minutos para finalizar el encuentro ocupó la banda izquierda y Cristiano Ronaldo pasó a ser el delantero centro. El galés reapareció para finiquitar el partido, marcando el 2-0 en el minuto 82. Lo hizo a su estilo: carrera larga a base de fuerza y velocidad, con esa zancada tan suya, aprovechándose de un pase magnífico de Isco, y de tiro cruzado cerró el partido. Fue Bale en estado puro. Con el galés, el Real Madrid recupera a un jugador determinante cuando llega la hora de la verdad. Llega en el momento justo de la temporada. No me gustó el hecho de que Cristiano Ronaldo no se acercase a felicitar a Bale. Lo miró en la distancia y si te he visto no me acuerdo. El egocentrismo le puede al portugués. Una lastima, porque esas cosas y sus muchos gestos le sobran a este extraordinario jugador. El caso es que Bale está de vuelta y aunque le falta para estar en plenitud, llega cuando su equipo más lo va a necesitar para afrontar la recta final. El Madrid-Espanyol, no fue para tirar cohetes. Fue un partido muy aseado donde los blancos despacharon a los de Quique Sánchez Flores con solvencia a la vez que con firmeza. Lo manejaron a su antojo ante el poco colmillo de un decepcionante Espanyol muy arrugado todo la tarde. El Madrid hizo bien los deberes dominando de principio a fin a los periquitos, haciendo un notable primer tiempo para en el segundo periodo rematar a un rival sin ninguna ambición. Después del exigente partido de Champions, Zidane dio carrete a la segunda unidad. Con tan solo cuatro titulares de los que vencieron al Nápoles, el equipo le volvió a funcionar. A nadie se le echó de menos, lo que viene a demostrar la amplitud de la plantilla madridista y que todos se sienten importantes. Mérito de Zinedine Zidane. Kilo Casilla, estuvo en la portería; Pepe acompañó a Varane en el centro de la defensa donde también estuvo Nacho por Marcelo. En el centro del campo, Kovacic e Isco suplieron a Casemiro y Modric; y delante, oportunidad para Morata y Lucas Vázquez.   En un mes cargado de compromisos determinantes, Zidane tiro de rotaciones para refrescar a la plantilla y el resultado nos pudo ser más positivo: victoria sin desgaste y vuelta triunfal de Bale.   La segunda columna, no defraudó, más bien lo contrario. Morata, quien se merece más minutos de los que le da Zidane como titular, lo celebró marcando el 1-0 de un espléndido cabezazo a pase de Isco, que fue quien removió a todo el Espanyol y el que más criterio tuvo a la hora de mover a sus compañeros. El malagueño sacó el compás y dirigió las maniobras de los suyos con un sobresaliente partido. A este Isco, es al que desea ver siempre la afición. Fue el mejor del partido junto a Lucas Vázquez, ese peleón que siempre que intervine ocurre algo positivo para su equipo. El Real Madrid, con su plácida victoria sobre un inofensivo Espanyol una jornada más, y a falta de dos partidos por disputar, continúa como firme líder de la liga. Ahora le espera el primero de esos partidos pendientes que tiene. El próximo miércoles, en Mestalla, se enfrentará al Valencia a partir de las 18,45 de la tarde. Y lo hará con Bale, que está de vuelta.  


REGRESÓ LA CHAMPIONS Y VOLVIÓ EL MEJOR R.MADRID

  Partido de los de verdad, de Champions, el que disputaron en un repleto Santiago Bernabéu el Real Madrid-Nápoles correspondiente a la ida de los octavos de final de la Champions Ligue, que terminó con victoria madridista por 3-1, ganándose un respiro para la vuelta.   El Madrid, tal vez jugó el partido más inteligente de la actual temporada. Manejó los tiempos a su antojo y supo reaccionar ante un buen Nápoles que empezó marcando territorio prácticamente en la primera jugada de ataque en la que quedó retratado un mal colocado Keylor Navas. Insigne, muy pillo y listo,vio muy adelantado al guardameta madridista disparó de cine y marcó el 0-1. El gol fue como una jarra de agua fría para el caliente Real Madrid que había comenzado el partido como un tiro. Benzema, en esta ocasión dueño de una intensidad que no conocíamos desde hace tiempo ¡si oyen bien! a los pocos segundos gozó de una ocasión inmejorable para inaugurar el marcador, pero Reina respondió a la antigua usanza,salvando lo que parecía un gol cantado con el puño.     Benzema que estaba señalado por el Bernabéu que no aguanta a los jugadores indolentes, se ha redimido en el gran espejo que siempre es la copa de Europa para el Real Madrid. El delantero francés dejó de ser gato para convertirse en todo un tigre de Bengala. Jugó un buen partido cargado de intensidad y de electricidad. Este es el Benzema que se supone debe ser el delantero centro titular del Madrid. Del pasotismo del Benzema en liga, pasamos a la plenitud de ganas y energía del nueve madridista, en la Champions. Fue el autor del gol que repuso al Madrid del primer golpe que le había propinado el Nápoles. El cambio en el talante y en su predisposición emocional fue el punto de partida para el buen funcionamiento del Real Madrid que demostró que en su competición por excelencia, es un equipo muy fiable    Zidane, que mima hasta la saciedad a Benzema, en el regreso a Europa, le dio más carrete que nunca y lo colocó como delantero centro puro, pasando Cristiano a la banda izquierda y el inesperado James, a la derecha aunque se intercambiaron las posiciones en muchas ocasiones.    El caso es que Karin, ofreció su mejor versión.. Algo que debe prodigar siempre. No me vale que solo lo haga de uvas a peras. Con la clase que tiene debería ser indiscutible , pero muchas veces se pierde en devaneos absurdos que perjudican su trayectoria. La constancia no es su mejor virtud. El camino a seguir es el que se ha marcado contra el Nápoles.   Pero el señor del partido, no fue otro que Casemiro el jugador todo terreno y hoy en día imprescindible en el once titular. Es el eje y el epicentro del equipo blanco. De su espíritu de sacrificio emana el equilibrio tan necesario en cualquiera conjunto que se precie. Es el hombre orquesta del Madrid, el jugador que ayuda a todos: a la defensa con sus anticipaciones, interceptando los pases del contrario y presionándoles; al centro del campo, donde se sacrifica para que luzcan Kroos y Modric ; y a la delantera, porque siempre está al acecho por si le cae algún balón rechazado. Así llegó el tercer gol que significó el 3-1, salió un balón despejado del área napolitana Casemiro cazó la pelota y de un gran voleón, la empalmó marcando todo un golazo.   Antes había marcado Kroos el 2-1, tal vez en la mejor jugada del partido que habilitó Cristiano como extremo derecho teledirigiendo el balón hacia la posición del alemán, que primero calibró y después disparó. Fue un gol de autor: remate raso que golpea con el interior del pie desde el borde del área ajustado al palo derecho y a contrapié del portero. No es la primera vez que lo hace.   El partido como decimos resultó atractivo. El Nápoles es un equipo de buen manejo del balón. Le discute la posesión al rival y apuesta más por el fútbol de ataque que por la defensa. No parece un equipo italiano. Tiene jugadores destacados como Mertens, un medía punta convertido en falso delantero centro que resulta imprevisible por su gran movimiento; Hamsik, el que marca los tiempos de sus compañeros. Y luego tiene notables jugadores como Insigne, y un joven jugador que me ha impactado, Diawara que con 19 años ha jugado con un descaro impropio de su edad en todo un Bernabéu. Un jugador a tener muy en cuenta que juega en el centro del campo. Albiol, Reina y Callejón, en búsqueda continua de las diagonales , completan a un buen equipo que tiene buen gusto.    El Real Madrid, estuvo muy serio con una actuación coral, bien aplicado en la presión y que en ningún momento se impacientó. Supo tener ese poso que todo equipo que se precie debe tener cuando le vienen mal dadas. Había marcado Insigne en el minuto 7, y lejos de amilanarse se armó de paciencia. Benzema en el 18 tras estupendo pase de Carvajal con el empeine ( a lo Modric), marcaba de certero cabezazo el empate (1-1), un gol de gran poder psicológico que llenó de argumentos futbolísticos al Madrid que sin prisa pero sin pausa remontó la eliminatoria.    El partido de vuelta en el infierno de San Paolo para dentro de 15 días no será fácil, pero en principio la eliminatoria tiene el color blanco del Real Madrid. A Nápoles llega con un buen resultado    


AL BARÇA POCO LE DURÓ EL LIDERATO

Después de que el Alavés pagase muy cara la resaca del pasado miércoles por entrar en la la final de la copa del Rey, siendo goleado por el Barcelona (0-6) aprovechándose del equipo de Vitoria que todavía estaba de fiesta, el Real Madrid afrontó el envite aguantando el tipo en Pamplona donde ganó al mejor Osasuna de la temporada por 1-3, en un encuentro que durante algunas fases alcanzó cuotas de cierta violencia que terminó con dos lesionados: Tano y Danilo. Escalofriante fue la lesión del jugador de Osasuna, Tano que sufre fractura de tibia y peroné. Terrible lesión que dejó helado a todo el estadio y a los propios jugadores como Isco y Marcelo, quien con su gesto de alma asustada, dejó entrever que se trataba de una lesión muy grave, como después se confirmó.  Fue en una dura entrada del propio Tano, que chocó con Isco de forma muy violenta llevándose él la peor parte. Una desgracia de la que no hay que sacar más conclusiones. Son las circunstancias del fútbol. Ganó el líder, el Real Madrid, pero no me gustó porque no dio la sensación de superioridad hasta pocos minutos después de comenzar la segunda parte, hasta que Osasuna se agotó tras una trepidante primera parte, donde se vació. Los primeros 45 minutos el equipo de Zidane estuvo a remolque de los de Pamplona que le ganaron por ganas e intensidad todos los duelos individuales. La primera parte del Madrid fue para olvidar dominado en casi todo por el último clasificado, Osasuna que fue superior a un endeble Madrid, que pareció un tanto indolente. La culpa de un Real Madrid menor la tuvo Zinedine Zidane con su alineación un tanto descabellada. El francés es tozudo hasta decir basta. Empezó con un 5-3-2, es decir con tres centrales, dos carrileros, dos centrocampistas y dos delanteros. Con ese sistema, el Madrid hizo aguas. Espero que el técnico francés se haya dado cuenta que con equipos como Osasuna,esa idea no termina de cuajar.. Hubo más equilibrio con cuatro defensas. Cuando se lesionó Danilo, un alma en pena, todo cambió. Entró James en su sustitución, por lo que Nacho pasó al lateral derecho y Marcelo regresó a su hábitat, natural, el lateral izquierdo donde volvió a recobrar protagonismo. Entonces, se pasó del ocaso del 5-3-2 a la explosión del 4-4-2. Con este nuevo esquema, el Madrid mandó con autoridad a un Osasuna que ya entonces estaba con el depositó casi vacío. La salida, en la segunda parte, de James junto a la de Lucas Vázquez por Benzema, que volvió a estar deprimido, alegró aún equipo muy espeso por momentos, falto de ritmo y de ese algo más que todo conjunto necesita. Zidane que con la alineación inicial se equivocó del todo, rectificó a tiempo y eso le valió para que el Real Madrid pasase de la angustia inicial a la comodidad del segundo periodo donde con un equipo más natural sacó los tres puntos que le permite seguir manteniendo la privilegiada posición de líder, con dos partidos menos. No quiero criticar al técnico francés, pero la alineación inicial fue de juzgado de guardia. Menos mal que delante estaba el último clasificado, el orgulloso Osasuna porque si hubiese sido otro equipo de más enjundia con el planteamiento inicial de Zidane, le hubiesen fulminado a ese Madrid desequilibrado y roto en mil pedazos. El partido de Pamplona era para jugadores curtidos como Kovacic,Morata y Lucas Vázquez. Que pintaba ahí Benzema, que cada vez perece más un ex-jugador, aunque en algunas crónicas lo suban hasta los altares. No lo entiendo. Que no nos vendan la moto de renovarle porque no es delantero para el Real Madrid, por mucha clase que tenga. Un delantero centro del Madrid o de cualquier equipo grande que se precie necesita un nueve que haga goles, y Benzema, como decía Mourinho, y con razón, es un gato que no caza ni ratones. Así que Florentino Pérez deje de presionar a los medios de comunicación para que la renovación del delantero francés no se discuta. Por el bien del Madrid, que vaya pensando en fichar a otro jugador con más hambre. Dybala de la Juventus, sería un gran recambio. El futuro del argentino es envidiable. De todas formas, no entiendo dada la endeblez de Benzema que Zidane no eche mano de Morata, jugador más agresivo y más en forma que el desmadejado francés que enfada a los seguidores madridistas por su apatía continúa. Para este partido de Pamplona, Morata era más apropiado que el francés. Digan lo que digan las crónicas, Benzema volvió a defraudar. El partido fue un duelo intenso, puro estilo Sadar: rudo, de mucho colmillo y mucho sudor. Osasuna no parecía ser el colista de la clasificación y el Madrid el líder, al menos en los primera parte. Los de Pamplona se ganaron el empate a uno en los primeros 45 minutos con Sergio León, un jugador que pide paso y que cuajó un gran encuentro obligando a Keylor Navas a dos intervenciones de mucho mérito. El costarricense, ahora que se habla de traer a otro portero, hizo dos paradas de auténtico mérito demostrado que donde menos necesita cambiar el Real Madrid es en la portería. El caso es que al Barcelona que se las prometía muy felices después de golear al festivo Alavés, el liderato apenas le ha durado cuatro horas. El Real Madrid vuelve a mandar, con el horizonte puesto en los dos encuentros que le faltan para ponerse al día.  


Penaltyexpulsión | Un blog de futbol por Alfonso Celemin
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